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Sujeta a interpretaciones, eufemismos e imprecisiones, el autor aboga en este escrito por la revisión, tanto de la Ley 42/2007 de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, como de las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras.
La Ley 42/2007 de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad (LPNB), en su Título III, Capítulo IV, señala una serie de prohibiciones y limitaciones relacionadas con los métodos de captura destinados a especies cinegéticas.
En conferencia sectorial de 2011 entre las comunidades autónomas (CC.AA) a propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), se aprueban las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras: homologación de métodos y acreditación de usuarios, teniendo como antecedentes la LPNB. Según las propias Directrices, estas suponen una ampliación de las exigencias establecidas europeas de Aves y Hábitats referidas a métodos de captura destinados a las especies incluidas en sus diferentes anexos.



Por otro lado, en caso de que las autoridades competentes en esta materia lo consideren adecuado, las Directrices podrían tenerse en cuenta para los métodos de captura que sean utilizados en el medio natural para perros y gatos asilvestrados. Estas especies son consideradas exóticas invasoras por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras.

Para justificar las citadas Directrices, el MAGRAMA se apoyó en los siguientes documentos y legislación: Convenio de Berna de 1979, Acuerdos entre la Unión Europea, Canadá, la Federación Rusa y los Estados Unidos de América, Directivas europeas Aves y Hábitats, Reglamento europeo EEC 3254/91, de 4 de noviembre de 1991, relativo al uso de cepos en la CE y la introducción de pieles y otros productos manufacturados de ciertas especies capturadas en otros países mediante cepos u otros métodos de captura que no cumplan los estándares internacionales de captura no cruel; y en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de 18 de mayo de 2006. Además de la señalada LPNB, encabezamiento de éste artículo y que supuso el propio desarrollo de la Directrices.

CONVENIO DE BERNA DE 1979
Para el asunto que nos importa, el Convenio de Berna prohibía para las especies de mamíferos y aves autorizadas a cazar en España: redes para captura o muerte masivas o no selectivas y trampas para captura o muerte masivas o no selectivas para los primeros y, lazos excepto para el lagópodo al norte de paralelo 58º, redes y trampas para las segundas. España no tuvo problemas para firmar ese convenio pues ya estaban prohibidas estas artes con carácter general mediante el Decreto 506/1971, de 25 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento para la ejecución de la Ley de Caza de 4 de abril de 1970. Estas prohibiciones se traspondrían definitivamente mediante el Real Decreto 1095/1989, de 8 de septiembre, por el que se declaran las especies objeto de caza y pesca y se establecen normas para su protección, desarrollo de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, derogada posteriormente por la LPNB que también las incluye.

En definitiva, el Convenio de Berna como bibliografía está muy bien, sobre todo la recordamos por la reducción en las semiautomáticas de cinco a tres cartuchos, pero después de tantos años desde su firma, tiene poca trascendencia en la actualidad, ya que aquella normativa ha sido transpuesta varias veces a la española. La evidencia es que son limitaciones al ejercicio de la caza, pero ya se habla de captura como eufemismo de caza.

ACUERDOS INTERNACIONALES
Acuerdo entre la Unión Europea, Canadá, la Federación Rusa y los Estados Unidos de América.
Firmado en Julio de 1997 y adoptado mediante la Decisión 98/142/CE del Consejo de 26 de Enero de 1998, el Acuerdo entre la Unión Europea, Canadá y la Federación Rusa y al que unos meses más tarde se sumaría Estados Unidos, tiene como antecedentes el Reglamento (CEE) nº 3254/91 del Consejo, de 4 de noviembre de 1991, por el que se prohíbe el uso de cepos en la Comunidad y la introducción en la Comunidad de pieles y productos manufacturados de determinadas especies animales salvajes originarias de países que utilizan para su captura cepos o métodos no conformes a las normas internacionales de captura no cruel .

Las especies recogidas en estos acuerdos son: Castor (Castor canadensis), Nutria (Lutra canadensis), Coyote (Canis latrans), Lobo (Canis lupus) , Lince (Lynx canadensis) , Lince rojo (Felix rufus), Marta (Martes zibellina), Mapache( Procyon lotor), Rata azmizclera (Ondatra zibethicus), Pekán (Martes pennanti), Tejón (Taxidea taxus), Marta (Martes americana) y Armiño (Mustela erminea).

Por tanto, los acuerdos se firmaron para el comercio de pieles de especies que no habitan en España y capturadas mediante cepos (a excepción del armiño, sin condición de especie cinegética en nuestro país). Artilugios prohibidos veinte años antes en el territorio español (1971) en relación a Europa (1991). Recordemos que Brigitte Bardot, en los años setenta anunciaba pieles; mientras que contrariamente, en los noventa, luchaba encarnizadamente contra éstas y ahora lo hace contra la caza con galgos.

DIRECTIVAS EUROPEAS AVES Y HÁBITATS
La Directiva de Aves, en términos generales prohíbe cualquier forma de muerte o captura deliberadas de las especies de aves incluidas en ella. No obstante, se autoriza la caza de determinadas especies de aves (Anexo II donde se incluyen todas las especies de aves cinegéticas españolas), pero siempre que los métodos utilizados respeten determinados principios, entre otros la prohibición de métodos de muerte o captura masiva o no selectiva. En particular, se prohíben expresamente los siguientes métodos recogidos en el apartado a) de su Anexo IV: Redes y trampas-cepo.

La Directiva Hábitats, permite bajo un régimen de excepciones en relación a la captura o sacrificio destinados a las especies de los Anexos IVa) y Va), establecer que los Estados miembros prohibirán todos los medios no selectivos que puedan provocar la desaparición a nivel local o perjudicar gravemente la tranquilidad de las poblaciones de dichas especies y en especial el empleo de los siguientes métodos de captura y sacrificio incluidos en la letra a) del Anexo VI de la Directiva: Redes no selectivas en su principio o en sus condiciones de empleo, o trampas no selectivas en su principio o en sus condiciones de empleo.

ANEXO IV Especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta. a) Carnívoros Lobo (Canis lupus) excepto las poblaciones españolas del norte del Duero. Osos Pardo (Ursus arctos). Nutria (Lutra lutra). Visón europeo (Mustela lutreola). Gato montés (Felis silvestris). Lince ibérico (Lynx pardina Phocidae)

ANEXO V Especies animales de interés comunitario cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión a) Carnívoros. Lobo (Canis lupus) Poblaciones españolas del norte del Duero. Marta (Martes martes). Turón (Mustela putorius Phocidae). Gineta (Genetta genetta). Meloncillo (Herpestes ichneumon)

La Directiva Aves autoriza la caza de algunas de estas especies, pero vuelve a acabar citando seudónimos como métodos de muerte o captura. Al igual que la de Hábitats reiteran captura e introducen sacrificio, recogida de la naturaleza o explotación, huyendo de hablar de caza.

JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS DE 18 DE MAYO DE 2006
Las Directrices reproducen: el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas desestimó un recurso interpuesto por la Comisión Europea relativo al supuesto incumplimiento por España de las obligaciones derivadas del artículo 12.1.a y del Anexo VI de la Directiva Hábitats, al permitir las autoridades de Castilla y León la autorización de lazos con tope para la captura de zorro en zonas de supuesta presencia de nutria (especie estrictamente protegida -Anexo IV- de la Directiva).

La sentencia del Tribunal establecía que para apreciar la fundamentación de la denuncia de la Comisión había de comprobarse la verificación de la presencia de la especie protegida (nutria) en la zona de autorización y la condición del carácter deliberado de su captura o sacrificio. Asunto C-221/04, Comisión v. España, Sentencia del TJCE (Sala Segunda) de 18 de mayo de 2006, (2006) REC I-4515



Al MAGRAMA se le olvidó incluir sobre el caso, que no se había discutido que la autorización controvertida se refería a la caza del zorro. Por consiguiente, la autorización en sí misma no pretendía permitir la captura de nutrias. Además, la presencia de nutrias no había sido acreditada formalmente, de modo que tampoco se había demostrado que, al expedir la autorización controvertida para la caza del zorro, las autoridades españolas eran conscientes del riesgo de poner en peligro a las nutrias. Para que se cumpliese el requisito relativo al carácter deliberado, debía acreditarse que el autor del acto quería capturar o sacrificar un ejemplar de una especie animal protegida o, cuando menos, aceptaba la posibilidad de tal captura o sacrificio.

Mientras en España se gestaba la LPNB y la Directrices posteriores, en Europa de desarrollaba la Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de julio de 2004, por la que se introducirían normas de captura no cruel para algunas especies animales.

Europa pretendía con una nueva legislación, cumplir con su parte de los Acuerdos firmados en 1997, con los países no europeos comerciantes de pieles.
En la práctica, la nueva Directiva sólo se aplicaría a las trampas distintas de los cepos que los productores quisieran que se consideren «no crueles». Además, por lo que respecta a otras especies animales que no sean las 19 enumeradas (de 13 se pretendía pasar a 19 y en España solo afectaría al Armiño, Marta y Tejón) en los anexos del Acuerdo, seguirá siendo posible el uso de trampas, distintas de los cepos, que no cumplan las normas de captura no cruel, si se ajustan a otras normas comunitarias.

La propuesta no pretendía armonizar todos los requisitos técnicos relativos a la comercialización o puesta en el mercado de trampas. Su objetivo es únicamente prohibir el uso de trampas «crueles» utilizadas para capturar animales de las especies enumeradas.

Dicha Propuesta establecía normas de captura no cruel, requisitos aplicables a los métodos de captura, disposiciones técnicas respecto a los ensayos de métodos de captura y la certificación de trampas para la captura de algunas especies de mamíferos. Así como a la cualificación de los usuarios de las mismas. Dejando la puerta abierta a los países comunitarios para poder aplicar esta innovadora legislación para capturar a efectos de la gestión de la vida silvestre, el control de plagas, y para capturar mamíferos con vistas a su conservación y obtención de pieles, cuero o carne.

Al final, la Propuesta fue a parar a un cajón por Resolución legislativa del Parlamento Europeo. Destacando algunas cuestiones literales del Dictamen del Comité Económico y Social (CESE) :
El Acuerdo se negoció para evitar una posible prohibición europea a la importación de productos fabricados con pieles de especies capturadas, en su hábitat natural, en países donde no estuviera prohibida la utilización de cepos. Para el Parlamento Europeo, el Acuerdo era totalmente inadecuado e ineficaz y debería haber sido rechazado, estableciendo en su lugar la prohibición de importar pieles y productos fabricados con pieles de animales salvajes enumeradas en dicho Acuerdo.

El CESE considera cuestionable la utilización de la expresión «no cruel» en la propuesta. En el artículo 2 se definen los «métodos de captura», pero no se incluye ninguna definición de las «normas de captura no cruel». De hecho, el texto del Acuerdo (en el que se inspira la propuesta) reconoce en su preámbulo la ausencia de normas internacionales de captura y, en líneas generales, relaciona la expresión «no cruel» con aquellas normas que «garantizan un nivel suficiente de bienestar de los animales capturados».
La propuesta prevé la creación de un sistema de autorización y formación de los usuarios de trampas. Sin embargo, no se aborda la concesión de licencias, y el control de los métodos de captura es prácticamente inaplicable por la imposibilidad de llevarlo a cabo en el hábitat natural de los animales. El CESE recomienda la instauración de un estricto sistema de licencias que lleve a una homogeneización en toda la Comunidad.

EN ESPAÑA
En nuestro país, a pesar de que la normativa europea se cayó por su propio peso, se siguió desarrollando la legislación a iniciativa particular, completando aquellas lagunas europeas y extrapolando la posibilidad a todo tipo de especies, incluidas las cinegéticas, al margen de las estrictamente planteadas por el Parlamento y Comisión europea. En esa línea, las Directrices citan textualmente “ En este contexto, durante los últimos años desde la Dirección General de Medio Natural y Política Forestal del MARM se ha venido desarrollando, en colaboración con las comunidades autónomas de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía, y con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América (USDA), varios proyectos de evaluación de métodos de captura para zorros siguiendo las directrices de los acuerdos internacionales de captura no cruel y de la Norma ISO 10990-5”. Lógicamente, dicha ISO fue desarrollada a instancias de los países que pretendían seguir introduciendo las pieles y productos manufacturados en la Unión. Por ese motivo, en ese contexto, a los cazadores se nos acabó exigiendo cualificación para capturar zorros y urracas.



Recientemente, el periódico la Vanguardia difundía: Los investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) aseguran que el índice de selectividad definido por la International Organization for Standardization (entidad que redacta las normas ISO, de referencia mundial) "no sirve para saber si una trampa es realmente selectiva e inocua para las especies protegidas y amenazadas de extinción".

CONCLUSIONES
Resumiendo, en materia de control de predación, no se habla de cazar, sino de capturar, al igual que en los Parques Nacionales o para las exóticas invasoras de control poblacional. La diferencia entre caza y control poblacional, captura, etc.., se basa en la utilización de eufemismos tecnócratas-administrativos con efectos redentores, en relación al fin último a regular, que les guste o no, es LA CAZA. Siendo estos términos manipulados a interés de quienes redacten la legislación y a quien vaya dirigida.

Aunque la Propuesta europea del 2004 no vio la luz, en 2007 se promulgo la LPNB en cuyo art. 65.3.g establece la obligatoriedad de homologar los métodos de captura de predadores, siguiendo para ello criterios de selectividad y bienestar animal, fijados por los acuerdos internacionales; así como que estos métodos únicamente sean utilizados por personal acreditado a título individual por las CC.AA. En suma, para salvaguardarse las Administraciones de la responsabilidad ante la posibilidad e intencionalidad de capturar de forma circunstancial alguna de las especies protegidas mediante las autorizaciones dirigidas al sector cinegético.

Las Directrices técnicas a efectos prácticos, contemplan una serie de métodos homologados selectivos para la captura exclusiva de zorros y urracas, siendo estas especies cinegéticas. Pidiéndonos a los cazadores con licencia de caza en vigor, una cualificación extraordinaria para controlar sus abundancias, un tanto curioso cuando se “garantiza” la mayor de la selectividades de los métodos homologados. También recogen la posibilidad de utilizar las Directrices por parte de las CC.AA para capturar perros y gatos asilvestrados, como especies exóticas invasoras. Ahora las sociedades de caza se encuentran con el problema de gestionar estos animales de compañía, conforme a la Ley de Protección de Animales. Pero siempre y cuando las entidades de caza consigan las autorizaciones correspondientes del político de turno, que normalmente se encuentra sometido a las duras presiones de los grupos animalistas. De facto, existe una modificación de las Directrices con un nuevo método homologado para gatos que no ha visto la luz por razones evidentes de coraje institucional. Por ser simplemente eso, Directrices, y porque las leyes de caza autonómicas tienen herramientas en el mismo sentido más sencillas; y ya sabemos la lucha de competencias entre CC.AA y Estado, la burocracia etc., paulatinamente se van implantando métodos homologados y cursos formativos, impulsados y ayudados por la presión del rédito económico comercial de unos pocos interesados. Métodos que por cierto cuestan un pico al ser importados.
Mientras en España se pueden cazar 36 tipos de aves, en Francia son 61 en base al listado de la Directiva Aves. La Directiva Hábitat permite la recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión a la Gineta, el Tejón o Marta, entre otras, sin que ni si quiera una CC.AA se haya planteado la posibilidad de su captura y menos aún su caza. Cuando pueden estar representando alguno de estos animales, un reservorio de enfermedades para la ganadería como consecuencia de sus abundancias poco estudiadas, y un peligro para otras especies, incluidas las protegidas. Si a todo ello le sumamos las limitaciones y prohibiciones de la legislación española en materia de caza, saquen ustedes sus propias conclusiones.

Por tanto, es necesario revisar tanto la Ley 42/2007 de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, como las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras: homologación de métodos y acreditación de usuarios entre todos los intereses afectados, para que se conviertan en una herramienta viable y eficaz de gestión de la fauna silvestre.

Juan Miguel Sánchez Roig
Coordinador General de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)
Publicado en TROFEO nº 554 Julio 2016

Club de Caza

Señores, las protectoras se están encontrando con un serio problema y quieren usar a los cazadores para que las Administraciones se lo resuelvan: Tienes las instalaciones SATURADAS, porque el ritmo de adopciones es inferior al de entradas de animales abandonados. ¿De donde proceden esos animales?.
Solo es cuestión de leerse el último informe de la Fundación Affinity para ver que solo el 10,1% de los perros abandonados lo son al finalizar la temporada de caza. Eso sí, el 76% de los perros que llegan a estas instalaciones carecen de microchip (Fundación Affinity).Estas protectoras necesitan más espacio, necesitan más dinero.

Su propuesta de gestión de los animales abandonados hace aguas. Y quieren usar al sector cinegético como chivo expiatorio para que les resuelvan las consecuencias de su gestión.

Basta ya de criminalizar a un colectivo para arreglar un problema que están generando sus propios vecinos. Esa sociedad urbanita que no tiene el menor reparo en abandonar un perro cuando se marcha de vacaciones o cuando nace un hijo en la familia. Y lo más grave de todo, es ver como en todas las nuevas leyes de protección de los animales que esta gente están promoviendo apenas se impulsan medidas efectivas para evitar el verdadero problema: La mayor parte de los dueños de perros de zonas urbanas NO TIENEN A SUS PERROS IDENTIFICADOS CON EL MICROCHIP CORRESPONDIENTE.

Dejémonos de perseguir a los vendedores de mascotas y preocupémonos de que los policías municipales hagan los correspondientes controles en las calles y parques a los urbanitas que pasean sus perros. Veremos cuantos perros tienen microchip. Veremos cuantos dueños llevan consigo la documentación de sus perros.

Esa es la realidad.

VER NOTICIA RELACIONADA: Defensora de animales denuncia abandono de perros podencos en Madrid

Con el ánimo de contribuir a la preservación de las especies silvestres y de apoyar a las sociedades de cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo rural (PDR). Sin embargo, hasta el momento de redactar estas notas, nuestras propuestas ni si quiera han sido contestadas debido a la dejadez y a la despreocupación con las que las autoridades de gestión de los PDR, creemos, trata a la caza. Juzguen ustedes mismos.
A partir de los años cincuenta comienza la emigración de los habitantes del rural a las grandes ciudades en busca de trabajo. Aunque las políticas europeas y españolas han intentado revertir la situación, lo cierto es que el despoblamiento ha seguido hasta nuestros días.
Este sangrado persistente de mano de obra, junto a las exigencias productivas que han impuesto las nuevas políticas agrarias, han generado numerosas superficies agrícolas abandonadas a lo ancho y largo de la geografía de montaña. Pequeñas parcelas, muchas veces abancaladas y distribuidas en mosaico, cultivadas de hortalizas, leguminosas, cereales y árboles frutales, han desaparecido prácticamente del rural montañoso.



Por otra parte, la sustitución de la leña por los combustibles fósiles como fuentes de calor en los hogares, ha provocado el descontrol de miles de hectáreas de bosque sin tratamientos de mantenimiento, válidas para pastos de las llamas de los grandes incendios que nos azotan todos los veranos.

En otro orden, la ganadería vacuna extensiva ha ido decayendo paulatinamente perdiéndose pastizales de gran valor natural. Igualmente se va extinguiendo el pastoreo de ganado ovino y caprino que ayudaba a mantener a raya las especies pioneras arbustivas y arboledas de zonas marginales.

Como consecuencia de todo ello, el paisaje de terrenos de labor se transforma en grandes masas forestales continuas donde las especies cinegéticas menores encuentran gran dificultad para sobrevivir. Además, estas masas, conforme van colonizando nuevas áreas, sirven de refugio al jabalí, hasta hace unas décadas desconocido en muchos lugares. Incidiendo negativamente junto a otros predadores que desde la espesura de la frondosidad se alimentan en las inmediaciones de los pocos terrenos de secano cultivados sobre mamíferos y aves.

MÁS GRAVE AÚN EN LAS ZONAS AGRÍCOLAS
En el polo opuesto, en las mesetas castellanas y en las zonas de transición de montaña, la famosa Política Agraria Común (PAC) ha favorecido la concentración parcelaria. Con ello, se han ido desarrollando los grandes monocultivos, fulminando setos y lindes, donde la fauna silvestre, objetivo de las aves rapaces, encuentra refugio.

La maquinaria agrícola, cada vez más eficaz para su trabajo, no deja rastrojos donde mimetizarse y alimento disponible, por ejemplo, a las especies esteparias. Además, esta maquinaria se utiliza de forma intensiva tanto de día como de noche buscando la mayor rentabilidad, con lo cual, en dos o tres días unas decenas de hectáreas de cosecha puede ser recogida, empacada y los terrenos labrados. Dando al traste con adultos y jóvenes animales incapaces de huir a tan agresiva actividad. En esa línea, cada vez existe un mayor desfase entre las fechas de reproducción de la fauna y las labores de recogida de cosechas, partiendo de semillas con ciclos más cortos de producción.

Los biocidas son utilizados masivamente durante todo el ciclo vegetativo, desde el blindaje de semillas para siembra hasta los tratamientos con plaguicidas en la fase final de germinación e incluso para los terrenos dejados en barbecho. Igualmente sucede en grandes extensiones de olivos, almendros o vid de secano y regadío donde se aplican desmesuradas dosis de herbicidas, y tratamientos para conservar los frutos y plantas.


SOLOS ANTE EL DESASTRE
Conscientes de todo ello, las sociedades de caza y cazadores, intentan paliar esos perjuicios hacia la fauna silvestre, esforzándose en recuperar terrenos abandonados en zonas querenciosas. Realizan limpiezas arbustivas para dar discontinuidad a las masas forestales. Siembran terrenos con cereales, leguminosas y árboles frutales forestales. Adquieren márgenes de cosechas a los agricultores. Fabrican balsas, recuperan fuentes y aljibes e instalan bebederos y comederos. En conjunto, con el fin de mantener las poblaciones y densidades del rico y variado patrimonio natural de especies cinegéticas de nuestro país, actuaciones de gestión de las que directamente también se benefician las especies protegidas, pues éstas se alimentan de las cinegéticas. Caso, por ejemplo, de las aves rapaces. Pero lamentablemente, estas acciones no son reconocidas por las administraciones y menos aún respaldadas económicamente desde las altas instancias, por lo que estos trabajos de conservación y recuperación de hábitats, que se ponen en marcha en muchos municipios, se tienen que realizar con financiación privada.

¿DEJADEZ Y FALTA DE PROFESIONALIDAD DE LA ADMINISTRACIÓN?
En la UNAC somos cazadores sin remuneración económica por desarrollar proyectos, iniciativas y representar a nuestros asociados ante la administración. Con una financiación anual global para todas las actividades de 4.000 euros.

Como ya hemos apuntado, con el ánimo de coadyuvar a la preservación de hábitats y especies y apoyar a las sociedades de cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo rural (PDR), haciendo especial incidencia en el Marco Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020, punto de referencia de los posteriores 18 PDR (uno nacional más diecisiete de CC.AA), a los que también se presentaron enmiendas. En este sentido, el lector, debe tener en cuenta que al menos para cada PDR hay 3 fases de exposición pública para realizar aportaciones al documento final, con lo que ello supone.

Y en todo este trámite a la UNAC le ha quedado meridianamente clara una idea. Aunque el Reglamento (UE) nº 1305/2013 del Parlamento y del Consejo relativo a la ayuda al desarrollo rural a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) puede abordar la gestión sostenible de los recursos cinegéticos, a los responsables de aplicar esta medida tanto a nivel nacional como autonómico no les interesa. Pero no por ser medidas de carácter cinegético, sino porque simplemente no aceptan nada fuera de sus competencias.
Es decir, las autoridades de gestión de los PDR pertenecen a los departamentos de agricultura dentro de las administraciones y se limitan a cumplir estrictamente con mínimos de conservación del medio natural impuestos por Europa, considerando injerencias todo lo que suponga desviaciones a su idea preconcebida de lo que debe ser el desarrollo rural. Tanto es así, que no han sido capaces de contestar en un sentido u otro a uno solo de las decenas de documentos presentados desde la UNAC y sus asociaciones de caza autonómicas.



MEDIDAS PRESENTADAS POR LA UNAC
Las medidas presentadas se basan en los siguientes ocho puntos o instrumentos para el aprovechamiento sostenible de los recursos cinegéticos.

1. CONTRATACIÓN DE ASESORAMIENTO TÉCNICO.
Finalidad: impulso de la custodia del territorio. Apoyo a propietarios de fincas, agricultores y ganaderos para la gestión sostenible de las explotaciones. Asesoramiento a sociedades de cazadores. Proyectos de acuerdos con administraciones para planificación y ordenación conjunta. Redacción y elaboración de manuales de buenas prácticas cinegéticas etc.

2. SIEMBRAS DE CEREALES Y LEGUMINOSAS AUTÓCTONAS.
Finalidad: elementos de mejora para la fijación de CO2. Reducir la desertificación. Mejora de la filtración de las aguas de lluvia y relleno de acuíferos. Lucha contra incendios. Aumento del recurso trófico para las especies de fauna silvestre. Pastos de calidad para el consumo a diente por ganado. Provisión forrajera de calidad. Mantenimiento de la biodiversidad de las semillas agrícolas etc.

3. LIMPIEZAS ARBUSTIVAS Y TRATAMIENTOS SILVÍCOLAS.
Finalidad: medida preventiva de lucha contraincendios. Recuperación de terrenos. Aumento de pastos de calidad. Abono natural de los suelos. Regeneración del estrato arbustivo. Fijación de CO2. Mejora del paisaje etc.

4. RECUPERACIÓN DE ALJIBES, FUENTES, NACIENTES Y APROVECHAMIENTOS DE ESCORRENTÍAS.
Finalidad: aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos. Puesta a disposición de recursos para la fauna silvestre. Recuperaciones de infraestructuras con valores culturales y etnográficos. Mejora del aspecto general del paisaje etc.

5. ERRADICACIÓN DE ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS.
a) Acciones contra especies vegetales exóticas invasivas.
b) Acciones contra especies de fauna exóticas invasivas.
c) Formación y cualificación de operarios.
d) Concienciación a la ciudadanía sobre el abandono de animales de compañía.
Finalidad: reducción de las amenazas graves para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, la agronomía, o para los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural etc.

6. CONCIENCIACIÓN, FORMACIÓN, EDUCACIÓN E INFORMACIÓN.
Finalidad: difusión de los valores de conservación de la biodiversidad. Educación sobre las buenas prácticas en el medio natural. Concienciación sobre el interés de la preservación del patrimonio natural y de la diversidad biológica. Difusión de la normativa aplicable. Formación de los usuarios del territorio e información sobre los proyectos. Difusión. Potenciación de la figura del voluntariado etc.

7. ESTUDIOS POBLACIONALES DE FAUNA SILVESTRE.
Finalidad: estudio de abundancias poblacionales de las distintas especies y principales afecciones. Planificación para recuperación de estatus poblacionales adecuados de especies cinegéticas, asilvestradas y predadores. Determinaciones genéticas.

8. MEDIDAS COMPENSATORIAS POR PRESTACIÓN DE SERVICIOS AMBIENTALES A AGRICULTORES, GANADEROS Y PROPIETARIOS MEDIANTE LÍNEAS DE TRABAJO SOBRE EXTERNALIDADES POSITIVAS PARA EL MEDIO NATURAL.
a) En medios agrícolas: conservación de linderos, utilización de semillas de ciclo largo y sin blindaje tóxico, cosechas de cereales diurnas y no nocturnas, recogida de la paja tardía etc.…
b) En medios forestales: limpiezas arbustivas, recuperación de terrenos abandonados, arreglos de paredes de piedra seca, plantaciones y acciones de silvicultura sobre especies nobles de vegetales etc….
Finalidad: puesta en marcha de proyectos piloto. Aumento fijación CO2. Evitar desertización. Conservación del suelo. Prevención contra incendios forestales. Mejora de hábitats. Mejorar las rentas agrarias. Aumentar el estatus poblacional de ciertas aves, en especial de las esteparias y sus predadoras etc.

Juan Miguel Sánchez Roig Coordinador General de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). Publicado en TROFEO. Nº 553 Junio 2016

No han dado tiempo a que las urnas usadas en las pasadas elecciones se enfriaran, que ya hemos podido ver a las “cinco grandes ONG´s” de este país, pidiendo al futuro gobierno la creación de un Ministerio de Medio Ambiente y que desarrolle políticas transversales.
Llevamos años escuchando este discurso y lo hemos interiorizado de tal forma que hasta nos parece necesario y justificado lo que esta gente pide. Incluso nos hemos sumado al mismo y llevamos una buena temporada tratando de convencer a la sociedad de las bondades medioambientales de la actividad cinegética y piscícola. Pero si nos paramos un momento a reflexionar, llegaremos a la triste conclusión de que hemos estado perdiendo el tiempo jugando un partida con las cartas marcadas.





Esta gente solo se ha preocupado de diluir su discurso entre una sociedad cada vez más urbanita, hasta el punto de conseguir que repudien y ataquen todo aquello que impida que esa sociedad disfrute del medio ambiente. Y no les importa llevarse por delante todo lo que está unido a ese medio ambiente idílico, y que no es otra cosa que nuestro medio rural. Hemos creado miles de centros de interpretación de la naturaleza y aulas ambientales que vienen trabajando como puntos de adoctrinamiento; sin darnos cuenta de lo que estaba pasando.

Así que va siendo hora de que “el cazador conservacionista” despierte de su sueño inalcanzable y comience a caminar por otros senderos en este cambio de ciclo que tenemos por delante.

Debemos abandonar de una vez por todas el discurso caduco que venimos lanzando de que la caza es conservación o que genera empleos y muchos miles de euros, y empezar a reclamar el espacio físico que nos quieren usurpar descaradamente. Ese espacio que es el medio rural en el que practicamos nuestras aficiones y del que también forman parte y viven los agricultores, ganaderos y silvicultores.


El año 2016 debe ser el punto de partida de ese cambio de ciclo imprescindible, en el que todos los que estamos en el medio rural nos unamos bajo la bandera de su defensa y empecemos a marcar un ritmo distinto a la sociedad urbanita. Esa misma que nos crea leyes que nos ahogan y que se complace por ello.


Pero para eso debemos ser nosotros mismos los primeros en asumir que el discurso de la caza y la pesca para la conservación se ha agotado definitivamente.

Señores cazadores y pescadores: ¡¡ demasiado medio ambiente!!

Así que trabajemos todos unidos por una ALIANZA DEL RURAL

Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)

Rebuscando, encontré en el Boletín Oficial del Parlamento de Canarias del 21 de marzo la respuesta a Dña. Asunción Delgado Luzardo, del Grupo Parlamentario Podemos, preguntando sobre la reunión mantenida entre el Presidente del Gobierno de Canarias Fernando Clavijo Batlle, junto a la Consejera Nieves Lady Barreto Hernández de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad con el lobby de la federación deportiva de caza.


Al parecer, en dicha reunión llegaron a un acuerdo entre esas partes para que la cacería pase de la Consejería de Medio Ambiente a la Consejería de Agricultura, como así contesta en el citado boletín el Viceconsejero de Relaciones con el Parlamento y Transparencia, José Francisco Armas Pérez a la Sra. diputada de Podemos: “Si se mantuvo la reunión por la que pregunta y habrá una próxima con el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas”. Hasta el momento institucionalmente no se había pronunciado nadie.

Por otra parte, la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC) mantuvo una reunión el pasado 7 de abril con la Viceconsejera de Medio Ambiente Blanca Delia Pérez Delgado. En el encuentro se pusieron diversas cuestiones sobre la mesa como la democratización en la elección de los representantes en los Consejos de Caza, la carencia de planes de caza y gestión de las zonas de caza controlada y la reinversión del dinero de los cazadores en el campo por parte de los cabildos. Destacando un estudio de las enfermedades del conejo, propuesto recientemente por la ACEC y que ya se debiera haber hecho a iniciativa del Gobierno por ser el responsable de ello.

Para el estudio de las enfermedades, según la Ley de Caza, las Consejerías de Medio Ambiente y Agricultura deberán ponerse de acuerdo como así lo expusieron los cazadores a la citada Viceconsejera. Sin embargo, los miembros de la ACEC pudieron leer entre líneas que ya Blanca Delia poco podía hacer. Las cuestiones cinegéticas están en manos de Agricultura de forma oficiosa, debiéndose generar algún tipo de trámite administrativo-legislativo para hacerlo firme.

En otro orden, la Ley de Caza contempla a la Consejería competente en Medio Ambiente como administrador en materia de caza. Por tanto, se plantea la siguiente cuestión: si el Gobierno pasa a Agricultura la cacería deberán hacer una modificación de la ley haciendo insostenibles las prebendas a sus amigos cercanas a la inconstitucionalidad. Aunque también pueden articular algún tipo de modificación puntual aprovechando otra norma e incluso cediendo competencias por alguna ventana legislativa. Sea como fuere, mucho me temo que no podremos participar y mucho menos alegar en las normas que nos afectan como ciudadanos y cazadores.

Bien es verdad que durante todos estos últimos años Medio Ambiente no ha mostrado interés por la cacería, todo lo contrario. Se ha sometido a grupos ecologistas con la prohibición de la codorniz y tórtola común sin datos fiables, ha redactado un procedimiento para las repoblaciones a los pocos meses desfasado y ha mirado para otro lado en muchos asuntos. Pero en Agricultura no quieren a la cacería como he comprobado en mis carnes, además de desconocer la actividad. Es aquí, en la ignorancia, donde algunos quieren pescar, perdón, cazar. Los mismos, estos días estaban frotándose las manos porque la Consejería de Deportes del mismo gobierno canario dispondrá de 1,5 millones más para los deportistas canarios que se desplacen a competiciones, mientras la caza y cazadores canarios desaparecen.

En definitiva, la cacería pasará a Agricultura por la puerta de atrás con todos los problemas atrasados. Como hasta el momento, no habrá ni un solo administrativo dedicado a la pasión de los cazadores en toda Canarias por lo que seguirá sin rumbo, en el presente hasta sin capitán. Por si ello fuera poco, desde Medio Ambiente podrán poner alguna traba ecológica cuanto menos burocrática o simplemente se quitaran el marrón de encima sin más. Mientras tanto, seguiremos perdiendo biodiversidad y cazadores de una actividad ancestral, rendida a intereses espurios por políticos mirando hacia sus poltronas alejadas del bien común.

 

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