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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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En los últimos meses han ido llegando a los correos electrónicos de muchas asociaciones de cazadores, mensajes de personas que piden ayuda para realizar trabajos académicos o incluso proyectos de fin de carrera, sobre la situación de los perros de caza en España.
En dichos mensajes se explica con claridad como el alumno ha contactado previamente con una amplia lista de asociaciones animalistas y protectoras de animales, las cuales han planteado a la entrevistadora, por ejemplo, que se fijen controles rutinarios y de vigilancia específica de los perros de los cazadores. Amparándose en la objetividad que debe tener el trabajo, reclaman a una sola asociación de cazadores que exponga su opinión al respecto, para que de el contrapunto necesario.

La UNAC ha sido una de esas asociaciones a las que se ha consultado para uno de estos trabajos, y en esta ocasión, ha declinado participar como colaborador en este tipo de trabajos o proyectos. La experiencia previa ha demostrado que lo que realmente buscan este tipo de estudios, es poder dar la sensación de “objetividad”, cuando resulta clamoroso comprobar que la proporción de entidades consultadas de cada una de las partes no está precisamente proporcionada.

No podemos permitir que se nos use para dar la más mínima importancia a iniciativas de terceros que utilizan la caza para reforzar las bases de sus asociaciones y que llegan al punto de querer diferenciar en España los perros de caza del resto de los perros, pero no por la raza a la que pertenezca el can, sino porque el propietario del mismo sea titular o no de una licencia de caza.

Ahora resulta que si un galgo pertenece a un cazador, los cuidados que debe recibir son diferentes. ¿Cómo podemos permitir eso? De ninguna manera podemos participar en este tipo de propuestas, porque sencillamente, son indignantes.

Tenemos la obligación de detener esta corriente “animalista” que lo único que pretende es poner más y más trabas a los ciudadanos que posean una licencia de caza. Y así lo hizo la UNAC hace un año, cuando se opuso al contenido del ya olvidado Borrador del Anteproyecto de Ley por el que se establecía la normativa básica del comercio y tenencia responsable de perros y gatos, elaborado por la Secretaría General de Agricultura y Alimentación del MAGRAMA.

Antonio Mota – Secretario de UNAC
Revista CAPTIVA Nº 36

Hasta hace pocos años, el nombramiento que la SEO hacía de la “ave del año” era un hecho que atraía la curiosidad de cualquier ciudadano, pero en el año 2015 ese título ha recaído sobre una especie cinegética, justo en medio de un enfrentamiento entre los cazadores y la parte anticaza de la SEO. ¿coincidencia o intencionalidad?



Ya se prohibió la caza de la tórtola en Canarias y en Cantabria, y últimamente se está intentando hacer lo mismo en Extremadura; utilizando como argumento los datos que se obtienen del programa SACRE que gestiona la propia SEO. Datos que respaldaron también la moratoria para cazar la codorniz en las islas más meridionales de España, aunque incluso esos datos eran realmente escasos y otros aportados contradecían los primeros.

Es normal que desde el colectivo de los cazadores se pongan en duda las propuestas de la SEO, dado que en los últimos tiempos, en el seno de esta asociación, fundada por cazadores, ha surgido una preocupante línea anticaza que se está abriendo hueco poco a poco.

Tanto es así, que bajo estudios con escaso valor científico, se promovió la prohibición de los cartuchos cargados con plomo en humedales y espacios naturales protegidos desde la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Amparado por la Subdirección General de Medio Natural del MAGRAMA al frente de la cual se encuentra Miguel Aymerich Huyghues- Despointes. Desde ese departamento, han surgido líneas en contra del silvestrismo o las famosas Directrices para el control de predadores cinegéticos.

De nada sirve que nos cuenten que tal o cual representante de la SEO es cazador como nosotros, cuando después vemos en los medios de comunicación como aprovechan cualquier oportunidad para sumarse al carro de los que se han propuesto acabar con la caza en este país. Solo es cuestión de entrar en la página web de la propia SEO, introducir la palabra “caza” en su apartado de búsqueda, para ver que todas las noticias que en ella aparecen se refieren a connotaciones negativas, como “caza ilegal”, “moratoria de caza”, “prohibición de la caza”, etc..

Y partiendo de esa base, ¿a caso no es lícito que el colectivo de los cazadores se vuelva hacia sus Administraciones y las demande que, antes de tomar decisiones sobre la prohibición de la caza de esta especie en una CCAA recaben información y hagan estudios serios por funcionarios independientes sobre ella?

Pero no, las Administraciones adoptan la postura cómoda y se apoyan en los estudios e informes que les aporta la propia SEO, haciendo una dejadez manifiesta de sus funciones, que son las de estudiar la especie y las causas de su declive, si es que las hay. Y eso cuando no les transfieren recursos económicos para pagar dichos informes, externalizando una actuación administrativa sin razón alguna.

Nadie de las Administraciones cuestiona esos estudios y nunca se ponen en duda que puedan estar sesgados o muy limitados, o incluso que en la mayoría de los casos, estén hechos con la colaboración de personal que no cuenta con una formación oficial adecuada para ello.

Los cazadores tenemos derecho a que las Administraciones hagan su trabajo y cumplan con las funciones que tienen encomendadas. Es bien sencillo.

Antonio Mota
Secretario de UNAC

REVISTA TROFEO CAZA DE JULIO DE 2015

Dice el artículo 39 de la Ley 7/1998, de 6 de julio, de Caza de Canarias “los cabildos podrán declarar sociedades colaboradoras a aquellas que, con carácter abierto y sin ánimo de lucro, contribuyan a la consecución de los fines perseguidos por esta ley”.
Para contribuir a esos fines, la Ley de Caza se apoya en la posibilidad de que los cabildos declaren entidades colaboradoras a aquellas sociedades o agrupaciones que: estén legalmente constituidas, se federen, acrediten que la sociedad posee un marcado carácter deportivo con un mínimo de 60 socios federados e inviertan, como mínimo, el 75% de todos los ingresos de la sociedad en actividades o trabajos que contribuyan a la protección, conservación y fomento de la riqueza cinegética.

Los cabildos, con la connivencia del Gobierno de Canarias, han impuesto a las sociedades de cazadores la obligación de federarse y con ello a los cazadores, como si no existiese la libertad de asociación en Canarias. Lo que fuera la gestión de espacios cinegéticos, la defensa de la cacería, y la representación de los cazadores regida desde la voluntad propia de constituirse en sociedades de cazadores sin ánimo de lucro desde los años 20 del siglo pasado, a imagen y semejanza de lo que son y hacen los cazadores y sus sociedades, ha desaparecido casi por completo. Imponiendo el modelo de intereses únicos deportivos mediante una Ley de Caza obsoleta desde su publicación.
Estas administraciones hechizadas por el deporte, con el poder y mazo legislativo en sus manos unas veces y por dejación otras, han desvirtuando la contribución de las sociedades de caza y cazadores a la preservación del patrimonio natural cinegético canario. La mezcla de materias Caza/Deporte claramente separadas en el Estatuto de Autonomía de Canarias y la Constitución Española se han diluido avocando a los cazadores de a pie a perder su identidad y pensar como lo que no son, deportistas.

La Ley Canaria del Deporte considera actividad federada la practicada por personas físicas individualmente (deportistas) o integradas en entidades debidamente legalizadas (clubes), adscritas a la federación respectiva, bajo su dirección y supervisión y en el marco de competiciones y actividades oficiales.
En contraposición, los fines de la Ley de Caza son la de fomentar, proteger, conservar y aprovechar ordenadamente los recursos cinegéticos, armonizándolos con los diversos intereses afectados y con la preservación y mejora de los hábitats de las diferentes especies objeto de la caza.
Como consecuencia, la Ley de Caza tiene unos fines y la organización impuesta mediante entidades deportivas tienen otros diametralmente opuestos y contraproducentes. Cazar más en menos tiempo. Filosofía asumida por algunos considerándose mejores cazadores por realizar más capturas.

Por otro lado, tanto han dicho que los cazadores son deportistas que algunos no se han planteado nunca una reflexión sobre el asunto, hasta que en sus cazaderos les organizan una competición. Entonces, y solo entonces, es cuando les surge la duda de la estructura deportiva mantenida con su dinero temporada tras temporada tramitando la licencia federativa, para el éxito y regocijo de unos pocos.

La contradicción ha llegado hasta tal extremo, que a los clubes deportivos de caza de nueva creación no les permiten tener en sus estatutos el nombre de sociedad de cazadores y menos aún la conservación del medio ambiente entre sus fines. Obligándoles por una ley ajena a ellos, a invertir en el campo el 75% de sus ingresos. Entre tanto, las sociedades de cazadores que si tienen entre sus fines gestionar el territorio, fagotizadas por las federaciones, han desaparecido totalmente y los cazadores también de su ley, la de caza, a no ser para las prohibiciones, sanciones y para apretarles el bolsillo, para eso si son cazadores. Además, se les obliga a tramitar una licencia federativa no necesaria para cazar y sólo válida para competir.

Siempre habrá quien vocifere a los cuatro vientos “cazadores federados” cuando realmente no existe esa figura. Otros se basaran en la “unión de los cazadores” cuando lo que realmente representan es a deportistas. En el desconocimiento de los cazadores, habrá quién se apodere de la identidad de ellos para hablar por todos, pero eso sí, si pagan como deportistas. Incluso, se hacen descuentos para cazar en terrenos cinegéticos siempre que tengamos la licencia federativa. Entre tanto, a los cazadores nos quitan hasta el alma.

Queda en nuestras manos, en la de los cazadores, exigir a los poderes públicos (art 9.2 Constitución Española) promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; removiendo los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Pidiendo la creación de nuestra propia estructura organizativa, la de los cazadores, como la tienen los deportistas, sindicalistas o políticos.

Juan Miguel Sánchez Roig
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)
Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)

Víctor Rafael Mascarell Mascarell. Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC).
Recientemente he podido leer que se ha reunido la Ministra con la ONC, una asociación creada por la Federación deportiva en la que se integran caza deportiva, armeros y terratenientes que viven de la caza social, para pedirle que se la incluya dentro del Consejo Estatal y del Consejo Asesor de Medio Ambiente.

La Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) fue la primera en pedirle al Ministerio estar y participar en el Consejo Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, y también en el Consejo Asesor de Medio Ambiente, el C.A.M.A.; la respuesta del Ministerio fue la siguiente: “Como quiera que la caza es una materia de competencia exclusiva de las Comunidades Autónomas, no parece adecuada la integración en el Consejo de una Asociación cuyos fines se incardinen en dicho ámbito material”.

En ambos Consejos el Estado Central ha puesto por Ley a los representantes de cinco asociaciones ecologistas, negando y no admitiendo la participación de los representantes de centenares de asociaciones de cazadores con licencias de caza, cuando la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad que crea dicho Consejo Estatal regula la protección de las especies en relación con la caza, el Inventario Español de Caza, la prohibición con carácter general del ejercicio de la caza de aves, o sienta las bases para que la Administración competente pueda autorizar la modalidad de la caza de perdiz con reclamo macho. En una palabra, la Ley interfiere en la caza, pero el Ministerio no le parece adecuado que la Unión Nacional de Cazadores (UNAC) esté en ese Consejo asesor y de participación de dicha Ley.

Pero no sólo sucede esa negación de participación a los cazadores por el Estado Central, también ocurre en las CC.AAs. Les pondré un ejemplo: el colectivo de cazadores es uno de los que más perros y hurones tiene; pues bien, en Valencia recientemente se ha modificado la norma que regula el pasaporte perros, gatos y hurones, y la participación de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana ha sido nula. No les han dado ni participación ni audiencia. Ni tan siguiera forman parte del Consejo Asesor y Consultivo en materia de protección de animales de compañía; ni tampoco del Consejo Asesor de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana.

La caza es una materia constitucional íntimamente relacionada con otras materias, sectores y actividades, ya sean medioambientales, agrícolas, relacionadas con el asociacionismo, los perros o animales de compañía, las armas, carreteras, etc. Las disposiciones o normas que regulan todas estas materias con seguridad afectarán a los intereses de la caza y los cazadores, pero ¿por qué no se les da participación, se les deniega o se les ignora, teniendo muy presente que no van a percibir nada a cambio ni recibir subvención alguna por ello, y costándole dinero de sus propios bolsillos el hacerlo?

El derecho de participación de los ciudadanos en asuntos que les afectan, directamente o a través de sus organizaciones y asociaciones reconocidas por la Ley, es un derecho establecido en la Constitución Española -artículos 9.2, 23.1 (derecho fundamental), ó 105.a-, aunque como hemos visto a la Unión de Cazadores y a sus Asociaciones Autonómicas se ha denegado dicha participación ciudadana, que propugna nuestra Carta Magna.

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) Publicado en Club de Caza. Junio 2015 Recientemente se constituyó la Asociación ‘En defensa de la Caza - ENDECA’, una asociación totalmente altruista para la defensa jurídica y ante los tribunales de cualquiera que pueda atentar contra los derechos y el honor de los cazadores.

El pasado 30 de mayo, la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) mantuvo una reunión con el Secretario y la Tesorera de ENDECA, D. Jose María Losa y Dña. Olga Torrejón, en la que desde la UNAC se expresó el apoyo a dicha iniciativa, que se considera ejemplar y necesaria en estos momentos para la caza en España.

Puede parecer extraño que una entidad de ámbito estatal como la UNAC, que está formada a su vez por Asociaciones autonómicas de Sociedades de Cazadores y que cuenta con una masa social que supera las cien mil personas, muestre su apoyo público a una nueva Asociación como ENDECA. Quizás sea porque no estamos acostumbrados en el mundo cinegético español a ver a un grande apoyar a un pequeño, sino más bien todo lo contrario.

Los que han constituido una asociación de cazadores en España en las últimas décadas conocen de primera mano que no han sido precisamente flores lo que les han puesto en su camino para dar forma a sus proyectos. Por eso, desde la UNAC se considera un verdadero acto heroico que una asociación cinegética —no una federación deportiva—, supere los diez años de existencia. Ejemplos de referencia para los cazadores son la Asociación del Corzo Español o el Club de Cazadores de Becada, que no lo tuvieron precisamente fácil cuando se crearon, pero que han conseguido desarrollar proyectos propios que ahora son un ejemplo para todos.

Por el camino quedaron muchas otras asociaciones, que no fueron capaces de superar los muros que les pusieron para que no lograran lo que con mucha ilusión se propusieron sus fundadores. Pero su esfuerzo no ha sido en balde, sino todo lo contrario. Han servido para que muchos otros aprendan y no vuelvan a cometer los errores que les llevaron a la desaparición.

No se caracteriza las sociedad española por ser asociativa, pues hasta no hace mucho tiempo ni siquiera era posible poder constituir una entidad de ese tipo, siendo el único camino posible la creación de clubes deportivos que nada tenían que ver con la base de lo que se quería defender, es decir, la caza y los cazadores. Y es por eso que estábamos acostumbrados a ver una estructura casi vertical, que asumía la representación de la caza y de todos los cazadores, pero sin que ellos la hubieran elegido o votado —un cazador, un voto—.

Tan asumida teníamos esa estructura, que no es raro escuchar aún en nuestros días comentarios que critican «el excesivo número de asociaciones que se están creando». Y añorando una entidad única que defienda la caza y a los cazadores. Pero, ¿es eso realmente posible?

Desde la UNAC venimos reclamando que el Estado cree una estructura y organización hecha por los cazadores, para los cazadores y por la Caza. Aprobada y legislada por la Administración competente en materia de caza —y el Estado sí que es competente, aunque lo niegue—; y en la que se reconozca a ese gran colectivo y su estructura y organización.

Condiciones que hasta ahora no se han dado, ni los poderes públicos han promovido después de 30 años de aprobar la Constitución, ya que han reconocido y apoyado una organización para la caza basada en deportistas, clubes deportivos, y jueces o árbitros los cuales han constituido federaciones deportivas autonómicas con sus delegaciones provinciales, y a la vez entre todos ellos se han integrado en una federación deportiva española, regulados todos ellos por leyes y normas del deporte; organización elegida por aquellos que forman parte de ella por poseer una licencia deportiva, y no por tener una licencia de caza.

Y quizás es este el mejor momento para que entre todas las asociaciones que realmente defienden los derechos de la caza y de los cazadores, se creen y fortalezcan alianzas o redes que nos permitan impulsar esa organización añorada por todos.

En el mundo de la caza no sobra la opinión de nadie, ni tampoco sobra ninguna asociación, sino todo lo contrario. Porque son el verdadero reflejo de la riqueza y diversidad que la palabra caza tiene en España. El que no esté a gusto con lo que está pasando con la caza, que lo exprese. Que cree proyectos y los defienda. Porque saldrán adelante si verdaderamente tienen base y fundamento en la defensa de la caza.

La UNAC viene trabajando en esa línea desde su creación, y por eso tiene suscritos convenios de colaboración con la mayor parte de las asociaciones que realmente defienden la caza. Y nunca con aquellas que solo buscan defender intereses espurios de piratas sin vergüenza. La UNAC quiere un trato de tú a tú con las asociaciones que defienden la caza. No hay grandes ni pequeños. Solo ganas de trabajar por defender la caza.

Por eso tenemos que apoyar a ENDECA, para que crezca y se asiente. Para que trabaje por los cazadores y por la caza; de la misma forma que lo hacen el resto de asociaciones de verdaderos cazadores que tenemos en España. Y para que sus fundadores canalicen las ganas que tienen de luchar por la caza en España.

Es tiempo de cambios importantes en nuestro país, y lo debe ser también para el mundo de la caza. Todo el ánimo del mundo para Miguel, Eduardo, José María, Olga, Camino, Fran y Antonio; que han decidido dar un paso al frente y sumarse a la defensa de la caza desde la Asociación ENDECA.

 

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