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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Luis Felipe Gutiérrez
Con el ánimo de contribuir a la preservación de las especies silvestres y de apoyar a las sociedades de cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo rural (PDR). Sin embargo, hasta el momento de redactar estas notas, nuestras propuestas ni si quiera han sido contestadas debido a la dejadez y a la despreocupación con las que las autoridades de gestión de los PDR, creemos, trata a la caza. Juzguen ustedes mismos.
A partir de los años cincuenta comienza la emigración de los habitantes del rural a las grandes ciudades en busca de trabajo. Aunque las políticas europeas y españolas han intentado revertir la situación, lo cierto es que el despoblamiento ha seguido hasta nuestros días.
Este sangrado persistente de mano de obra, junto a las exigencias productivas que han impuesto las nuevas políticas agrarias, han generado numerosas superficies agrícolas abandonadas a lo ancho y largo de la geografía de montaña. Pequeñas parcelas, muchas veces abancaladas y distribuidas en mosaico, cultivadas de hortalizas, leguminosas, cereales y árboles frutales, han desaparecido prácticamente del rural montañoso.



Por otra parte, la sustitución de la leña por los combustibles fósiles como fuentes de calor en los hogares, ha provocado el descontrol de miles de hectáreas de bosque sin tratamientos de mantenimiento, válidas para pastos de las llamas de los grandes incendios que nos azotan todos los veranos.

En otro orden, la ganadería vacuna extensiva ha ido decayendo paulatinamente perdiéndose pastizales de gran valor natural. Igualmente se va extinguiendo el pastoreo de ganado ovino y caprino que ayudaba a mantener a raya las especies pioneras arbustivas y arboledas de zonas marginales.

Como consecuencia de todo ello, el paisaje de terrenos de labor se transforma en grandes masas forestales continuas donde las especies cinegéticas menores encuentran gran dificultad para sobrevivir. Además, estas masas, conforme van colonizando nuevas áreas, sirven de refugio al jabalí, hasta hace unas décadas desconocido en muchos lugares. Incidiendo negativamente junto a otros predadores que desde la espesura de la frondosidad se alimentan en las inmediaciones de los pocos terrenos de secano cultivados sobre mamíferos y aves.

MÁS GRAVE AÚN EN LAS ZONAS AGRÍCOLAS
En el polo opuesto, en las mesetas castellanas y en las zonas de transición de montaña, la famosa Política Agraria Común (PAC) ha favorecido la concentración parcelaria. Con ello, se han ido desarrollando los grandes monocultivos, fulminando setos y lindes, donde la fauna silvestre, objetivo de las aves rapaces, encuentra refugio.

La maquinaria agrícola, cada vez más eficaz para su trabajo, no deja rastrojos donde mimetizarse y alimento disponible, por ejemplo, a las especies esteparias. Además, esta maquinaria se utiliza de forma intensiva tanto de día como de noche buscando la mayor rentabilidad, con lo cual, en dos o tres días unas decenas de hectáreas de cosecha puede ser recogida, empacada y los terrenos labrados. Dando al traste con adultos y jóvenes animales incapaces de huir a tan agresiva actividad. En esa línea, cada vez existe un mayor desfase entre las fechas de reproducción de la fauna y las labores de recogida de cosechas, partiendo de semillas con ciclos más cortos de producción.

Los biocidas son utilizados masivamente durante todo el ciclo vegetativo, desde el blindaje de semillas para siembra hasta los tratamientos con plaguicidas en la fase final de germinación e incluso para los terrenos dejados en barbecho. Igualmente sucede en grandes extensiones de olivos, almendros o vid de secano y regadío donde se aplican desmesuradas dosis de herbicidas, y tratamientos para conservar los frutos y plantas.


SOLOS ANTE EL DESASTRE
Conscientes de todo ello, las sociedades de caza y cazadores, intentan paliar esos perjuicios hacia la fauna silvestre, esforzándose en recuperar terrenos abandonados en zonas querenciosas. Realizan limpiezas arbustivas para dar discontinuidad a las masas forestales. Siembran terrenos con cereales, leguminosas y árboles frutales forestales. Adquieren márgenes de cosechas a los agricultores. Fabrican balsas, recuperan fuentes y aljibes e instalan bebederos y comederos. En conjunto, con el fin de mantener las poblaciones y densidades del rico y variado patrimonio natural de especies cinegéticas de nuestro país, actuaciones de gestión de las que directamente también se benefician las especies protegidas, pues éstas se alimentan de las cinegéticas. Caso, por ejemplo, de las aves rapaces. Pero lamentablemente, estas acciones no son reconocidas por las administraciones y menos aún respaldadas económicamente desde las altas instancias, por lo que estos trabajos de conservación y recuperación de hábitats, que se ponen en marcha en muchos municipios, se tienen que realizar con financiación privada.

¿DEJADEZ Y FALTA DE PROFESIONALIDAD DE LA ADMINISTRACIÓN?
En la UNAC somos cazadores sin remuneración económica por desarrollar proyectos, iniciativas y representar a nuestros asociados ante la administración. Con una financiación anual global para todas las actividades de 4.000 euros.

Como ya hemos apuntado, con el ánimo de coadyuvar a la preservación de hábitats y especies y apoyar a las sociedades de cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo rural (PDR), haciendo especial incidencia en el Marco Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020, punto de referencia de los posteriores 18 PDR (uno nacional más diecisiete de CC.AA), a los que también se presentaron enmiendas. En este sentido, el lector, debe tener en cuenta que al menos para cada PDR hay 3 fases de exposición pública para realizar aportaciones al documento final, con lo que ello supone.

Y en todo este trámite a la UNAC le ha quedado meridianamente clara una idea. Aunque el Reglamento (UE) nº 1305/2013 del Parlamento y del Consejo relativo a la ayuda al desarrollo rural a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) puede abordar la gestión sostenible de los recursos cinegéticos, a los responsables de aplicar esta medida tanto a nivel nacional como autonómico no les interesa. Pero no por ser medidas de carácter cinegético, sino porque simplemente no aceptan nada fuera de sus competencias.
Es decir, las autoridades de gestión de los PDR pertenecen a los departamentos de agricultura dentro de las administraciones y se limitan a cumplir estrictamente con mínimos de conservación del medio natural impuestos por Europa, considerando injerencias todo lo que suponga desviaciones a su idea preconcebida de lo que debe ser el desarrollo rural. Tanto es así, que no han sido capaces de contestar en un sentido u otro a uno solo de las decenas de documentos presentados desde la UNAC y sus asociaciones de caza autonómicas.



MEDIDAS PRESENTADAS POR LA UNAC
Las medidas presentadas se basan en los siguientes ocho puntos o instrumentos para el aprovechamiento sostenible de los recursos cinegéticos.

1. CONTRATACIÓN DE ASESORAMIENTO TÉCNICO.
Finalidad: impulso de la custodia del territorio. Apoyo a propietarios de fincas, agricultores y ganaderos para la gestión sostenible de las explotaciones. Asesoramiento a sociedades de cazadores. Proyectos de acuerdos con administraciones para planificación y ordenación conjunta. Redacción y elaboración de manuales de buenas prácticas cinegéticas etc.

2. SIEMBRAS DE CEREALES Y LEGUMINOSAS AUTÓCTONAS.
Finalidad: elementos de mejora para la fijación de CO2. Reducir la desertificación. Mejora de la filtración de las aguas de lluvia y relleno de acuíferos. Lucha contra incendios. Aumento del recurso trófico para las especies de fauna silvestre. Pastos de calidad para el consumo a diente por ganado. Provisión forrajera de calidad. Mantenimiento de la biodiversidad de las semillas agrícolas etc.

3. LIMPIEZAS ARBUSTIVAS Y TRATAMIENTOS SILVÍCOLAS.
Finalidad: medida preventiva de lucha contraincendios. Recuperación de terrenos. Aumento de pastos de calidad. Abono natural de los suelos. Regeneración del estrato arbustivo. Fijación de CO2. Mejora del paisaje etc.

4. RECUPERACIÓN DE ALJIBES, FUENTES, NACIENTES Y APROVECHAMIENTOS DE ESCORRENTÍAS.
Finalidad: aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos. Puesta a disposición de recursos para la fauna silvestre. Recuperaciones de infraestructuras con valores culturales y etnográficos. Mejora del aspecto general del paisaje etc.

5. ERRADICACIÓN DE ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS.
a) Acciones contra especies vegetales exóticas invasivas.
b) Acciones contra especies de fauna exóticas invasivas.
c) Formación y cualificación de operarios.
d) Concienciación a la ciudadanía sobre el abandono de animales de compañía.
Finalidad: reducción de las amenazas graves para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, la agronomía, o para los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural etc.

6. CONCIENCIACIÓN, FORMACIÓN, EDUCACIÓN E INFORMACIÓN.
Finalidad: difusión de los valores de conservación de la biodiversidad. Educación sobre las buenas prácticas en el medio natural. Concienciación sobre el interés de la preservación del patrimonio natural y de la diversidad biológica. Difusión de la normativa aplicable. Formación de los usuarios del territorio e información sobre los proyectos. Difusión. Potenciación de la figura del voluntariado etc.

7. ESTUDIOS POBLACIONALES DE FAUNA SILVESTRE.
Finalidad: estudio de abundancias poblacionales de las distintas especies y principales afecciones. Planificación para recuperación de estatus poblacionales adecuados de especies cinegéticas, asilvestradas y predadores. Determinaciones genéticas.

8. MEDIDAS COMPENSATORIAS POR PRESTACIÓN DE SERVICIOS AMBIENTALES A AGRICULTORES, GANADEROS Y PROPIETARIOS MEDIANTE LÍNEAS DE TRABAJO SOBRE EXTERNALIDADES POSITIVAS PARA EL MEDIO NATURAL.
a) En medios agrícolas: conservación de linderos, utilización de semillas de ciclo largo y sin blindaje tóxico, cosechas de cereales diurnas y no nocturnas, recogida de la paja tardía etc.…
b) En medios forestales: limpiezas arbustivas, recuperación de terrenos abandonados, arreglos de paredes de piedra seca, plantaciones y acciones de silvicultura sobre especies nobles de vegetales etc….
Finalidad: puesta en marcha de proyectos piloto. Aumento fijación CO2. Evitar desertización. Conservación del suelo. Prevención contra incendios forestales. Mejora de hábitats. Mejorar las rentas agrarias. Aumentar el estatus poblacional de ciertas aves, en especial de las esteparias y sus predadoras etc.

Juan Miguel Sánchez Roig Coordinador General de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). Publicado en TROFEO. Nº 553 Junio 2016

No han dado tiempo a que las urnas usadas en las pasadas elecciones se enfriaran, que ya hemos podido ver a las “cinco grandes ONG´s” de este país, pidiendo al futuro gobierno la creación de un Ministerio de Medio Ambiente y que desarrolle políticas transversales.
Llevamos años escuchando este discurso y lo hemos interiorizado de tal forma que hasta nos parece necesario y justificado lo que esta gente pide. Incluso nos hemos sumado al mismo y llevamos una buena temporada tratando de convencer a la sociedad de las bondades medioambientales de la actividad cinegética y piscícola. Pero si nos paramos un momento a reflexionar, llegaremos a la triste conclusión de que hemos estado perdiendo el tiempo jugando un partida con las cartas marcadas.





Esta gente solo se ha preocupado de diluir su discurso entre una sociedad cada vez más urbanita, hasta el punto de conseguir que repudien y ataquen todo aquello que impida que esa sociedad disfrute del medio ambiente. Y no les importa llevarse por delante todo lo que está unido a ese medio ambiente idílico, y que no es otra cosa que nuestro medio rural. Hemos creado miles de centros de interpretación de la naturaleza y aulas ambientales que vienen trabajando como puntos de adoctrinamiento; sin darnos cuenta de lo que estaba pasando.

Así que va siendo hora de que “el cazador conservacionista” despierte de su sueño inalcanzable y comience a caminar por otros senderos en este cambio de ciclo que tenemos por delante.

Debemos abandonar de una vez por todas el discurso caduco que venimos lanzando de que la caza es conservación o que genera empleos y muchos miles de euros, y empezar a reclamar el espacio físico que nos quieren usurpar descaradamente. Ese espacio que es el medio rural en el que practicamos nuestras aficiones y del que también forman parte y viven los agricultores, ganaderos y silvicultores.


El año 2016 debe ser el punto de partida de ese cambio de ciclo imprescindible, en el que todos los que estamos en el medio rural nos unamos bajo la bandera de su defensa y empecemos a marcar un ritmo distinto a la sociedad urbanita. Esa misma que nos crea leyes que nos ahogan y que se complace por ello.


Pero para eso debemos ser nosotros mismos los primeros en asumir que el discurso de la caza y la pesca para la conservación se ha agotado definitivamente.

Señores cazadores y pescadores: ¡¡ demasiado medio ambiente!!

Así que trabajemos todos unidos por una ALIANZA DEL RURAL

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)

Rebuscando, encontré en el Boletín Oficial del Parlamento de Canarias del 21 de marzo la respuesta a Dña. Asunción Delgado Luzardo, del Grupo Parlamentario Podemos, preguntando sobre la reunión mantenida entre el Presidente del Gobierno de Canarias Fernando Clavijo Batlle, junto a la Consejera Nieves Lady Barreto Hernández de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad con el lobby de la federación deportiva de caza.


Al parecer, en dicha reunión llegaron a un acuerdo entre esas partes para que la cacería pase de la Consejería de Medio Ambiente a la Consejería de Agricultura, como así contesta en el citado boletín el Viceconsejero de Relaciones con el Parlamento y Transparencia, José Francisco Armas Pérez a la Sra. diputada de Podemos: “Si se mantuvo la reunión por la que pregunta y habrá una próxima con el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas”. Hasta el momento institucionalmente no se había pronunciado nadie.

Por otra parte, la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC) mantuvo una reunión el pasado 7 de abril con la Viceconsejera de Medio Ambiente Blanca Delia Pérez Delgado. En el encuentro se pusieron diversas cuestiones sobre la mesa como la democratización en la elección de los representantes en los Consejos de Caza, la carencia de planes de caza y gestión de las zonas de caza controlada y la reinversión del dinero de los cazadores en el campo por parte de los cabildos. Destacando un estudio de las enfermedades del conejo, propuesto recientemente por la ACEC y que ya se debiera haber hecho a iniciativa del Gobierno por ser el responsable de ello.

Para el estudio de las enfermedades, según la Ley de Caza, las Consejerías de Medio Ambiente y Agricultura deberán ponerse de acuerdo como así lo expusieron los cazadores a la citada Viceconsejera. Sin embargo, los miembros de la ACEC pudieron leer entre líneas que ya Blanca Delia poco podía hacer. Las cuestiones cinegéticas están en manos de Agricultura de forma oficiosa, debiéndose generar algún tipo de trámite administrativo-legislativo para hacerlo firme.

En otro orden, la Ley de Caza contempla a la Consejería competente en Medio Ambiente como administrador en materia de caza. Por tanto, se plantea la siguiente cuestión: si el Gobierno pasa a Agricultura la cacería deberán hacer una modificación de la ley haciendo insostenibles las prebendas a sus amigos cercanas a la inconstitucionalidad. Aunque también pueden articular algún tipo de modificación puntual aprovechando otra norma e incluso cediendo competencias por alguna ventana legislativa. Sea como fuere, mucho me temo que no podremos participar y mucho menos alegar en las normas que nos afectan como ciudadanos y cazadores.

Bien es verdad que durante todos estos últimos años Medio Ambiente no ha mostrado interés por la cacería, todo lo contrario. Se ha sometido a grupos ecologistas con la prohibición de la codorniz y tórtola común sin datos fiables, ha redactado un procedimiento para las repoblaciones a los pocos meses desfasado y ha mirado para otro lado en muchos asuntos. Pero en Agricultura no quieren a la cacería como he comprobado en mis carnes, además de desconocer la actividad. Es aquí, en la ignorancia, donde algunos quieren pescar, perdón, cazar. Los mismos, estos días estaban frotándose las manos porque la Consejería de Deportes del mismo gobierno canario dispondrá de 1,5 millones más para los deportistas canarios que se desplacen a competiciones, mientras la caza y cazadores canarios desaparecen.

En definitiva, la cacería pasará a Agricultura por la puerta de atrás con todos los problemas atrasados. Como hasta el momento, no habrá ni un solo administrativo dedicado a la pasión de los cazadores en toda Canarias por lo que seguirá sin rumbo, en el presente hasta sin capitán. Por si ello fuera poco, desde Medio Ambiente podrán poner alguna traba ecológica cuanto menos burocrática o simplemente se quitaran el marrón de encima sin más. Mientras tanto, seguiremos perdiendo biodiversidad y cazadores de una actividad ancestral, rendida a intereses espurios por políticos mirando hacia sus poltronas alejadas del bien común.

La cinegética, que según la Real Academia de la Lengua es “el arte de la caza, siendo una actividad que lleva realizando el hombre desde el principio de los tiempos. Cazar responde a un instinto que surge desde lo más hondo del ser humano y que el hombre lleva en sus genes. Es una pasión y una necesidad vital que le ha acompañado desde el comienzo de su existencia y uno de los factores que más importancia tuvo en el desarrollo de los pueblos. Los humanos desde el comienzo de su existencia siempre han sido cazadores y recolectores y solo posteriormente, en el neolítico, también se hicieron agricultores, ganaderos, comerciantes.
Antiguamente la caza era el único medio, junto con la pesca, para conseguir las proteínas imprescindibles para la correcta alimentación y nutrición humana. Actualmente, gracias al desarrollo económico de nuestra sociedad, a la ganadería en general y a la pesca industrial esta necesidad ya no existe, salvo en algunos pueblos con menor desarrollo en los cuales la caza y la pesca siguen siendo la fuente principal de aporte proteico. Ello no obsta para que muchos cazadores y sus familias de forma complementaria se alimenten con lo que cazan.

La caza auténtica y natural es la captura, respetuosa, en buena lid, con medios lícitos y destinándolos al consumo humano, de unos animales libres y salvajes. Ello implica su gestión y explotación racional y sostenible de unos recursos naturales renovables y es una herramienta imprescindible para una correcta gestión del medio natural.

El Diccionario de la Lengua define al cazador como la “persona que caza (acción de cazar, por oficio o por diversión (recreo, pasatiempo, solaz esparcimiento, placer, alivio en el trabajo). El deportista lo define como la “persona que por afición, o profesionalmente practica algún deporte (actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas). El deportista se prepara o participa en las competiciones o juegos con intención de ganarlos. Los clubes deportivos (entidades sin ánimo de lucro) que agrupan a los deportistas, tienen como fin exclusivo el fomento, la práctica o la participación en una o varias modalidades deportivas en el ámbito federado, realizando actividades de preparación de deportistas y organización de campeonatos con intención de obtener títulos o trofeos.

De la comparación anterior, se deduce que los cazadores y las Sociedades de Cazadores tienen fines, objetivos, actividades y funciones distintas a la de los deportistas y Clubes Deportivos, inscribiéndoselas primeras en el Departamento de Interior del Gobierno de Navarra en su registros de asociaciones civiles, y los segundos en el Departamento de Deportes en su registro de entidades deportivas.

Tal como dice Miguel Iñigo, “la caza supone en algunas ocasiones un esfuerzo físico importante, pero no toda actividad humana que conlleve actividad física es un deporte. Por contra la caza natural no es ni un juego ni una competición.
¿Toda actividad física es deporte? Miguel rotundamente afirma “No. No es deporte la recolección de caracoles, setas o frutos silvestres, ni la horticultura, ni la agricultura, ni la jardinería, ni la fotografía de la naturaleza o de la fauna, ni lavar el coche, ni el bricolaje, ni las tareas domésticas, etc, aunque sean actividades que en ocasiones necesiten un notable esfuerzo físico. Una persona que corte árboles o recoja leña para su hogar o por negocio no practica un deporte, pero por ejemplo si participa en una competición de aizkolaris (cortando árboles), entonces, si.”

Miguel afirma que “La caza únicamente se convierte en deporte cuando se practica de forma competitiva, lo cual con los actuales planteamientos y reglamentos conlleva aspectos muy discutibles, incluso en algunos casos negativos para la caza y su imagen pública como es el cazar en el menor tiempo el mayor número posible de animales, o hacerlo en espacios protegidos que es algo aberrante. Infinitamente más importante que cazar mucho es hacerlo bien y con respeto al medo ambiente. ¿Quién es el mejor cazador? ¿El que más animales caza en menos tiempo? Este será el campeón de la competición pero no tiene por que ser el mejor cazador. Son otros muchos aspectos que se deben de tener en cuenta a la hora de valorar a un cazador, no solo su capacidad física o su habilidad en el disparo, sino el respeto por el medio natural y los animales cazados, el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, el compañerismo con los demás cazadores y el respeto tanto de sus territorios de caza como de las personas que usan y disfrutan de la naturaleza, la buena conducta con nuestros fieles ayudantes los perros, la colaboración en la gestión del medio ambiente, el cumplimiento de las normas, cupos y leyes de caza, etc. Estos valores son los que realmente tienen que ser valorados a la hora de proclamar a alguien como “Campeón de Caza”.

Este experimentado cazador afirma “En el mundo de la caza cabemos todos. Los que defendemos y practicamos una caza social, natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, que en Navarra somos la mayoría, los que de forma legal viven y obtienen beneficios económicos de la caza y aquellos que por su espíritu deportivo practican u organizan la caza de competición (Deportiva).

LEGISLACIÓN APLICABLE

El Estado, en virtud de lo establecido en el artículo 149 de la Constitución tiene “competencia exclusiva en la legislación básica sobre protección del medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades Autónomas de establecer normas adicionales de protección”

En cambio la caza y el deporte son competencia de las Comunidades Autónomas, estando reguladas en su artículo 148, en el que “se establecen cuales son las materias que pueden asumir las Comunidades Autónomas”, y al ser estas dos materias diferente nuestra Carta Magna las incluye en apartados diferentes, la caza y la pesca en su apartado nº 11, y el deporte en su apartado 19.

Todo ello ha sido corroborado en la normativa navarra, y debido a que son materias diferentes, la gestión de LA CAZA se atribuye al Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local, y la del DEPORTE al Departamento de Cultura, Deporte y Juventud, en el cual y a través del Instituto de Deporte y Juventud está adscrita la caza deportiva, la cual está sujeta a la Ley del Deporte.

En Navarra la gestión de la caza está regulada en la Ley Foral 17/2005, de Caza y Pesca de Navarra, la establece en su Artículo 10, la licencia de caza de la Comunidad Foral de Navarra, no siendo por lo tanto necesaria ninguna una licencia federativa para ejercer esta actividad, que únicamente es necesaria si se practica deporte de competición.

LOS DERECHOS DE LA CAZA

Los derechos de la caza y la propia identidad como cazadores es lo que defiende la UNAC y las asociaciones que la componen, entre las que se encuentra ADECANA y son los siguientes:

1º) A TENER SU PROPIA IDENTIDAD COMO CAZADORES QUE PRACTICAN UNA ACTIVIDAD ANCESTRAL

2º) A SER RESPETADOS COMO CAZADORES.

3º) A SER TRATADOS CON DIGNIDAD, DECORO, Y HONORABILIDAD, y no como infractores potenciales, ilegales y deshonrosos, por el simple hecho de ser un cazador o estar cazando.

4º) A POSEER ENTIDADES PROPIAS DE CAZA, E IDENTIFICARSE EN LAS ENTIDADES QUE LOS AGRUPAN.

5º) A QUE SUS SOCIEDADES DE CAZADORES SE RECONOZCA LO QUE HACEN EN EL MEDIO NATURAL POR LA PRESERVACIÓN DE LOS HÁBITATS Y LAS ESPECIES, Y LO QUE REALMENTE SON: ENTIDADES DE CUSTODIA PARA LA PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO NATURAL CINEGÉTICO.

6º) A ELEGIR A SUS REPRESENTANTES POR SER CAZADORES.

7º) A TENER SU PROPIA ORGANIZACIÓN LEGAL EN LOS GRUPOS EN LOS QUE SE INTEGRA, Y QUE LOS REPRESENTA.

8º) A POSEER ORGANISMOS PÚBLICOS PROPIOS DENTRO DE LA ADMINISTRACIÓN, que gestionen la Caza con recursos personales y económicos exclusivos para la Caza, con el fin de que la respalden, apoyen y trabajen para que funcione, potenciando la Comisión Asesora de Caza y el Consejo Navarro de Medio Ambiente, que son órganos muy adecuado para trabajar a favor de la caza y la naturaleza.

9º) A PARTICIPAR EN LOS ASUNTOS Y NORMAS QUE LES AFECTEN.

10º) AL CONTROL Y CALIDAD SANITARIA DE SUS ESPECIES CINEGÉTICAS.

11º) A LA FORMACIÓN, LA INFORMACIÓN, LA INVESTIGACIÓN Y LA EDUCACIÓN DEL MUNDO DE LA CAZA.

12º) y por ultimo AL DERECHO DE LOS CAZADORES A QUE LOS RECURSOS ECONÓMICOS QUE GENERA LA CAZA REVIERTAN EN ELLA PARA SU MEJORA; en los hábitats, y en las especies silvestres cinegéticas; en la formación, la información y la investigación del mundo de la caza; y en la participación de los cazadores antes las administraciones.

ASOCIACION DE CAZADORES DE NAVARRA (ADECANA) C/Iturrama 18 1º-B, 31007 Pamplona. Tfno 948175049 Fax 948177883 Email: adecana@adecana.es www.adecana.com

Pedro Vanrell

Ha sorprendido al sector de la caza las palabras del presidente de la Federación Balear de Caza (FBC), Jaume Ripoll, en Diario de Mallorca, para justificar la caza deportiva, arremetiendo contra la caza social, recreativa y sostenible, y contra los cazadores y sus asociaciones por dejar de ser deportistas y clubes deportivos. Cuando la caza posee identidad propia y nunca ha sido un deporte; y si lo ha sido hasta ahora, es por el interés de la federación y no el de los cazadores.

Dos actividades, la actividad deportiva y la actividad cinegética, que tienen objetivos distintos y persiguen fines diferentes. Así lo afirma la sentencia número 4943/2009 del Tribunal Supremo: "Las federaciones no son asociaciones en las que sea obligatorio inscribirse ni federarse es necesario para la práctica del deporte. En el caso de la que nos ocupa, no hace falta formar parte de ella para cazar, pues basta la licencia expedida por las autoridades competentes. Se inscriben en las federaciones los deportistas que quieran participar en competiciones oficiales".

Al señor Ripoll se le escapa que la federación se creó en plena dictadura franquista, en el año 40 por un militar léase Historia de la RFEC en su web, donde el derecho de asociación no existía, y tenía que asistir a las reuniones el representante de la falange en el ayuntamiento para que los cazadores se pudieran reunir para hablar de caza; y que poco o nada tenía que ver con la Asociación de Cazadores, que él insinúa que se intentó impulsar en plena República. Insiste en el gran papel que ha tenido para la caza la federación, y hay que recordarle que la Federación Balear de Caza, que él preside, es una entidad deportiva y es relativamente joven, pues su creación no alcanza los treinta años.

Afirma el señor presidente que la federación de caza tiene más de cien clubes federados, cuando la ley 14/2006, de 17 de octubre, del deporte de Balears, afirma que los clubes tienen como "objetivos básicos el fomento, el desarrollo y la práctica continuada de la actividad física y del deporte". Objetivos que poco o nada tienen que ver con la caza y la conservación, ni con la gestión y la sostenibilidad del rico patrimonio natural de Balears, que es a lo que se dedican las sociedades de cazadores, al amparo de unos estatutos, fines y actividades diferentes a los deportivos y acordes con las leyes de caza y leyes medio ambientales, que es en verdad y en realidad la actividad que realizan: la custodia y preservación del rico y variado patrimonio natural cinegético de Balears.

"En ningún caso negamos la posibilidad de ampliar nuestra representación en otros marcos legislativos que acojan y velen por los intereses de la caza social, sostenible y deportiva", afirmaciones que dejan claro que no ostentan la representación de la caza social y sostenible, y que pretende alejarse de la ley 14/2006 del deporte que dice a qué se debe dedicar la federación"a la promoción, la gestión, la regulación y la ordenación técnica de las correspondientes modalidades deportivas, y a la coordinación de la práctica de los deportes específicos".

La propia federación, en palabras de su presidente, reconoce que la caza es mucho más que la vertiente que ella representa, la deportiva, al afirmar: "La vertiente deportiva (campeonatos y competiciones) es un componente más de la caza que reúne anualmente a miles de cazadores en Balears. Al tiempo, la caza es tradición, cultura, gestión y conservación, entre muchas otras acepciones". Lo que demuestra que FBC ha obtenido beneficios y estatus social para la caza deportiva a costa de la caza y los cazadores, con la ayuda y beneplácito de la Administración.

* Presidente de la Associació Balear d´Entitats de Caça (ABEC)

Publicado en: Diario de Mallorca

 

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