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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Un informe preliminar sobre la situación del ganado asilvestrado en la Red Natura 2000 de Canarias, da la razón a la propuesta de la Sociedad de Cazadores la Laurisilva sobre el control de cabras y ovejas en la Gomera por parte de los cazadores.



El Servicio de Biodiversidad de la Dirección General de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Canarias financia este informe. La realización de este trabajo no hubiese sido posible sin la colaboración de un abundante número de biólogos, técnicos y naturalistas que indicaron y facilitaron el acceso a información relacionada con la historia, aprovechamiento, gestión y los efectos que provocan las cabras asilvestradas sobre el medio ambiente de Canarias.

Lo importante y relevante para los cazadores gomeros es que en dicho informe se dice de forma textual en referencia al control de cabras asilvestradas:“por cuestión de logística y presupuesto, será enormemente recomendable contar con la colaboración de las asociaciones de caza”.

Si recopiláramos información, allá abril del 2014 la Sociedad de Cazadores la Laurisilva presentó modelo de control para el ganado asilvestrado en la Gomera por parte de los cazadores locales.

Actuación planteada para su ejecución en el 2015 en la que se contemplaba el consumo de los animales cazados, o la gestión de los mismos conforme a la normativa aplicable.





En contraposición, la consejería correspondiente rechazó dicha propuesta argumentando que los cazadores íbamos en contra del acuerdo tomado por el Consejo de Gobierno del Cabildo de la Gomera. El cual, determinó adjudicar contrato por 19.959,52 euros a TRAGSA para el abatimiento de reses. Lo que se convirtió en un fiasco, según los medios de comunicación, al encontrase un alto número de cadáveres abandonados en senderos y caminos tras los primeros días de actuaciones contraviniendo la legislación.

Por lo tanto, que el Gobierno Canarias haya elaborado un informe preliminar donde dice lo mismo que propusimos los cazadores, nos hace pensar y al mismo tiempo nos convence que el planteamiento realizado en abril del 2014 por la Laurisilva era el más correcto e idóneo para realizar un control eficaz y no malgastar dinero. Tal vez, nuestros políticos debieran estudiar antes de acceder al cargo los principios por los que se deben regir las administraciones públicas.

Eloy Coello Luis.
Presidente de la Sociedad de Cazadores la Laurisilva.
Vocal de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)

INFORME PRELIMINAR SOBRE LA SITUACIÓN DEL GANADO ASILVESTRADO EN LA RED NATURA 2000 EN CANARIAS

PROPUESTA SOCIEDAD DE CAZADORES LA LAURISILVA


En relación a lo publicado recientemente en varios medios digitales sobre la miasis nasofaringea del corzo, queremos hacer pública nuestra opinión sobre el particular:
1º.- La aparición en España de esta enfermedad parasitaria del corzo se produjo durante la primera década del presente siglo. En los análisis realizados en corzos muertos antes del año 2000, con la única técnica validada hasta el presente, todos los casos han resultado negativos pudiendo afirmar hasta el presente que la enfermedad empezó a circular en España en una fecha posterior. Creemos que fue debido, con toda probabilidad, a la introducción de corzos procedentes de otros lugares de Europa sin que se hubieran adoptado las adecuadas cautelas sanitarias.

2ª.- La Asociación del Corzo Español ha venido realizando el seguimiento sistemático de casos y la recogida de muestras biológicas de los corzos afectados y reportó los primeros casos a los responsables de las distintas redes de vigilancia epidemiológica de la fauna silvestre autonómicas y nacionales, así como a los centros especializados en enfermedades de la fauna cinegética. Esto se hizo en los años 2005 al 2007.

3º.- La identificación de Cephenemyia stimulator como agente causal del proceso fue realizada por el Dr. Javier Lucientes, profesor de la Universidad de Zaragoza, reputado entomólogo veterinario, a partir de muestras enviadas por la Asociación del Corzo Español. Este mismo profesor fue el primero en referir la posibilidad de que el parásito fuera introducido mediante corzos de otras procedencias no ibéricas. En el año 2008 publicamos en nuestro Boletín el hallazgo de los primeros casos nativos en el Occidente de Asturias. Desde entonces la ACE ha venido recogiendo las comunicaciones de casos en toda España y ha remitido las muestras para su análisis.

4º.- La Asociación del Corzo Español, en el año 2008, estableció contacto con la Dra. Patrocinio Morrondo, catedrática de Parasitología y Enfermedades parasitarias de la Universidad de Santiago de Compostela, para el estudio del desarrollo de una prueba diagnóstica mediante el desarrollo de un test inmunológico. La validación de este test de inmunodiagnóstico ha sido recientemente publicado en la revista Medical and Veterinary Entomology que está indexada dentro del primer cuartil de las Revistas de Ciencias Veterinarias. Además, los resultados hallados sobre la seroprevalencia de esta miasis que afecta a los corzos en España, ha sido comunicada en diferentes Congresos Científicos Nacionales (Sociedad Española de Parasitología) e Internacionales (Sociedad Italiana de Parasitología y Mediterranian Federation for Health and Production of Ruminants). Asimismo, el equipo dirigido por la Dra. Morrondo cuenta con una amplia experiencia en el seguimiento sanitario de los corzos españoles, con un elevado número de publicaciones científicas en revistas indexadas de ámbito internacional y un altísimo nivel de solvencia científica.

5º.- Queremos hacer notar que el profesor Luis Eusebio Fidalgo no forma parte de este equipo y no ha colaborado en el desarrollado del seguimiento de la enfermedad realizado por el Área de Sanidad Animal (Departamento de Patología de la Universidad de Santiago de Compostela) y no se ha procesado ninguna muestra remitida por el profesor L.E. Fidalgo o Fedenca.

6º- El comunicado hace referencia a la posibilidad de frenar la progresión de la enfermedad en los corzos merced al uso de alguna molécula milagro. Desde la Asociación del Corzo Español queremos alertar de la falta de rigor y el riesgo que contiene esa afirmación. No existe ninguna molécula que pueda considerarse eficaz en el tratamiento de las miasis en la fauna silvestre. El uso de las lactonas macrocíclicas, únicas moléculas eficaces en animales domésticos o en cautividad, no pueden ni deben ser usadas para tratar animales en régimen de libertad, tanto por el problema de dosificación, que genera resistencias, como un problema de residuos en la carne de los animales cazados o de toxicidad ambiental. En todo caso, su utilización debe someterse a lo recogido en la normativa española sobre el uso racional del medicamento veterinario. Por otra parte, la referencia a esencias o repelentes añadidos a bloques de sal como repelentes de los adultos de Cephenemyia carece de cualquier aval científico serio. Estas noticias pueden generar una vana esperanza en los cazadores y gestores y hacerles incurrir en gastos inútiles. Su uso es totalmente desaconsejable, tanto por su baja o nula eficacia como por el efecto que tendrían en la prolongación del proceso epidémico.

Los corzos superarán este brote epidémico como lo han hecho en otros lugares de Europa en los que se ha producido.

7º.- La Asociación del Corzo Español quiere recordar la importancia de realizar una gestión responsable de la caza. Eso incluye el mantenimiento de poblaciones equilibradas, densidades sostenibles, la elaboración de buenos planes de caza, su seguimiento, el cumplimiento de los cupos y la colaboración con entidades solventes. La ACE, una vez más, alerta sobre el riesgo de la translocación de animales, ya sea para repoblar, conseguir mejores trofeos, o cualquier otra causa. Esta asociación financia con sus propios recursos económicos un proyecto de seguimiento sanitario del corzo en España, ya que la cephenemiosis no es la única amenaza para esta especie.

8º.- La Asociación del Corzo Español y el Departamento de Patología de la Universidad de Santiago de Compostela no tienen ningún interés en participar en debates estériles en estas materias, pero tampoco pueden aceptar que el trabajo realizado quede como luz de gas.

8º.- La Asociación del Corzo Español manifiesta su disposición a la colaboración con entidades solventes en materia científica o de gestión para la mejor conservación del corzo y la defensa de su condición como especie silvestre y cinegética en España.

Los cazadores estamos asistiendo a un fenómeno que cada día cobra más fuerza en nuestra sociedad. Con solo dar un rápido vistazo a las redes sociales, podremos ver como muchas personas tienen cubiertos sus “muros” de fotos de perros acompañadas de mensajes que buscan crear una conciencia colectiva de humanización perruna.
Una simple foto de un perro sujetando la correa de otros, sirve de base para lanzarnos un mensaje de “solidaridad”, en el que nos contarán que uno de los canes es ciego y el otro actúa como su lazarillo. De forma que en pocas horas, la imagen con su mensaje, cruzará las redes sociales de punta a punta y será compartida en miles de “muros”.

Esos amantes perrunos son fácilmente identificables, puesto que basta también con mirar sus respectivos “muros” para ver que en ellos predominan las fotos de canes sobre las de personas. Y para ver también multitud de mensajes compartidos que hablan de las bondades de la raza perruna y lo decepcionante de la raza humana. Su mensaje preferido es aquel que cuenta que un perro nunca te fallará y que una persona si que lo hará.

Son socios de protectoras de animales, con las que colaboran de forma casi compulsiva, para evitar que se sacrifique a un solo perro más. Para ello buscan sin descanso a otras personas que se sienten atraídos por la moda “perruna”, con el objetivo de que adopten el perro de turno, dando igual si es un perro de compañía o de caza. Todo vale, porque los perros son iguales ante sus ojos. Para ellos es lo mismo un galgo que un podenco, y tanto da si van a vivir en un piso como si lo van a hacer en una finca del campo. Es un gran logro social conseguir que un galgo acabe viviendo en un piso de 50 metros cuadrados.

El gremio de los veterinarios hace presa fácil de ellos, y refuerzan su “conciencia perruna” continuamente, para poder hacer el agosto a sus expensas. Son clientes a los que poder sacar los dineros, a cambio de convencerles de que tienen que hacer lo imposible por proporcionar una calidad de vida lo más humana posible a sus perros. Eso si, después de castrarlos convenientemente. Porque un perro sin castrar no es un verdadero perro, es decir, un espíritu libre que es capaz de entender los razonamientos que le hace su dueño. Por eso la castración nunca la ven como un posible maltrato animal, sino como una forma de que sean más tranquilos y menos perros.

Y como no podría ser de otra forma, todos ellos comparten una repulsa exacerbada contra la caza, y en especial, contra los cazadores. Seres a los que consideran maltratadotes compulsivos de sus perros, para después pasar a abandonarlos en cualquier parte, como remate final de su deleznable comportamiento humano. Es más, si a un cazador se le ocurre acudir a una protectora de animales a buscar un perro de caza, lo más seguro es que llevará una mala contestación, por no decir un rotundo “no, que eres cazador”.

Los perros de un amante perruno tienen sentimientos y cuentan con personalidad propia. Celebran sus cumpleaños cada doce meses y algunos llegan a comer un trozo de su propia tarta de chocolate, cubierta con las correspondientes velitas. Van a la playa y se baña en la piscina. Son espíritus libres que nunca fueron adiestrados, puesto que dada su condición “humana”, solo es cuestión de explicarles en nuestro propio lenguaje lo que esperamos de ellos, para que pasen después a hacerlo. Con lo que sus dueños evitan horas y horas de tediosos ejercicios repetitivos que no son propios de la condición humana de estos canes.

Se les viste a la moda, se cortan el pelo, se bañan y se perfuman. Llevan arneses, nunca collares. Muerden barritas especiales para quitarse el sarro de sus dientes y nunca pueden dormir fuera de la casa, porque eso sería inhumano. La cama de sus amos es su mejor lugar de descanso. Son animales que pueden andar sueltos y sin correa por el campo, aunque sea durante los meses de cría del resto de animales, porque su conocimiento ya les impide que se acerquen a los nidos o provocar daño alguno e incluso molestias a la fauna silvestre. Y cuando sus dueños de van de fin de semana, les llevan a un “hotel perruno” para que sean atendidos convenientemente.

Los canes de los amantes perrunos no quedan cubiertos, sino embarazados, porque antes hacen el amor. Y después no paren, dan a luz. Tampoco mueren, porque fallecen.

Pero si de verdad queremos conocer a los amantes perrunos, no hay mejor forma que ver cualquiera de los programas de televisión protagonizado por los adiestradores profesionales. Hay españoles, mejicanos y hasta ingleses. Y todos ellos se encuentran con el mismo problema caso tras caso: Los dueños no tratan a sus perros como tales.

Por eso, cuando un adiestrador televisivo aterriza en un hogar en el que el equilibrio perruno se ha roto, suele solucionar el problema de una manera rápida y sencilla. Solo tiene que empezar explicando al dueño que su perro es solo un perro, no un ser humano. A partir de ese momento el perro se vuelve educado, obediente y deja de ser un problema.

Si tenéis la mala suerte de tener un vecino que sea amante de los canes, nunca se os ocurra decirle la siguiente frase de César Millán, “El encantador de perros”: Es totalmente ridículo tratar a un perro como a un humano.

Los cazadores de la UNAC

Los habitantes del rural gallego cuentan que cada vez es más fácil ver un lobo donde viven. Que se los encuentran a cualquier hora del día y que no son los animales asustadizos que recuerdan de cuando eran niños y al que muchos se enfrentaron, vara en mano, para defender las vacas de sus familias.
También dicen que son lobos “raros”, que no son como los de antes y que por su aspecto y la forma en que se comportan, más bien parecen “lobos mixtos”. Curiosa definición de un lobo por parte de unas personas que conocen a éste animal.

Los de aldea no se explican de donde salieron los lobos, pero rápidamente te explican que alguien les contó a su vez, que un amigo vio un día como salía una manada de lobos de una furgoneta y que después volvía de vez en cuando para dejar carne en aquel sitio. Con toda seguridad que se trataba de un cebadero para capturar lobos y ponerles collares con GPS, pero como la Xunta de Galicia no quiere dar información de estas cosas, pues la leyenda urbana seguirá creciendo hasta que explote.

Esa es la versión de la situación del lobo que hay en el rural de Galicia y que poco tiene que ver con la que cuentan los urbanitas verdes que se preocupan con ahínco de que el lobo se convierta en un animal intocable del que casi no podamos ni hablar el resto de los mortales.

La estrategia de los urbanitas estás muy clara y saben como utilizar todos los medios a su alcance para defenderla a muerte. Se conocen de memoria todas las respuestas a las preguntas difíciles que les pueda plantear un periodista que trate de informar sobre el lobo. No se cansan de repetir una y otra vez que las poblaciones del lobo no están creciendo, que el que diga que hay lobos híbridos es un completo ignorante y que los daños que hacen los tiene que pagar la Administración rápidamente, porque en el fondo, si se hace la cuenta de la vieja, y se divide el coste de esos daños entre todos los gallegos, casi no tocamos a nada.

¿Y que dicen los ganaderos? Pues que les indemnicen, bien y rápido, porque es lo que gritan a los cuatro vientos los urbanitas. No tienen posibilidad de plantear otro discurso porque de hacerlo corren el riesgo de perder esas indemnizaciones económicas que pelean con más entusiasmo los urbanitas que ellos mismos. Han pasado a ser unos convidados de piedra en todo este asunto y parece que están muy cómodos con el papel que les han dado en esta obra de teatro.

Y con este panorama, no podemos faltar en la conversación los cazadores, que somos conscientes de que esto se está empezando a irse de las manos, que estamos viendo como las poblaciones de ungulados sufren una presión del cánido que empieza a preocupar en muchos sitios, y que para más INRI, ahora nuestros perros se han convertido en presas del lobo durante la celebración de los ganchos.

¿Pero cual debe ser el discurso de los cazadores ante esta situación? Desde siempre hemos mantenido la opinión de que hay que controlar esas poblaciones de lobo para que no se conviertan en un problema y nos hemos ofrecido a colaborar en ese control. También hemos planteado el aprovechamiento de esos individuos a extraer, con la justificación del retorno económico que puede llevar a los habitantes del rural.

Como no podía ser de otra manera, si echamos mano del manual del perfecto urbanita verde, la réplica a la propuesta de los cazadores está perfectamente redactada y justificada, por lo que hasta el menos convencido de ellos te responde que da más dinero el turismo que se podría general “enseñando” el lobo, que cazándolo y que solo pretendemos caza y cazar.

La Administración mira desde lo alto de su minarete de marfil y cada vez que da un paso, se lo piensa tres veces, puesto que tiene un miedo escénico a los urbanitas verdes que impide que actúe con lógica, lo que la lleva a entrar en este juego paranoico que, por lo general, termina en una cosa que se llama “Plan del Lobo”. Un documento estupendamente redactado y razonado que solo tiene un defecto, y es que solo sirve para justificar aun más los planteamientos de los urbanitas verdes.

Llegados a este punto sin retorno, quizás deberíamos plantearnos nuestro papel en esta locura que no tiene ni pies ni cabeza. ¿Qué pasaría si dejamos de hablar de caza del lobo? Puede que debiéramos plantearnos seriamente convertirnos en “ganaderos cinegéticos” que utilicen al urbanita verde para que le solucione la papeletea.

¿Por qué no podemos pedir nosotros indemnizaciones? ¿Qué justificación tendrán entonces los urbanitas verdes? Parece que su manual no contiene instrucciones para responder a la petición de indemnizaciones a los dueños de los perros que son comidos por el lobo, no solo los de los cazadores, sino de todos los que andan por el campo. Porque los urbanitas verdes también gustan de pasear con sus perros sueltos por el campo, eso si, perfectamente castrados, que es una de sus obsesiones compulsivas y que también tiene un capítulo extenso en su manual.

Es mismo manual tampoco contiene instrucciones precisas para contestar a una hipotética petición de compensación de la pérdida de renta cinegética, por lo que podríamos plantearnos seriamente exigir descuentos de las tasas que pagamos a la Xunta de Galicia por las matrículas de nuestros Tecores.

Una posibilidad fácil de aplicar sería coger el “Plan del Lobo” y la zonificación que aparecen en él, pero que solo se basa en los daños a la ganadería, para pedir descuentos del 75% de las tasas de los Tecores en la Zona 1, del 50% en la Zona 2 y del 25% en la Zona 3. ¿Por qué no lo podemos pedir? Si sumamos esa indemnización económica a la que ya obtienen los ganaderos y lo dividimos entre todos los gallegos, poca diferencia habrá con lo que se paga ahora.

Lo que está claro es que no podemos seguir jugando a un juego en el que los urbanitas verdes lo hacen con las cartas marcadas para conseguir ganar siempre, porque su único objetivo es que no se cace absolutamente nada en Galicia.

Resulta curioso ver como su doctrina no se aplica en casos tan curiosos como el del visón americano, que aunque parezca raro es una especie cinegética en Galicia. Deberíamos plantearnos muy seriamente los cazadores, revisar esa lista de especies cinegéticas que nos endosaron en su día y pedir que se saque de ella especies como el visón americano o las gaviotas, y que no tienen nada de cinegéticas, para que los urbanitas verdes puedan pedir proyectos LIFE a la Unión Europea con los que financiar su afición ecológica y seguir construyendo la naturaleza a su medida.


Los cazadores de UNITEGA

Ley de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad define la custodia del territorio como el conjunto de estrategias o técnicas jurídicas a través de las cuales se implican a los propietarios y usuarios del territorio en la conservación y uso de los valores y los recursos naturales, culturales y paisajísticos.
Y define las Entidades de custodia del territorio como organizaciones públicas o privadas, sin ánimo de lucro, que llevan a cabo iniciativas que incluyan la realización de acuerdos de custodia del territorio para la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad.

Desde el año 2007 que se publicó la Ley del Patrimonio, el impulso de la custodia del territorio en España ha sido grande, pero los resultados probablemente no se correspondan con el esfuerzo que se ha hecho. Esta situación tiene su origen en dos causas fundamentales: la desconfianza de los propietarios de los terrenos a firmar dichos acuerdos con una serie de entidades que hasta ese momento han actuado como meros fiscalizadores de la gestión que hacían sobre sus propiedades; y a la inexistencia de fondos económicos de administraciones y cajas de ahorro o bancos, dedicados a financiar el mecenazgo de la custodia.

Estas dos causas unidas, constituyen una pinza que está ahogando al movimiento de custodia en España, obligando a muchos de sus impulsores a replantearse su hoja de ruta. No así a los que tienen claras sus ideas y han sido capaces de convencer con el esfuerzo a esos propietarios desconfiados, sin que la falta de dinero, ponga en peligro su proyecto. Entidades de custodia que vienen trabajando desde hace muchos años de forma seria y que en nada se parecen a estos paracaidistas que solo buscan un lugar donde encontrar una poltrona que les permita vivir holgadamente a costa del dinero público de todos nosotros.

Cuando lo lógico sería identificar un valor de nuestro patrimonio natural que custodiar y proteger, para a continuación entablar un diálogo con el propietario de ese bien o del territorio donde se encuentra, se ha pasado a buscar desesperadamente una base territorial cuyos propietarios se desentiendan de la gestión y la confíen completamente en los encargados de la custodia. Es decir, que hemos pasado a buscar un terreno, para después preocuparnos de encontrar algo dentro que poder custodiar, o que ese algo llegué allí con el tiempo.

Estos “paracaidistas de la custodia” van a ser, muy probablemente, los que mayor daño causen a este interesante e importante movimiento conservacionista, puesto que con sus minicortijos se convertirán en malos ejemplos que desvirtuarán a las Entidades conservacionistas que realmente trabajan como verdaderas entidades de custodia y que merecen el respeto de todos.

En el mundo de la caza también hemos empezado a ver caer estos paracaidistas advenedizos, que han encontrado en las Sociedades de Cazadores una presa fácil sobre la que montar sus cortijos. Y sorprende ver cómo muchos de ellos, que hasta hace cuatro días eran críticos con la actividad cinegética, ahora se interesan por ella y hasta reconocen con la boca pequeña el valor que la gestión cinegética tiene (la que se hace bien) para la conservación del patrimonio natural. Y aunque en el fondo no pueden disimular su repulsa contra la caza y los cazadores, no tienen reparo alguno en tragar saliva y esbozar una blanca sonrisa ante los cazadores de pueblo, los que practican la caza social, para poder montar a toda costa su minicortijo particular.

Pero este interés se torna en preocupación, cuando la Sociedad de cazadores que tienen delante explica al paracaidista de la custodia que en sus estatutos ya se recoge el espíritu de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Que tienen planes de ordenación del patrimonio natural cinegético para gestionar a éstas especies que son y forman parte de la fauna de nuestro Patrimonio Natural, que hacen actuaciones para mejorarlo, y que vienen trabajando desde hace muchos años bajo el estricto control de la Administración, con las únicas aportaciones de los socios que la forman y con su trabajo altruista.

Y la preocupación se convierte en indignación cuando el cazador de pueblo, le cuenta al paracaidista, que su Sociedad está dentro de una Asociación autonómica (red de custodia), y que a su vez está dentro de una red estatal de custodia. Curiosamente esta preocupación no surge en aquellos que realmente trabajan por la custodia, ya que no tienen esa necesidad vital de montarse un minicortijo y se interesa por lo que hacen esas Sociedades de Cazadores y buscan líneas de colaboración mutua, que sirvan para enriquecer sus proyectos.

Es entonces cuando surge el problema para el paracaidista, que ve peligrar su aspiración de montarse un minicortijo y empieza a buscarle tres pies al gato, porque los cazadores no necesitan de sus servicios para seguir haciendo lo que saben y siempre hicieron. Lo que se transmitió de abuelos a padres y a hijos, sin ayudas económicas de las Administraciones o de la obra social de los bancos, es por si solo un perfecto ejemplo de custodia del territorio, aunque no les guste a esos paracaidistas que solo buscan su interés personal.


Notas:
- Según la RAE, la custodia es la acción y efecto de custodiar (guardar con cuidado y vigilancia).
- Las Sociedades de Cazadores, como personas jurídicas ni pegan tiros ni cazan, se dedican a administrar, gestionar, y guardar con cuidado y vigilancia las especies cinegéticas.

Antonio Mota
Secretario de UNAC

 

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