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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Los habitantes del rural gallego cuentan que cada vez es más fácil ver un lobo donde viven. Que se los encuentran a cualquier hora del día y que no son los animales asustadizos que recuerdan de cuando eran niños y al que muchos se enfrentaron, vara en mano, para defender las vacas de sus familias.
También dicen que son lobos “raros”, que no son como los de antes y que por su aspecto y la forma en que se comportan, más bien parecen “lobos mixtos”. Curiosa definición de un lobo por parte de unas personas que conocen a éste animal.

Los de aldea no se explican de donde salieron los lobos, pero rápidamente te explican que alguien les contó a su vez, que un amigo vio un día como salía una manada de lobos de una furgoneta y que después volvía de vez en cuando para dejar carne en aquel sitio. Con toda seguridad que se trataba de un cebadero para capturar lobos y ponerles collares con GPS, pero como la Xunta de Galicia no quiere dar información de estas cosas, pues la leyenda urbana seguirá creciendo hasta que explote.

Esa es la versión de la situación del lobo que hay en el rural de Galicia y que poco tiene que ver con la que cuentan los urbanitas verdes que se preocupan con ahínco de que el lobo se convierta en un animal intocable del que casi no podamos ni hablar el resto de los mortales.

La estrategia de los urbanitas estás muy clara y saben como utilizar todos los medios a su alcance para defenderla a muerte. Se conocen de memoria todas las respuestas a las preguntas difíciles que les pueda plantear un periodista que trate de informar sobre el lobo. No se cansan de repetir una y otra vez que las poblaciones del lobo no están creciendo, que el que diga que hay lobos híbridos es un completo ignorante y que los daños que hacen los tiene que pagar la Administración rápidamente, porque en el fondo, si se hace la cuenta de la vieja, y se divide el coste de esos daños entre todos los gallegos, casi no tocamos a nada.

¿Y que dicen los ganaderos? Pues que les indemnicen, bien y rápido, porque es lo que gritan a los cuatro vientos los urbanitas. No tienen posibilidad de plantear otro discurso porque de hacerlo corren el riesgo de perder esas indemnizaciones económicas que pelean con más entusiasmo los urbanitas que ellos mismos. Han pasado a ser unos convidados de piedra en todo este asunto y parece que están muy cómodos con el papel que les han dado en esta obra de teatro.

Y con este panorama, no podemos faltar en la conversación los cazadores, que somos conscientes de que esto se está empezando a irse de las manos, que estamos viendo como las poblaciones de ungulados sufren una presión del cánido que empieza a preocupar en muchos sitios, y que para más INRI, ahora nuestros perros se han convertido en presas del lobo durante la celebración de los ganchos.

¿Pero cual debe ser el discurso de los cazadores ante esta situación? Desde siempre hemos mantenido la opinión de que hay que controlar esas poblaciones de lobo para que no se conviertan en un problema y nos hemos ofrecido a colaborar en ese control. También hemos planteado el aprovechamiento de esos individuos a extraer, con la justificación del retorno económico que puede llevar a los habitantes del rural.

Como no podía ser de otra manera, si echamos mano del manual del perfecto urbanita verde, la réplica a la propuesta de los cazadores está perfectamente redactada y justificada, por lo que hasta el menos convencido de ellos te responde que da más dinero el turismo que se podría general “enseñando” el lobo, que cazándolo y que solo pretendemos caza y cazar.

La Administración mira desde lo alto de su minarete de marfil y cada vez que da un paso, se lo piensa tres veces, puesto que tiene un miedo escénico a los urbanitas verdes que impide que actúe con lógica, lo que la lleva a entrar en este juego paranoico que, por lo general, termina en una cosa que se llama “Plan del Lobo”. Un documento estupendamente redactado y razonado que solo tiene un defecto, y es que solo sirve para justificar aun más los planteamientos de los urbanitas verdes.

Llegados a este punto sin retorno, quizás deberíamos plantearnos nuestro papel en esta locura que no tiene ni pies ni cabeza. ¿Qué pasaría si dejamos de hablar de caza del lobo? Puede que debiéramos plantearnos seriamente convertirnos en “ganaderos cinegéticos” que utilicen al urbanita verde para que le solucione la papeletea.

¿Por qué no podemos pedir nosotros indemnizaciones? ¿Qué justificación tendrán entonces los urbanitas verdes? Parece que su manual no contiene instrucciones para responder a la petición de indemnizaciones a los dueños de los perros que son comidos por el lobo, no solo los de los cazadores, sino de todos los que andan por el campo. Porque los urbanitas verdes también gustan de pasear con sus perros sueltos por el campo, eso si, perfectamente castrados, que es una de sus obsesiones compulsivas y que también tiene un capítulo extenso en su manual.

Es mismo manual tampoco contiene instrucciones precisas para contestar a una hipotética petición de compensación de la pérdida de renta cinegética, por lo que podríamos plantearnos seriamente exigir descuentos de las tasas que pagamos a la Xunta de Galicia por las matrículas de nuestros Tecores.

Una posibilidad fácil de aplicar sería coger el “Plan del Lobo” y la zonificación que aparecen en él, pero que solo se basa en los daños a la ganadería, para pedir descuentos del 75% de las tasas de los Tecores en la Zona 1, del 50% en la Zona 2 y del 25% en la Zona 3. ¿Por qué no lo podemos pedir? Si sumamos esa indemnización económica a la que ya obtienen los ganaderos y lo dividimos entre todos los gallegos, poca diferencia habrá con lo que se paga ahora.

Lo que está claro es que no podemos seguir jugando a un juego en el que los urbanitas verdes lo hacen con las cartas marcadas para conseguir ganar siempre, porque su único objetivo es que no se cace absolutamente nada en Galicia.

Resulta curioso ver como su doctrina no se aplica en casos tan curiosos como el del visón americano, que aunque parezca raro es una especie cinegética en Galicia. Deberíamos plantearnos muy seriamente los cazadores, revisar esa lista de especies cinegéticas que nos endosaron en su día y pedir que se saque de ella especies como el visón americano o las gaviotas, y que no tienen nada de cinegéticas, para que los urbanitas verdes puedan pedir proyectos LIFE a la Unión Europea con los que financiar su afición ecológica y seguir construyendo la naturaleza a su medida.


Los cazadores de UNITEGA

Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad define la custodia del territorio como el conjunto de estrategias o técnicas jurídicas a través de las cuales se implican a los propietarios y usuarios del territorio en la conservación y uso de los valores y los recursos naturales, culturales y paisajísticos.
Y define las Entidades de custodia del territorio como organizaciones públicas o privadas, sin ánimo de lucro, que llevan a cabo iniciativas que incluyan la realización de acuerdos de custodia del territorio para la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad.

Desde el año 2007 que se publicó la Ley del Patrimonio, el impulso de la custodia del territorio en España ha sido grande, pero los resultados probablemente no se correspondan con el esfuerzo que se ha hecho. Esta situación tiene su origen en dos causas fundamentales: la desconfianza de los propietarios de los terrenos a firmar dichos acuerdos con una serie de entidades que hasta ese momento han actuado como meros fiscalizadores de la gestión que hacían sobre sus propiedades; y a la inexistencia de fondos económicos de administraciones y cajas de ahorro o bancos, dedicados a financiar el mecenazgo de la custodia.

Estas dos causas unidas, constituyen una pinza que está ahogando al movimiento de custodia en España, obligando a muchos de sus impulsores a replantearse su hoja de ruta. No así a los que tienen claras sus ideas y han sido capaces de convencer con el esfuerzo a esos propietarios desconfiados, sin que la falta de dinero, ponga en peligro su proyecto. Entidades de custodia que vienen trabajando desde hace muchos años de forma seria y que en nada se parecen a estos paracaidistas que solo buscan un lugar donde encontrar una poltrona que les permita vivir holgadamente a costa del dinero público de todos nosotros.

Cuando lo lógico sería identificar un valor de nuestro patrimonio natural que custodiar y proteger, para a continuación entablar un diálogo con el propietario de ese bien o del territorio donde se encuentra, se ha pasado a buscar desesperadamente una base territorial cuyos propietarios se desentiendan de la gestión y la confíen completamente en los encargados de la custodia. Es decir, que hemos pasado a buscar un terreno, para después preocuparnos de encontrar algo dentro que poder custodiar, o que ese algo llegué allí con el tiempo.

Estos “paracaidistas de la custodia” van a ser, muy probablemente, los que mayor daño causen a este interesante e importante movimiento conservacionista, puesto que con sus minicortijos se convertirán en malos ejemplos que desvirtuarán a las Entidades conservacionistas que realmente trabajan como verdaderas entidades de custodia y que merecen el respeto de todos.

En el mundo de la caza también hemos empezado a ver caer estos paracaidistas advenedizos, que han encontrado en las Sociedades de Cazadores una presa fácil sobre la que montar sus cortijos. Y sorprende ver cómo muchos de ellos, que hasta hace cuatro días eran críticos con la actividad cinegética, ahora se interesan por ella y hasta reconocen con la boca pequeña el valor que la gestión cinegética tiene (la que se hace bien) para la conservación del patrimonio natural. Y aunque en el fondo no pueden disimular su repulsa contra la caza y los cazadores, no tienen reparo alguno en tragar saliva y esbozar una blanca sonrisa ante los cazadores de pueblo, los que practican la caza social, para poder montar a toda costa su minicortijo particular.

Pero este interés se torna en preocupación, cuando la Sociedad de cazadores que tienen delante explica al paracaidista de la custodia que en sus estatutos ya se recoge el espíritu de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Que tienen planes de ordenación del patrimonio natural cinegético para gestionar a éstas especies que son y forman parte de la fauna de nuestro Patrimonio Natural, que hacen actuaciones para mejorarlo, y que vienen trabajando desde hace muchos años bajo el estricto control de la Administración, con las únicas aportaciones de los socios que la forman y con su trabajo altruista.

Y la preocupación se convierte en indignación cuando el cazador de pueblo, le cuenta al paracaidista, que su Sociedad está dentro de una Asociación autonómica (red de custodia), y que a su vez está dentro de una red estatal de custodia. Curiosamente esta preocupación no surge en aquellos que realmente trabajan por la custodia, ya que no tienen esa necesidad vital de montarse un minicortijo y se interesa por lo que hacen esas Sociedades de Cazadores y buscan líneas de colaboración mutua, que sirvan para enriquecer sus proyectos.

Es entonces cuando surge el problema para el paracaidista, que ve peligrar su aspiración de montarse un minicortijo y empieza a buscarle tres pies al gato, porque los cazadores no necesitan de sus servicios para seguir haciendo lo que saben y siempre hicieron. Lo que se transmitió de abuelos a padres y a hijos, sin ayudas económicas de las Administraciones o de la obra social de los bancos, es por si solo un perfecto ejemplo de custodia del territorio, aunque no les guste a esos paracaidistas que solo buscan su interés personal.


Notas:
- Según la RAE, la custodia es la acción y efecto de custodiar (guardar con cuidado y vigilancia).
- Las Sociedades de Cazadores, como personas jurídicas ni pegan tiros ni cazan, se dedican a administrar, gestionar, y guardar con cuidado y vigilancia las especies cinegéticas.

Antonio Mota
Secretario de UNAC

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define al iluminado como “alumbrado” y como “el individuo de una secta herética y secreta fundada en 1776 por el bávaro Adán Weishaupt, que con la ciega obediencia de sus adeptos pretendía establecer un sistema moral contrario al orden existente en religión, propiedad y familia”.
De las dos definiciones, me quedo indudablemente con la segunda; adaptándola, claro está a la fecha actual y a lo que representa el movimiento “S.O.S. Salvemos la perdiz roja” en el mundo de la caza.

Sin duda alguna, lo que pretende “S.O.S. Salvemos la perdiz roja” se puede calificar como hérético, de ciega obediencia (hacia nuestra perdiz), y dispuesto a establecer un sistema contrario al orden existente. Y creo que su fundador, es totalmente consciente de ello.

Aunque también han empezado a ser conscientes de lo que significa ese movimiento herético los que en su día lo apoyaron, en medio de la “I Guerra Mundial Federativa” que desde el año pasado sufrimos pacientemente todos los cazadores de este país y los medios de comunicación cinegéticos.

Los que se arrimaron a sacarse la foto en su día, ahora se han dado cuenta de que el niño ha salido rebelde y que no dice lo que esperaban oír. Que no se corta un pelo y que sigue diciendo las mismas verdades del barquero que desde el primer día dijo. Y que le da lo mismo, soltarlas delante de los gerifaltes del Ministerio que de los apoltronados del deporte.

Sin duda alguna que el objetivo “iluminado”, con el cual ya le ha definido uno de los generales que participan en la “I Guerra Mundial Federativa”, le viene que ni pintado. Porque no ha traicionado a los suyos, a pesar de los muchos cantos de sirena que ha escuchado y escucha todos los días. Porque cree que se puede cambiar lo que pasa con nuestra perdiz y porque confía en sus compañeros cazadores que se han sumado a la campaña de recogida de firmas con una respuesta inusitada para un colectivo como el nuestro, acostumbrado siempre a esperar sentados a que alguien les solucione sus problemas.

Ahora Marcos Pedregal no está solo, porque tiene a los cazadores detrás, como nunca pasó en este país. Ellos también son “iluminados” y hacen falta para cambiar la caza en este país. Eso les convierte en una poderosa secta herética que puede hacer tambalear los pilares podridos que sustentan la caza en España.

Nos hace falta muchos más iluminados para cambiar esto.

Antonio Mota – Secretario de UNAC

Durante los últimos días se han celebrado los cuatro Comités Provinciales de Caza en Galicia y todos ellos han comenzado con un mismo mensaje. Siguiendo «órdenes de arriba», los representantes provinciales del deporte han pedido que se incluya en las cuatro actas de los Comités su profunda indignación por la supuesta filtración de la propuesta de fechas que la Administración pondría sobre la mesa de dichos Comités y su publicación en una página web. Ni más, ni menos.


Si lo sucedido es motivo de indignación, entonces ¿qué calificativo merece lo que ha pasado durante la elaboración de la nueva Ley de Caza de Galicia?, donde los de siempre se han cocinado solitos un refrito y nos los han presentado como un moderno plato de tendencia.

Lo acontecido este año tiene una simple explicación y es que, junto a la convocatoria enviada a los miembros del Comité de Caza de A Coruña, se acompañó la propuesta de fechas para la temporada 2014/15. UNITEGA lo publicó en su web, facebook y twitter y pidió opinión a todos los cazadores. Pedimos perdón públicamente por informar a los cazadores. Sin duda que lo volveremos a hacer más veces.

Esta convocatoria, con las fecha filtradas, también le llegó al representante de los que cazan deportivamente en esa provincia, por lo que no se entiende la indignación de sus vecinos deportistas de las otras tres provincias y mucho menos, que él mismo lea también el párrafo conjunto de queja, al comienzo de su propio Comité en A Coruña. Menudo esperpento.

¿Pero es que piensan que los cazadores somos tontos o es que realmente están convencidos de que los somos? Si había algo que proponer que se incluyera en las actas de los comités, es el agradecimiento por lo que hizo el Servicio de Conservación de Naturaleza de A Coruña y una petición de que, en lo sucesivo, se haga lo mismo en las otras tres provincias de Galicia.

Gracias a la indiscreción cometida hemos podido conocer la propuesta con una semana de antelación y, gracias a Internet y las redes sociales, los cazadores han podido opinar y proponer. ¿Qué tiene eso de malo entonces?

Cuando nos sentamos en la mesa de un Comité es fácil olvidar que lo hacemos representando a muchos cazadores y sus opiniones, y a menudo pensamos más en las consecuencias que tiene lo que estamos debatiendo en el Tecor en que cazamos. Por eso es conveniente llevar un papel y ponerlo encima de la mesa, a la vista, con un texto que diga: «no olvides que hablas por nosotros».

Explotaciones cinegéticas comerciales

Y si las actas de los cuatro comités se abren con indignación, lo normal es que se cierren también con ella, y de nuevo, no nos han defraudado. Después de meses y meses, por fin, hemos conseguido que UNITEGA no sea la única Entidad que proteste contra el modelo de explotaciones cinegéticas comerciales que se quiere implantar en Galicia, debido al enorme peligro que suponen para la integridad territorial de los Tecores de Galicia. ¡Bienvenidos al Club!

Ha sido necesario que uno de los cuatro presidentes provinciales sufra en sus carnes la mordida de los dientes de una explotación cinegética comercial para que levante su voz y pida al resto que avisen al rebaño de que viene el lobo.

¿Pero en qué manos estamos?

¡Cuánto te echamos de menos, Cortón!


Los Cazadores de UNITEGA

Hace apenas unas semanas se filtraron detalles del borrador de la futura Ley de Montes, suscitando especial polémica una supuesta restricción al paso de viandantes en los Montes Públicos durante la celebración de monterías [1]. Ayer mismo el Ministerio de Cañete desmintió esta información y negó limitación alguna en este sentido [2]. No obstante, algunas de las reacciones ante la posible prohibición transpiran que existe escasa información ciudadana alrededor de lo que son las monterías, concrétamente las que se celebran en Montes Públicos. Por ello, y con ánimo constructivo, se aportan algunos datos y reflexiones con objeto de aclarar en la medida de lo posible el panorama.


1 – En primer lugar, es fundamental resaltar que las monterías solo se llevan a cabo una vez al año en cada “mancha”. Se define por mancha a la superficie de Monte, normalmente entre 200 y 500 hectáreas, en la que se lleva a cabo la batida. Los 364 días restantes no hubiera habido ningún tipo de restricción.


2 - Cualquier gestor o técnico forestal sabe que los montes cumplen una o varias funciones prioritarias (aprovechamiento maderero, aprovechamientos cinegéticos o piscícolas, protección de biodiversidad, turismo, etc.). Aparte de los objetivos que definen la gestión de un monte se encuentran aquellos otros que, aunque secundarios, son compatibles con dicho modelo de gestión. Por ejemplo, la función prioritaria de los Montes de Valsaín, la cual condiciona su modelo de gestión, es la producción maderera. Sin embargo, dichos Montes ofrecen otros usos y funciones compatibles, como la protección ante la erosión, el aprovechamiento cinegético o el senderismo. No obstante, es frecuente que en función del monte y del tipo de aprovechamiento puedan surgir incompatibilidades de carácter circunstancial o de carácter permanente. Por ejemplo, cuando en Valsaín se estén llevando a cabo las cortas de árboles en determinados rodales, tanto el senderismo como la caza serían circunstancialmente incompatibles en dichas zonas; el primero por su peligrosidad, y la segunda por su fracaso asegurado. Existen más ejemplos. En las aéreas de cría del buitre negro del Valle de la Hiruela se restringe el paso durante el periodo reproductivo con objeto de que la cría se exitosa; algo también frecuente con nidos de águilas imperiales y cigüeña negra por toda nuestra geografía [6]. Otro caso típico ocurre cuando existe una repoblación o regenerado de arbolado tras una corta o incendio; entonces el ganado no puede circular por dichas zonas durante años, ya que se comerían los árboles jóvenes y la repoblación sería un fracaso. En algunas repoblaciones o regeneraciones sensibles también se restringe el paso a las personas, como es frecuente en las áreas costeras. Estas incompatibilidades son comunes y se enseñan en la Universidad, no es una cuestión de opinión.


3 – La caza es un aprovechamiento del monte como cualquier otro, por lo tanto, su práctica también está orientada al éxito de la actividad. Aunque el argumento de la seguridad es evidente, debe tenerse en cuenta que para que la montería se realice correctamente es fundamental que no haya trasiego de gente por el monte batido. De lo contrario se puede perjudicar directamente a personas que han puesto ilusión y expectativas en ese día. Debemos saber mirar lo público desde una visión colectiva, e independientemente de que ciertos usos nos gusten o no, la caza mayor es un aprovechamiento del monte legítimo y quienes la practican merecen respeto. Si el trasiego de gente implica riesgo para el éxito de la actividad y la seguridad de las personas, resulta sensato aceptar que debe evitarse dicha situación.


4 – La supuesta restricción al paso hubiera estado orientada a Montes Públicos. Es importante destacar que más de la mitad de la superficie forestal de España es de propiedad privada. Por lo tanto, los defensores de la libertad de tránsito por el monte deberían saber que la distribución de la propiedad de la tierra dentro de nuestras fronteras es, con mucho, el principal limitante para que podamos movernos por las sierras a nuestro antojo. Dicho esto, resulta lamentable que una recogida de firmas en contra de una supuesta restricción circunstancial al paso recoja 90.000 firmas [3], mientras que una petición para que el Gobierno no venda La Almoraima, un monte público de 15.000 hectáreas en el Parque Natural de Los Alcornocales [4], apenas supere las 1.000 firmas [5]. Adivinen quien se va a pasear por La Almoraima cuando sea privada.


5 – Las monterías que se llevan a cabo en Montes Públicos están ligadas en la mayoría de los casos a sociedades de cazadores de pueblo, y suelen ser monterías humildes y sociales. En la caza social no hay negocio, ni vallas, ni éxitos asegurados; sino la ilusión y dedicación de muchas personas en que la batida salga bien. Los cazadores que representan el estereotipo del cazador rico (como su majestad el Rey Don Juan Carlos y su corte de amigos empresarios) no cazan en estos montes. Estos últimos cazan en fincas privadas de 2.000 hectáreas en la Sierra de Andújar o en los Montes de Toledo, en las que el paso siempre estuvo prohibido. La supuesta restricción ni les iba ni les venía.


6 - Es importante aclarar que los cazadores también somos ciudadanos, con dos piernas y dos brazos. De hecho, somos much@s los que además de practicar la caza nos gusta hacer rutas, coger la bici o dar una vuelta a por níscalos. Por lo tanto, generalizaciones como: “Cañete favorece a los cazadores” claman al cielo. A los cazadores Cañete y su Gobierno también nos recorta derechos sociales, también nos privatiza la Sanidad y la Educación, y en última instancia sabemos que el campo les importa tres pares de narices. Pregúntenles a los cazadores en paro como piensan pagarse el coto de caza, licencia, seguro, gasolina y cartuchos el año que viene. En todo caso Cañete favorecerá a los grandes propietarios y a un sector privilegiado de la caza, ¿pero a los cazadores humildes? ¡Ni por asomo!


7 – Es indiscutible que una buena señalización de las monterías debería resultar más que suficiente para evitar que la gente se meta en una mancha que está siendo monteada. Las multas no solucionan lo que no es capaz de prevenir la información, más bien se ceba económicamente con los despistes y errores. Es corriente ver monterías en Montes Públicos que no están señalizadas; en estos casos existe más responsabilidad por la sociedad de cazadores que no ha señalizado que por quién se ha metido en la zona. Ahora bien, no son pocos los casos en los que ha aparecido gente en mitad de una mancha bien señalizada.
La propuesta de una base de datos online de monterías hecha por la asociación RedMontañas no es descabellada [7], pero la información a pie de senda y caminos es más importante; todavía a quienes vamos al campo sin mirar antes internet.


8 – Por último, es cierto que las decisiones en materia de Medio Ambiente de un Ministro como Cañete causan recelo entre los sectores conservacionistas, y no les falta razón. Hablamos de un Gobierno que vendería nuestro campo al mejor postor sin dudarlo, de hecho ya lo hace [8, 9, 10]. También hay quien consideraba que detrás de esa hipotética restricción había una idea maquiavélica de favorecer a los cazadores. En este sentido no es descartable que intenten compensar con migajas y concesiones ridículas su inoperancia ante los verdaderos problemas del campo. En todo caso, los que practicamos la caza ni somos ni deseamos ser los malos de ninguna película, por tanto que cada cual saque sus propias conclusiones.


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[1] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/03/actualidad/1388783376_054319.html


[2] http://www.efeverde.com/blog/noticias/la-ley-de-montes-prohibira-el-paso-de-senderistas-durante-las-monterias/

[3] http://www.change.org/es/peticiones/sr-arias-cañete-ministro-de-alimentación-agricultura-y-medio-ambiente-no-prohiba-a-senderistas-y-ciclistas-la-circulación-por-caminos-públicos?share_id=leUkIIgmck&utm_campaign=share_button_mobile&utm_medium=facebook&utm_source=share_petition


[4] http://www.elmundo.es/andalucia/2014/01/08/52cd3d2522601d1d2f8b457b.html


[5] http://www.change.org/es/peticiones/ministerio-de-medio-ambiente-no-a-la-venta-de-la-finca-la-almoraima


[6] http://lospiesenlatierra.laverdad.es/blog/2515-escalando-entre-rapaces


[7] https://www.change.org/es/peticiones/sr-ministro-de-agricultura-alimentación-y-medio-ambiente-obligue-a-la-federación-de-caza-a-mantener-una-web-informativa-de-batidas-y-monterías-y-defienda-así-los-derechos-de-los-no-cazadores


[8] http://www.energias-renovables.com/articulo/el-gobierno-aniquila-decreto-a-decreto-al-20130204/


[9] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/08/actualidad/1365453412_051354.html


[10] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/03/natura/1333465693.html

FUENTE: CAZA CRITICA

 

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