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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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La cinegética, que según la Real Academia de la Lengua es “el arte de la caza, siendo una actividad que lleva realizando el hombre desde el principio de los tiempos. Cazar responde a un instinto que surge desde lo más hondo del ser humano y que el hombre lleva en sus genes. Es una pasión y una necesidad vital que le ha acompañado desde el comienzo de su existencia y uno de los factores que más importancia tuvo en el desarrollo de los pueblos. Los humanos desde el comienzo de su existencia siempre han sido cazadores y recolectores y solo posteriormente, en el neolítico, también se hicieron agricultores, ganaderos, comerciantes.
Antiguamente la caza era el único medio, junto con la pesca, para conseguir las proteínas imprescindibles para la correcta alimentación y nutrición humana. Actualmente, gracias al desarrollo económico de nuestra sociedad, a la ganadería en general y a la pesca industrial esta necesidad ya no existe, salvo en algunos pueblos con menor desarrollo en los cuales la caza y la pesca siguen siendo la fuente principal de aporte proteico. Ello no obsta para que muchos cazadores y sus familias de forma complementaria se alimenten con lo que cazan.

La caza auténtica y natural es la captura, respetuosa, en buena lid, con medios lícitos y destinándolos al consumo humano, de unos animales libres y salvajes. Ello implica su gestión y explotación racional y sostenible de unos recursos naturales renovables y es una herramienta imprescindible para una correcta gestión del medio natural.

El Diccionario de la Lengua define al cazador como la “persona que caza (acción de cazar, por oficio o por diversión (recreo, pasatiempo, solaz esparcimiento, placer, alivio en el trabajo). El deportista lo define como la “persona que por afición, o profesionalmente practica algún deporte (actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas). El deportista se prepara o participa en las competiciones o juegos con intención de ganarlos. Los clubes deportivos (entidades sin ánimo de lucro) que agrupan a los deportistas, tienen como fin exclusivo el fomento, la práctica o la participación en una o varias modalidades deportivas en el ámbito federado, realizando actividades de preparación de deportistas y organización de campeonatos con intención de obtener títulos o trofeos.

De la comparación anterior, se deduce que los cazadores y las Sociedades de Cazadores tienen fines, objetivos, actividades y funciones distintas a la de los deportistas y Clubes Deportivos, inscribiéndoselas primeras en el Departamento de Interior del Gobierno de Navarra en su registros de asociaciones civiles, y los segundos en el Departamento de Deportes en su registro de entidades deportivas.

Tal como dice Miguel Iñigo, “la caza supone en algunas ocasiones un esfuerzo físico importante, pero no toda actividad humana que conlleve actividad física es un deporte. Por contra la caza natural no es ni un juego ni una competición.
¿Toda actividad física es deporte? Miguel rotundamente afirma “No. No es deporte la recolección de caracoles, setas o frutos silvestres, ni la horticultura, ni la agricultura, ni la jardinería, ni la fotografía de la naturaleza o de la fauna, ni lavar el coche, ni el bricolaje, ni las tareas domésticas, etc, aunque sean actividades que en ocasiones necesiten un notable esfuerzo físico. Una persona que corte árboles o recoja leña para su hogar o por negocio no practica un deporte, pero por ejemplo si participa en una competición de aizkolaris (cortando árboles), entonces, si.”

Miguel afirma que “La caza únicamente se convierte en deporte cuando se practica de forma competitiva, lo cual con los actuales planteamientos y reglamentos conlleva aspectos muy discutibles, incluso en algunos casos negativos para la caza y su imagen pública como es el cazar en el menor tiempo el mayor número posible de animales, o hacerlo en espacios protegidos que es algo aberrante. Infinitamente más importante que cazar mucho es hacerlo bien y con respeto al medo ambiente. ¿Quién es el mejor cazador? ¿El que más animales caza en menos tiempo? Este será el campeón de la competición pero no tiene por que ser el mejor cazador. Son otros muchos aspectos que se deben de tener en cuenta a la hora de valorar a un cazador, no solo su capacidad física o su habilidad en el disparo, sino el respeto por el medio natural y los animales cazados, el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, el compañerismo con los demás cazadores y el respeto tanto de sus territorios de caza como de las personas que usan y disfrutan de la naturaleza, la buena conducta con nuestros fieles ayudantes los perros, la colaboración en la gestión del medio ambiente, el cumplimiento de las normas, cupos y leyes de caza, etc. Estos valores son los que realmente tienen que ser valorados a la hora de proclamar a alguien como “Campeón de Caza”.

Este experimentado cazador afirma “En el mundo de la caza cabemos todos. Los que defendemos y practicamos una caza social, natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, que en Navarra somos la mayoría, los que de forma legal viven y obtienen beneficios económicos de la caza y aquellos que por su espíritu deportivo practican u organizan la caza de competición (Deportiva).

LEGISLACIÓN APLICABLE

El Estado, en virtud de lo establecido en el artículo 149 de la Constitución tiene “competencia exclusiva en la legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades Autónomas de establecer normas adicionales de protección”

En cambio la caza y el deporte son competencia de las Comunidades Autónomas, estando reguladas en su artículo 148, en el que “se establecen cuales son las materias que pueden asumir las Comunidades Autónomas”, y al ser estas dos materias diferente nuestra Carta Magna las incluye en apartados diferentes, la caza y la pesca en su apartado nº 11, y el deporte en su apartado 19.

Todo ello ha sido corroborado en la normativa navarra, y debido a que son materias diferentes, la gestión de LA CAZA se atribuye al Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, y la del DEPORTE al Departamento de Cultura, Deporte y Juventud, en el cual y a través del Instituto de Deporte y Juventud está adscrita la caza deportiva, la cual está sujeta a la Ley del Deporte.

En Navarra la gestión de la caza está regulada en la Ley Foral 17/2005, de Caza y Pesca de Navarra, la establece en su Artículo 10, la licencia de caza de la Comunidad Foral de Navarra, no siendo por lo tanto necesaria ninguna una licencia federativa para ejercer esta actividad, que únicamente es necesaria si se practica deporte de competición.

LOS DERECHOS DE LA CAZA

Los derechos de la caza y la propia identidad como cazadores es lo que defiende la UNAC y las asociaciones que la componen, entre las que se encuentra ADECANA y son los siguientes:

1º) A TENER SU PROPIA IDENTIDAD COMO CAZADORES QUE PRACTICAN UNA ACTIVIDAD ANCESTRAL

2º) A SER RESPETADOS COMO CAZADORES.

3º) A SER TRATADOS CON DIGNIDAD, DECORO, Y HONORABILIDAD, y no como infractores potenciales, ilegales y deshonrosos, por el simple hecho de ser un cazador o estar cazando.

4º) A POSEER ENTIDADES PROPIAS DE CAZA, E IDENTIFICARSE EN LAS ENTIDADES QUE LOS AGRUPAN.

5º) A QUE SUS SOCIEDADES DE CAZADORES SE RECONOZCA LO QUE HACEN EN EL MEDIO NATURAL POR LA PRESERVACIÓN DE LOS HÁBITATS Y LAS ESPECIES, Y LO QUE REALMENTE SON: ENTIDADES DE CUSTODIA PARA LA PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL CINEGÉTICO.

6º) A ELEGIR A SUS REPRESENTANTES POR SER CAZADORES.

7º) A TENER SU PROPIA ORGANIZACIÓN LEGAL EN LOS GRUPOS EN LOS QUE SE INTEGRA, Y QUE LOS REPRESENTA.

8º) A POSEER ORGANISMOS PÚBLICOS PROPIOS DENTRO DE LA ADMINISTRACIÓN, que gestionen la Caza con recursos personales y económicos exclusivos para la Caza, con el fin de que la respalden, apoyen y trabajen para que funcione, potenciando la Comisión Asesora de Caza y el Consejo Navarro de Medio Ambiente, que son órganos muy adecuado para trabajar a favor de la caza y la naturaleza.

9º) A PARTICIPAR EN LOS ASUNTOS Y NORMAS QUE LES AFECTEN.

10º) AL CONTROL Y CALIDAD SANITARIA DE SUS ESPECIES CINEGÉTICAS.

11º) A LA FORMACIÓN, LA INFORMACIÓN, LA INVESTIGACIÓN Y LA EDUCACIÓN DEL MUNDO DE LA CAZA.

12º) y por ultimo AL DERECHO DE LOS CAZADORES A QUE LOS RECURSOS ECONÓMICOS QUE GENERA LA CAZA REVIERTAN EN ELLA PARA SU MEJORA; en los hábitats, y en las especies silvestres cinegéticas; en la formación, la información y la investigación del mundo de la caza; y en la participación de los cazadores antes las administraciones.

ASOCIACION DE CAZADORES DE NAVARRA (ADECANA) C/Iturrama 18 1º-B, 31007 Pamplona. Tfno 948175049 Fax 948177883 Email: adecana@adecana.es www.adecana.com

Pedro Vanrell

Ha sorprendido al sector de la caza las palabras del presidente de la Federación Balear de Caza (FBC), Jaume Ripoll, en Diario de Mallorca, para justificar la caza deportiva, arremetiendo contra la caza social, recreativa y sostenible, y contra los cazadores y sus asociaciones por dejar de ser deportistas y clubes deportivos. Cuando la caza posee identidad propia y nunca ha sido un deporte; y si lo ha sido hasta ahora, es por el interés de la federación y no el de los cazadores.

Dos actividades, la actividad deportiva y la actividad cinegética, que tienen objetivos distintos y persiguen fines diferentes. Así lo afirma la sentencia número 4943/2009 del Tribunal Supremo: "Las federaciones no son asociaciones en las que sea obligatorio inscribirse ni federarse es necesario para la práctica del deporte. En el caso de la que nos ocupa, no hace falta formar parte de ella para cazar, pues basta la licencia expedida por las autoridades competentes. Se inscriben en las federaciones los deportistas que quieran participar en competiciones oficiales".

Al señor Ripoll se le escapa que la federación se creó en plena dictadura franquista, en el año 40 por un militar léase Historia de la RFEC en su web, donde el derecho de asociación no existía, y tenía que asistir a las reuniones el representante de la falange en el ayuntamiento para que los cazadores se pudieran reunir para hablar de caza; y que poco o nada tenía que ver con la Asociación de Cazadores, que él insinúa que se intentó impulsar en plena República. Insiste en el gran papel que ha tenido para la caza la federación, y hay que recordarle que la Federación Balear de Caza, que él preside, es una entidad deportiva y es relativamente joven, pues su creación no alcanza los treinta años.

Afirma el señor presidente que la federación de caza tiene más de cien clubes federados, cuando la ley 14/2006, de 17 de octubre, del deporte de Balears, afirma que los clubes tienen como "objetivos básicos el fomento, el desarrollo y la práctica continuada de la actividad física y del deporte". Objetivos que poco o nada tienen que ver con la caza y la conservación, ni con la gestión y la sostenibilidad del rico patrimonio natural de Balears, que es a lo que se dedican las sociedades de cazadores, al amparo de unos estatutos, fines y actividades diferentes a los deportivos y acordes con las leyes de caza y leyes medio ambientales, que es en verdad y en realidad la actividad que realizan: la custodia y preservación del rico y variado patrimonio natural cinegético de Balears.

"En ningún caso negamos la posibilidad de ampliar nuestra representación en otros marcos legislativos que acojan y velen por los intereses de la caza social, sostenible y deportiva", afirmaciones que dejan claro que no ostentan la representación de la caza social y sostenible, y que pretende alejarse de la ley 14/2006 del deporte que dice a qué se debe dedicar la federación"a la promoción, la gestión, la regulación y la ordenación técnica de las correspondientes modalidades deportivas, y a la coordinación de la práctica de los deportes específicos".

La propia federación, en palabras de su presidente, reconoce que la caza es mucho más que la vertiente que ella representa, la deportiva, al afirmar: "La vertiente deportiva (campeonatos y competiciones) es un componente más de la caza que reúne anualmente a miles de cazadores en Balears. Al tiempo, la caza es tradición, cultura, gestión y conservación, entre muchas otras acepciones". Lo que demuestra que FBC ha obtenido beneficios y estatus social para la caza deportiva a costa de la caza y los cazadores, con la ayuda y beneplácito de la Administración.

* Presidente de la Associació Balear d´Entitats de Caça (ABEC)

Publicado en: Diario de Mallorca

ARTÍCULO DE OPINIÓN Víctor Rafael Mascarell Mascarell Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). Publicado en la Revista Trofeo, Caza y conservación nº 549 de Febrero 2016.
La caza social, recreativa y sostenible es todo lo relacionado directa o indirectamente con las personas que poseen una licencia de caza y la practican de manera recreativa agrupándose en sociedades, asociaciones o uniones de cazadores sin ánimo de lucro, sin un fin deportivo o competitivo, ni económico o mercantil, basado en el beneficio y autocontrol mutuo y en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de un territorio que custodian; donde la actividad o acción que se desarrolla en el ejercicio o gestión de la caza no pone en peligro las poblaciones de especies cinegéticas y no cinegéticas, ni sus hábitats, y sus miembros como propietarios, nativos o vinculados en dichos lugares rurales se involucran socialmente en su organización, transmitiendo de generación en generación sus actividades, patrimonio, conocimientos y tradiciones.

Es lamentable que algunas administraciones admitan ciertas representaciones y ciertas denominaciones en relación a la caza como materia constitucional y estatutaria como es, y que algunas federaciones deportivas de caza nos quieran vender la burra a los cazadores y a sus sociedades, afirmando que ellos ostentan la representación de la caza social o de la Caza, de los cazadores y de sus sociedades de cazadores, cuando la ley que las regula solo les atribuye una representación, y es: artículo 33.2. de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte -L10/90D- («BOE» núm. 249, de 17 de octubre de 1990): “Las Federaciones deportivas españolas ostentarán la representación de España en las actividades y competiciones deportivas de carácter internacional.”.

Las federaciones no son sociedades

Algunas federaciones van más lejos, y afirman que sus asociaciones deportivas son sociedades de cazadores, cuando la ley -L10/90/D- reconoce a los clubes deportivos y no a las sociedades: Disposición Adicional. Quinta: “Las Asociaciones deportivas constituidas o inscritas en Registros deportivos de acuerdo con la legislación autonómica correspondiente, serán reconocidas como Clubes deportivos, a los efectos de lo previsto en el artículo 15.4 de esta Ley, siempre que en sus Estatutos prevean la constitución, ajustados a principios democráticos, de órganos de gobierno y representación y un régimen de responsabilidad de los directivos y socios.”

En cuanto a quienes representan las federaciones autonómicas, también las leyes autonómicas lo dicen, como por ejemplo, la Ley 2/2011, de 22 de marzo, de la Generalitat, del Deporte y la Actividad Física de la Comunitat Valenciana, en su artículo 66, en el 1: ” Corresponden, con carácter exclusivo, a las federaciones deportivas de la Comunitat Valenciana las siguientes funciones: e) Representar a la Comunitat Valenciana en las actividades y competiciones deportivas oficiales de su modalidad, en los ámbitos autonómico y estatal.

Además, se puede sumar a lo anterior, las funciones que tienen las federaciones deportivas con respecto a sus asociados; así afirma el Real Decreto 1835/1991, de 20 de diciembre, de Federaciones Deportivas Españolas y Registro de Asociaciones Deportivas en su artículo 3. 2. “Las Federaciones deportivas españolas desempeñan, respecto de sus asociados, las funciones de tutela, control y supervisión que les reconoce el ordenamiento jurídico deportivo.”.

Todas las anteriores reconocidas dentro del ordenamiento jurídico deportivo, y no del ordenamiento jurídico cinegético o de la Caza, materia reconocida por la Constitución (art. 148.1.11ª), distinta al Deporte que también está reconocido por la Carta Magna.

La caza, como materia Constitucional que es, es muy grande. En su seno existen diferentes subsectores que los podríamos denominar como caza social, caza científica, caza profesional, caza deportiva, caza comercial, etc.; todos con objetivos e intereses distintos y fines diferentes, pero todos importantes y necesarios; y todos deben de estar sentados en la misma mesa para defender la caza y tratar temas de caza, pero no en la misma silla. Y si las federaciones de caza y sus dirigentes quieren representar a la caza social y a los cazadores, bienvenidos sean, pero que se pongan al frente de la cruzada y exijan a nuestros gobernantes y legisladores los 12 derechos de los cazadores y de la caza, y si no, que se dediquen al deporte de la caza o a la caza deportiva, como indican sus Estatutos («BOE» núm. 142, de 14 de junio de 2013), y dejen de marear la perdiz y a las administraciones.

Debemos preservar la caza social

Pero volviendo al asunto de la caza social, tendríamos que retroceder a la prehistoria para encontrar la verdadera razón de la existencia de la caza social en las sociedades de cazadores-recolectores, una organización social a través de la caza y los cazadores que ha inculcado comportamientos y valores al hombre, y se ha transmitido de padres a hijos y de abuelos a nietos, a lo largo de siglos.

Las sociedades de cazadores-recolectores han sido una de las formas de organización y de subsistencia social más antiguas y persistentes de la historia del hombre: estableciendo jerarquías, trabajos en equipo, división de tareas, movilidad, sostenibilidad de los recursos naturales, conocimientos territoriales, medio de transmisión de información y experiencia, creación de arte, fabricación de herramientas y utensilios, etc. Una forma social de la caza que ha perdurado y aportado a la sociedad actual concepto y valores para la convivencia social y la sostenibilidad medio ambiental. Comportamientos sociales en el seno de la caza que han transcendido a lo largo de los siglos a nuestra sociedad actual.

El hombre es cazador y animal social por naturaleza y racional por evolución, lo lleva en sus genes, y vive y se relaciona con sus semejantes a través de grupos sociales, que le han proporcionado a lo largo de su historia un beneficio común y personal. Nuestros abuelos y padres durante siglos han cazado y se han relacionado en el seno de las sociedades de cazadores, como lo hicieron sus ancestros organizados en las sociedades de cazadores-recolectores, donde su característica más destacable está basada en el beneficio y autocontrol mutuo, y en el aprovechamiento de recursos naturales sin llegar a agotarlos utilizando la gestión como estrategia de ejecución.

Este aprendizaje desde la prehistoria hasta nuestros días, a través de las sociedades de cazadores, forma parte de nuestra historia, nuestras raíces y de nuestra tierra, y conforma nuestra identidad. Por ello soy de la convicción de que preservar la caza social, recreativa y sostenible y abogar por los 12 derechos de los cazadores es honrar la cultura, tradiciones e idiosincrasia y las señas de identidad de nuestros antepasados.

El Estado transfirió las competencias en materia de caza a las CC. AA., lo que también propició el que éstas crearan sus propias licencias de caza y que cobraran importes totalmente dispares.
Con el paso de los años, cada CC. AA. estableció procedimientos diferentes para obtener dichas licencias, llegando algunas incluso a crear exámenes para poder sacarlas.

Con este panorama, lo que en principio debería haber sido un proceso que facilitase y acercase a los ciudadanos la Administación, se convirtió realmente en un gran impedimento para que los cazadores pudieran ejercer su actividad fuera de sus CC. AA. de residencia. Por lo que hace unos años, el colectivo de la caza, empezó a reivindicar una fórmula nueva que facilitara la movilidad de los cazadores entre autonomías, lo que dio paso a que se formularan diversas propuestas, entre las cuales se encontraba la de Licencia Única de Caza (LUC) de la UNAC (Unión Nacional de Asociaciones de Caza).

El sistema que proponía la LUC consistía en un carnet o tarjeta, con una validez por varios años (no anual), y que nos identificaría como lo que somos, es decir, “cazadores”. Ese carnet se debería acompañar por el recibo de pago anual de la tasa de la CC. AA. donde se quisiera cazar. De forma que el cazador solo tendría que acudir a una entidad bancaria, presentar su carnet de cazador y abonar la tasa de su CC. AA.; y en el caso de que quisiera ir a cazar a otras CC. AA., pagar también las correspondientes tasas en el mismo banco.

Este procedimiento evitaba tener que dirigirse a ninguna administración, salvo para que le expidieran por primera vez el carnet o para renovarlo una vez caducado (cinco años, por ejemplo). Y además era tan flexible, que el cazador podía abonar la tasa para cazar en otra CC. AA. en cualquier momento, incluso con medio telemáticos.

La LUC era un sistema sencillo y fácil de implantar en todas las CC. AA., que solo tendrían que “reconocerse” entre ellas, para poder empezar a operar de forma inmediata. Pero es que además, aportaría otra gran ventaja a medio plazo, que sería la enorme reducción de costes de expedición que conllevaría para las propias CC. AA., y por tanto, abrir la puerta a que las entidades que representan a los cazadores pudieran reclamar, en primer lugar, la reducción del precio de las tasas de las licencias en cada CC. AA., y a largo plazo, que todas las licencias de caza en España tuvieran un coste de expedición idéntico; salvando con ello las grandes diferencias que existen en la actualidad entre ellas y que son cuando menos, inexplicables. Porque si una tasa cubre el gasto de expedición de un documento por parte de la Administración, no es comprensible, que ese gasto sea tan diferente a lo largo de la geografía española. En la Comunidad Valenciana es de 12,75 euros y en Castilla y León llega a 42,65 euros; es decir, un 335% más cara.

Resulta extraño que en plena crisis económica, y con un debate abierto sobre la necesidad de “simplificar la Administración” para hacerla más eficiente y que nos cueste menos a los contribuyentes, el modelo LUC se haya dejado a un lado para proceder a implantar otro que, lejos de reducir costes, supondrá más bien todo lo contrario. La licencia interautonómica es un nuevo procedimiento, que se sumará a los ya habilitados para obtener las licencias de caza en las CC. AA..

La nueva licencia interautonómica tendrá un coste inicial de 70 euros, independientemente de la CC. AA. desde donde se expida, e implicará la creación de un nuevo sistema informático para gestionarla. Todo ello en paralelo con los sistemas actuales de expedición de licencias, de forma que un cazador podrá seguir sacando su licencia de caza autonómica o elegir sacar la licencia interautonómica.

Pero lo más grave de todo y lo que demuestra que el sistema creado solo beneficia a unos pocos, es que para muchos cazadores será más barato seguir sacándose la licencia de su CC. AA. y la de otra Comunidad a la que salga a cazar, que pagar de una sola vez los 70 euros iniciales que va a costar la licencia interautonómica.

Hagamos una reflexión sobre las demandas de licencias que tienen los cazadores en España:

- ¿Cuántos cazadores cazan solo en su CC.AA? Es probable que lleguen a ser el 60 %. Estos seguirán sacando sus respectivas licencias autonómicas, y el coste que pagarán por las mismas seguirá siendo inferior a los 70 euros de la licencia interautonómica, pero no podrán reivindicar una rebaja de lo que pagan actualmente.

- ¿Cuántos cazadores cazan en dos CC.AA? Un 30 % de los cazadores suelen cazar en su CC. AA. y en otra más. Pero de ese porcentaje, para la mitad seguiría siendo más fácil seguir pagando dos licencias autonómicas por separado, que abonar los 70 euros de la licencia interautonómica (Comunidad Valenciana + Castilla – La Macha = 54,35 euros). Para la otra mitad, el ahorro económico obtenido será apenas uno o dos euros, sobre el coste acumulado de las dos licencias (Galicia + Castilla y León = 71,37 euros).

- ¿Cuántos cazadores cazan en tres CC.AA o más? Aproximadamente un 10 %. A esta orquilla de cazadores si que les interesa realmente sacar la nueva licencia interautonómica, porque les saldría económicamente más barato que de la forma que lo estaban haciendo hasta ahora.
En conclusión, que al menos el 75% de los cazadores españoles no verán atractivo alguno en sacar la licencia interautonómica y un 15% apenas notarán en su bolsillo la diferencia. Entonces ¿Cuántos cazadores verán una mejora real con la nueva licencia interautonómica? Pues la respuesta es bien sencilla: un 10%. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Desde la UNAC se valora positivamente el hecho de que se cree una licencia interautonómica, pues es una respuesta a una reivindicación de los cazadores. Pero al mismo tiempo se valorara muy negativamente el modelo elegido, pues deja mucho que desear, en lo que se refiere a las expectativas que se generaron desde un principio. Así que el nuevo reto marcado será conseguir que el precio de esa nueva licencia, sea al menos, el mismo que el de la licencia autonómica más cara que se expide actualmente en España (42,65 euros en Castilla y León).

Las últimas noticias que llegan desde las CC. AA. que suscribieron el acuerdo para emitir la nueva licencia interautonómica no son precisamente alentadoras, ya que tienen que poner en marcha una nueva aplicación informática para expedirla, y eso parece que va a impedir que salga en los próximos meses, con lo que su implantación efectiva no la veremos realmente hasta la temporada 2016/17.

Probablemente todos estos problemas se hubiesen resuelto si se hubiese consultado a los cazadores y no se hubiese dejado la elección del sistema en manos de burócratas y políticos a los que, el cazador de a pie, les importa un carajo.

Unión Nacional de Asociaciones de Caza.

Publicado en el número 545 de la revista TROFEO CAZA Y CONSERVACION de octubre de 2015

El verano del 2015 será recordado por ser uno de los más secos de la última década en Galicia.
Esa sequía que ha durado meses, ha afectado a las especies cinegéticas de forma directa, pues se ha reducido considerablemente la disponibilidad de agua en el campo y al tiempo se ha adelantado notablemente el ciclo fenológico de muchas especies vegetales. Todo ello ha provocado un cierto “desconcierto biológico”, que cada especie ha afrontado como sus genes mejor le han permitido.

Pero también han surgido factores “excepcionales” que han afectado de forma indirecta y negativa, no solo a las especies cinegéticas, sino a todas las especies de fauna. Nos referimos a las zonas en las que se han producido grandes incendios.

Ha sido la provincia de Ourense una de las más castigadas en la última parte del verano por la lacra del fuego, recordándonos situaciones que hacía unos cuantos años no se daban ya. Antes era “normal” que esta provincia tuviera 100 avisos de pequeños incendios en un día de los “calientes”, pero esa tendencia fue cambiando progresivamente y ese número de avisos diarios se fue reduciendo a cifras sorprendentemente muy bajas.

Pese a ello, lo que es indudable a la vista de los cazadores, es que ahora los incendios en Ourense se provocan a pie de las carreteras pero, con toda la intención de causar el mayor daño posible. Por eso, empieza a notarse una cierta tendencia a sufrir incendios cada vez más extensos en lo que se refiere a la superficie finalmente quemada.

Y este cambio está añadiendo aún más daño, pues el hecho de que los incendios sean tan extensos en superficie, multiplica considerablemente el daño a la fauna. Y es que solo hay que imaginarse cual puede ser el futuro de un conejo de monte cuya madriguera estuviera situada dentro del perímetro de las más de 3.000 Ha. de superficie que afectaron, en solo unos días, a los municipios Ourensanos y colindantes de Cualedro, Baltar, Trasmiras y Xinzo de Limia.

¿Qué puede comer ese conejo si está rodeado de vegetación quemada en muchos kilómetros a la redonda? ¿Dónde va a encontrar refugio? Su futuro está claro que es más bien incierto.

¿Y cual va a ser el impacto que tendrá sobre las poblaciones de jabalíes y corzos de esas zonas quemadas? Inexcusablemente se verán obligados a desplazarse muchos kilómetros hasta encontrar de nuevo “el manto verde”. Pero una vez que lleguen a ellas, empezarán a interactuar con sus congéneres allí asentados previamente, y se provocaran situaciones de estrés entre todos ellos. En definitiva, un verdadero desastre para estos animales.

Pero a pesar del desastre, no es raro escuchar a veces comentarios como que estos incendios son culpa de los ganaderos o de los cazadores. Acusaciones infundadas que solo tratan de tapar tres hechos irrefutables: La inexistencia de una prevención real, la inefectiva disuasión hacia los delincuentes incendiarios modernos y la dramática inoperancia que se produce en la gestión de los grandes incendios por parte de la Xunta de Galicia.

Así que no deberían acusar tan a la ligera a los que han sufrido directamente el horror de estos incendios. Pues tanto ganaderos como cazadores somos los primeros a los que afectan estas catástrofes, y de los que nadie se acuerda cuando hay que comprar forraje para el ganado o proporcionar grano y agua para la fauna cinegética que ha perdido sus zonas de sustento.

Realicen trabajos de prevención donde sea preciso, vigilen para que los delincuentes incendiarios no se muevan con tanta impunidad y busquen la manera de que cuando se empiece a producir un incendio de grandes dimensiones, alguien con sentido común y verdaderamente preparado, se ocupe de la gestión de los numerosos medios de extinción.

Sobre la recuperación de estas grandes zonas quemadas, hay que destacar que, a petición de la UNAC, el Programa Nacional de Desarrollo Rural contempla lo siguiente:

8.2.5.3.2. Restauración de los daños causados a los bosques por incendios
Código del tipo de operación mencionado en el marco nacional: M08.0005

Con esta operación se abordarán las siguientes actuaciones:

- Restauración de incendios mayores de 500 ha en territorio peninsular y 250 ha en territorios insulares y se desarrollen en base a una norma de medidas urgentes para paliar los daños producidos por incendios forestales que apruebe la Administración General del Estado. Esta restauración conllevará actuaciones para recuperar el potencial forestal perdido.

Entre estas actuaciones, y a título de ejemplo, se encuentran:

- Siembras de especies herbáceas, arbustivas y arbóreas.
- Manejo adecuado del ganado para control de la vegetación, durante la restauración, acompañado de actuaciones de mejora de pastos dentro de su aprovechamiento y medidas de gestión forestal sostenible.

8.2.5.3.2.5. Costes subvencionables
Se cubrirán costes de restauración del potencial forestal dañado por incendios y otros desastres naturales, entre ellos plagas y enfermedades, así como por catástrofes y sucesos derivados del cambio climático:

Otras actuaciones relevantes en la ordenación del pastoreo: acotados, cerramientos, arreglo o construcción de infraestructuras ganaderas, etc.

Acciones para la mejora de las funciones ecosistémicas: arreglo o creación de puntos de agua con interés faunístico, instalación de refugios, nidales, comederos, etc.

Antonio Mota
Secretario de UNITEGA

 

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) unacaza@gmail.com

Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número: 586707

Código de Identificación Fiscal (C.I.F.): G-97716351

Dirección de correos: Apartado Postal 140 AP, 41940 Tomares (Sevilla).

Fax: 945 94 80 61

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