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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Víctor Rafael Mascarell Mascarell. Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC).
Recientemente he podido leer que se ha reunido la Ministra con la ONC, una asociación creada por la Federación deportiva en la que se integran caza deportiva, armeros y terratenientes que viven de la caza social, para pedirle que se la incluya dentro del Consejo Estatal y del Consejo Asesor de Medio Ambiente.

La Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) fue la primera en pedirle al Ministerio estar y participar en el Consejo Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, y también en el Consejo Asesor de Medio Ambiente, el C.A.M.A.; la respuesta del Ministerio fue la siguiente: “Como quiera que la caza es una materia de competencia exclusiva de las Comunidades Autónomas, no parece adecuada la integración en el Consejo de una Asociación cuyos fines se incardinen en dicho ámbito material”.

En ambos Consejos el Estado Central ha puesto por Ley a los representantes de cinco asociaciones ecologistas, negando y no admitiendo la participación de los representantes de centenares de asociaciones de cazadores con licencias de caza, cuando la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad que crea dicho Consejo Estatal regula la protección de las especies en relación con la caza, el Inventario Español de Caza, la prohibición con carácter general del ejercicio de la caza de aves, o sienta las bases para que la Administración competente pueda autorizar la modalidad de la caza de perdiz con reclamo macho. En una palabra, la Ley interfiere en la caza, pero el Ministerio no le parece adecuado que la Unión Nacional de Cazadores (UNAC) esté en ese Consejo asesor y de participación de dicha Ley.

Pero no sólo sucede esa negación de participación a los cazadores por el Estado Central, también ocurre en las CC.AAs. Les pondré un ejemplo: el colectivo de cazadores es uno de los que más perros y hurones tiene; pues bien, en Valencia recientemente se ha modificado la norma que regula el pasaporte perros, gatos y hurones, y la participación de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana ha sido nula. No les han dado ni participación ni audiencia. Ni tan siguiera forman parte del Consejo Asesor y Consultivo en materia de protección de animales de compañía; ni tampoco del Consejo Asesor de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana.

La caza es una materia constitucional íntimamente relacionada con otras materias, sectores y actividades, ya sean medioambientales, agrícolas, relacionadas con el asociacionismo, los perros o animales de compañía, las armas, carreteras, etc. Las disposiciones o normas que regulan todas estas materias con seguridad afectarán a los intereses de la caza y los cazadores, pero ¿por qué no se les da participación, se les deniega o se les ignora, teniendo muy presente que no van a percibir nada a cambio ni recibir subvención alguna por ello, y costándole dinero de sus propios bolsillos el hacerlo?

El derecho de participación de los ciudadanos en asuntos que les afectan, directamente o a través de sus organizaciones y asociaciones reconocidas por la Ley, es un derecho establecido en la Constitución Española -artículos 9.2, 23.1 (derecho fundamental), ó 105.a-, aunque como hemos visto a la Unión de Cazadores y a sus Asociaciones Autonómicas se ha denegado dicha participación ciudadana, que propugna nuestra Carta Magna.

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) Publicado en Club de Caza. Junio 2015 Recientemente se constituyó la Asociación ‘En defensa de la Caza - ENDECA’, una asociación totalmente altruista para la defensa jurídica y ante los tribunales de cualquiera que pueda atentar contra los derechos y el honor de los cazadores.

El pasado 30 de mayo, la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) mantuvo una reunión con el Secretario y la Tesorera de ENDECA, D. Jose María Losa y Dña. Olga Torrejón, en la que desde la UNAC se expresó el apoyo a dicha iniciativa, que se considera ejemplar y necesaria en estos momentos para la caza en España.

Puede parecer extraño que una entidad de ámbito estatal como la UNAC, que está formada a su vez por Asociaciones autonómicas de Sociedades de Cazadores y que cuenta con una masa social que supera las cien mil personas, muestre su apoyo público a una nueva Asociación como ENDECA. Quizás sea porque no estamos acostumbrados en el mundo cinegético español a ver a un grande apoyar a un pequeño, sino más bien todo lo contrario.

Los que han constituido una asociación de cazadores en España en las últimas décadas conocen de primera mano que no han sido precisamente flores lo que les han puesto en su camino para dar forma a sus proyectos. Por eso, desde la UNAC se considera un verdadero acto heroico que una asociación cinegética —no una federación deportiva—, supere los diez años de existencia. Ejemplos de referencia para los cazadores son la Asociación del Corzo Español o el Club de Cazadores de Becada, que no lo tuvieron precisamente fácil cuando se crearon, pero que han conseguido desarrollar proyectos propios que ahora son un ejemplo para todos.

Por el camino quedaron muchas otras asociaciones, que no fueron capaces de superar los muros que les pusieron para que no lograran lo que con mucha ilusión se propusieron sus fundadores. Pero su esfuerzo no ha sido en balde, sino todo lo contrario. Han servido para que muchos otros aprendan y no vuelvan a cometer los errores que les llevaron a la desaparición.

No se caracteriza las sociedad española por ser asociativa, pues hasta no hace mucho tiempo ni siquiera era posible poder constituir una entidad de ese tipo, siendo el único camino posible la creación de clubes deportivos que nada tenían que ver con la base de lo que se quería defender, es decir, la caza y los cazadores. Y es por eso que estábamos acostumbrados a ver una estructura casi vertical, que asumía la representación de la caza y de todos los cazadores, pero sin que ellos la hubieran elegido o votado —un cazador, un voto—.

Tan asumida teníamos esa estructura, que no es raro escuchar aún en nuestros días comentarios que critican «el excesivo número de asociaciones que se están creando». Y añorando una entidad única que defienda la caza y a los cazadores. Pero, ¿es eso realmente posible?

Desde la UNAC venimos reclamando que el Estado cree una estructura y organización hecha por los cazadores, para los cazadores y por la Caza. Aprobada y legislada por la Administración competente en materia de caza —y el Estado sí que es competente, aunque lo niegue—; y en la que se reconozca a ese gran colectivo y su estructura y organización.

Condiciones que hasta ahora no se han dado, ni los poderes públicos han promovido después de 30 años de aprobar la Constitución, ya que han reconocido y apoyado una organización para la caza basada en deportistas, clubes deportivos, y jueces o árbitros los cuales han constituido federaciones deportivas autonómicas con sus delegaciones provinciales, y a la vez entre todos ellos se han integrado en una federación deportiva española, regulados todos ellos por leyes y normas del deporte; organización elegida por aquellos que forman parte de ella por poseer una licencia deportiva, y no por tener una licencia de caza.

Y quizás es este el mejor momento para que entre todas las asociaciones que realmente defienden los derechos de la caza y de los cazadores, se creen y fortalezcan alianzas o redes que nos permitan impulsar esa organización añorada por todos.

En el mundo de la caza no sobra la opinión de nadie, ni tampoco sobra ninguna asociación, sino todo lo contrario. Porque son el verdadero reflejo de la riqueza y diversidad que la palabra caza tiene en España. El que no esté a gusto con lo que está pasando con la caza, que lo exprese. Que cree proyectos y los defienda. Porque saldrán adelante si verdaderamente tienen base y fundamento en la defensa de la caza.

La UNAC viene trabajando en esa línea desde su creación, y por eso tiene suscritos convenios de colaboración con la mayor parte de las asociaciones que realmente defienden la caza. Y nunca con aquellas que solo buscan defender intereses espurios de piratas sin vergüenza. La UNAC quiere un trato de tú a tú con las asociaciones que defienden la caza. No hay grandes ni pequeños. Solo ganas de trabajar por defender la caza.

Por eso tenemos que apoyar a ENDECA, para que crezca y se asiente. Para que trabaje por los cazadores y por la caza; de la misma forma que lo hacen el resto de asociaciones de verdaderos cazadores que tenemos en España. Y para que sus fundadores canalicen las ganas que tienen de luchar por la caza en España.

Es tiempo de cambios importantes en nuestro país, y lo debe ser también para el mundo de la caza. Todo el ánimo del mundo para Miguel, Eduardo, José María, Olga, Camino, Fran y Antonio; que han decidido dar un paso al frente y sumarse a la defensa de la caza desde la Asociación ENDECA.

Mucho se está hablando sobre el anteproyecto de la Ley de Montes desde todos los sectores relacionados con la materia. En este marco, la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) ha presentado alegaciones debidamente justificadas al borrador de dicha norma, en la que se han incluido aspectos que afectan a todos los cazadores españoles. En este artículo les detallamos todos los puntos presentados por la UNAC.


El primero de los puntos que se ha querido incluir en la nueva Ley de Montes es la creación de una Estrategia Nacional de Gestión Cinegética, aspecto sobre el que la Unión de los Cazadores manifestó que «está a favor de una norma básica sólida y unificadora para la caza que ofrezca igualdad a todos los cazadores del Estado, por lo que no comparte que se quiera elaborar una Estrategia Nacional de Gestión Cinegética, ya que ésta no será norma básica de ley para las comunidades autónomas, lo que conllevará a mantener los problemas actuales, pues las estrategias tienen un carácter orientativo y no legislativo de obligado cumplimiento».

Opinión que la UNAC ha puesto sobre la mesa durante los últimos años en infinidad de ocasiones, tanto por escrito como en las reuniones mantenidas con el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA).

La UNAC ha llegado incluso a redactar un borrador de anteproyecto de Ley del Patrimonio Natural Cinegético, el cual presentó hace unos años ante todas las administraciones con el fin de que se impulsara y aprobase.

El aprovechamiento de la caza

En contraposición, el MAGRAMA siempre ha respondido que la administración y regulación de la caza es competencia exclusiva de las comunidades autónomas y que el Estado no puede entrar en su terreno.



El último en recordárselo a la UNAC fue el secretario general de Agricultura, Carlos Cabanas, cuando se presentó, hasta en cuatro ocasiones, la solicitud para que se incorporaran instrumentos para el aprovechamiento sostenible de recursos cinegéticos en el Marco Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020.

Contrariamente a estas tesis del MAGRAMA, el Consejo de Estado dictaminó en el trámite de la nueva Ley de Montes que «el Tribunal Constitucional también ha señalado que, si bien el Estado no tiene competencia en materia de caza ni de pesca fluvial (salvo la de mantener la legislación supletoria) –FJ 26 de la STC 102/1995–, sin embargo, cuando lo que el Estado pretende regular ‘guarda una cierta relación con el ejercicio de la caza y de la pesca, pero sin incidir en ellas directamente’ (Id., FJ 27), el Estado sí puede regularlas haciendo uso de la competencia en la materia que indirectamente está relacionada con la caza o la pesca fluvial».

Siguiendo con el análisis del contenido de la nueva Ley de Montes, la UNAC no está de acuerdo tampoco en que se pretendan regular los diversos asuntos cinegéticos que afectan a los cazadores a través de la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural, pues entiende que dicho órgano poco o nada tiene que ver con la caza.

Sobre la licencia interautonómica

La creación por iniciativa estatal de una licencia de caza interautonómica también aparece regulada en la nueva Ley de Montes, pero, curiosamente, el Consejo de Estado dictaminó que «en su redacción actual es, pues, claramente inconstitucional el modelo ‘impuesto’ en dicho apartado 2, salvo que la decisión a adoptar por la Conferencia Sectorial y sus efectos sean meramente políticos nunca con eficacia jurídica directa–, de manera que no puedan dichos acuerdos de la Conferencia vincular obligatoriamente a las comunidades autónomas, que, si bien podrán remitirse a los mismos en su legislación exclusiva en la materia de manera que el contenido del acuerdo sea hecho suyo por decisión unilateral, no pueden ser sustituidas en su competencia exclusiva por la Conferencia Sectorial.

Por tanto, no resulta constitucional pretender la validez jurídica de estos acuerdos, lo que sólo puede, no obstante, salvarse si se dice expresamente que este modelo podrá ser adoptado por las comunidades autónomas en su legislación de caza y pesca fluvial, teniendo, mientras tanto, validez sólo como acuerdo político (o jurídicamente no vinculante)».

Llegados a este punto, ¿qué nos queda entonces de la licencia interautonómica del MAGRAMA?

Sobre el Registro Español de Infractores de Caza y Pesca

La ministra García Tejerina también declaraba públicamente que «la existencia de este registro facilitará la implantación del mecanismo de reconocimiento mutuo de licencias de caza entre comunidades autónomas».

Dicho registro ya existía en el artículo 35.4 de la derogada Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres. A todas luces se demostró inoperativo y, por ello, ni siquiera se incluyó en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. A modo de ejemplo, en Canarias llevamos intentando mantener actualizado el registro autonómico y está resultando claramente imposible. Por no nombrar las distintas tasas y fórmulas para obtener la licencia en las diferentes islas…

La propuesta de Licencia Única de Caza (Informe LUC) de la UNAC, que se remitió hace años a todos los responsables políticos del Estado y las autonomías, ahorraría dinero y trámites a todas las partes. Además, la fórmula para el trámite de expedición de las licencias no se impone a las comunidades, por lo que no es inconstitucional.

Asimismo, ya cuenta con el visto bueno de las Cortes Generales (BOCG Nº 354 11.11.09), y además no presentaría problemas a la hora de transmitir datos al registro central.

Cuestiones de sanidad animal

Para finalizar, pretendía el MAGRAMA, con una modificación de la Ley de Caza de 1970, asegurar el buen estado sanitario de las especies cinegéticas y evitar la transmisión de enfermedades entre ellas o al ganado doméstico. A ello, la UNAC alegó que no era ese el marco, existiendo ya normativa aplicable al respecto.

Todo ello sin perder de vista la posibilidad ambiciosa de que el Gobierno desarrollara una normativa específica para caza, como en derecho nos merecemos los cazadores y las especies cinegéticas, sin las cuales no existiría la propia actividad.

Finalmente, en el proyecto de Ley por el que se modifica la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, tramitada por el Congreso de los Diputados, se aprovechará para modificar la Ley 8/2003, de 24 de abril, de Sanidad Animal. En definitiva, los cazadores de la UNAC han presentado y seguirán presentando propuestas viables al Gobierno, como ha quedado demostrado con el dictamen del Consejo de Estado en relación a la nueva Ley de Montes.

Seguirán pidiendo y manteniendo cuantas reuniones sean necesarias con el fin de que se impulsen iniciativas en beneficio común del patrimonio natural y de la caza. No obstante, en mi opinión, mucho me temo que la falta de capacidad para escuchar y de asumir responsabilidades por parte de los responsables para cambiar el rumbo retrasarán las soluciones a los problemas denunciados por el sector cinegético desde hace tiempo.

Ver todas las alegaciones presentadas por la UNAC a la Ley de Montes

Juan Miguel Sánchez Roig
Publicado en la revista TROFEO de abril de 2015

Fuente: Club de Caza

Víctor Rafael Mascarell Mascarell
Publicado en la Revista TROFEO nº 483 de agosto 2010.

La Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad reconoce a las “Entidad de custodia del territorio (como la): organización pública o privada, sin ánimo de lucro, que lleva a cabo iniciativas que incluyan la realización de acuerdos de custodia del territorio para la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad”, y define como “Custodia del territorio (como el): conjunto de estrategias o técnicas jurídicas a través de las cuales se implican a los propietarios y usuarios del territorio en la conservación y uso de los valores y los recursos naturales, culturales y paisajísticos.”

A principios del año 2009 escribí el artículo “Entidades de Custodia para el Patrimonio Cinegético”, sobre las realidades, reconocimientos, e iniciativas que pretende, de manera constructiva y positiva, el que las Comunidades Autónomas se involucren de forma real y legal en el reconocimiento y en la labor que vienen ejerciendo desde hace años las Sociedades de Caza o tantas otras, como entidades de custodia, y con la intención de ayudar a establecer el modelo de custodia en España, ya que para mí, la Custodia es una nueva concepción de la protección de nuestro entorno, con la aportación de recursos económicos de instituciones sociales y públicas, implicando a los usuarios y propietarios a través de entidades sin ánimo de lucro, que se transforman en una magnífica herramienta de participación y colaboración de la sociedad civil en la preservación y conservación del patrimonio; pero no solamente del patrimonio natural, también del monumental, cultural, histórico o de cualquier otro ámbito.

Con la custodia, el Estado, que estaba solo en la preservación y conservación de nuestro patrimonio, comparte la labor con la sociedad civil y con la financiación privada. Por ello yo hablaría de custodia y entidades del Patrimonio, y no de custodia y entidades del territorio.

En España, por lo reciente de su implantación, el modelo de custodia se está gestando. Muchas organizaciones custodian nuestro patrimonio y hasta ahora no se les había reconocido: arqueólogos, ecologistas, cazadores, botánicos, naturalistas, ornitólogos, pescadores, etc.; unos por interés, otros por ser usuarios, y otros por convicción; todos tienen que preservarlo y conservarlo, es nuestro patrimonio. Por eso es importante que se les reconozca su labor e implicación, y se les dote de herramientas.

Los cazadores, por ejemplo, desde hace años gestionan parte de nuestra fauna silvestre, la cinegética, realizando acuerdos de custodia, tanto con la Administración pública (planes técnicos de ordenación) como con los propietarios de los terrenos, sean privados o públicos (acuerdos de uso y disfrute), planificando e invirtiendo en mejoras ambientales y de hábitat que benefician tanto al patrimonio cinegético, de las que tienen interés, como a otras especies, sin ningún reconocimiento ni ayuda.

Considero que la idea de la Custodia es buena e importante, y soy de la convicción de que esa figura de entidades de custodia que crea la Ley del Patrimonio Natural, no debería ser acotada por ningún lobby, no corramos el peligro de que algún colectivo determinado trate de dejar fuera a los demás en ésta herramienta de conservación; y que el Estado y las Administraciones, que son las más interesadas, deberían de conducir el modelo que más le interesa a la sociedad actual, estableciendo los cimientos en la participación e inversión civil o pública en la preservación de nuestro patrimonio.

La irrupción en la Península Ibérica de la nueva cepa de neumonía hemorrágico vírica marcará un antes y un después de las poblaciones de conejos en Galicia, ya que ha abierto una serie de incógnitas que nadie sabe resolver en estos momentos.
A la ya delicada situación de las poblaciones gallegas afectadas por los cambios en la agricultura tradicional, y a los brotes de mixomatosis primero y después por las cepas clásicas de la neumonía hemorrágico vírica, se ha venido a sumar la mortalidad de la nueva variante, ya que cuenta con una mayor efectividad en su transmisión, llegando incluso a afectar a gazapos menores de 8 semanas (algo que con las clásicas no sucedía), y lo que es peor, hay datos que parecen indicar que lejos de venir a sustituir a las cepas víricas tradicionales, puede inclusive actuar y “evolucionar” conjuntamente con las otras, por lo que los resultados en el campo pueden ser, por no decir que son, devastadores, llevando incluso a la extinción total de poblaciones enteras en muchas zonas.

No podemos olvidar que hay estudios que parecen indicar que en densidades intermedias o bajas el efecto de las enfermedades combinadas con la depredación y la propia caza son devastadores. El problema es que ese tipo de poblaciones son las que suele predominar en los terrenos que gestionan nuestras Sociedades de Cazadores.

Esta situación, a día de hoy, hace necesario la toma de medidas urgentes cara la preservación de las poblaciones autóctonas, mientras se ponen en marcha estudios que permitan averiguar como solventa la naturaleza esta situación tan crítica. Es decir, determinar cual es el estado real de conservación del conejo en Galicia. De lo contrario podemos estar enfrentándonos a una catástrofe medioambiental sin precedentes por la perdida de una especie clave para nuestros ecosistemas.

Es importar recordar que en España encontramos dos subespecies de conejos, lacuniculus cuniculus y la cuniculus algirus, siendo esta última la que está más presente en Galicia, con la particularidad de que son genéticamente hablando más próximos a los conejos del norte de Portugal que a los del resto de la Península Iberica.

«Los conejos de monte gallegos pertenecen mayoritariamente a los haplotipos A2Rba y ARb4, al igual que los conejos del norte de Portugal (Branco et al 2000,Piorno 2008). Únicamente una proporción testimonial (2.9%) de los conejos de origen salvaje muestreados pertenecen a la línea mitocondrial B. Esta línea habría ocupado un refugio glacial en el sureste peninsular, expandiéndose hacia el norte por la costa mediterránea y hacia el interior por el valle del Ebro (Branco et al 2002). La explicación más probable a la baja prevalencia detectada en Galicia de esta línea es que los macizos montañosos del oriente gallego habrían bloqueado su entrada, pues el conejo es una especie que tiende a evitar alturas mayores a los 1000 metros (Blanco y Villafuerte1993). El valle del Sil podría haber servido de vía de entrada a algunos ejemplares (en cualquier caso en número muy reducido), teniendo en cuenta que la prevalencia de conejos de la línea B es algo más alta en la provincia de Ourense. (Mapa genético del conejo de monte en Galicia)».

Una de las principales medidas de gestión que se han aplicado para recuperar las poblaciones de conejos durante los últimos cuarenta años ha sido y sigue siendo, la realización de repoblaciones de conejos; llegando incluso a ser la única que se aplica por muchas Sociedades de Cazadores de Galicia. Además, las propias Administraciones (Xunta de Galicia, Diputaciones, etc..), durante largos periodos de tiempo las han fomentado, ya que cuentan incluso con granjas propias con las que facilita o facilitaba conejos a las sociedades de caza. Señalar que en estas granjas no se ha podido garantizar el origen de los conejos de poblaciones autóctonas gallegas hasta hace pocos años.

Lo que si parece de sentido común es que cualquier conejo que traigamos a nuestros terrenos y no proceda de los que hay en los montes gallegos o del norte de Portugal, se adaptará peor y tendrá menos posibilidades de sobrevivir. Hablar de un animal autóctono es hablar de millones de años de evolución y adaptación al medio. Creo que todos somos más que conscientes de este punto, ya que es de sentido común.

Como dato curioso señalaremos que en citado mapa genético, la presencia de animales procedentes de otros lugares de la Península Ibérica es muy bajo, pese a ser conocido por todos que se han hecho bastantes repoblaciones con conejos procedentes de Toledo, Navarra, Sevilla, Zamora o Murcia. Entonces, ¿por qué motivo no se han asentado esas nuevas poblaciones en Galicia? La respuesta es sencilla, ya que proceden de otros lugares con unas condiciones totalmente distintas a las nuestras y no han sido capaces de adaptarse.

Tampoco podemos olvidar que en estudios realizados en granjas cinegéticas gallegas basadas en jaulas, los individuos mostraban haplotipos propios del conejo doméstico (Piorno 2008).

Un estudio firmado por el Grupo de Producción y Gestión Cinegética de la Universidad de León, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ofrece datos sobre el número y distribución de granjas de conejo de monte y liebres en España, así como el posible número de animales que se estarían produciendo y evolución del sector durante el período 2005-2010.

Las granjas de conejo de monte están distribuidas por toda España, si bien la mayoría se encuentran en Cataluña, Galicia, Andalucía y Castilla-La Mancha. En el año 2010 existían 114 granjas registradas, con una posible producción de 225.000-265.000 conejos de monte al año. (SÁNCHEZ-GARCÍA, C., ALONSO, M.E., DÍEZ, C., PABLOS, M., GAUDIOSO, V.R. An approach to the statistics of wild lagomorph cautive rearing for releasing purposes in Spain. World Rabbit Science. 2012, doi:10.4995/wrs.2012.1030).

La propia experiencia de las Sociedades de Cazadores que marcan estos conejos usados en las repoblaciones, demuestra que su supervivencia es normalmente mas baja que la de los nacidos en el campo y además, que son más fáciles de cazar. Por lo que resulta curioso ver como en zonas donde se viene realizando una intensa actividad repobladoradurante años y años, nos podemos encontrar aún ejemplares autóctonos (aunque pensamos que son los procedentes de las repoblaciones), lo que demuestra que su capacidad de adaptación y supervivencia les da un valor ecológico incalculable.

Y no podemos olvidar tampoco que los conejos que usamos en las repoblaciones vienen acompañados por un completo equipaje de virus, bacterias y parásitos propios de sus zonas de procedencia y que nada tendrán que ver con los que sufren y padecen nuestros conejos autóctonos, con lo que el desastre está garantizado. En consecuencia, cuanto más alejado sea el origen de los conejos con los que repoblamos, mayor es el riesgo sanitario que estamos provocando, por lo que el sentido común nos dice que debemos buscar conejos que procedan de criaderos lo más cercanos posibles al territorio donde vamos a realizar la repoblación.

Lo ideal sería tener una zona dentro del propio acotado y que esté destinada a la extracción de ejemplares para las repoblaciones; para que los conejos estuvieran conviviendo con las enfermedades del lugar, porque las teorías mas modernas y recientes sobre la gestión del conejo hablan de «gestión sanitaria basada en el manejo de poblaciones naturales inmunizadas» (Mechan, Portas 2010).

Jaime Veiga Fontán
Presidente de SOS COELLO DE MONTE DE GALICIA
soscoello.blogspot.com.es

 

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