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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad define la custodia del territorio como el conjunto de estrategias o técnicas jurídicas a través de las cuales se implican a los propietarios y usuarios del territorio en la conservación y uso de los valores y los recursos naturales, culturales y paisajísticos.
Y define las Entidades de custodia del territorio como organizaciones públicas o privadas, sin ánimo de lucro, que llevan a cabo iniciativas que incluyan la realización de acuerdos de custodia del territorio para la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad.

Desde el año 2007 que se publicó la Ley del Patrimonio, el impulso de la custodia del territorio en España ha sido grande, pero los resultados probablemente no se correspondan con el esfuerzo que se ha hecho. Esta situación tiene su origen en dos causas fundamentales: la desconfianza de los propietarios de los terrenos a firmar dichos acuerdos con una serie de entidades que hasta ese momento han actuado como meros fiscalizadores de la gestión que hacían sobre sus propiedades; y a la inexistencia de fondos económicos de administraciones y cajas de ahorro o bancos, dedicados a financiar el mecenazgo de la custodia.

Estas dos causas unidas, constituyen una pinza que está ahogando al movimiento de custodia en España, obligando a muchos de sus impulsores a replantearse su hoja de ruta. No así a los que tienen claras sus ideas y han sido capaces de convencer con el esfuerzo a esos propietarios desconfiados, sin que la falta de dinero, ponga en peligro su proyecto. Entidades de custodia que vienen trabajando desde hace muchos años de forma seria y que en nada se parecen a estos paracaidistas que solo buscan un lugar donde encontrar una poltrona que les permita vivir holgadamente a costa del dinero público de todos nosotros.

Cuando lo lógico sería identificar un valor de nuestro patrimonio natural que custodiar y proteger, para a continuación entablar un diálogo con el propietario de ese bien o del territorio donde se encuentra, se ha pasado a buscar desesperadamente una base territorial cuyos propietarios se desentiendan de la gestión y la confíen completamente en los encargados de la custodia. Es decir, que hemos pasado a buscar un terreno, para después preocuparnos de encontrar algo dentro que poder custodiar, o que ese algo llegué allí con el tiempo.

Estos “paracaidistas de la custodia” van a ser, muy probablemente, los que mayor daño causen a este interesante e importante movimiento conservacionista, puesto que con sus minicortijos se convertirán en malos ejemplos que desvirtuarán a las Entidades conservacionistas que realmente trabajan como verdaderas entidades de custodia y que merecen el respeto de todos.

En el mundo de la caza también hemos empezado a ver caer estos paracaidistas advenedizos, que han encontrado en las Sociedades de Cazadores una presa fácil sobre la que montar sus cortijos. Y sorprende ver cómo muchos de ellos, que hasta hace cuatro días eran críticos con la actividad cinegética, ahora se interesan por ella y hasta reconocen con la boca pequeña el valor que la gestión cinegética tiene (la que se hace bien) para la conservación del patrimonio natural. Y aunque en el fondo no pueden disimular su repulsa contra la caza y los cazadores, no tienen reparo alguno en tragar saliva y esbozar una blanca sonrisa ante los cazadores de pueblo, los que practican la caza social, para poder montar a toda costa su minicortijo particular.

Pero este interés se torna en preocupación, cuando la Sociedad de cazadores que tienen delante explica al paracaidista de la custodia que en sus estatutos ya se recoge el espíritu de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Que tienen planes de ordenación del patrimonio natural cinegético para gestionar a éstas especies que son y forman parte de la fauna de nuestro Patrimonio Natural, que hacen actuaciones para mejorarlo, y que vienen trabajando desde hace muchos años bajo el estricto control de la Administración, con las únicas aportaciones de los socios que la forman y con su trabajo altruista.

Y la preocupación se convierte en indignación cuando el cazador de pueblo, le cuenta al paracaidista, que su Sociedad está dentro de una Asociación autonómica (red de custodia), y que a su vez está dentro de una red estatal de custodia. Curiosamente esta preocupación no surge en aquellos que realmente trabajan por la custodia, ya que no tienen esa necesidad vital de montarse un minicortijo y se interesa por lo que hacen esas Sociedades de Cazadores y buscan líneas de colaboración mutua, que sirvan para enriquecer sus proyectos.

Es entonces cuando surge el problema para el paracaidista, que ve peligrar su aspiración de montarse un minicortijo y empieza a buscarle tres pies al gato, porque los cazadores no necesitan de sus servicios para seguir haciendo lo que saben y siempre hicieron. Lo que se transmitió de abuelos a padres y a hijos, sin ayudas económicas de las Administraciones o de la obra social de los bancos, es por si solo un perfecto ejemplo de custodia del territorio, aunque no les guste a esos paracaidistas que solo buscan su interés personal.


Notas:
- Según la RAE, la custodia es la acción y efecto de custodiar (guardar con cuidado y vigilancia).
- Las Sociedades de Cazadores, como personas jurídicas ni pegan tiros ni cazan, se dedican a administrar, gestionar, y guardar con cuidado y vigilancia las especies cinegéticas.

Antonio Mota
Secretario de UNAC

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define al iluminado como “alumbrado” y como “el individuo de una secta herética y secreta fundada en 1776 por el bávaro Adán Weishaupt, que con la ciega obediencia de sus adeptos pretendía establecer un sistema moral contrario al orden existente en religión, propiedad y familia”.
De las dos definiciones, me quedo indudablemente con la segunda; adaptándola, claro está a la fecha actual y a lo que representa el movimiento “S.O.S. Salvemos la perdiz roja” en el mundo de la caza.

Sin duda alguna, lo que pretende “S.O.S. Salvemos la perdiz roja” se puede calificar como hérético, de ciega obediencia (hacia nuestra perdiz), y dispuesto a establecer un sistema contrario al orden existente. Y creo que su fundador, es totalmente consciente de ello.

Aunque también han empezado a ser conscientes de lo que significa ese movimiento herético los que en su día lo apoyaron, en medio de la “I Guerra Mundial Federativa” que desde el año pasado sufrimos pacientemente todos los cazadores de este país y los medios de comunicación cinegéticos.

Los que se arrimaron a sacarse la foto en su día, ahora se han dado cuenta de que el niño ha salido rebelde y que no dice lo que esperaban oír. Que no se corta un pelo y que sigue diciendo las mismas verdades del barquero que desde el primer día dijo. Y que le da lo mismo, soltarlas delante de los gerifaltes del Ministerio que de los apoltronados del deporte.

Sin duda alguna que el objetivo “iluminado”, con el cual ya le ha definido uno de los generales que participan en la “I Guerra Mundial Federativa”, le viene que ni pintado. Porque no ha traicionado a los suyos, a pesar de los muchos cantos de sirena que ha escuchado y escucha todos los días. Porque cree que se puede cambiar lo que pasa con nuestra perdiz y porque confía en sus compañeros cazadores que se han sumado a la campaña de recogida de firmas con una respuesta inusitada para un colectivo como el nuestro, acostumbrado siempre a esperar sentados a que alguien les solucione sus problemas.

Ahora Marcos Pedregal no está solo, porque tiene a los cazadores detrás, como nunca pasó en este país. Ellos también son “iluminados” y hacen falta para cambiar la caza en este país. Eso les convierte en una poderosa secta herética que puede hacer tambalear los pilares podridos que sustentan la caza en España.

Nos hace falta muchos más iluminados para cambiar esto.

Antonio Mota – Secretario de UNAC

Durante los últimos días se han celebrado los cuatro Comités Provinciales de Caza en Galicia y todos ellos han comenzado con un mismo mensaje. Siguiendo «órdenes de arriba», los representantes provinciales del deporte han pedido que se incluya en las cuatro actas de los Comités su profunda indignación por la supuesta filtración de la propuesta de fechas que la Administración pondría sobre la mesa de dichos Comités y su publicación en una página web. Ni más, ni menos.


Si lo sucedido es motivo de indignación, entonces ¿qué calificativo merece lo que ha pasado durante la elaboración de la nueva Ley de Caza de Galicia?, donde los de siempre se han cocinado solitos un refrito y nos los han presentado como un moderno plato de tendencia.

Lo acontecido este año tiene una simple explicación y es que, junto a la convocatoria enviada a los miembros del Comité de Caza de A Coruña, se acompañó la propuesta de fechas para la temporada 2014/15. UNITEGA lo publicó en su web, facebook y twitter y pidió opinión a todos los cazadores. Pedimos perdón públicamente por informar a los cazadores. Sin duda que lo volveremos a hacer más veces.

Esta convocatoria, con las fecha filtradas, también le llegó al representante de los que cazan deportivamente en esa provincia, por lo que no se entiende la indignación de sus vecinos deportistas de las otras tres provincias y mucho menos, que él mismo lea también el párrafo conjunto de queja, al comienzo de su propio Comité en A Coruña. Menudo esperpento.

¿Pero es que piensan que los cazadores somos tontos o es que realmente están convencidos de que los somos? Si había algo que proponer que se incluyera en las actas de los comités, es el agradecimiento por lo que hizo el Servicio de Conservación de Naturaleza de A Coruña y una petición de que, en lo sucesivo, se haga lo mismo en las otras tres provincias de Galicia.

Gracias a la indiscreción cometida hemos podido conocer la propuesta con una semana de antelación y, gracias a Internet y las redes sociales, los cazadores han podido opinar y proponer. ¿Qué tiene eso de malo entonces?

Cuando nos sentamos en la mesa de un Comité es fácil olvidar que lo hacemos representando a muchos cazadores y sus opiniones, y a menudo pensamos más en las consecuencias que tiene lo que estamos debatiendo en el Tecor en que cazamos. Por eso es conveniente llevar un papel y ponerlo encima de la mesa, a la vista, con un texto que diga: «no olvides que hablas por nosotros».

Explotaciones cinegéticas comerciales

Y si las actas de los cuatro comités se abren con indignación, lo normal es que se cierren también con ella, y de nuevo, no nos han defraudado. Después de meses y meses, por fin, hemos conseguido que UNITEGA no sea la única Entidad que proteste contra el modelo de explotaciones cinegéticas comerciales que se quiere implantar en Galicia, debido al enorme peligro que suponen para la integridad territorial de los Tecores de Galicia. ¡Bienvenidos al Club!

Ha sido necesario que uno de los cuatro presidentes provinciales sufra en sus carnes la mordida de los dientes de una explotación cinegética comercial para que levante su voz y pida al resto que avisen al rebaño de que viene el lobo.

¿Pero en qué manos estamos?

¡Cuánto te echamos de menos, Cortón!


Los Cazadores de UNITEGA

Hace apenas unas semanas se filtraron detalles del borrador de la futura Ley de Montes, suscitando especial polémica una supuesta restricción al paso de viandantes en los Montes Públicos durante la celebración de monterías [1]. Ayer mismo el Ministerio de Cañete desmintió esta información y negó limitación alguna en este sentido [2]. No obstante, algunas de las reacciones ante la posible prohibición transpiran que existe escasa información ciudadana alrededor de lo que son las monterías, concrétamente las que se celebran en Montes Públicos. Por ello, y con ánimo constructivo, se aportan algunos datos y reflexiones con objeto de aclarar en la medida de lo posible el panorama.


1 – En primer lugar, es fundamental resaltar que las monterías solo se llevan a cabo una vez al año en cada “mancha”. Se define por mancha a la superficie de Monte, normalmente entre 200 y 500 hectáreas, en la que se lleva a cabo la batida. Los 364 días restantes no hubiera habido ningún tipo de restricción.


2 - Cualquier gestor o técnico forestal sabe que los montes cumplen una o varias funciones prioritarias (aprovechamiento maderero, aprovechamientos cinegéticos o piscícolas, protección de biodiversidad, turismo, etc.). Aparte de los objetivos que definen la gestión de un monte se encuentran aquellos otros que, aunque secundarios, son compatibles con dicho modelo de gestión. Por ejemplo, la función prioritaria de los Montes de Valsaín, la cual condiciona su modelo de gestión, es la producción maderera. Sin embargo, dichos Montes ofrecen otros usos y funciones compatibles, como la protección ante la erosión, el aprovechamiento cinegético o el senderismo. No obstante, es frecuente que en función del monte y del tipo de aprovechamiento puedan surgir incompatibilidades de carácter circunstancial o de carácter permanente. Por ejemplo, cuando en Valsaín se estén llevando a cabo las cortas de árboles en determinados rodales, tanto el senderismo como la caza serían circunstancialmente incompatibles en dichas zonas; el primero por su peligrosidad, y la segunda por su fracaso asegurado. Existen más ejemplos. En las aéreas de cría del buitre negro del Valle de la Hiruela se restringe el paso durante el periodo reproductivo con objeto de que la cría se exitosa; algo también frecuente con nidos de águilas imperiales y cigüeña negra por toda nuestra geografía [6]. Otro caso típico ocurre cuando existe una repoblación o regenerado de arbolado tras una corta o incendio; entonces el ganado no puede circular por dichas zonas durante años, ya que se comerían los árboles jóvenes y la repoblación sería un fracaso. En algunas repoblaciones o regeneraciones sensibles también se restringe el paso a las personas, como es frecuente en las áreas costeras. Estas incompatibilidades son comunes y se enseñan en la Universidad, no es una cuestión de opinión.


3 – La caza es un aprovechamiento del monte como cualquier otro, por lo tanto, su práctica también está orientada al éxito de la actividad. Aunque el argumento de la seguridad es evidente, debe tenerse en cuenta que para que la montería se realice correctamente es fundamental que no haya trasiego de gente por el monte batido. De lo contrario se puede perjudicar directamente a personas que han puesto ilusión y expectativas en ese día. Debemos saber mirar lo público desde una visión colectiva, e independientemente de que ciertos usos nos gusten o no, la caza mayor es un aprovechamiento del monte legítimo y quienes la practican merecen respeto. Si el trasiego de gente implica riesgo para el éxito de la actividad y la seguridad de las personas, resulta sensato aceptar que debe evitarse dicha situación.


4 – La supuesta restricción al paso hubiera estado orientada a Montes Públicos. Es importante destacar que más de la mitad de la superficie forestal de España es de propiedad privada. Por lo tanto, los defensores de la libertad de tránsito por el monte deberían saber que la distribución de la propiedad de la tierra dentro de nuestras fronteras es, con mucho, el principal limitante para que podamos movernos por las sierras a nuestro antojo. Dicho esto, resulta lamentable que una recogida de firmas en contra de una supuesta restricción circunstancial al paso recoja 90.000 firmas [3], mientras que una petición para que el Gobierno no venda La Almoraima, un monte público de 15.000 hectáreas en el Parque Natural de Los Alcornocales [4], apenas supere las 1.000 firmas [5]. Adivinen quien se va a pasear por La Almoraima cuando sea privada.


5 – Las monterías que se llevan a cabo en Montes Públicos están ligadas en la mayoría de los casos a sociedades de cazadores de pueblo, y suelen ser monterías humildes y sociales. En la caza social no hay negocio, ni vallas, ni éxitos asegurados; sino la ilusión y dedicación de muchas personas en que la batida salga bien. Los cazadores que representan el estereotipo del cazador rico (como su majestad el Rey Don Juan Carlos y su corte de amigos empresarios) no cazan en estos montes. Estos últimos cazan en fincas privadas de 2.000 hectáreas en la Sierra de Andújar o en los Montes de Toledo, en las que el paso siempre estuvo prohibido. La supuesta restricción ni les iba ni les venía.


6 - Es importante aclarar que los cazadores también somos ciudadanos, con dos piernas y dos brazos. De hecho, somos much@s los que además de practicar la caza nos gusta hacer rutas, coger la bici o dar una vuelta a por níscalos. Por lo tanto, generalizaciones como: “Cañete favorece a los cazadores” claman al cielo. A los cazadores Cañete y su Gobierno también nos recorta derechos sociales, también nos privatiza la Sanidad y la Educación, y en última instancia sabemos que el campo les importa tres pares de narices. Pregúntenles a los cazadores en paro como piensan pagarse el coto de caza, licencia, seguro, gasolina y cartuchos el año que viene. En todo caso Cañete favorecerá a los grandes propietarios y a un sector privilegiado de la caza, ¿pero a los cazadores humildes? ¡Ni por asomo!


7 – Es indiscutible que una buena señalización de las monterías debería resultar más que suficiente para evitar que la gente se meta en una mancha que está siendo monteada. Las multas no solucionan lo que no es capaz de prevenir la información, más bien se ceba económicamente con los despistes y errores. Es corriente ver monterías en Montes Públicos que no están señalizadas; en estos casos existe más responsabilidad por la sociedad de cazadores que no ha señalizado que por quién se ha metido en la zona. Ahora bien, no son pocos los casos en los que ha aparecido gente en mitad de una mancha bien señalizada.
La propuesta de una base de datos online de monterías hecha por la asociación RedMontañas no es descabellada [7], pero la información a pie de senda y caminos es más importante; todavía a quienes vamos al campo sin mirar antes internet.


8 – Por último, es cierto que las decisiones en materia de Medio Ambiente de un Ministro como Cañete causan recelo entre los sectores conservacionistas, y no les falta razón. Hablamos de un Gobierno que vendería nuestro campo al mejor postor sin dudarlo, de hecho ya lo hace [8, 9, 10]. También hay quien consideraba que detrás de esa hipotética restricción había una idea maquiavélica de favorecer a los cazadores. En este sentido no es descartable que intenten compensar con migajas y concesiones ridículas su inoperancia ante los verdaderos problemas del campo. En todo caso, los que practicamos la caza ni somos ni deseamos ser los malos de ninguna película, por tanto que cada cual saque sus propias conclusiones.


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[1] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/03/actualidad/1388783376_054319.html


[2] http://www.efeverde.com/blog/noticias/la-ley-de-montes-prohibira-el-paso-de-senderistas-durante-las-monterias/

[3] http://www.change.org/es/peticiones/sr-arias-cañete-ministro-de-alimentación-agricultura-y-medio-ambiente-no-prohiba-a-senderistas-y-ciclistas-la-circulación-por-caminos-públicos?share_id=leUkIIgmck&utm_campaign=share_button_mobile&utm_medium=facebook&utm_source=share_petition


[4] http://www.elmundo.es/andalucia/2014/01/08/52cd3d2522601d1d2f8b457b.html


[5] http://www.change.org/es/peticiones/ministerio-de-medio-ambiente-no-a-la-venta-de-la-finca-la-almoraima


[6] http://lospiesenlatierra.laverdad.es/blog/2515-escalando-entre-rapaces


[7] https://www.change.org/es/peticiones/sr-ministro-de-agricultura-alimentación-y-medio-ambiente-obligue-a-la-federación-de-caza-a-mantener-una-web-informativa-de-batidas-y-monterías-y-defienda-así-los-derechos-de-los-no-cazadores


[8] http://www.energias-renovables.com/articulo/el-gobierno-aniquila-decreto-a-decreto-al-20130204/


[9] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/08/actualidad/1365453412_051354.html


[10] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/03/natura/1333465693.html

FUENTE: CAZA CRITICA

Juan Miguel Sánchez Roig Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC) Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)
Durante el pasado mes de octubre se celebró el “Taller sobre invasiones biológicas en Canarias y normativa de aplicación”. Promovido por la Dirección General de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Canarias con el fin de plantear, analizar, debatir, reflexionar, tomar acuerdos, etc., sobre el tema de las invasiones biológicas que afectan a la biodiversidad y al medio natural canario. Recordemos las competencias de la administración para con estos asuntos, al margen de la caza. Los cazadores no fuimos invitados, con lo cual se ha creado alrededor de estas jornadas ciertos comentarios en el mundo cinegético canario, en mi humilde opinión, fuera de contexto bajo una perspectiva positiva. Resaltar la asistencia de dos cabildos de los siete existentes: La Palma y Tenerife, pues ellos son los obligados a gestionar las especies silvestres y defender los intereses de los paganinis como cazadores y ciudadanos.

En base a las conclusiones de las jornadas, el tercer taller se ocupó de la problemática del “conejo en los ecosistemas naturales de Canarias”. Al parecer, el más interesante y que nos afecta por las intenciones desprendidas respecto a nuestro emblemático conejo. De los asistentes, algunos no piensan como nosotros los cazadores pero en libertad pueden dar sus opiniones, con respeto como cualquier mortal. Gracias a Dios, ellos no están solos en el mundo para imponer sus ideas.

Este tercer taller se centró en tres puntos básicos: análisis del estado del conocimiento y líneas de investigación de interés; el conejo en los espacios naturales protegidos y criterios de gestión.

Respecto a la gestión del conejo para preservar la flora nativa destacan las siguientes conclusiones:

• No destinar fondos públicos al fomento de las poblaciones de conejos.

• Reducir las poblaciones de conejos hasta tamaños y densidades que
no hagan daños a diversos sectores como la agricultura y a las plantas amenazadas, mediante los diversos documentos de planificación de especies cinegéticas, amenazadas, de espacios protegidos etc...

• Promover medidas de control efectivas para evitar la traslocación de
conejos entre las islas.

• Proponer su erradicación en las islas de Alegranza y Lobos y, en el
caso de que haya sido reintroducido, en Montana Clara.

Entremos en el meollo. Los cabildos, a excepción de pequeñas cantidades en Gran Canaria y Fuerteventura con escasa repercusión de las actuaciones, no gastan un euro en conejos, y esperanza de revertir la situación tampoco se espera. De hecho, soy de los que piensa que lo mejor para recuperar las poblaciones es dejar tranquila la especie. Cuanto más conejos de granjas y criaderos se sueltan menos hay, como consecuencia del movimiento de enfermedades (aún vacunando), parásitos, muerte por estrés, falta de adaptación, predación, accidentes, competencia intraespecífica; y cuando llega la temporada de caza, sobrepresión en aquellos lugares de liberación de conejos de granjas y criaderos. El secreto está en la vigilancia, control de predadores, mejora de hábitat y adaptación de los periodos de caza a ciclos biológicos y densidades. Es decir, gestionar y como último remedio repoblar con conejos de granja o criaderos, pero solo si no es posible la realización de traslocaciones. Otra cosa diferente es que un número de conejos provoquen problemas en un lugar, entonces una solución puede ser la traslocación.

Otro asunto es el control de las poblaciones hasta tamaños que no produzcan daños a los diferentes sectores y plantas nativas. Aquí está el primer paradigma, si se pueden invertir recursos económicos porque no es para fomento, pero las administraciones no tienen dinero. Todo esto se financiaría mediante un proyecto Life europeo que se lo tragarían los estudios científicos. Las empresas son carísimas para coger conejos en los innumerables espacios protegidos. Los agricultores, ganaderos o campos de golf entre otros, no van a capturar los conejos molestos porque es una pérdida de tiempo y dinero, se exige cualificación siendo la mínima la de los cazadores por nuestra licencia de caza y además su aprensión no es fácil. La mejor fórmula para mantener a raya las poblaciones del rabicorto es la caza legal o los cazadores.

Por otra parte, se plantea un control del conejo realizado mediante los instrumentos de planificación ya sean cinegéticos o de otra índole. Es decir, podríamos contar de una vez por todas con documentos de planificación en materia cinegética, esos que no hay manera que redacten y cumplan los cabildos, o al menos, alguien tiene la esperanza como nosotros. Además, en las zonas de exclusión de las áreas protegidas, podríamos entrar a cazar legalmente (controlar) o traslocar esos animales donde no molesten ¿o los van a sacrificar?

Una de las conclusiones realmente buena, es la de evitar el movimiento de conejos entre islas. Con ello, algún brote de las enfermedades evitaríamos y de paso, se realizarían controles en los ferrys sobre aquellos furtivos que se mueven entre islas con ánimo de esquilmar áreas completas.

En relación al apartado de la investigación aplicada sobre el conejo, sobresalen los siguientes puntos de las conclusiones finales:

• Censos, abundancias, modelos de distribución, biología reproductiva, seguimiento de tendencias poblacionales. Vectores de transmisión y afección, y prevalencias de la enfermedad hemorrágica vírica y la mixomatosis.

• Valoración económica de la actividad cinegética.

Por fin sabremos los conejos poseídos para practicar una caza sostenible y solicitar órdenes de veda adecuadas a la realidad. Después de años pidiendo a gritos censos para saber el estado de conservación del lagomorfo, lo podríamos conseguir por una vía diferente a la cacería. De la misma forma sabríamos donde se reproducen más o menos, las tendencias al alta o baja, si paren como media 2, 3 o más gazapos y cuantas veces al año. Y lo mejor de todo, el estudio de las dos principales enfermedades que afectan al conejo. ¡Ojo! Sin pasar por el cabildo de turno.

La valoración económica de la actividad cinegética, ya debería estar hecha, supondría conocer el peso específico de la caza en el producto interior bruto canario. Serviría como respaldo para las demandas de los cazadores ante los politiquillos de turno y como revulsivo para aquellos ecologistas con trasfondos animalistas que nos atacan. Ahora bien, seamos sensatos, que alrededor del mundo de la caza se mueva mucho dinero no puede ser nuestra bandera ni condenar los valores naturales por ello. De la misma manera, defendamos la caza social y no hagamos bandera de los gastos que nos supone, no vaya a ser nos expriman más por nada, como ahora.

Como resumen final, la memoria planteada está muy verde todavía como para tenerla presente. Simplemente, estemos al tanto de la posible legislación futura a desarrollar. En el caso de llevarse a cabo, somos parte de la solución y no del problema. Controlar a los conejos en las zonas de exclusión de los espacios naturales protegidos, donde en teoría ya no se puede cazar, no nos supone ningún esfuerzo. La colaboración con los agricultores u otros sectores para reducirles daños es lo comúnmente realizado por nuestro colectivo. En los islotes que no cazamos, es posible la captura de la totalidad de los conejos, pero hay que estar pendientes del destino final de tan magnífico plantel reproductor. En teoría, con una insuperable genética y defensa ante las enfermedades. En ese sentido, la ACEC ya ha pedido, se dirijan a las islas mayores cercanas, para su liberación inmediata y con la participación de los cazadores. En definitiva, podemos ayudar a conservar la flora nativa y endémica no existente en otra parte del mundo, y sacar beneficio y reconocimiento de ello.

Si se diera el caso, aprovechemos la situación sin dejarnos engañar por titulares periodísticos deportivos de aquellos vividores de la caza y los cazadores. Y me pregunto ¿cómo nos pueden manejar de esa forma? Por cierto, la UICN es la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y habla también de la caza como un elemento de conservación de los ecosistemas y especies.

España es una tierra tan vinculada a los conejos que su propio nombre significa Tierra o Costa de Conejos. Los conejos están tan ligados a nuestro patrimonio natural cinegético y cultural canario, que sólo pensar en su erradicación y difundirlo es totalmente demencial.

MEMORIA DEL TALLER

 

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Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número: 586707

Código de Identificación Fiscal (C.I.F.): G-97716351

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