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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Dirigido especialmente al aficionado que se inicia en la actividad de la caza y por diferentes motivos piensa en la adquisición de un cachorro para la caza. En realidad son conceptos tan simples que en ocasiones los pasamos por alto.

Parece que todos nos acordamos del paraguas cuando llueve, pero, sería buena cosa pensar en ella antes de que llegue.

Con esto queremos decir que la adquisición de un cachorro para la compañía y la caza debería ser planificada y pensada con calma.
No tomarnos la responsabilidad de incluir un miembro más en la familia en una semana o en un mes a la ligera. Eso de... bueno si no vale pues ya cogeremos otro!. No es serio ni correcto. El cachorro que entra a casa, en casa se debe quedar, para pasar su vida en nuestra compañía. Esa es una de nuestras responsabilidades y debería de serlo así siempre. 
Buscar el cachorro a las puertas del inicio de la caza de forma precipitada o lo tomemos de algún compañero de caza que tuvo una camada y le sobra el que no quiso nadie sin pensarlo como se debe da como resultado muchas veces el fracaso. ¿Por qué?, por no cumplir las expectativas, las que cada uno de nosotros pensamos cuando queremos cazar con el perro como compañero ideal. Habría motivos para todos los gustos.

Básicamente el desencanto, la decepción por ver que no es el cachorro que nos llena por el o los motivos que sean son malos pensamientos para el futuro del cachorro.

Así que pensemos antes muy bien todo, antes de tomar un cachorro o perro joven adulto para nuestra compañía y para la actividad de la caza. Vale la pena y disfrutaremos del cachorro antes incluso de tenerlo en casa.

Primero os recomendamos pensar en la modalidad de caza que vamos a realizar con mayor frecuencia. La especie o especies a cazar. El tipo de orografia y su vegetación.

En base a estos parámetros ir a por la elección del tipo racial.
Normalmente las razas que actualmente están en el candelero disponen de suficiente potencial para poder realizar esta labor en nuestra geografía.

Su sexo, la capa, que sea de muestra o un levantador. Los hay para todos los gustos y modalidades.
Ir a alguna prueba de perros de caza donde podremos ver cómo se desarrollan las búsquedas con diferentes tipo de razas de muestra. 

Visitar exposiciones caninas o monográficas de raza para ir recabando información propia. En definitiva conocer y ver que nos gusta y llena más para entonces definir la búsqueda del cachorro.
Si os gusta la estética del perro de muestra, en las diferentes razas existentes y su prestación sobre todo en bloquearse entre otras y permanecer rígido ante la presencia de caza definir entonces que raza. 

Si por el contrario os gustan más las razas levantadoras y cobradoras por sus cualidades en encontrar y levantar caza de forma energética etc entonces definir que raza.

Definir primero en definitiva si queremos el perro de muestra o el levantador.
Ahora ya hemos decidido el tipo de raza que nos gusta más y mejor se ajusta a nuestros objetivos.

También una vez más nosotros estamos obligados a cumplir con las expectativas que en forma de bienestar y trato correcto debemos ofrecer y dar a nuestro perros.

Sexo ¿cuál? pues valorarlo con ayuda de vuestro veterinario el os va ayudar en ese sentido. Pasando como siempre por vuestro gusto personal.

A la hora de cazar os diré que tanto hembras, capaces, como machos, capaces, son muy adecuados para su labor de trabajo. Y en casa, lo mismo la compañía y el cariño que dan para mí son lo mismo.

Se suele decir que las hembras son más precoces en dar resultados con la caza y los machos algo más tardones. Eso es lo que se suele decir.

¿Yo que opino? . Si hablamos de capacidad de trabajo hacia la caza los dos son lo mismo. Si hablamos de capacidad de atención.....pienso que también. Siempre hay excepciones pero hablamos en términos generales.
La cuestión en realidad no es esta. La cuestión es y pasa por educar y adiestrar, para mi es fundamental realizar las dos y no son lo mismo.
De todas formas pensar en coger una hembra porque se dice, son más fáciles de manejar y más precoces en ponerse a cazar, no es un motivo suficiente. Lo que el cachorro, sea hembra o mancho, requiere y necesita, es educación un pre adiestramiento y finalmente su adiestramiento definitivo.
¿Donde adquiero un cachorro? con garantías de que será bueno para la caza y la compañía. Existen buenos criadores en España y en número, solo es cuestión de moverse y visitarlos. 

Buscar asesoramiento profesional si lo necesitamos, acércate a los diferentes clubs de raza para conocer más sobre ellas.

José Ant Pineda; Director en Adiestraperroscaza.
Máster en Psicodiagnostico e Intervención Clínica y Educativa Canina.
Especialista en comportamiento canino.
Adiestrador profesional.
Titulación oficial R.S.C.C. Diplomado por Generalitat de Cataluña.
Avalado por el Instituto Maslow Cattell para la formación de Postgraduados.

E-mail: info@adiestraperroscaza.com

wwwadiestraperroscaza.com

https://www.facebook.com/Adiestraperroscaza



Muchas veces se olvida la funcionalidad en los perros de caza. Se debe a que se tiende a precipitar, en el proceso de aprendizaje del perro, el tiempo que se necesita para que pueda mostrar esa funcionalidad.

Cuando me llaman para consultarme sobre si es normal o no algún tipo de comportamiento en el perro de caza (durante la acción de caza) se tiende a pensar en el objetivo, piensan en que porque este perro no hace la muestra o no cobra o muestra inseguridad al alza del vuelo de la perdiz o el faisán de turno.

No pensamos en que en el proceso de capacitación muchas veces la mayoría de ellas nos comemos partes del proceso y por lo tanto dejamos al perro con partes del aprendizaje por poder vivir y retener.
Hablamos de ejemplares en la etapa infantil y adolescente donde el cazador sabe lo que quiere obtener de su perro (la funcionalidad) y (la eficacia) pero se olvida de que para que eso ocurra primero deben aprender, desarrollar esas funciones para las que han sido seleccionados y criados (además de darnos compañía).


Ser funcional no es más que mostrar el potencial genético de manera práctica, sencilla y eficaz. Para que eso ocurra lo primero es tener muy claro en qué etapa del aprendizaje se encuentra el alumno y no quemar etapas de forma precipitada.

Cuando el proceso de aprendizaje es realizado y establecido de forma eficaz por el alumno entonces en cuando su funcionalidad nos aportara la respuesta eficaz tan valorada en ejemplares bien trabajados con experiencia y cualidades optimas en sus funciones.

Las características, el conjunto de ellas y los instintos junto con sus potencias genéticas lo hacen posible (además de un medio y manejo adecuados).

La muestra, el olfato, la búsqueda el cobro etc.

De ahí que para tener un perro bien capacitado, funcional y eficaz nos obligue si o si a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en procurarles esa formación de manera correcta y respetuosa con su estado emocional y físico.

No olvidar nunca que se merecen todo el respeto y que nadie nace enseñado. Para sacer mayor partido a su potencias genéticas para el trabajo y disfrutar él y nosotros de la caza y la convivencia en casa invertir tiempo en la formación y si no estoy seguro o necesito ayuda pues solicitarla a un profesional del tema.

Esperamos que os resulte interesante útil y practica esta pequeña lectura.


José Ant Pineda; Director en Adiestraperroscaza.
Máster en Psicodiagnostico e Intervención Clínica y Educativa Canina.
Especialista en comportamiento canino.
Adiestrador profesional.
Titulación oficial R.S.C.C. Diplomado por Generalitat de Cataluña.
Avalado por el Instituto Maslow Cattell para la formación de Postgraduados.

E-mail: info@adiestraperroscaza.com


site:es.//wwwadiestraperroscaza.com/

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CLub Monteiros Ribeira Sacra

El porcentaje de espacios naturales protegidos en España venía siendo escaso. La “preocupación ecológica” de cualquier gobierno ha sido,, una moda de reciente aparición y algo que consideran  necesario. Casi siempre, en las zonas más deprimidas se descubren de repente, unos espacios que, pese al aprovechamiento ancestral por parte de los pueblos propietarios, pese a los incendios y pese a la caza y la práctica ausencia de cuidados necesarios u otras inversiones protectoras pese a no haber habido límites a la libre circulación por ellos, se dice que reúnen condiciones excepcionales para merecer su ascenso a la categoría de Espacios Naturales Protegidos y su puesta en valor aprovechándolos  que no evita  el ya imparable despoblamiento.
El repentino descubrimiento de estos tesoros que han sobrevivido a los embates del hombre, está llevando a los políticos a establecer normas de protección sin muchas veces pararse a estudiar si la tendencia actual de sus ecosistemas y biotopos es al alza o a la baja, y si alguna amenaza se puede cernir sobre ellos. Algunas veces lo que prima no es otra cosa que apuntarse, en su agenda de realizaciones, algo que estaba ahí, que todos sabíamos y veníamos disfrutando ordenadamente. En resumen, presumir de un aumento del porcentaje de estos lugares en relación al resto del territorio

La retahíla de figuras bajo las que se designan espacios protegidos es considerable: Reservas de la Biosfera (UNESCO), reservas integrales, ZEPAS (para las aves), parques naturales, reservas de caza, masas de agua vedadas, corredores verdes, humedales, zonas en que se prohíbe la caza (orden de Vedas), vedados en Tecores, refugios de fauna, zonas de seguridad y las que se quedan en el tintero. Sumemos a toda esta superficie, el veinticinco por cien de la superficie nacional que se ve afectado por la nueva Red Natura 2000 y el total del territorio afectado es enorme.
Algunos opinamos, hace ya tiempo, que  era posible compatibilizar la caza con  la dinámica poblacional de las especies autóctonas y con las visitas guiadas de ciudadanos que tienen todo el derecho a contemplar la Naturaleza en vivo,  en directo y a las especies en libertad; afortunadamente, parece ser que se empieza a hacernos caso.


Se nos dice que hay que dotarlos de mayor protección, frente a maniobras especulativas, como si el ladrillo no tuviera ya un stock mas que suficiente,  en la mayoría de los casos uno no veía por donde podían estar amenazados.

De pronto, surge algo que no achacable a la mera  casualidad, una nueva modalidad de terrorismo  pretende desertizar el territorio nacional, ha escogido como centro de sus actuaciones, la quema de los mas significados espacios protegidos de España. Algo parecido al significado de las Torres Gemelas, el Pentágono o la Casa  Blanca del 11 S. bien cerca tenemos los del pasado año an Galicia (Xeres baixa Limia, Macizo Central, Invernadoiro, Fragas do Eume) y el etc. De otras  CCAA. Este verano ahí tenemos el de Cabañeros, Doñana , la Laurisilva de la Gomera etc.

El paralelismo entre lo que quisieron dar a entender los terroristas del 11 S y los atentados incendiarios a los mas significados Espacios Naturales de España es un mensaje que parece que no se ha querido entender, por el momento.

 Están ciegos, el circulo de vanidades que rodea a los ministros le impide ver que lo que sucede es algo mas que mera casualidad, ¿ Es que no ven que están disparando contra los buques insignia de nuestros espacios protegidos? Nada ni una sola apreciación oficial al respecto.


Los Cazadores de UNITEGA



La gestión de la caza en España es una “competencia” de las Comunidades Autónomas, pero la responsabilidad en la conservación de las especies de nuestro Patrimonio Natural, incluidas las cinegéticas, corresponde al Estado.

En Galicia, “la caza” la gestiona en la actualidad la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, pero antes la gestionó la Consellería do Medio Rural, y antes de ésta lo hizo otra; y podríamos seguir haciendo memoria hasta el día que se creó la Comunidad Autónoma de Galicia, para lo que nos harían falta los dedos de las dos manos para llevar la cuenta de los saltos que hemos ido dando de un despacho a otro.

Este movido baile de Consellerías en tan pocos años es la mejor demostración de que la caza es una actividad a la que la Administración no acaba de encontrar un nicho en el que colocarla de una forma permanente y sólida. En el resto de CCAA seguramente pasa lo mismo que en Galicia, por lo que no debe ser un problema exclusivamente nuestro.

Será por ese motivo, o tal vez por otros diferentes, que la gestión de la caza en Galicia siempre fue: “de aquella manera”, como se dice por estas tierras, y mucho nos tememos que en el futuro seguirá por derroteros similares si no nos ponemos las pilas.


Sería muy fácil focalizar los males de la caza en los funcionarios que trabajan en la Xunta de Galicia, desde el propio Conselleiro, pasando por el Director Xeral, los Jefes de Servicio y los últimos curritos que se dedican al papeleo y las cartas que llegan a los Tecores, pero mucho nos tememos que después de tanto tiempo no podemos elegir ese camino, puesto que diferentes colores han ocupado las poltronas del poder y la caza poco lo ha notado, ya sea para bien o para mal.

Y para muestra un botón, ya que hace siete meses andábamos todo alborotados por las prisas que había en sacar una nueva Ley de Caza y resulta que llegan las vacaciones y nadie sabe nada del retoño. Quizás solo fue un “embarazo psicológico” que se quedó en nada, lo cual sería de agradecer, puesto que pretender sacar una ley sin el consenso previo de todos los cazadores es, en éstos tiempos que corren, una temeridad. En este caso, solo cabe aplaudir al político que ha tomado la decisión, a nuestro entender correcta, de “enfriar el asunto”.

Pero por estas fechas lo que suena es la “canción del verano”, es decir, los daños del jabalí. Raro es que no empecemos el día con una noticia en los periódicos en la que se habla de que el “cochino jabalí” hizo de las suyas en tal o cual parroquia, con un comentario del afectado y la perorata política del sindicalista agrario de turno, pidiendo “fuego y sangre” para el maligno porcino.

Los cazadores quedamos asustados cada vez que vemos en esas noticias “las cuentas que nos echan” para que entendamos el coste económico que supone para los gallegos tener un marrano salvaje pululando por nuestros montes y campos. Y para colmo, va nuestro Presidente y se espeta contra unos cuantos de estos peludos animales, en aparatoso accidente de tráfico. Menudos ingredientes para hacer el caldo. Condenado quedó el pobre bicho desde ese fatídico día.

Y los cazadores bajamos la cabeza, esperando que nos den un empujoncito antes de obligarnos a coger la “ferramenta” y dar gusto a unos y otros, tirando de gatillo y acabando con esta criatura diabólica lo antes posible. Todos al monte, aunque sea agosto o febrero, que tanto da. Este año nos quedamos sin playa, porque nos obligan a ir a la montaña.

¿Pero alguien se ha parado a pensar en que nos estamos convirtiendo los cazadores gallegos? ¿A caso no tenemos la sensación de que nos están obligando a hacer cosas que no están bien? Y decimos eso porque llevamos más de una década recibiendo “formación medio ambiental” para que dejemos de ser “cazadores recolectores” y nos convirtamos en conservadores del Patrimonio Natural Cinegético.

Y después del lavado de cerebro, nos encontramos ahora con la obligación de exterminar una especie, pagar por hacerlo y encima estarles agradecidos ¿pero en que cabeza entra lo que estamos haciendo? ¿Qué sentido tiene en estos tiempos explicar a los noveles cazadores los valores de la caza? ¿A caso ahora ya no importa que cacemos hembras preñadas y que cuando las pelemos nos encontremos en sus entrañas con un montón de “proyectos de jabalí” que nunca serán una realidad?

Señores, cojan el examen del cazador y tírenlo a la papelera, que para exterminar bichos lo que nos hace falta es el carné de aplicador de productos fitosanitarios, no la licencia de caza.

Dicen que “el que no llora, no mama”, y en esta historia están mamando todos sin que ni siquiera nos dejen llorar a los cazadores. Así que quizás sea el momento de empezar a llorar nosotros también, por la cuenta que le trae al cochino jabalí, a los cazadores gallegos y a los propios agricultores.

Para ponerse a llorar es la situación que vienen sufriendo muchos presidentes de Tecores, que una semana si y otra también, ven como tocan a su puerta para que pida esperas nocturnas, hasta el punto de que al echar cuentas, ven como se caza en sus Tecores más jabalíes fuera de temporada que de agosto a febrero.

Y también es para “berrar” sin parar cuando empiezan a sospechar que los malignos jabalíes que se cazan en las esperas, pasan a formar parte de un oscuro e incipiente comercio de carne de caza que incluso llega a traspasar las fronteras de nuestro país para dirigirse a la vecina Portugal. Este es solo un ejemplo de lo que, en realidad, está sucediendo con la caza del jabalí en Galicia.

Los navegantes ya tienen su aviso. Ahora que cada uno tire del hilo que tenga más próximo hasta que llegue a la madeja, porque si no lo hacen, tarde o temprano recibirán una andanada en la línea de flotación del barco que capitanean.

La solución a este problema no puede ser el exterminio de la especie, o su reconversión en plaga bíblica, como aboga algún que otro sindicalista agrario en los periódicos; ni mucho menos que nos conviertan en “cazadores obligados”. La solución no puede ser esa, porque es la que se está aplicando en estos tiempos y el resultado no puede ser más desalentador: Cada vez hay más daños, pero cada vez hay menos jabalíes.¿Qué está sucediendo entonces?

Ya va siendo la hora de que digamos las verdades del barquero: Que nos estamos quedando sin jabalíes, que nos están enfrentando a los agricultores y que tanto los políticos como los sindicalistas agrarios no están haciendo la cama de mala manera. Que esto no va por buen camino y que tenemos que empezar asumir que la realidad es otra y que debemos valorar de verdad cual es el alcance de la problemática de los daños de jabalí en los cultivos de Galicia.

Y otra reflexión en voz alta. Resulta cuanto menos curioso ver como, a pesar del constatado incremento que están viviendo las poblaciones de “teixugo” en Galicia, nadie hable de ellos, siendo como son causantes también de daños en los maizales. ¿Será que los políticos y sindicalistas agrarios también están cargando el mochuelo de los daños del tejón al cochino jabalí, sin que nos enteremos ni los cazadores ni los agricultores? ¿Qué solución darán al agricultor cuando se constate que el daño agrícola se ha producido por este ANIMAL NO CINEGETICO y no por el jabalí?

Esa solución, la que los políticos y sindicalistas agrarios tendrán que buscar para los daños producidos por el “teixugo” en los cultivos, la queremos los cazadores gallegos también para el jabalí. Así de simple. 


Juan Miguel Sánchez Roig
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)

Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones Caza (UNAC)

Tres son las modalidades ancestrales de caza más practicadas en Canarias:

- Perro y hurón
- Perro, hurón y escopeta
 - Perro y escopeta.

Las dos primeras son las utilizadas para el conejo, y la tercera, mayormente para la perdiz. Aunque más bien, el perro, el hurón y la escopeta son los métodos con los que cuenta el cazador para la práctica del noble arte cinegético, ya que en sí mismas, las modalidades de caza no están definidas como tales en la Ley de Caza de Canarias.


Siempre ha habido un debate interno en nuestro mundo cazador entre las diferentes modalidades. Conejeros y perdiceros hemos marcado entre ambos las parcelas con un trasfondo de teórica propiedad de esas dos piezas con mayor número de adeptos. Con la escasez de conejos padecida en la última década, acentuándose en las recientes temporadas, esta controversia se ha enfatizado hasta alcanzar límites dañinos para el futuro de la cacería dentro de la parte conejil. Se crean tensiones y debates innecesarios cuando se acerca la publicación de la orden general de vedas, sin pensar más allá de los verdaderos problemas que nos acucian durante todo el año. Así, la proliferación de carreteras, el urbanismo incontrolado, la falta de alimento y agua, los perros y gatos asilvestrados, los furtivos o la falta de adaptación de los periodos de adiestramiento y caza a los ciclos biológicos de las especies, entre otros factores, junto a la desinformación, están condenando a los animales objeto de caza y al colectivo. Mientras tanto, la implicación del cazador de a pie brilla por su ausencia hasta que nos pica en nuestro propio egoísmo pasivo una u otra decisión administrativa. Es entonces cuando lanzamos voces que no van más allá de comentarios destructores poco reflexionados, afianzadores en contradicción de la tan aclamada unión del colectivo, pero desunión de base.


En 2008, última temporada que en Gran Canaria se cazó hasta la presente con todos los métodos nombrados con anterioridad, los datos fueron los siguientes: el 54, 4 % de los cazadores se dedicaban a la caza de perdiz, conejo y paloma indistintamente. Sólo a la perdiz el 14,7% y sólo al conejo el 26,7%. Los especialistas de la paloma fueron el 2,2% en esa temporada del total de cazadores. Sin embargo, las órdenes de vedas siempre vienen marcadas por la segregación del colectivo. Ya sea prevaleciendo unas modalidades sobre otras, haciendo diferencia entre unos cazadores sobre otros a través de la distinción entre razas de perros o por épocas hábiles, con las consecuencias negativas que conlleva. De esta desunión y de los daños colaterales que se desprenden de ella, tienen gran parte de responsabilidad las Administraciones, que debieran regular la actividad en benefició del bien común y de la preservación de la fauna silvestre.


Llegado este punto, los cazadores deberíamos reflexionar si nuestro interés y demanda debería oírse al unísono, arrimando el hombro, intentando corregir todos esos factores que han hecho disminuir exponencialmente las especies cinegéticas, fundamento de la cacería y que deberían solucionarse a lo largo del año. O, por el contrario, seguir centrados en debates yermos puntuales, separándonos entre nosotros, con posicionamientos extremistas alejados del compañerismo. Respaldados, en algunas ocasiones, en el “si no lo cojo yo, lo coge otro”, sin, afortunadamente, faltar el alimento en pleno S. XXI, o creyendo que somos los mejores deportistas para justificar grandes perchas. Imperdonables argumentos, muy parecidos al que hizo el Presidente de la Federación Canaria de Caza en el reciente Consejo Regional de Caza del pasado día 13 de junio ante más de 20 políticos, técnicos, ecologistas, agricultores y SEPRONA: “ cuando los miran, los cazadores son muy buenos, pero cuando no los miran ...” Que cada uno saque sus conclusiones.

De otra parte, no nos olvidemos, que tirar del gatillo de forma deshonrosa hacia la pieza, llevar perros de más, rebasar los cupos de capturas, meter el hurón en la morada sin el apunte del perro, y otros hechos punibles o poco éticos, además de ser sancionables o reprochables, dicen poco del que los pone en práctica. Debiendo ser estas malas artes reprendidas por el resto de compañeros y del colectivo.

Por todo ello, en mi opinión, luchemos por conseguir grandes densidades de especies corrigiendo esos factores que a todos nos afectan. Para que con esas abundancias, cada uno disfrute de la cacería en la modalidad que desee, con la raza de perro que más le guste y en periodos homogéneos que no afecten al recurso. En equilibrio con la naturaleza, ayudándola cuando lo necesita, yendo más allá en beneficio de la cacería en el puro cumplimiento de las normas, y en armonía con otros compañeros que tal vez no tengan la oportunidad de poder ejercitar nuestra modalidad, aunque quisieran.

 

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) unacaza@gmail.com

Inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el número: 586707

Código de Identificación Fiscal (C.I.F.): G-97716351

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