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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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Juan Jose García Estevez. 
Publicado en la revista Trofeo Caza & Conservación nº 485

No tengo nada en contra de los ecologistas. De hecho, yo mismo pertenezco a varios de estros grupos involucrados en la conservación de especies en peligro, y sustento con mis cuotas sus trabajos. No, no quiero hablar de estas personas que hace un serio trabajo de campo y un importantísimo trabajo de concienciación sobre la riqueza de nuestro entorno y nuestra fauna, y el destrozo que en ellos está causando la civilización moderna. Con ellos, los cazadores como yo, interesados en el medio ambiente y que contemplamos la caza como un recurso sostenible, encontramos muchos puntos en común. 

Quiero centrarme en el otro tipo de ecologistas, los que se caracterizan por su radicalidad de planteamientos, y con los que los cazadores tenemos frecuentes enfrentamientos. Destacar una de sus características, la facilidad de convertir esta radicalidad en beneficios económicos en forma de subvenciones, de ahí que en el argot cinegético los conozcamos como “ecolojetas”. El tema no quedaría más que en algo jocoso si no fuese porque este tipo de gente, poco a poco y sin que hagamos nada al respecto, van tomando las riendas de la caza. Su perfil social hace que un trabajo relacionado con el medioambiente, de media jornada, bien remunerado, sin demasiada responsabilidad y del que nadie les pueda echar, sea más que apetecible.
 

Al menos en mi CCAA (y creo que en otras está pasando lo mismo), bastantes de ellos se han ido infiltrando en el Departamento de Medio Ambiente, y en los últimos años, han dirigido la caza casi ininterrumpidamente. Esto ha supuesto que cualquier motivo fuese bueno para limitar esta actividad con cada vez más trabas de todo tipo. El asunto es todavía más alarmante si tocamos el guarderío. Allí la mayoría son ecologistas anticaza ya que este puesto, estando todo el día en el campo persiguiendo a los malos, tiene un cierto encanto de redención por la causa. Además, es el puesto soñado para los que les gusta la fotografía de naturaleza, afición muy cultivada por estos grupos. A los pocos guardas de verdad que van quedando, sin sesgos ecologistas, esta mayoría verde los tienen relegados y con frecuencia les hacen el vacío laboral y social. Poco a poco los van marginando. 

Va llegando el momento de poner fin a este asunto, y que la caza esté dirigida por gente que sepa de caza y -sobre todo- que esté a favor de la caza. Y si son cazadores, mucho mejor. 

Juan Miguel Sánchez Roig
Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)
Vocal de la Asociación para el Fomento y Gestión de la Caza (AFECAM)

Es una pena, que en estos tiempos que corren de escasez, podamos constatar con nuestros propios ojos la falta de respeto por la orden general de vedas y las limitaciones que da la Ley de Caza para el ejercicio de la actividad. No respetar vedados que salvaguardan las especies para repoblar otras zonas aledañas dice poco. Actos como acechar comederos y bebederos, llevar más perros de los autorizados, utilizar artes prohibidas, cazar en zonas de seguridad, ensayar en época de veda, etc.; van en contra de nuestra propia imagen y en contra del colectivo de cazadores. Hay quién piensa: “En esto de la caza somos muchos, y si no la cazo yo, la cazará el que venga”, cuando la caza, es mucho más que un provecho o el simple hecho de matar por matar.

Los cupos de capturas, por ejemplo, que hay que respetarlos para que todos los días, que se puede cazar, cuando salgamos a disfrutar del campo con los amigos y con el trabajo de nuestros perros, hagamos de la nobleza del lance una satisfacción personal y colectiva al respetar y no actuar con ventaja ante la pieza salvaje, dejando madre en el campo para la siguiente temporada. “No hay mejor repoblación que lo que queda en el campo”. Si no respetamos los cupos de capturas, ni las mínimas normas de comportamiento, representa una falta de respeto y una alevosía hacia los demás cazadores y hacia la nobleza y bravura de las piezas de caza. Si los cupos se instauran como limitación para que una especie cinegética no merme, no respetándolos, nos convertimos en carniceros-escopeteros, más allá de lo que un cazador caballero es, en una palabra, “un amante de la naturaleza”. Tanto por legislación, como por ética, estas infracciones son hechos reprochables y sancionables que alguien debe poner orden para velar por el bien común legislado. La parte ética queda para el Caballero cazador, que partiendo del respeto a la dignidad por los animales, es solidario a los fundamentos legales que aseguran la sostenibilidad de la caza y cumple dignamente con ellos.

El Orden, en todas estas reprochables y poco deseables actuaciones de los cazadores, lo ponen las Autoridades: Policías, Guardas de Caza, Agentes Medio Ambientales y Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), que en el ejercicio de sus funciones y competencias – ”proteger la Naturaleza” – se ven obligados a realizar algo que no debe de ser gusto para nadie: “hacer cumplir la Ley a los demás”. Un trabajo no siempre valorado, ni apreciado, sobre todo por el infractor, pero que es digno de elogio y felicitación, ya que aquellos Caballeros Cazadores de comportamientos éticos, morales y legales se verán respaldados por estos Agentes de la Autoridad, aunque a alguno le duela durante un tiempo, sobre todo, el bolsillo.

La preservación y sostenibilidad de nuestro patrimonio natural cinegético y la caza, dependen, en gran medida, de la componente interna del cazador, que debe reflexionar sobre la parte a cumplir como cazador para que este inmenso universo, que es la Caza, no sea un caos y funcione correctamente. La sufrida frase “sino la cojo yo la coge otro” es una falta de respeto a los cazadores, a nuestras especies, y a la Caza, porque al final, compramos la carne en el supermercado. El pretender matar más en menos tiempo, y ser el campeón de los campeones, sin cumplir las normas del juego en un ambiente de carencias, dice poco a favor del autor y ensucia al colectivo. El Patrimonio Natural Cinegético es de todos, y somos responsables de su conservación por el eslabón que ocupamos dentro de la pirámide animal. El preservarlo y respetarlo, también es labor de todos. Por todo ello, con toda humildad, pido respeto en el campo.


Miguel Iñigo Noain
Presidente de ADECANA
( Asociación de Cazadores Navarros )

Cazar responde a un instinto que surge desde lo más hondo del ser humano, lo llevamos en los genes, es una pasión y una necesidad, que nos acompaña desde el comienzo de nuestra existencia y uno de los factores que más importancia tuvo en el desarrollo de los pueblos, por la necesidad que tiene de asociarse y comunicarse. Los humanos desde el comienzo de nuestra existencia fuimos cazadores y recolectores y solo posteriormente, en el neolítico, nos hicimos también agricultores, ganaderos, comerciantes, etc. pero nunca hemos dejado de cazar pues forma parte de nuestra naturaleza.



En tiempos pasados la caza era el único medio, junto con la pesca, para conseguir las proteínas imprescindibles para la correcta alimentación y nutrición humana. Actualmente, gracias al desarrollo económico de nuestra sociedad, a la ganadería en general y a la pesca industrial esta necesidad ya no existe, salvo en algunos pueblos con menor desarrollo en los cuales la caza y la pesca siguen siendo la fuente principal de aporte proteico.

La caza auténtica y natural es la captura, respetuosa, en buena lid, con medios lícitos y destinándolos al consumo humano, de unos animales libres y salvajes. Implica la gestión y explotación racional y sostenible de unos recursos naturales renovables.

En nuestro mundo es preciso regular unas poblaciones de animales, principalmente herbívoros, que en la pirámide ecológica están para aprovechar y procesar los principios nutritivos presentes en los vegetales transformándolos en proteínas y de esta forma servir de alimento a los animales carnívoros. Al no existir estos, de forma natural en número suficiente, sus poblaciones crecerían de forma incontrolada dando lugar a grandes daños a la agricultura, accidentes de tráfico, sobreexplotación y degradación del medio ambiente, enfermedades epidémicas y degenerativas. Estos problemas se ha comprobado que ocurren, de forma inevitable, en todas aquellas regiones en las que por diferentes motivos se ha prohibido de forma absoluta la caza y en las que con el tiempo ha sido necesario reintroducirla, de forma controlada, para reponer el equilibrio ecológico.

La caza supone en algunas ocasiones un esfuerzo físico importante, pero no toda actividad humana que conlleve actividad física es un deporte. Deporte, según la R. A. E. es una actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a unas normas. La caza natural no es ni un juego ni una competición. ¿Toda actividad física es deporte? Rotundamente ¡ NO ¡. No es deporte la recolección de caracoles, setas o frutos silvestres, ni la horticultura, ni la agricultura, ni la jardinería, ni la fotografía de la naturaleza o la caza fotográfica, ni lavar el coche, ni el bricolaje, ni las tareas domésticas, etc. aunque sean actividades que en ocasiones necesiten un notable esfuerzo físico. Una persona que corte árboles o recoja leña para su hogar o por negocio NO practica un deporte, pero si participa en una competición de aizkolaris (cortando árboles), entonces, SI.

La caza se convierte en deporte cuando se practica de forma competitiva, lo cual con los actuales planteamientos y reglamentos conlleva aspectos muy discutibles, incluso en algunos casos negativos para la caza y su imagen pública. Más importante que cazar mucho es hacerlo bien. ¿Quién es el mejor cazador? ¿El que más animales caza en menos tiempo? Este será el campeón de la competición pero no tiene por que ser el mejor cazador. Creo que hay otros muchos aspectos que se deberían tener en cuenta a la hora de valorar a un cazador, no solo su capacidad física o sus habilidades en el disparo. El respeto por el medio natural y los animales cazados, el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, el compañerismo con los demás cazadores y el respeto de sus territorios de caza o cotos, el respeto para con todas las personas que usan y disfrutan de la naturaleza, la buena conducta con nuestros fieles ayudantes los perros, la colaboración en la gestión del medio ambiente, el cumplimiento de las normas, cupos y leyes de caza, etc. deberían también ser valorados a la hora de proclamar a alguien como “CAMPEÓN DE CAZA…… “.

Actualmente la caza no pasa por sus mejores momentos. Los cambios y evolución en los usos y técnicas agrícolas, ganaderas y forestales con los cambios en el hábitat y el uso, en ocasiones abuso, de productos fitosanitarios en busca tan solo de una mayor producción sin considerar el daño que pueden causar a la naturaleza. El desarrollo urbano e industrial, la proliferación necesaria de grandes infraestructuras, vías de comunicación, canales etc. suponen la invasión y parcelación de territorios que hasta hace poco eran rurales y abiertos. Nuestra incapacidad para explicar a una sociedad, cada vez más urbanita, alejada y desconocedora de la realidad de la naturaleza, la gran importancia que tiene una caza bien practicada para la correcta gestión del medio natural. La mercantilización, excesiva en algunos casos, de la explotación de la caza. La división existente entre los cazadores en busca, en ocasiones, de un protagonismo y beneficio económico propio en vez de formar un frente común en defensa de nuestra actividad y del medio natural.

En el mundo de la caza cabemos todos. Los que defendemos y practicamos una caza social, natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, los que de forma legal viven y obtienen beneficios económicos de la caza y aquellos que por su espíritu deportivo practican u organizan la caza de competición, con la condición de que sean respetuosos con la naturaleza. Todos juntos debemos luchar y plantear un frente común, respetándonos entre nosotros, sin intentos de monopolización, pues cada uno tenemos nuestro ámbito de competencias y actuaciones, en defensa de una actividad que brota desde lo más hondo de nuestra naturaleza humana y que es imprescindible para una correcta y respetuosa gestión del medio natural.

Antonio Mota. Coordinador de UNITEGA y Secretario de UNAC

En el verano del año 1999 los Tecores (cotos de caza) situados en los terrenos de la Laguna de Antela afrontaron el difícil reto de poner en funcionamiento un novedoso sistema de aprovechamiento de la codorniz durante los meses de agosto y septiembre. Aquella oportunidad de demostrar a la Administración y a los grupos anti-caza que se podía realizar un aprovechamiento de la codorniz sin que se cumpliera su vaticinio de “vais a acabar con todo bicho que se os ponga por delante” no fue desaprovechada por los cazadores ourensanos, y doce años después, quizás ha llegado el momento de echar la vista a tras y tomar conciencia de lo que se hizo, levantar la cabeza con un poquito de orgullo.

Ha llegado el tiempo de recordar aquel pequeño triunfo, y de los que vinieron después, cuando con mucho esfuerzo fuimos capaces de ampliar también la caza a la paloma torcaz y a la tórtola, convirtiéndonos de nuevo en ciudadanos y cazadores de primera, como los del resto de Autonomías de España. Dando un paso más en nuestra reivindicación diaria por conseguir "Los Derechos de la Caza”.

El nuestro es un colectivo acostumbrado a ver como limitan y coartan día tras día su actividad de ocio, como si de una pequeña fortaleza permanentemente asediada se tratara, esperando una y otra vez agachados detrás de nuestras murallas las envestidas de todos los que nos rodean y que vienen dispuestos a morder un pedazo más de las almenas que defendemos cada vez con más convencimiento de que esos nobles que nos lideran desde antaño siguen subidos a los altos minaretes color marfil de este castillo nuestro que se llama “La Caza”, carentes de intención y de argumentos para defendernos, ondeado  una bandera con cinco aros de colores sobre nuestras cabezas que no nos hace sentir nada, y sin querer bajarse de esas alturas que deben marearles hasta el punto de no dar el golpe de mano que haga cambiar de una vez por todas el rumbo de esta contienda.

En la dureza de esa cruenta batalla que libramos día a día, no debemos olvidar nuestra identidad de cazadores, y recordar triunfos como el que hemos logrado en Galicia utilizando únicamente los argumentos de la caza racional y sostenible, y sin necesidad de hablar de ni de dineros, ni de campeonatos ni de gaitas de esas.



Víctor Rafael Mascarell Mascarell.

Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). 
Valencia, Septiembre 2010.




Recientemente la Federación de Caza de Castilla-La Mancha y Aproca se quejaban de las altas comisiones bancarias que cobran las entidades financieras de su comunidad autónoma, como la Caja de Castilla-La Mancha y la Caja Rural, por la tramitación de licencias de caza y pesca, algo que también sucede en otras CCAAs, lo que supone un coste en comisiones de 1,2 millones de euros, según sus datos; asimismo pedían a la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de Castilla-La Mancha que tomara las medidas necesarias para evitar lo que consideran un abuso injustificado y totalmente desmedido.

Para evitar ese uso y abuso en el cobro de comisiones en la tramitación de las licencias de caza y pesca, ahorrar burocracia y dinero a las Administraciones, y facilitar la obtención de las licencias dentro y fuera de una CCAA a los ciudadanos, la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) propuso en el año 2007 una solución a ello: INFORME LICENCIA ÚNICA DE CAZA -Informe LUC- (siglas de Licencia Única de Caza), y lo remitió a todas las Administraciones Autonómicas, del cual yo fui uno de los artífices. Este nombre “Única” se le dio por dos motivos muy sencillos: primero, al cazador solo se le expedirá una licencia para muchos años, y segundo le servirá para practicar su actividad en su CCAA y en otras Comunidades Autónomas (no una todos los años, ni una por CCAA), sólo tendrá una licencia de caza o pesca para toda España, “Única” de ahí ese nombre, la de su CCAA; no como ahora que hay 17, una por cada CCAA. 

Lo que propuso la UNAC en el Informe LUC son dos soluciones importantes: La primera (Opción A) afectaría al sistema de expedición y autorización de licencias DENTRO de la propia CCAA. La segunda (Opción B) afectaría al sistema de validación y autorización para cazar FUERA de la propia CCAA. 

Las dos soluciones que propone la UNAC, facilitarían y contribuirían al ahorro de trámites y dinero, tanto a la Administración como a los cazadores y pescadores, lo que conllevaría un ahorro sustancial a todos los ciudadanos.


Opción A
La Opción A del Informe LUC plantea que la CCAA expida o dé a cada uno de sus cazadores y pescadores la Licencia Única (tipo tarjeta de crédito o DNI) que le acredita como tal, con una validez de 10 años ó mas –salvo retirada por infracción o delito-, pero que no le autoriza a cazar. Si quiere cazar o pescar, sólo le queda ir al Banco o Caja de su pueblo o ciudad más cercana a su casa (que en todos pueblos las hay como entidades colaboradoras con la Administración para el cobro de impuestos), e ingresar el dinero que cuesta la licencia en la cuenta que la Administración tiene para tal fin, mediante un modelo estándar para su pago, que es público o lo facilita el propio Banco o Caja para sus clientes. Con el documento que le entrega el Banco o Caja después del ingreso y su Licencia Única, ya está autorizado y puede cazar en su CCAA –TIENE VALIDADA SU LICENCIA-. Así de sencillo, ir y pagar; la Administración recaudar y controlar quienes están autorizados a través de la recepción de dichos documentos u otros mecanismos o datos que se lo indiquen; y los Agentes de la Autoridad exigir la licencia y su validación “el pago”; el cazador o pescador no tiene que presentar como hasta ahora la misma solicitud y documentos periódicamente (solicitud de licencia, copia del seguro, del DNI, tasas pagadas…), no hay ni burocracia ni intermediarios ni comisiones, ni trabajos ni gastos en su tramitación o expedición por parte de la Administración.

Hay escépticos que consideran que el seguro de responsabilidad civil del cazador es un impedimento para implantar la licencia en su Opción A, y yo les preguntaría: “Cuándo solicitan o tramitan su carnet de conducir, ¿presentan o se les exige el seguro de su coche como requisito?”. Entonces, ¿por qué lo exigen para tramitar la licencia de caza? El seguro es uno más de los documentos que se pueden exigir por los Agentes de la Autoridad (autorización del titular del coto, licencia de caza, cartilla del perro…, o seguro del cazador), si lo ordena la ley y cuando corresponda. 

La Opción A del Informe LUC la puede implantar cualquier Comunidad Autónoma, es voluntad de sus dirigentes y de su Administración, aunque no ha sido puesta en marcha por ninguna CCAA como se propuso por la UNAC. Algunas CCAA tienen algo parecido y lo hacen bien: remiten toda la documentación al domicilio del titular –incluso con sobre franqueado- y, si se quiere la licencia, se va al banco, se paga y le remiten la licencia a casa; o la propia Administración domicilia el pago de la licencia en el banco del cazador; o se puede realizar su petición y pago a través de Internet, etc.; son gestiones que mejoran el servicio que ofrecen estas Comunidades Autónomas y que tienen el mismo espíritu que la Opción A, pero se quedan cortas, pues la propuesta de la UNAC es una propuesta conjunta: dentro y fuera de la CCAA, como Licencia Única. 





Opción B
La Opción B del Informe LUC propone que la Licencia Única (anteriormente expuesta) sirva, a través de acuerdos o convenios de colaboración entre CCAAs, para cazar en otras Comunidades Autónomas y viceversa, previo pago de la tasa correspondiente a la Comunidad Autónoma donde se quiera cazar, a través de una transferencia por Giro Postal; y con la Licencia Única de su CCAA y el documento de transferencia del ingreso Postal, ya está autorizado y puede cazar en la otra CCAA –TIENE VALIDADA SU LICENCIA-, con las mismas consecuencias expuestas anteriormente.

Algunos ven como dificultad, para implantar la Opción B, las pruebas de aptitud, y yo les preguntaría: “Si Ud ya posee un carnet o título académico o licencia, ¿se tiene que volver a examinar para obtenerlo/a?”. Entonces, ¿por qué quieren que se examinen los que ya la tienen? Quien la posee, la posee; y quien la desee por primera vez la licencia única que le exijan las pruebas de aptitud o su formación como cazador o pescador, para que la Administración de su Comunidad Autónoma se la entregue. 

Esta Opción B resultaría más complicada y costosa en el tiempo su implantación, así y todo ya está en marcha; ya fue aprobada a principios del año 2009 por 6 Comunidades Autónomas el implantar un permiso cinegético común en España (LUC), al cual ya se han adherido otras Comunidades Autónomas (10), ha pasado por las Cortes Generales, y se está trabajando en su implantación por los técnicos para que una vez todo preparado los Presidentes Autonómicos lo firmen y sea una realidad, a los cuales les doy mi enhorabuena, pues estoy convencido que ello redundará en beneficio de todos.

La implantación del Informe LUC propuesto por la UNAC, hubiera terminado con las comisiones, y con la burocracia en los trámites para la obtención de licencias de caza o pesca en las Comunidades Autónomas. Los cazadores y pescadores y la propias Administraciones Autonómicas se hubieran ahorrado miles o tal vez millones de euros, y la Administración hubiera ofrecido un buen servicio y una imagen más eficiente, eficaz, efectiva, moderna y de ahorro a la sociedad y a sus ciudadanos. Es lamentable que personas físicas o jurídicas sin ningún ánimo de lucro estén utilizando su tiempo libre y su dinero, sin recibir nada a cambio, para exponer los problemas y dar soluciones a la Administración, y ésta haga oídos sordos a sus esfuerzos y propuestas.

Lo que es reprochable, con la crisis que padecemos y con tantas y tantas medidas adoptadas por nuestra clase política para salir de ella, es que no se haya puesto en marcha ni implantado la Opción A de licencia única, y que algunas CCAA aún la tramiten como hace 40 años, como es el caso de la Comunidad Valenciana; una propuesta mejorable pero viable, sencilla y con pocos costes para las Administraciones que beneficiaría a todos los ciudadanos, pues ahorraría tiempo, trámites y dinero tanto a los cazadores y pescadores, como a las propias Administraciones Autonómicas. Tal vez si el Señor D. José Luis Martínez Guijarro, Consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, hubiera impulsado lo que le pidió la UNAC en el año 2007 “La UNAC pide a Martínez Guijarro que lidere la implantación de la Licencia Única en España“, los afectados no le reclamarían ahora soluciones y una mejor gestión, y sus ciudadanos castellano-manchegos se hubieran ahorrado millones de euros en la tramitación en las licencias de caza y pesca. 

Al final, y después de darle muchas vueltas a la cuestión, uno se pregunta: ¿Por qué motivo sacamos y pagamos a la Administración una licencia de caza o/y pesca?, ¿será…como impuesto de lujo...?, ¿será…porque ofrecen algún servicio…¿será…porque con ello se financia o hay alguna contraprestación…?

 

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