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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Estos últimos años se han dado, en Galicia, algunos pasos encaminados a sacar del limbo legal en que se encontraba esta realidad de nuestras explotaciones tradicionales. Por ejemplo, con la aprobación del Decreto para permitir la avicultura artesanal o la norma que regulariza la comercialización de ciertos productos agrícolas de las explotaciones en los mercados locales mediante la venta directa por parte de los agricultores.
Han normalizando y armonizando toda la legislación vigente en el tema y simplificando muchas cuestiones que hacían inviable la existencia de unos productos digamos artesanales o la comercialización de los excedentes de la producción para el autoconsumo de una forma normalizada.

Por otro lado, a lo mejor, muchos de los esfuerzos realizados desde la Conselleria de Medio Ambiente para intentar la recuperación del conejo en nuestros montes han estado, en demasiados casos, demasiados años, demasiado centrado en las repoblaciones de conejos. Se han apoyado, incluso con las propias granjas la administración suministrando conejos a las sociedades de caza, o subvencionado cierres de cría en semilibertad.

Todavía no se ha definido una política clara que favorezca la conservación de las poblaciones autóctonas en el propio medio natural. En las órdenes de ayudas, durante años, se excluía a los Tecores que no tuvieran su propio cierre de cría, independientemente de que tuviesen conejos autóctonos en sus montes.

La Conselleria, a lo mejor, ha descargado demasiado su responsabilidad en las sociedades de caza, en los terrenos cinegéticamente ordenados, mientras que en las zonas que ella misma gestiona como pueden ser las zonas libres o los refugios de fauna no conozco a nadie que tenga constancia de que se haya invertido un euro en la conservación de la especie, ni tengo constancia de que exista ningún plan de aprovechamiento ni nada parecido para ellas. Se ha limitado a lo que pone la orden de vedas uno o dos conejos por día y punto. Independientemente de que las zonas libres tengan pocos, muchos, o ningún conejo.

Hace años se anuncio a bombo y platillo un plan de recuperación para la caza menor en Galicia que en mi opinión nació cojo desde del principio simplemente pecaba de un error de base en el tema del conejo.

Lo primero era saber sí seguía existiendo en nuestros montes, que enfermedades sufren, más o menos cuantos hay o donde están antes de iniciar cualquier proyecto de recuperación.

Sí esta primera premisa que he puesto no se cumple es posible que estemos en el caso de “pregúntame lo que quieras que te contestaré lo que se me ocurra”. Somos muchos los que tenemos la impresión de que en términos generales las medidas que se han puesto en práctica han sido erráticas y sin una línea definida, que demasiadas veces conducen a ninguna parte y lo que es peor tengo la impresión que la cosa no va ha cambiar.

En lo referente a nuestras sociedades de caza sigue sin reconocerse la labor que realizan por la conservación, de su labor en la preservación del patrimonio natural de Galicia.

Aunque en sus líneas de actuación siguen demasiado centradas en las repoblaciones. Hay que avanzar más en la implantación de las modernas técnicas de gestión de la especie y acercándoles más al conocimiento de la misma. Para mejorar y optimizar el esfuerzo económico que realizan. En eso estamos.

Hay que avanzar en la consolidación de nuestras sociedades de caza como entidades de custodia del territorio.

El titulo de la primera parte de este artículo era si la caza del conejo tiene futuro.
Ahora pondré la definición de especie en peligro de extinción:

DECRETO 88/2007, de 19 de abril, por el que se regula el Catálogo gallego de especies amenazadas.

Criterios para la inclusión de taxones y poblaciones en el Catalogo gallego de especies amenazadas

Categoría En peligro de extinción ( E ).

Para ser incluido en esta categoría debió estar o debe estar en regresión demográfica grave, conocida o deducida, en un pasado reciente o que esta regresión sea predecible en un futuro cercano. Deberá cumplir, al menos, uno de los siguientes criterios
A. Declive de la población. Se ajustará a alguno de los siguientes subcriterios:
1. Se estima que su población se redujo, por lo menos, en un 40% en los últimos 50 años.
2. Evaluados los factores actuales de amenaza y teniendo en cuenta las medidas de conservación adoptadas, se estima que su regresión en un futuro puede ser al menos de un 40% en los próximos 20 años o 5 generaciones.
3. Una análisis de viabilidad de la población mostraría que su probabilidad de extinción en la naturaleza será de, por lo menos, un 20% en los próximos 20 años o 5 generaciones, seleccionando el mayor valor de probabilidad de extinción.
B. Área de distribución. El área de presencia estimada disminuyó, al menos , en un 75% en los últimos años, o su área de ocupación se redujo en un 50% en el mismo período. Deberá cumplir, además, algunos de los siguientes subcriterios:
1. Su área de presencia sufrió un proceso de fragmentación y aislamiento.
2. Descenso continuo de :
a) Área de presencia.
b) Área de ocupación.
c) Superficie y/o calidad de hábitat.
d) Número de localidades.
e) Numero de individuos maduros.
3. Fluctuaciones extremas de:
a) Área de presencia.
b) Área de ocupación.
c) Número de localidades.
d) Número de individuos maduros.
C. Tamaño de la población. Deberá cumplir algunos de los siguientes subcriterios:
1. La población actual es inferior al 25% de la que se estima que tendría en una situación favorable para su conservación, cuando pueda estimarse.
2. El número de ejemplares maduros es inferior a la cuarta parte de la que podría existir de acuerdo con la capacidad de carga de su hábitat.
3. La población del taxón es inferior a la considerada como mínima viable efectiva.
D. Criterios de expertos. Siendo insuficiente la información disponible para aplicar los criterios anteriores, existe coincidencia entre técnicos en conservación y expertos en biología de la especies, en que la situación es en peligro de extinción .

Que cada uno saque sus propias conclusiones…..

Jaime Veiga Fontán
Presidente de SOS COELLO DE MONTE DE GALICIA
soscoello.blogspot.com.es

El futuro del conejo de monte pasa por la preservación de nuestro conejo autóctono, es el propio conejo el que nos tiene que decir si tiene, con la situación actual, la capacidad para sobreponerse a los nuevos retos. En él esta la clave para su recuperación.
El conejo tiene una estrategia de supervivencia, como especie, llamada en “r”. Esto significa que para sobrevivir la especie esta preparada para reproducirse con la mayor rapidez y eficiencia posible, para asumir unas grandes mortalidades como consecuencia de ser una de las especies claves en la base de la cadena trófica, de la rica biodiversidad de la Península Ibérica. Podemos encontrar unas cuarenta especies que la incluyen como presa en su dieta, e incluso algunas de ellas están estrechamente ligadas a la presencia de sus poblaciones.

La especie es originaria de la Península, y es históricamente una de las señas de identidad de nuestra querida “Hispania”. Además es la única especie que fue domesticada en Europa.

En unas condiciones adecuadas una especie con esa estrategia de supervivencia es capaz de sobreponerse a adversidades como las enfermedades víricas.

Si nos fijamos en la evolución de las poblaciones de conejos y su capacidad para irse recuperando primero a la mixomatosis y luego a la neumonía hemorrágico vírica ha ido disminuyendo.

En la medida que se han ido transformado en Galicia nuestro medio ambiente con los profundos cambios sufridos con las políticas agrarias y forestales, en la medida que ha ido desapareciendo nuestra agricultura tradicional y se han ido reforestando nuestros campos con especies poco favorables para los conejos, sus poblaciones han ido retrocediendo paulatinamente y mermándose su capacidad para recuperarse del impacto que supone la aparición de las nuevas pandemias.

Este retroceso también guarda relación con la perdida de miles de pequeñas explotaciones agrarias y a la despoblación de nuestros núcleos rurales y su envejecimiento.

Las administraciones no ha sido capaces de conservar nuestras estructuras agrarias tradicionales dándole un marco legal que permitiera y siguiera dando sentido a su existencia. Pero no solo han desaparecido nuestras explotaciones agrarias sino que también se ido perdiendo o llevando al borde de la desaparición muchas de nuestras especies animales domesticas autóctonas, muchas de nuestras semillas y vegetales que tradicionalmente se usaban en nuestros campos. Que también forma parte de nuestro patrimonio natural.

Pondré dos ejemplos muy gráficos de cómo lo único que legalmente parece carecer de sentido en nuestros pueblos es lo que simplemente existió toda la vida.
No hace mucho que veíamos en la prensa y en la televisión, en Galicia, como un ganadero era denunciado por el Ayuntamiento de Santiago por que sus vacas cagaban en una pista de la parcelaria mientras iban de camino a los prados.

Como puede una administración gastar tanto tiempo y millones en hacer toda una concentración parcelaria y después otra sancionar a un habitante de esa zona agraria, que vive del campo, por hacer lo que toda la vida hizo ir a los prados por los caminos y pistas del rural, las vacas toda la vida cagaron por el camino….. o es que a día de hoy tienen que ir con pañales…

El otro ejemplo muy gráfico es del agricultor al que le llegan unos vecinos de la ciudad y acaba teniendo que sacar todos los animales que su familia tuvo en casa generación tras generación. Por cosas tan estúpidas como que las gallinas cantan, o los dos cerdos que tiene para su autoconsumo huelen....nadie se paró a pensar que a lo mejor simplemente el hombre nunca pidió la licencia municipal porque las cuadras ya estaban allí antes de tanta normativa. Es mas, solían estar dentro de las casas para proporcionar calor a sus habitantes.

Mucha de la normativa existente esta más orientada a las grandes explotaciones y poco a regularizar la situación de una agricultura orientada al autoconsumo.
Los excedentes agrarios eran vendidos en los mercados locales. Además muchos mercados tradicionales de ganado que se celebraban periódicamente se han perdido y eso también forma parte de nuestra cultura, el día de mercado era toda una celebración y un punto de encuentro formaba parte de la vida social de las aldeas y pueblos.

Pero diré más, si creen que es tan sencillo vivir del campo les animo a que se hagan emprendedores y den alguna explotación de alta, con todos los permisos y requisitos en regla….

En esto la Consellería de Medio Rural de la Xunta de Galicia tiene mucho que decir.

Jaime Veiga Fontán
Presidente de SOS COELLO DE MONTE DE GALICIA
soscoello.blogspot.com.es

En los últimos meses han ido llegando a los correos electrónicos de muchas asociaciones de cazadores, mensajes de personas que piden ayuda para realizar trabajos académicos o incluso proyectos de fin de carrera, sobre la situación de los perros de caza en España.
En dichos mensajes se explica con claridad como el alumno ha contactado previamente con una amplia lista de asociaciones animalistas y protectoras de animales, las cuales han planteado a la entrevistadora, por ejemplo, que se fijen controles rutinarios y de vigilancia específica de los perros de los cazadores. Amparándose en la objetividad que debe tener el trabajo, reclaman a una sola asociación de cazadores que exponga su opinión al respecto, para que de el contrapunto necesario.

La UNAC ha sido una de esas asociaciones a las que se ha consultado para uno de estos trabajos, y en esta ocasión, ha declinado participar como colaborador en este tipo de trabajos o proyectos. La experiencia previa ha demostrado que lo que realmente buscan este tipo de estudios, es poder dar la sensación de “objetividad”, cuando resulta clamoroso comprobar que la proporción de entidades consultadas de cada una de las partes no está precisamente proporcionada.

No podemos permitir que se nos use para dar la más mínima importancia a iniciativas de terceros que utilizan la caza para reforzar las bases de sus asociaciones y que llegan al punto de querer diferenciar en España los perros de caza del resto de los perros, pero no por la raza a la que pertenezca el can, sino porque el propietario del mismo sea titular o no de una licencia de caza.

Ahora resulta que si un galgo pertenece a un cazador, los cuidados que debe recibir son diferentes. ¿Cómo podemos permitir eso? De ninguna manera podemos participar en este tipo de propuestas, porque sencillamente, son indignantes.

Tenemos la obligación de detener esta corriente “animalista” que lo único que pretende es poner más y más trabas a los ciudadanos que posean una licencia de caza. Y así lo hizo la UNAC hace un año, cuando se opuso al contenido del ya olvidado Borrador del Anteproyecto de Ley por el que se establecía la normativa básica del comercio y tenencia responsable de perros y gatos, elaborado por la Secretaría General de Agricultura y Alimentación del MAGRAMA.

Antonio Mota – Secretario de UNAC
Revista CAPTIVA Nº 36

Hasta hace pocos años, el nombramiento que la SEO hacía de la “ave del año” era un hecho que atraía la curiosidad de cualquier ciudadano, pero en el año 2015 ese título ha recaído sobre una especie cinegética, justo en medio de un enfrentamiento entre los cazadores y la parte anticaza de la SEO. ¿coincidencia o intencionalidad?



Ya se prohibió la caza de la tórtola en Canarias y en Cantabria, y últimamente se está intentando hacer lo mismo en Extremadura; utilizando como argumento los datos que se obtienen del programa SACRE que gestiona la propia SEO. Datos que respaldaron también la moratoria para cazar la codorniz en las islas más meridionales de España, aunque incluso esos datos eran realmente escasos y otros aportados contradecían los primeros.

Es normal que desde el colectivo de los cazadores se pongan en duda las propuestas de la SEO, dado que en los últimos tiempos, en el seno de esta asociación, fundada por cazadores, ha surgido una preocupante línea anticaza que se está abriendo hueco poco a poco.

Tanto es así, que bajo estudios con escaso valor científico, se promovió la prohibición de los cartuchos cargados con plomo en humedales y espacios naturales protegidos desde la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Amparado por la Subdirección General de Medio Natural del MAGRAMA al frente de la cual se encuentra Miguel Aymerich Huyghues- Despointes. Desde ese departamento, han surgido líneas en contra del silvestrismo o las famosas Directrices para el control de predadores cinegéticos.

De nada sirve que nos cuenten que tal o cual representante de la SEO es cazador como nosotros, cuando después vemos en los medios de comunicación como aprovechan cualquier oportunidad para sumarse al carro de los que se han propuesto acabar con la caza en este país. Solo es cuestión de entrar en la página web de la propia SEO, introducir la palabra “caza” en su apartado de búsqueda, para ver que todas las noticias que en ella aparecen se refieren a connotaciones negativas, como “caza ilegal”, “moratoria de caza”, “prohibición de la caza”, etc..

Y partiendo de esa base, ¿a caso no es lícito que el colectivo de los cazadores se vuelva hacia sus Administraciones y las demande que, antes de tomar decisiones sobre la prohibición de la caza de esta especie en una CCAA recaben información y hagan estudios serios por funcionarios independientes sobre ella?

Pero no, las Administraciones adoptan la postura cómoda y se apoyan en los estudios e informes que les aporta la propia SEO, haciendo una dejadez manifiesta de sus funciones, que son las de estudiar la especie y las causas de su declive, si es que las hay. Y eso cuando no les transfieren recursos económicos para pagar dichos informes, externalizando una actuación administrativa sin razón alguna.

Nadie de las Administraciones cuestiona esos estudios y nunca se ponen en duda que puedan estar sesgados o muy limitados, o incluso que en la mayoría de los casos, estén hechos con la colaboración de personal que no cuenta con una formación oficial adecuada para ello.

Los cazadores tenemos derecho a que las Administraciones hagan su trabajo y cumplan con las funciones que tienen encomendadas. Es bien sencillo.

Antonio Mota
Secretario de UNAC

REVISTA TROFEO CAZA DE JULIO DE 2015

Dice el artículo 39 de la Ley 7/1998, de 6 de julio, de Caza de Canarias “los cabildos podrán declarar sociedades colaboradoras a aquellas que, con carácter abierto y sin ánimo de lucro, contribuyan a la consecución de los fines perseguidos por esta ley”.
Para contribuir a esos fines, la Ley de Caza se apoya en la posibilidad de que los cabildos declaren entidades colaboradoras a aquellas sociedades o agrupaciones que: estén legalmente constituidas, se federen, acrediten que la sociedad posee un marcado carácter deportivo con un mínimo de 60 socios federados e inviertan, como mínimo, el 75% de todos los ingresos de la sociedad en actividades o trabajos que contribuyan a la protección, conservación y fomento de la riqueza cinegética.

Los cabildos, con la connivencia del Gobierno de Canarias, han impuesto a las sociedades de cazadores la obligación de federarse y con ello a los cazadores, como si no existiese la libertad de asociación en Canarias. Lo que fuera la gestión de espacios cinegéticos, la defensa de la cacería, y la representación de los cazadores regida desde la voluntad propia de constituirse en sociedades de cazadores sin ánimo de lucro desde los años 20 del siglo pasado, a imagen y semejanza de lo que son y hacen los cazadores y sus sociedades, ha desaparecido casi por completo. Imponiendo el modelo de intereses únicos deportivos mediante una Ley de Caza obsoleta desde su publicación.
Estas administraciones hechizadas por el deporte, con el poder y mazo legislativo en sus manos unas veces y por dejación otras, han desvirtuando la contribución de las sociedades de caza y cazadores a la preservación del patrimonio natural cinegético canario. La mezcla de materias Caza/Deporte claramente separadas en el Estatuto de Autonomía de Canarias y la Constitución Española se han diluido avocando a los cazadores de a pie a perder su identidad y pensar como lo que no son, deportistas.

La Ley Canaria del Deporte considera actividad federada la practicada por personas físicas individualmente (deportistas) o integradas en entidades debidamente legalizadas (clubes), adscritas a la federación respectiva, bajo su dirección y supervisión y en el marco de competiciones y actividades oficiales.
En contraposición, los fines de la Ley de Caza son la de fomentar, proteger, conservar y aprovechar ordenadamente los recursos cinegéticos, armonizándolos con los diversos intereses afectados y con la preservación y mejora de los hábitats de las diferentes especies objeto de la caza.
Como consecuencia, la Ley de Caza tiene unos fines y la organización impuesta mediante entidades deportivas tienen otros diametralmente opuestos y contraproducentes. Cazar más en menos tiempo. Filosofía asumida por algunos considerándose mejores cazadores por realizar más capturas.

Por otro lado, tanto han dicho que los cazadores son deportistas que algunos no se han planteado nunca una reflexión sobre el asunto, hasta que en sus cazaderos les organizan una competición. Entonces, y solo entonces, es cuando les surge la duda de la estructura deportiva mantenida con su dinero temporada tras temporada tramitando la licencia federativa, para el éxito y regocijo de unos pocos.

La contradicción ha llegado hasta tal extremo, que a los clubes deportivos de caza de nueva creación no les permiten tener en sus estatutos el nombre de sociedad de cazadores y menos aún la conservación del medio ambiente entre sus fines. Obligándoles por una ley ajena a ellos, a invertir en el campo el 75% de sus ingresos. Entre tanto, las sociedades de cazadores que si tienen entre sus fines gestionar el territorio, fagotizadas por las federaciones, han desaparecido totalmente y los cazadores también de su ley, la de caza, a no ser para las prohibiciones, sanciones y para apretarles el bolsillo, para eso si son cazadores. Además, se les obliga a tramitar una licencia federativa no necesaria para cazar y sólo válida para competir.

Siempre habrá quien vocifere a los cuatro vientos “cazadores federados” cuando realmente no existe esa figura. Otros se basaran en la “unión de los cazadores” cuando lo que realmente representan es a deportistas. En el desconocimiento de los cazadores, habrá quién se apodere de la identidad de ellos para hablar por todos, pero eso sí, si pagan como deportistas. Incluso, se hacen descuentos para cazar en terrenos cinegéticos siempre que tengamos la licencia federativa. Entre tanto, a los cazadores nos quitan hasta el alma.

Queda en nuestras manos, en la de los cazadores, exigir a los poderes públicos (art 9.2 Constitución Española) promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; removiendo los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social. Pidiendo la creación de nuestra propia estructura organizativa, la de los cazadores, como la tienen los deportistas, sindicalistas o políticos.

Juan Miguel Sánchez Roig
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)
Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)

 

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) unacaza@gmail.com

Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número: 586707

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