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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Luis Felipe Gutiérrez Bermejo
Presidente de  la Asociación para la Conservación de la Naturaleza y la Caza de Extremadura - ACONCAEX


Que la perdiz roja es la reina de la caza menor, nadie lo duda - para mí es la reina de la caza, que cada vez hay menos, tampoco. ¿Pero por qué cada vez son más escasas? ¿Por qué están en peligro de extinción? ¿Cuales son las causas de su declive y quienes son o somos los culpables? ¿Hay posibilidad de recuperarlas? 



Si nos remontamos a los años de abundancia nos encontramos con un medio natural caracterizado por campos habitados: pastores, cabreros, porqueros, todos ellos interesados en defender su ganado y que realizaban un control de depredadores constante. Fincas con siembras de cereal, trigo, avena y centeno, 
donde no pisaba ni un alma desde la siembra hasta la recolección, desde octubre a julio.

Limpias de monte, se descuajaban cantuesos, tomillares, chaparrales, retamares y jarales para procurar espacios donde cultivar y apacentar el ganado. Había además abundancia de conejos, alguna liebre y pocos cazadores que se dedicaban a cazar las perdices al salto con escopeta. 



Sin embargo, se cazaba la perdiz de muchas maneras: al aguardo, bien en el celo normal o en el celillo de los Santos, donde se abatían bandos enteros; con cepos de tabla, con lazos hechos con crin de caballo, con red en los aguaderos, a rececho, disparando sobre los bandos, a veces podían abatirse varias de un solo disparo. Como eran años de escasez, se recogían sus huevos para hacer tortillas, por cierto, muy ricas, ya que los huevos de las gallinas había que venderlos. Una serie de circunstancias favorables y adversas, que coadyuvaban a que las perdices fueran abundantes.


Y en esto llegó el DDT, luego el Malathión y otros venenos, nubes de langostos y otros invertebrados yacían en el suelo tras las fumigaciones, el alimento de jóvenes y adultos desaparecía del campo, el resultado fue una disminución de los individuos año tras año. Cuando por fin la Administración cayó en la cuenta de que el campo se estaba envenenando a manta, y que a través de la cadena trófica pasaba a la especie humana, se
prohibió su uso, pero el mal ya estaba echo. Se ha comprobado que las personas que convivieron con el DDT todavía mantienen parte de él en la grasa. Nos imaginamos lo que ocurrió con los animales que ingerían alimentos contaminados con estos venenos: perdices, codornices, cogujadas, gorriones, avutardas, sisones y un sin fin de aves y algunos mamíferos sufrieron las consecuencias. Entonces comenzó el declive. 



No teníamos bastante y llegó la PAC, las fincas se llenaron de vacas, cabras y ovejas; los campos, antes adornados con mieses doradas, se convirtieron en terrenos de pastos. El medio rural sufrió un abandono masivo y el monte se fue adueñando de las tierras de labor, se prohibió la caza de casi todos los depredadores y estos proliferaron rápidamente. 


Recuerdo que los antiguos cazadores me hablaban de la existencia de un mustélido que vulgarmente se llamaba patierbilla, bello animal de pelo marrón y corbatín blanco, la garduña. Jamás por los años ochenta conseguí verlas, sin embargo, hoy es muy fácil observarlas muertas en las carreteras, han proliferado sobremanera. Al igual que las garduñas el resto de los depredadores son abundantes. Curiosamente, salvo el zorro, todos están protegidos, no sabemos cual es la razón científica, si hay muchísimos más que ha habido nunca, por qué se protegen. 


Continúa el declive, las perdices necesitan espacios abiertos para ver a los depredadores, siembras para protegerse durante la incubación y cuando tienen pollos. En la maleza mueren a manos de los depredadores, sin siembra tienen que recorrer mucho más terreno para alimentarse, cuando más se mueven más vulnerables son. Aquellos bandos de doce, catorce y hasta diecisiete pollos fueron menguando, siendo cada vez más cortos. Las bravas patirrojas que se cazaban en mano, o en ojeos en las fincas de postín, un ojeo o dos al año y siempre en invierno, que es la época en la que vuelan más rápido, fueron disminuyendo más y más. 


En estas estábamos cuando se inventaron las granjas de perdices ¡Qué maravilla¡ ¡Qué animales tan magníficos¡ Iguales que las del campo. Sí, pero en apariencia, efectivamente parecen perdices rojas, vuelan y todo. Pero les falta lo principal el instinto de conservación, la capacidad para buscar alimento y zafarse de los depredadores, las artimañas que usan las perdices para escapar de los depredadores, la astucia para defender a sus pollos, la sagacidad para avisar a sus crías del peligro, la capacidad para dar órdenes a su prole. La prueba es, que si se adaptasen al campo, no habría que soltar todos los años el mismo número, siempre el mismo o más si hay clientela.


Las repoblaciones han sido y están siendo la puntilla para el declive de la perdiz, las enferma: tratadas con antibióticos, las perdices de granja, no sufren las enfermedades, que trasmiten a las salvajes, y éstas se mueren. Al cruzarse domésticas y naturales, las del campo se bastardean y pierden sus cualidades, (vean la imagen que sigue, donde la autóctona es la de la izquierda y la hibrida la de la derecha), las peculiaridades que las hacen ser autóctonas, adaptadas al lugar donde nacen, capaces de sobrevivir y reproducirse en el hábitat donde las perdices han sufrido milenios de evolución. 



Los mercaderes de gallinas explican a sus incautos clientes que refuerzan sus fincas con perdices de granja (aunque sea llenas de lombrices), que son puras, que llevan una guía y todo, pero que la mayoría son del campo. Fíjense si es verdad, que estamos hablando del declive de la perdiz roja. Quizá esté confundido y los ganaderos de caza sean magníficos gestores que cuidan con mimo la naturaleza, que velan por la pureza genética de las especies cinegéticas y, que si no hay perdices, pues no sabemos porqué será, total, mejor de granja, que más da. 




Menos mal que la Plataforma “S.O.S Salvemos la Perdiz Roja” advierte del daño causado por productos químicos en el campo o que el IREC advierte de los efectos nocivos en perdices por el consumo de semillas tratadas con plaguicidas o que el ilustre y prestigioso científico José Miguel Montoya Oliver, escribe: “que las repoblaciones, sueltas… han roto de forma irreversible una diversificación en ecotipos que era riqueza genética adaptativa, biodiversidad de la verdad, herencia de siglos…” 


Pues eso, que nos estamos cargando la perdiz salvaje, acaso de forma irreversible. Y hay más culpables: los cazadores, que no dejan las suficientes para que críen, que creen que la madre son los chaparros, aulagares, jarales o canchales. No, la madre es el conjunto de individuos que quedan en el campo cuando termina la temporada de caza, y si no dejamos madre, no caben sorpresas, no crían porque no pueden criar. Se abaten
más de la cuenta y se hieren otras tantas que luego perecen.

En definitiva, el declive de la perdiz roja se debe al conjunto de los factores que he descrito y algún otro, que quizás se me escapa. Soluciones ¿ hay algunas para recuperar este asombroso animal? Ciñéndonos a Extremadura, todavía quedan, aunque escasos, lugares donde sobreviven perdices rojas auténticas, cotos donde se miman y cazan ordenadamente, con cupos severos, donde se realizan censos para ver cuántas se pueden cazar. Estos santuarios cada vez están más amenazados. En principio, no le interesan a los empresarios de la caza, ellos prefieren que los cazadores se acostumbren a cazar cantidades de perdices, cuantas más mejor, cantidad en vez de calidad.

Cuando un cazador va a un ojeo de perdices de granja o suelta ¿ recuerda el lance de la primera? ¿ y de la duodécima? Eso no es cazar es tiro al … ¿Dónde está la incertidumbre que es un requisito fundamental para cualquier tipo de caza? En fin, sigamos con las soluciones. Si queremos parar el declive de nuestras perdices habría, en principio, que cumplir las leyes:

El art. 62 de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, establece, como uno de sus principios que “ las Administraciones Públicas competentes velarán por que las sueltas y repoblaciones con especies cinegéticas no supongan una amenaza para la conservación de las poblaciones naturales en términos genéticos o poblacionales”, ya he explicado lo que ocurre con la introducción de las perdices de granja en el medio natural, luego la Ley se está incumpliendo.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la fauna y la flora silvestres ha de ser respetada como parte integrante del medio natural, procurando la conservación de la biodiversidad y la utilización sostenible de los recursos naturales renovables, en este caso la perdiz roja. En consecuencia, no se está conservando la biodiversidad respecto a la patirroja, ni se está haciendo un uso sostenible de este recurso, ya que nuestra protagonista camina hacia la extinción. 

Una acción eficaz sería prohibir la introducción, repoblación o suelta de perdices de granja en las ZEPAS extremeñas, con ello conseguiríamos un reservorio genético de una extensión considerable que posteriormente se puede ampliar a otros espacios protegidos.

Sembrar, sembrar y sembrar: cereal de ciclo largo, preferentemente trigo o avena, que se cosecha tarde, cuando la mayoría de las perdices han sacado adelante sus pollos y pueden volar. Por supuesto, ni herbicidas, ni pesticidas que envenena el campo y producen efectos letales en todas las especies. Es mejor no sembrar, que cultivar echando tóxicos. Sembrar y cosechar de día, hay estudios que han demostrado que cuando se cosecha por la noche, práctica muy habitual, adultos de perdiz y sobre todo pollos, son
engullidos por las máquinas. Cosechar de dentro a fuera, para permitir que los animales tengan posibilidad de huir. 




Cazar ordenadamente. Sólo el número de individuos que garanticen la continuidad de la especie. Al final de la temporada debemos dejar como mínimo una pareja por cada diez hectáreas, con ello aseguraremos el éxito reproductor, incluso en años de meteorología desfavorable.

Control de depredadores. Aunque una perdiz adulta es muy difícil que sea atrapada por un zorro, huevos, pollos y hembras incubando son presas fáciles de estos depredadores, por ello su control es imprescindible si queremos tener perdices. 




Agua. La perdiz es tributaria del agua, limpiar fuentes y manantiales, instalar bebederos en el campo permitirán que la perdiz no tenga que desplazarse grandes distancias en su busca, evitando así el peligro de asfixia y captura por sus enemigos.

Con estas pequeñas acciones, mi humilde experiencia, os asegura, que podemos detener y acaso ¿quién sabe? Olvidar el declive de las perdices salvajes.





Dirigido especialmente al aficionado que se inicia en la actividad de la caza y por diferentes motivos piensa en la adquisición de un cachorro para la caza. En realidad son conceptos tan simples que en ocasiones los pasamos por alto.

Parece que todos nos acordamos del paraguas cuando llueve, pero, sería buena cosa pensar en ella antes de que llegue.

Con esto queremos decir que la adquisición de un cachorro para la compañía y la caza debería ser planificada y pensada con calma.
No tomarnos la responsabilidad de incluir un miembro más en la familia en una semana o en un mes a la ligera. Eso de... bueno si no vale pues ya cogeremos otro!. No es serio ni correcto. El cachorro que entra a casa, en casa se debe quedar, para pasar su vida en nuestra compañía. Esa es una de nuestras responsabilidades y debería de serlo así siempre. 
Buscar el cachorro a las puertas del inicio de la caza de forma precipitada o lo tomemos de algún compañero de caza que tuvo una camada y le sobra el que no quiso nadie sin pensarlo como se debe da como resultado muchas veces el fracaso. ¿Por qué?, por no cumplir las expectativas, las que cada uno de nosotros pensamos cuando queremos cazar con el perro como compañero ideal. Habría motivos para todos los gustos.

Básicamente el desencanto, la decepción por ver que no es el cachorro que nos llena por el o los motivos que sean son malos pensamientos para el futuro del cachorro.

Así que pensemos antes muy bien todo, antes de tomar un cachorro o perro joven adulto para nuestra compañía y para la actividad de la caza. Vale la pena y disfrutaremos del cachorro antes incluso de tenerlo en casa.

Primero os recomendamos pensar en la modalidad de caza que vamos a realizar con mayor frecuencia. La especie o especies a cazar. El tipo de orografia y su vegetación.

En base a estos parámetros ir a por la elección del tipo racial.
Normalmente las razas que actualmente están en el candelero disponen de suficiente potencial para poder realizar esta labor en nuestra geografía.

Su sexo, la capa, que sea de muestra o un levantador. Los hay para todos los gustos y modalidades.
Ir a alguna prueba de perros de caza donde podremos ver cómo se desarrollan las búsquedas con diferentes tipo de razas de muestra. 

Visitar exposiciones caninas o monográficas de raza para ir recabando información propia. En definitiva conocer y ver que nos gusta y llena más para entonces definir la búsqueda del cachorro.
Si os gusta la estética del perro de muestra, en las diferentes razas existentes y su prestación sobre todo en bloquearse entre otras y permanecer rígido ante la presencia de caza definir entonces que raza. 

Si por el contrario os gustan más las razas levantadoras y cobradoras por sus cualidades en encontrar y levantar caza de forma energética etc entonces definir que raza.

Definir primero en definitiva si queremos el perro de muestra o el levantador.
Ahora ya hemos decidido el tipo de raza que nos gusta más y mejor se ajusta a nuestros objetivos.

También una vez más nosotros estamos obligados a cumplir con las expectativas que en forma de bienestar y trato correcto debemos ofrecer y dar a nuestro perros.

Sexo ¿cuál? pues valorarlo con ayuda de vuestro veterinario el os va ayudar en ese sentido. Pasando como siempre por vuestro gusto personal.

A la hora de cazar os diré que tanto hembras, capaces, como machos, capaces, son muy adecuados para su labor de trabajo. Y en casa, lo mismo la compañía y el cariño que dan para mí son lo mismo.

Se suele decir que las hembras son más precoces en dar resultados con la caza y los machos algo más tardones. Eso es lo que se suele decir.

¿Yo que opino? . Si hablamos de capacidad de trabajo hacia la caza los dos son lo mismo. Si hablamos de capacidad de atención.....pienso que también. Siempre hay excepciones pero hablamos en términos generales.
La cuestión en realidad no es esta. La cuestión es y pasa por educar y adiestrar, para mi es fundamental realizar las dos y no son lo mismo.
De todas formas pensar en coger una hembra porque se dice, son más fáciles de manejar y más precoces en ponerse a cazar, no es un motivo suficiente. Lo que el cachorro, sea hembra o mancho, requiere y necesita, es educación un pre adiestramiento y finalmente su adiestramiento definitivo.
¿Donde adquiero un cachorro? con garantías de que será bueno para la caza y la compañía. Existen buenos criadores en España y en número, solo es cuestión de moverse y visitarlos. 

Buscar asesoramiento profesional si lo necesitamos, acércate a los diferentes clubs de raza para conocer más sobre ellas.

José Ant Pineda; Director en Adiestraperroscaza.
Máster en Psicodiagnostico e Intervención Clínica y Educativa Canina.
Especialista en comportamiento canino.
Adiestrador profesional.
Titulación oficial R.S.C.C. Diplomado por Generalitat de Cataluña.
Avalado por el Instituto Maslow Cattell para la formación de Postgraduados.

E-mail: info@adiestraperroscaza.com

wwwadiestraperroscaza.com

https://www.facebook.com/Adiestraperroscaza



Muchas veces se olvida la funcionalidad en los perros de caza. Se debe a que se tiende a precipitar, en el proceso de aprendizaje del perro, el tiempo que se necesita para que pueda mostrar esa funcionalidad.

Cuando me llaman para consultarme sobre si es normal o no algún tipo de comportamiento en el perro de caza (durante la acción de caza) se tiende a pensar en el objetivo, piensan en que porque este perro no hace la muestra o no cobra o muestra inseguridad al alza del vuelo de la perdiz o el faisán de turno.

No pensamos en que en el proceso de capacitación muchas veces la mayoría de ellas nos comemos partes del proceso y por lo tanto dejamos al perro con partes del aprendizaje por poder vivir y retener.
Hablamos de ejemplares en la etapa infantil y adolescente donde el cazador sabe lo que quiere obtener de su perro (la funcionalidad) y (la eficacia) pero se olvida de que para que eso ocurra primero deben aprender, desarrollar esas funciones para las que han sido seleccionados y criados (además de darnos compañía).


Ser funcional no es más que mostrar el potencial genético de manera práctica, sencilla y eficaz. Para que eso ocurra lo primero es tener muy claro en qué etapa del aprendizaje se encuentra el alumno y no quemar etapas de forma precipitada.

Cuando el proceso de aprendizaje es realizado y establecido de forma eficaz por el alumno entonces en cuando su funcionalidad nos aportara la respuesta eficaz tan valorada en ejemplares bien trabajados con experiencia y cualidades optimas en sus funciones.

Las características, el conjunto de ellas y los instintos junto con sus potencias genéticas lo hacen posible (además de un medio y manejo adecuados).

La muestra, el olfato, la búsqueda el cobro etc.

De ahí que para tener un perro bien capacitado, funcional y eficaz nos obligue si o si a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en procurarles esa formación de manera correcta y respetuosa con su estado emocional y físico.

No olvidar nunca que se merecen todo el respeto y que nadie nace enseñado. Para sacer mayor partido a su potencias genéticas para el trabajo y disfrutar él y nosotros de la caza y la convivencia en casa invertir tiempo en la formación y si no estoy seguro o necesito ayuda pues solicitarla a un profesional del tema.

Esperamos que os resulte interesante útil y practica esta pequeña lectura.


José Ant Pineda; Director en Adiestraperroscaza.
Máster en Psicodiagnostico e Intervención Clínica y Educativa Canina.
Especialista en comportamiento canino.
Adiestrador profesional.
Titulación oficial R.S.C.C. Diplomado por Generalitat de Cataluña.
Avalado por el Instituto Maslow Cattell para la formación de Postgraduados.

E-mail: info@adiestraperroscaza.com


site:es.//wwwadiestraperroscaza.com/

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CLub Monteiros Ribeira Sacra

El porcentaje de espacios naturales protegidos en España venía siendo escaso. La “preocupación ecológica” de cualquier gobierno ha sido,, una moda de reciente aparición y algo que consideran  necesario. Casi siempre, en las zonas más deprimidas se descubren de repente, unos espacios que, pese al aprovechamiento ancestral por parte de los pueblos propietarios, pese a los incendios y pese a la caza y la práctica ausencia de cuidados necesarios u otras inversiones protectoras pese a no haber habido límites a la libre circulación por ellos, se dice que reúnen condiciones excepcionales para merecer su ascenso a la categoría de Espacios Naturales Protegidos y su puesta en valor aprovechándolos  que no evita  el ya imparable despoblamiento.
El repentino descubrimiento de estos tesoros que han sobrevivido a los embates del hombre, está llevando a los políticos a establecer normas de protección sin muchas veces pararse a estudiar si la tendencia actual de sus ecosistemas y biotopos es al alza o a la baja, y si alguna amenaza se puede cernir sobre ellos. Algunas veces lo que prima no es otra cosa que apuntarse, en su agenda de realizaciones, algo que estaba ahí, que todos sabíamos y veníamos disfrutando ordenadamente. En resumen, presumir de un aumento del porcentaje de estos lugares en relación al resto del territorio

La retahíla de figuras bajo las que se designan espacios protegidos es considerable: Reservas de la Biosfera (UNESCO), reservas integrales, ZEPAS (para las aves), parques naturales, reservas de caza, masas de agua vedadas, corredores verdes, humedales, zonas en que se prohíbe la caza (orden de Vedas), vedados en Tecores, refugios de fauna, zonas de seguridad y las que se quedan en el tintero. Sumemos a toda esta superficie, el veinticinco por cien de la superficie nacional que se ve afectado por la nueva Red Natura 2000 y el total del territorio afectado es enorme.
Algunos opinamos, hace ya tiempo, que  era posible compatibilizar la caza con  la dinámica poblacional de las especies autóctonas y con las visitas guiadas de ciudadanos que tienen todo el derecho a contemplar la Naturaleza en vivo,  en directo y a las especies en libertad; afortunadamente, parece ser que se empieza a hacernos caso.


Se nos dice que hay que dotarlos de mayor protección, frente a maniobras especulativas, como si el ladrillo no tuviera ya un stock mas que suficiente,  en la mayoría de los casos uno no veía por donde podían estar amenazados.

De pronto, surge algo que no achacable a la mera  casualidad, una nueva modalidad de terrorismo  pretende desertizar el territorio nacional, ha escogido como centro de sus actuaciones, la quema de los mas significados espacios protegidos de España. Algo parecido al significado de las Torres Gemelas, el Pentágono o la Casa  Blanca del 11 S. bien cerca tenemos los del pasado año an Galicia (Xeres baixa Limia, Macizo Central, Invernadoiro, Fragas do Eume) y el etc. De otras  CCAA. Este verano ahí tenemos el de Cabañeros, Doñana , la Laurisilva de la Gomera etc.

El paralelismo entre lo que quisieron dar a entender los terroristas del 11 S y los atentados incendiarios a los mas significados Espacios Naturales de España es un mensaje que parece que no se ha querido entender, por el momento.

 Están ciegos, el circulo de vanidades que rodea a los ministros le impide ver que lo que sucede es algo mas que mera casualidad, ¿ Es que no ven que están disparando contra los buques insignia de nuestros espacios protegidos? Nada ni una sola apreciación oficial al respecto.


Los Cazadores de UNITEGA



La gestión de la caza en España es una “competencia” de las Comunidades Autónomas, pero la responsabilidad en la conservación de las especies de nuestro Patrimonio Natural, incluidas las cinegéticas, corresponde al Estado.

En Galicia, “la caza” la gestiona en la actualidad la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, pero antes la gestionó la Consellería do Medio Rural, y antes de ésta lo hizo otra; y podríamos seguir haciendo memoria hasta el día que se creó la Comunidad Autónoma de Galicia, para lo que nos harían falta los dedos de las dos manos para llevar la cuenta de los saltos que hemos ido dando de un despacho a otro.

Este movido baile de Consellerías en tan pocos años es la mejor demostración de que la caza es una actividad a la que la Administración no acaba de encontrar un nicho en el que colocarla de una forma permanente y sólida. En el resto de CCAA seguramente pasa lo mismo que en Galicia, por lo que no debe ser un problema exclusivamente nuestro.

Será por ese motivo, o tal vez por otros diferentes, que la gestión de la caza en Galicia siempre fue: “de aquella manera”, como se dice por estas tierras, y mucho nos tememos que en el futuro seguirá por derroteros similares si no nos ponemos las pilas.


Sería muy fácil focalizar los males de la caza en los funcionarios que trabajan en la Xunta de Galicia, desde el propio Conselleiro, pasando por el Director Xeral, los Jefes de Servicio y los últimos curritos que se dedican al papeleo y las cartas que llegan a los Tecores, pero mucho nos tememos que después de tanto tiempo no podemos elegir ese camino, puesto que diferentes colores han ocupado las poltronas del poder y la caza poco lo ha notado, ya sea para bien o para mal.

Y para muestra un botón, ya que hace siete meses andábamos todo alborotados por las prisas que había en sacar una nueva Ley de Caza y resulta que llegan las vacaciones y nadie sabe nada del retoño. Quizás solo fue un “embarazo psicológico” que se quedó en nada, lo cual sería de agradecer, puesto que pretender sacar una ley sin el consenso previo de todos los cazadores es, en éstos tiempos que corren, una temeridad. En este caso, solo cabe aplaudir al político que ha tomado la decisión, a nuestro entender correcta, de “enfriar el asunto”.

Pero por estas fechas lo que suena es la “canción del verano”, es decir, los daños del jabalí. Raro es que no empecemos el día con una noticia en los periódicos en la que se habla de que el “cochino jabalí” hizo de las suyas en tal o cual parroquia, con un comentario del afectado y la perorata política del sindicalista agrario de turno, pidiendo “fuego y sangre” para el maligno porcino.

Los cazadores quedamos asustados cada vez que vemos en esas noticias “las cuentas que nos echan” para que entendamos el coste económico que supone para los gallegos tener un marrano salvaje pululando por nuestros montes y campos. Y para colmo, va nuestro Presidente y se espeta contra unos cuantos de estos peludos animales, en aparatoso accidente de tráfico. Menudos ingredientes para hacer el caldo. Condenado quedó el pobre bicho desde ese fatídico día.

Y los cazadores bajamos la cabeza, esperando que nos den un empujoncito antes de obligarnos a coger la “ferramenta” y dar gusto a unos y otros, tirando de gatillo y acabando con esta criatura diabólica lo antes posible. Todos al monte, aunque sea agosto o febrero, que tanto da. Este año nos quedamos sin playa, porque nos obligan a ir a la montaña.

¿Pero alguien se ha parado a pensar en que nos estamos convirtiendo los cazadores gallegos? ¿A caso no tenemos la sensación de que nos están obligando a hacer cosas que no están bien? Y decimos eso porque llevamos más de una década recibiendo “formación medio ambiental” para que dejemos de ser “cazadores recolectores” y nos convirtamos en conservadores del Patrimonio Natural Cinegético.

Y después del lavado de cerebro, nos encontramos ahora con la obligación de exterminar una especie, pagar por hacerlo y encima estarles agradecidos ¿pero en que cabeza entra lo que estamos haciendo? ¿Qué sentido tiene en estos tiempos explicar a los noveles cazadores los valores de la caza? ¿A caso ahora ya no importa que cacemos hembras preñadas y que cuando las pelemos nos encontremos en sus entrañas con un montón de “proyectos de jabalí” que nunca serán una realidad?

Señores, cojan el examen del cazador y tírenlo a la papelera, que para exterminar bichos lo que nos hace falta es el carné de aplicador de productos fitosanitarios, no la licencia de caza.

Dicen que “el que no llora, no mama”, y en esta historia están mamando todos sin que ni siquiera nos dejen llorar a los cazadores. Así que quizás sea el momento de empezar a llorar nosotros también, por la cuenta que le trae al cochino jabalí, a los cazadores gallegos y a los propios agricultores.

Para ponerse a llorar es la situación que vienen sufriendo muchos presidentes de Tecores, que una semana si y otra también, ven como tocan a su puerta para que pida esperas nocturnas, hasta el punto de que al echar cuentas, ven como se caza en sus Tecores más jabalíes fuera de temporada que de agosto a febrero.

Y también es para “berrar” sin parar cuando empiezan a sospechar que los malignos jabalíes que se cazan en las esperas, pasan a formar parte de un oscuro e incipiente comercio de carne de caza que incluso llega a traspasar las fronteras de nuestro país para dirigirse a la vecina Portugal. Este es solo un ejemplo de lo que, en realidad, está sucediendo con la caza del jabalí en Galicia.

Los navegantes ya tienen su aviso. Ahora que cada uno tire del hilo que tenga más próximo hasta que llegue a la madeja, porque si no lo hacen, tarde o temprano recibirán una andanada en la línea de flotación del barco que capitanean.

La solución a este problema no puede ser el exterminio de la especie, o su reconversión en plaga bíblica, como aboga algún que otro sindicalista agrario en los periódicos; ni mucho menos que nos conviertan en “cazadores obligados”. La solución no puede ser esa, porque es la que se está aplicando en estos tiempos y el resultado no puede ser más desalentador: Cada vez hay más daños, pero cada vez hay menos jabalíes.¿Qué está sucediendo entonces?

Ya va siendo la hora de que digamos las verdades del barquero: Que nos estamos quedando sin jabalíes, que nos están enfrentando a los agricultores y que tanto los políticos como los sindicalistas agrarios no están haciendo la cama de mala manera. Que esto no va por buen camino y que tenemos que empezar asumir que la realidad es otra y que debemos valorar de verdad cual es el alcance de la problemática de los daños de jabalí en los cultivos de Galicia.

Y otra reflexión en voz alta. Resulta cuanto menos curioso ver como, a pesar del constatado incremento que están viviendo las poblaciones de “teixugo” en Galicia, nadie hable de ellos, siendo como son causantes también de daños en los maizales. ¿Será que los políticos y sindicalistas agrarios también están cargando el mochuelo de los daños del tejón al cochino jabalí, sin que nos enteremos ni los cazadores ni los agricultores? ¿Qué solución darán al agricultor cuando se constate que el daño agrícola se ha producido por este ANIMAL NO CINEGETICO y no por el jabalí?

Esa solución, la que los políticos y sindicalistas agrarios tendrán que buscar para los daños producidos por el “teixugo” en los cultivos, la queremos los cazadores gallegos también para el jabalí. Así de simple. 

 

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