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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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ARTÍCULO DE OPINIÓN Víctor Rafael Mascarell Mascarell Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). Publicado en la Revista Trofeo, Caza y conservación nº 549 de Febrero 2016.
La caza social, recreativa y sostenible es todo lo relacionado directa o indirectamente con las personas que poseen una licencia de caza y la practican de manera recreativa agrupándose en sociedades, asociaciones o uniones de cazadores sin ánimo de lucro, sin un fin deportivo o competitivo, ni económico o mercantil, basado en el beneficio y autocontrol mutuo y en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales de un territorio que custodian; donde la actividad o acción que se desarrolla en el ejercicio o gestión de la caza no pone en peligro las poblaciones de especies cinegéticas y no cinegéticas, ni sus hábitats, y sus miembros como propietarios, nativos o vinculados en dichos lugares rurales se involucran socialmente en su organización, transmitiendo de generación en generación sus actividades, patrimonio, conocimientos y tradiciones.

Es lamentable que algunas administraciones admitan ciertas representaciones y ciertas denominaciones en relación a la caza como materia constitucional y estatutaria como es, y que algunas federaciones deportivas de caza nos quieran vender la burra a los cazadores y a sus sociedades, afirmando que ellos ostentan la representación de la caza social o de la Caza, de los cazadores y de sus sociedades de cazadores, cuando la ley que las regula solo les atribuye una representación, y es: artículo 33.2. de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte -L10/90D- («BOE» núm. 249, de 17 de octubre de 1990): “Las Federaciones deportivas españolas ostentarán la representación de España en las actividades y competiciones deportivas de carácter internacional.”.

Las federaciones no son sociedades

Algunas federaciones van más lejos, y afirman que sus asociaciones deportivas son sociedades de cazadores, cuando la ley -L10/90/D- reconoce a los clubes deportivos y no a las sociedades: Disposición Adicional. Quinta: “Las Asociaciones deportivas constituidas o inscritas en Registros deportivos de acuerdo con la legislación autonómica correspondiente, serán reconocidas como Clubes deportivos, a los efectos de lo previsto en el artículo 15.4 de esta Ley, siempre que en sus Estatutos prevean la constitución, ajustados a principios democráticos, de órganos de gobierno y representación y un régimen de responsabilidad de los directivos y socios.”

En cuanto a quienes representan las federaciones autonómicas, también las leyes autonómicas lo dicen, como por ejemplo, la Ley 2/2011, de 22 de marzo, de la Generalitat, del Deporte y la Actividad Física de la Comunitat Valenciana, en su artículo 66, en el 1: ” Corresponden, con carácter exclusivo, a las federaciones deportivas de la Comunitat Valenciana las siguientes funciones: e) Representar a la Comunitat Valenciana en las actividades y competiciones deportivas oficiales de su modalidad, en los ámbitos autonómico y estatal.

Además, se puede sumar a lo anterior, las funciones que tienen las federaciones deportivas con respecto a sus asociados; así afirma el Real Decreto 1835/1991, de 20 de diciembre, de Federaciones Deportivas Españolas y Registro de Asociaciones Deportivas en su artículo 3. 2. “Las Federaciones deportivas españolas desempeñan, respecto de sus asociados, las funciones de tutela, control y supervisión que les reconoce el ordenamiento jurídico deportivo.”.

Todas las anteriores reconocidas dentro del ordenamiento jurídico deportivo, y no del ordenamiento jurídico cinegético o de la Caza, materia reconocida por la Constitución (art. 148.1.11ª), distinta al Deporte que también está reconocido por la Carta Magna.

La caza, como materia Constitucional que es, es muy grande. En su seno existen diferentes subsectores que los podríamos denominar como caza social, caza científica, caza profesional, caza deportiva, caza comercial, etc.; todos con objetivos e intereses distintos y fines diferentes, pero todos importantes y necesarios; y todos deben de estar sentados en la misma mesa para defender la caza y tratar temas de caza, pero no en la misma silla. Y si las federaciones de caza y sus dirigentes quieren representar a la caza social y a los cazadores, bienvenidos sean, pero que se pongan al frente de la cruzada y exijan a nuestros gobernantes y legisladores los 12 derechos de los cazadores y de la caza, y si no, que se dediquen al deporte de la caza o a la caza deportiva, como indican sus Estatutos («BOE» núm. 142, de 14 de junio de 2013), y dejen de marear la perdiz y a las administraciones.

Debemos preservar la caza social

Pero volviendo al asunto de la caza social, tendríamos que retroceder a la prehistoria para encontrar la verdadera razón de la existencia de la caza social en las sociedades de cazadores-recolectores, una organización social a través de la caza y los cazadores que ha inculcado comportamientos y valores al hombre, y se ha transmitido de padres a hijos y de abuelos a nietos, a lo largo de siglos.

Las sociedades de cazadores-recolectores han sido una de las formas de organización y de subsistencia social más antiguas y persistentes de la historia del hombre: estableciendo jerarquías, trabajos en equipo, división de tareas, movilidad, sostenibilidad de los recursos naturales, conocimientos territoriales, medio de transmisión de información y experiencia, creación de arte, fabricación de herramientas y utensilios, etc. Una forma social de la caza que ha perdurado y aportado a la sociedad actual concepto y valores para la convivencia social y la sostenibilidad medio ambiental. Comportamientos sociales en el seno de la caza que han transcendido a lo largo de los siglos a nuestra sociedad actual.

El hombre es cazador y animal social por naturaleza y racional por evolución, lo lleva en sus genes, y vive y se relaciona con sus semejantes a través de grupos sociales, que le han proporcionado a lo largo de su historia un beneficio común y personal. Nuestros abuelos y padres durante siglos han cazado y se han relacionado en el seno de las sociedades de cazadores, como lo hicieron sus ancestros organizados en las sociedades de cazadores-recolectores, donde su característica más destacable está basada en el beneficio y autocontrol mutuo, y en el aprovechamiento de recursos naturales sin llegar a agotarlos utilizando la gestión como estrategia de ejecución.

Este aprendizaje desde la prehistoria hasta nuestros días, a través de las sociedades de cazadores, forma parte de nuestra historia, nuestras raíces y de nuestra tierra, y conforma nuestra identidad. Por ello soy de la convicción de que preservar la caza social, recreativa y sostenible y abogar por los 12 derechos de los cazadores es honrar la cultura, tradiciones e idiosincrasia y las señas de identidad de nuestros antepasados.

El Estado transfirió las competencias en materia de caza a las CC. AA., lo que también propició el que éstas crearan sus propias licencias de caza y que cobraran importes totalmente dispares.
Con el paso de los años, cada CC. AA. estableció procedimientos diferentes para obtener dichas licencias, llegando algunas incluso a crear exámenes para poder sacarlas.

Con este panorama, lo que en principio debería haber sido un proceso que facilitase y acercase a los ciudadanos la Administación, se convirtió realmente en un gran impedimento para que los cazadores pudieran ejercer su actividad fuera de sus CC. AA. de residencia. Por lo que hace unos años, el colectivo de la caza, empezó a reivindicar una fórmula nueva que facilitara la movilidad de los cazadores entre autonomías, lo que dio paso a que se formularan diversas propuestas, entre las cuales se encontraba la de Licencia Única de Caza (LUC) de la UNAC (Unión Nacional de Asociaciones de Caza).

El sistema que proponía la LUC consistía en un carnet o tarjeta, con una validez por varios años (no anual), y que nos identificaría como lo que somos, es decir, “cazadores”. Ese carnet se debería acompañar por el recibo de pago anual de la tasa de la CC. AA. donde se quisiera cazar. De forma que el cazador solo tendría que acudir a una entidad bancaria, presentar su carnet de cazador y abonar la tasa de su CC. AA.; y en el caso de que quisiera ir a cazar a otras CC. AA., pagar también las correspondientes tasas en el mismo banco.

Este procedimiento evitaba tener que dirigirse a ninguna administración, salvo para que le expidieran por primera vez el carnet o para renovarlo una vez caducado (cinco años, por ejemplo). Y además era tan flexible, que el cazador podía abonar la tasa para cazar en otra CC. AA. en cualquier momento, incluso con medio telemáticos.

La LUC era un sistema sencillo y fácil de implantar en todas las CC. AA., que solo tendrían que “reconocerse” entre ellas, para poder empezar a operar de forma inmediata. Pero es que además, aportaría otra gran ventaja a medio plazo, que sería la enorme reducción de costes de expedición que conllevaría para las propias CC. AA., y por tanto, abrir la puerta a que las entidades que representan a los cazadores pudieran reclamar, en primer lugar, la reducción del precio de las tasas de las licencias en cada CC. AA., y a largo plazo, que todas las licencias de caza en España tuvieran un coste de expedición idéntico; salvando con ello las grandes diferencias que existen en la actualidad entre ellas y que son cuando menos, inexplicables. Porque si una tasa cubre el gasto de expedición de un documento por parte de la Administración, no es comprensible, que ese gasto sea tan diferente a lo largo de la geografía española. En la Comunidad Valenciana es de 12,75 euros y en Castilla y León llega a 42,65 euros; es decir, un 335% más cara.

Resulta extraño que en plena crisis económica, y con un debate abierto sobre la necesidad de “simplificar la Administración” para hacerla más eficiente y que nos cueste menos a los contribuyentes, el modelo LUC se haya dejado a un lado para proceder a implantar otro que, lejos de reducir costes, supondrá más bien todo lo contrario. La licencia interautonómica es un nuevo procedimiento, que se sumará a los ya habilitados para obtener las licencias de caza en las CC. AA..

La nueva licencia interautonómica tendrá un coste inicial de 70 euros, independientemente de la CC. AA. desde donde se expida, e implicará la creación de un nuevo sistema informático para gestionarla. Todo ello en paralelo con los sistemas actuales de expedición de licencias, de forma que un cazador podrá seguir sacando su licencia de caza autonómica o elegir sacar la licencia interautonómica.

Pero lo más grave de todo y lo que demuestra que el sistema creado solo beneficia a unos pocos, es que para muchos cazadores será más barato seguir sacándose la licencia de su CC. AA. y la de otra Comunidad a la que salga a cazar, que pagar de una sola vez los 70 euros iniciales que va a costar la licencia interautonómica.

Hagamos una reflexión sobre las demandas de licencias que tienen los cazadores en España:

- ¿Cuántos cazadores cazan solo en su CC.AA? Es probable que lleguen a ser el 60 %. Estos seguirán sacando sus respectivas licencias autonómicas, y el coste que pagarán por las mismas seguirá siendo inferior a los 70 euros de la licencia interautonómica, pero no podrán reivindicar una rebaja de lo que pagan actualmente.

- ¿Cuántos cazadores cazan en dos CC.AA? Un 30 % de los cazadores suelen cazar en su CC. AA. y en otra más. Pero de ese porcentaje, para la mitad seguiría siendo más fácil seguir pagando dos licencias autonómicas por separado, que abonar los 70 euros de la licencia interautonómica (Comunidad Valenciana + Castilla – La Macha = 54,35 euros). Para la otra mitad, el ahorro económico obtenido será apenas uno o dos euros, sobre el coste acumulado de las dos licencias (Galicia + Castilla y León = 71,37 euros).

- ¿Cuántos cazadores cazan en tres CC.AA o más? Aproximadamente un 10 %. A esta orquilla de cazadores si que les interesa realmente sacar la nueva licencia interautonómica, porque les saldría económicamente más barato que de la forma que lo estaban haciendo hasta ahora.
En conclusión, que al menos el 75% de los cazadores españoles no verán atractivo alguno en sacar la licencia interautonómica y un 15% apenas notarán en su bolsillo la diferencia. Entonces ¿Cuántos cazadores verán una mejora real con la nueva licencia interautonómica? Pues la respuesta es bien sencilla: un 10%. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.

Desde la UNAC se valora positivamente el hecho de que se cree una licencia interautonómica, pues es una respuesta a una reivindicación de los cazadores. Pero al mismo tiempo se valorara muy negativamente el modelo elegido, pues deja mucho que desear, en lo que se refiere a las expectativas que se generaron desde un principio. Así que el nuevo reto marcado será conseguir que el precio de esa nueva licencia, sea al menos, el mismo que el de la licencia autonómica más cara que se expide actualmente en España (42,65 euros en Castilla y León).

Las últimas noticias que llegan desde las CC. AA. que suscribieron el acuerdo para emitir la nueva licencia interautonómica no son precisamente alentadoras, ya que tienen que poner en marcha una nueva aplicación informática para expedirla, y eso parece que va a impedir que salga en los próximos meses, con lo que su implantación efectiva no la veremos realmente hasta la temporada 2016/17.

Probablemente todos estos problemas se hubiesen resuelto si se hubiese consultado a los cazadores y no se hubiese dejado la elección del sistema en manos de burócratas y políticos a los que, el cazador de a pie, les importa un carajo.

Unión Nacional de Asociaciones de Caza.

Publicado en el número 545 de la revista TROFEO CAZA Y CONSERVACION de octubre de 2015

El verano del 2015 será recordado por ser uno de los más secos de la última década en Galicia.
Esa sequía que ha durado meses, ha afectado a las especies cinegéticas de forma directa, pues se ha reducido considerablemente la disponibilidad de agua en el campo y al tiempo se ha adelantado notablemente el ciclo fenológico de muchas especies vegetales. Todo ello ha provocado un cierto “desconcierto biológico”, que cada especie ha afrontado como sus genes mejor le han permitido.

Pero también han surgido factores “excepcionales” que han afectado de forma indirecta y negativa, no solo a las especies cinegéticas, sino a todas las especies de fauna. Nos referimos a las zonas en las que se han producido grandes incendios.

Ha sido la provincia de Ourense una de las más castigadas en la última parte del verano por la lacra del fuego, recordándonos situaciones que hacía unos cuantos años no se daban ya. Antes era “normal” que esta provincia tuviera 100 avisos de pequeños incendios en un día de los “calientes”, pero esa tendencia fue cambiando progresivamente y ese número de avisos diarios se fue reduciendo a cifras sorprendentemente muy bajas.

Pese a ello, lo que es indudable a la vista de los cazadores, es que ahora los incendios en Ourense se provocan a pie de las carreteras pero, con toda la intención de causar el mayor daño posible. Por eso, empieza a notarse una cierta tendencia a sufrir incendios cada vez más extensos en lo que se refiere a la superficie finalmente quemada.

Y este cambio está añadiendo aún más daño, pues el hecho de que los incendios sean tan extensos en superficie, multiplica considerablemente el daño a la fauna. Y es que solo hay que imaginarse cual puede ser el futuro de un conejo de monte cuya madriguera estuviera situada dentro del perímetro de las más de 3.000 Ha. de superficie que afectaron, en solo unos días, a los municipios Ourensanos y colindantes de Cualedro, Baltar, Trasmiras y Xinzo de Limia.

¿Qué puede comer ese conejo si está rodeado de vegetación quemada en muchos kilómetros a la redonda? ¿Dónde va a encontrar refugio? Su futuro está claro que es más bien incierto.

¿Y cual va a ser el impacto que tendrá sobre las poblaciones de jabalíes y corzos de esas zonas quemadas? Inexcusablemente se verán obligados a desplazarse muchos kilómetros hasta encontrar de nuevo “el manto verde”. Pero una vez que lleguen a ellas, empezarán a interactuar con sus congéneres allí asentados previamente, y se provocaran situaciones de estrés entre todos ellos. En definitiva, un verdadero desastre para estos animales.

Pero a pesar del desastre, no es raro escuchar a veces comentarios como que estos incendios son culpa de los ganaderos o de los cazadores. Acusaciones infundadas que solo tratan de tapar tres hechos irrefutables: La inexistencia de una prevención real, la inefectiva disuasión hacia los delincuentes incendiarios modernos y la dramática inoperancia que se produce en la gestión de los grandes incendios por parte de la Xunta de Galicia.

Así que no deberían acusar tan a la ligera a los que han sufrido directamente el horror de estos incendios. Pues tanto ganaderos como cazadores somos los primeros a los que afectan estas catástrofes, y de los que nadie se acuerda cuando hay que comprar forraje para el ganado o proporcionar grano y agua para la fauna cinegética que ha perdido sus zonas de sustento.

Realicen trabajos de prevención donde sea preciso, vigilen para que los delincuentes incendiarios no se muevan con tanta impunidad y busquen la manera de que cuando se empiece a producir un incendio de grandes dimensiones, alguien con sentido común y verdaderamente preparado, se ocupe de la gestión de los numerosos medios de extinción.

Sobre la recuperación de estas grandes zonas quemadas, hay que destacar que, a petición de la UNAC, el Programa Nacional de Desarrollo Rural contempla lo siguiente:

8.2.5.3.2. Restauración de los daños causados a los bosques por incendios
Código del tipo de operación mencionado en el marco nacional: M08.0005

Con esta operación se abordarán las siguientes actuaciones:

- Restauración de incendios mayores de 500 ha en territorio peninsular y 250 ha en territorios insulares y se desarrollen en base a una norma de medidas urgentes para paliar los daños producidos por incendios forestales que apruebe la Administración General del Estado. Esta restauración conllevará actuaciones para recuperar el potencial forestal perdido.

Entre estas actuaciones, y a título de ejemplo, se encuentran:

- Siembras de especies herbáceas, arbustivas y arbóreas.
- Manejo adecuado del ganado para control de la vegetación, durante la restauración, acompañado de actuaciones de mejora de pastos dentro de su aprovechamiento y medidas de gestión forestal sostenible.

8.2.5.3.2.5. Costes subvencionables
Se cubrirán costes de restauración del potencial forestal dañado por incendios y otros desastres naturales, entre ellos plagas y enfermedades, así como por catástrofes y sucesos derivados del cambio climático:

Otras actuaciones relevantes en la ordenación del pastoreo: acotados, cerramientos, arreglo o construcción de infraestructuras ganaderas, etc.

Acciones para la mejora de las funciones ecosistémicas: arreglo o creación de puntos de agua con interés faunístico, instalación de refugios, nidales, comederos, etc.

Antonio Mota
Secretario de UNITEGA

Estos últimos años se han dado, en Galicia, algunos pasos encaminados a sacar del limbo legal en que se encontraba esta realidad de nuestras explotaciones tradicionales. Por ejemplo, con la aprobación del Decreto para permitir la avicultura artesanal o la norma que regulariza la comercialización de ciertos productos agrícolas de las explotaciones en los mercados locales mediante la venta directa por parte de los agricultores.
Han normalizando y armonizando toda la legislación vigente en el tema y simplificando muchas cuestiones que hacían inviable la existencia de unos productos digamos artesanales o la comercialización de los excedentes de la producción para el autoconsumo de una forma normalizada.

Por otro lado, a lo mejor, muchos de los esfuerzos realizados desde la Conselleria de Medio Ambiente para intentar la recuperación del conejo en nuestros montes han estado, en demasiados casos, demasiados años, demasiado centrado en las repoblaciones de conejos. Se han apoyado, incluso con las propias granjas la administración suministrando conejos a las sociedades de caza, o subvencionado cierres de cría en semilibertad.

Todavía no se ha definido una política clara que favorezca la conservación de las poblaciones autóctonas en el propio medio natural. En las órdenes de ayudas, durante años, se excluía a los Tecores que no tuvieran su propio cierre de cría, independientemente de que tuviesen conejos autóctonos en sus montes.

La Conselleria, a lo mejor, ha descargado demasiado su responsabilidad en las sociedades de caza, en los terrenos cinegéticamente ordenados, mientras que en las zonas que ella misma gestiona como pueden ser las zonas libres o los refugios de fauna no conozco a nadie que tenga constancia de que se haya invertido un euro en la conservación de la especie, ni tengo constancia de que exista ningún plan de aprovechamiento ni nada parecido para ellas. Se ha limitado a lo que pone la orden de vedas uno o dos conejos por día y punto. Independientemente de que las zonas libres tengan pocos, muchos, o ningún conejo.

Hace años se anuncio a bombo y platillo un plan de recuperación para la caza menor en Galicia que en mi opinión nació cojo desde del principio simplemente pecaba de un error de base en el tema del conejo.

Lo primero era saber sí seguía existiendo en nuestros montes, que enfermedades sufren, más o menos cuantos hay o donde están antes de iniciar cualquier proyecto de recuperación.

Sí esta primera premisa que he puesto no se cumple es posible que estemos en el caso de “pregúntame lo que quieras que te contestaré lo que se me ocurra”. Somos muchos los que tenemos la impresión de que en términos generales las medidas que se han puesto en práctica han sido erráticas y sin una línea definida, que demasiadas veces conducen a ninguna parte y lo que es peor tengo la impresión que la cosa no va ha cambiar.

En lo referente a nuestras sociedades de caza sigue sin reconocerse la labor que realizan por la conservación, de su labor en la preservación del patrimonio natural de Galicia.

Aunque en sus líneas de actuación siguen demasiado centradas en las repoblaciones. Hay que avanzar más en la implantación de las modernas técnicas de gestión de la especie y acercándoles más al conocimiento de la misma. Para mejorar y optimizar el esfuerzo económico que realizan. En eso estamos.

Hay que avanzar en la consolidación de nuestras sociedades de caza como entidades de custodia del territorio.

El titulo de la primera parte de este artículo era si la caza del conejo tiene futuro.
Ahora pondré la definición de especie en peligro de extinción:

DECRETO 88/2007, de 19 de abril, por el que se regula el Catálogo gallego de especies amenazadas.

Criterios para la inclusión de taxones y poblaciones en el Catalogo gallego de especies amenazadas

Categoría En peligro de extinción ( E ).

Para ser incluido en esta categoría debió estar o debe estar en regresión demográfica grave, conocida o deducida, en un pasado reciente o que esta regresión sea predecible en un futuro cercano. Deberá cumplir, al menos, uno de los siguientes criterios
A. Declive de la población. Se ajustará a alguno de los siguientes subcriterios:
1. Se estima que su población se redujo, por lo menos, en un 40% en los últimos 50 años.
2. Evaluados los factores actuales de amenaza y teniendo en cuenta las medidas de conservación adoptadas, se estima que su regresión en un futuro puede ser al menos de un 40% en los próximos 20 años o 5 generaciones.
3. Una análisis de viabilidad de la población mostraría que su probabilidad de extinción en la naturaleza será de, por lo menos, un 20% en los próximos 20 años o 5 generaciones, seleccionando el mayor valor de probabilidad de extinción.
B. Área de distribución. El área de presencia estimada disminuyó, al menos , en un 75% en los últimos años, o su área de ocupación se redujo en un 50% en el mismo período. Deberá cumplir, además, algunos de los siguientes subcriterios:
1. Su área de presencia sufrió un proceso de fragmentación y aislamiento.
2. Descenso continuo de :
a) Área de presencia.
b) Área de ocupación.
c) Superficie y/o calidad de hábitat.
d) Número de localidades.
e) Numero de individuos maduros.
3. Fluctuaciones extremas de:
a) Área de presencia.
b) Área de ocupación.
c) Número de localidades.
d) Número de individuos maduros.
C. Tamaño de la población. Deberá cumplir algunos de los siguientes subcriterios:
1. La población actual es inferior al 25% de la que se estima que tendría en una situación favorable para su conservación, cuando pueda estimarse.
2. El número de ejemplares maduros es inferior a la cuarta parte de la que podría existir de acuerdo con la capacidad de carga de su hábitat.
3. La población del taxón es inferior a la considerada como mínima viable efectiva.
D. Criterios de expertos. Siendo insuficiente la información disponible para aplicar los criterios anteriores, existe coincidencia entre técnicos en conservación y expertos en biología de la especies, en que la situación es en peligro de extinción .

Que cada uno saque sus propias conclusiones…..

Jaime Veiga Fontán
Presidente de SOS COELLO DE MONTE DE GALICIA
soscoello.blogspot.com.es

El futuro del conejo de monte pasa por la preservación de nuestro conejo autóctono, es el propio conejo el que nos tiene que decir si tiene, con la situación actual, la capacidad para sobreponerse a los nuevos retos. En él esta la clave para su recuperación.
El conejo tiene una estrategia de supervivencia, como especie, llamada en “r”. Esto significa que para sobrevivir la especie esta preparada para reproducirse con la mayor rapidez y eficiencia posible, para asumir unas grandes mortalidades como consecuencia de ser una de las especies claves en la base de la cadena trófica, de la rica biodiversidad de la Península Ibérica. Podemos encontrar unas cuarenta especies que la incluyen como presa en su dieta, e incluso algunas de ellas están estrechamente ligadas a la presencia de sus poblaciones.

La especie es originaria de la Península, y es históricamente una de las señas de identidad de nuestra querida “Hispania”. Además es la única especie que fue domesticada en Europa.

En unas condiciones adecuadas una especie con esa estrategia de supervivencia es capaz de sobreponerse a adversidades como las enfermedades víricas.

Si nos fijamos en la evolución de las poblaciones de conejos y su capacidad para irse recuperando primero a la mixomatosis y luego a la neumonía hemorrágico vírica ha ido disminuyendo.

En la medida que se han ido transformado en Galicia nuestro medio ambiente con los profundos cambios sufridos con las políticas agrarias y forestales, en la medida que ha ido desapareciendo nuestra agricultura tradicional y se han ido reforestando nuestros campos con especies poco favorables para los conejos, sus poblaciones han ido retrocediendo paulatinamente y mermándose su capacidad para recuperarse del impacto que supone la aparición de las nuevas pandemias.

Este retroceso también guarda relación con la perdida de miles de pequeñas explotaciones agrarias y a la despoblación de nuestros núcleos rurales y su envejecimiento.

Las administraciones no ha sido capaces de conservar nuestras estructuras agrarias tradicionales dándole un marco legal que permitiera y siguiera dando sentido a su existencia. Pero no solo han desaparecido nuestras explotaciones agrarias sino que también se ido perdiendo o llevando al borde de la desaparición muchas de nuestras especies animales domesticas autóctonas, muchas de nuestras semillas y vegetales que tradicionalmente se usaban en nuestros campos. Que también forma parte de nuestro patrimonio natural.

Pondré dos ejemplos muy gráficos de cómo lo único que legalmente parece carecer de sentido en nuestros pueblos es lo que simplemente existió toda la vida.
No hace mucho que veíamos en la prensa y en la televisión, en Galicia, como un ganadero era denunciado por el Ayuntamiento de Santiago por que sus vacas cagaban en una pista de la parcelaria mientras iban de camino a los prados.

Como puede una administración gastar tanto tiempo y millones en hacer toda una concentración parcelaria y después otra sancionar a un habitante de esa zona agraria, que vive del campo, por hacer lo que toda la vida hizo ir a los prados por los caminos y pistas del rural, las vacas toda la vida cagaron por el camino….. o es que a día de hoy tienen que ir con pañales…

El otro ejemplo muy gráfico es del agricultor al que le llegan unos vecinos de la ciudad y acaba teniendo que sacar todos los animales que su familia tuvo en casa generación tras generación. Por cosas tan estúpidas como que las gallinas cantan, o los dos cerdos que tiene para su autoconsumo huelen....nadie se paró a pensar que a lo mejor simplemente el hombre nunca pidió la licencia municipal porque las cuadras ya estaban allí antes de tanta normativa. Es mas, solían estar dentro de las casas para proporcionar calor a sus habitantes.

Mucha de la normativa existente esta más orientada a las grandes explotaciones y poco a regularizar la situación de una agricultura orientada al autoconsumo.
Los excedentes agrarios eran vendidos en los mercados locales. Además muchos mercados tradicionales de ganado que se celebraban periódicamente se han perdido y eso también forma parte de nuestra cultura, el día de mercado era toda una celebración y un punto de encuentro formaba parte de la vida social de las aldeas y pueblos.

Pero diré más, si creen que es tan sencillo vivir del campo les animo a que se hagan emprendedores y den alguna explotación de alta, con todos los permisos y requisitos en regla….

En esto la Consellería de Medio Rural de la Xunta de Galicia tiene mucho que decir.

Jaime Veiga Fontán
Presidente de SOS COELLO DE MONTE DE GALICIA
soscoello.blogspot.com.es

 

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