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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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La Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) ha considerado oportuno realizar un análisis pormenorizado, profundo y con detenimiento del reciente proceso participativo por el que SEO/BirdLife pretende fijar su posición en torno a la caza y, en especial, su afección a la conservación de la naturaleza.
Para ello, la UNAC ha contado con el ingeniero de montes Antonio de José Prada, Presidente de la Asociación Zamorana para la Defensa de la Caza y de la Pesca (AZADECAP) por su experiencia, formación y cualificación, con el fin de dar una opinión fundamentada adecuada.

A vueltas con los ecologistas, en primer lugar, habría que preguntarse el porqué de un proceso participativo, ya que por su propia definición un proceso participativo se abre a la vista de un problema sobre el que se quiere tomar una decisión. Así pues, es evidente que SEO/BirdLife ve en la caza un problema, ya que de lo contrario no tendría lugar tal actuación.

La caza tal y como establece el marco normativo actual (léase sujeto a una correcta gestión) es un instrumento más de conservación de la naturaleza por lo que a la vista de la multitud de actividades humanas que sí afectan a la conservación de la naturaleza es poco menos que sorprendente que haya sido la actividad cinegética el motivo del proceso de participación. Tal vez, habría sido más interesante y beneficioso para la conservación de la naturaleza, tratar otras actividades humanas que afectan directamente y de forma negativa al medio ambiente y donde apenas existen instrumentos de regulación o son insuficientes, como por ejemplo: atropellos asociados a infraestructuras, electrocuciones por tendidos eléctricos, colisión de aves con cableados aéreos, edificios de cristal o parques de aerogeneradores, aplicación de pesticidas y/o herbicidas con carácter general, prácticas agrícolas agresivas con la conservación de las especies, etc.

El proceso de participación según lo plantea SEO/BirdLife, arranca de un Documento de posición de un Comité Científico de esa entidad para que todo aquel que sea profano en materia cinegética, pueda entender que la caza en España a día de hoy debería cumplir determinadas condiciones para poder ser compatible con otros usos del territorio, y especialmente con la conservación de las poblaciones de aves silvestres y sus hábitats.

Tras una primera lectura del Documento de posición, el Comité Científico parece insinuar que la caza en España no es sostenible. Todo ello, a pesar de que la caza es una de las actividades sujeta a uno de los mayores marcos normativos a nivel europeo, nacional y autonómico. Bastaría con una lectura de los preámbulos de las Leyes vigentes en materia cinegética para comprobar que todos los principios recogidos en el Documento de posición del Comité Científico de SEO/BirdLife ya forman parte de las mismas.

Además SEO, a través del proceso participativo, pretende “sacar” (textualmente) dos cosas: la percepción social en torno a "la caza" y un documento que explique el posicionamiento de SEO/BirdLife sobre "la caza".

La percepción, propiamente dicha es un proceso cognitivo que cada individuo realiza de forma diferente sobre un tema en cuestión, así pues esta percepción a menudo se ve alterada por estereotipos, prejuicios, experiencia,... En general en el mundo de las percepciones sociales y en particular en el mundo de la caza tienen mayor peso los valores y preferencias simbólicas, las actitudes, los prejuicios, etc que los propios aspectos materiales. Un ejemplo de esto lo tenemos directamente en el Documento de posición del Comité Científico de SEO/BirdLife al inducir a errores de percepción debido a tres aspectos fundamentales que iremos viendo a lo largo de estas líneas: la omisión, la generalización inadecuada y la distorsión.

Para determinar el posicionamiento de SEO/BirdLife sobre la caza, bastaría con una consulta a sus socios con carácter privado y no elaborar un proceso participativo abierto a toda la sociedad. Un proceso participativo en el que se matizaran aquellos aspectos que se pretenden consultar, es decir sin generalizar, definiendo cuál o cuáles son los “problemas” que se pretenden resolver.

El Documento de posición elaborado por el Comité Científico de SEO/BirdLife, está disponible en su página web como documento consultivo y no vinculante para el encuestado. En total se concreta en 7 aseveraciones todas ellas de una manera u otra ya integradas (como ya hemos dicho) en los principios inspiradores de la norma general y de la específica en materia de caza.

- Evitar daños en población explotada. Tal y como se presenta esta aseveración, parece dar a entender que a través de la caza se producen desequilibrios en las poblaciones cinegéticas, estamos frente a un claro ejemplo de distorsión ya que en la actualidad estos aspectos se garantizan a través del marco normativo de la caza y de los instrumentos de ordenación. Si analizamos el enfoque que se pretende, a través de la aseveración “evitar daños en población explotada” del Comité Científico de SEO/BirdLife se observa un posicionamiento de distorsión frente a la realidad. En primer lugar, la utilización de las palabras "daño en población" es evidente que van a distorsionar la percepción, al menos en los animalistas, pues estos igualan las acciones de caza al daño y a su vez el daño a un animal lo consideran daño a la población "explotada". En segundo lugar, al hablar de "explotación" se está economizando el recurso, presentándolo como un negocio o industria cuando la caza por definición es un aprovechamiento.

- Basada en explotación sostenible. Como ya hemos anotado, la caza es un aprovechamiento y no una explotación, con la salvedad de la caza industrial o practicada en cotos intensivos, sujeta a regulación y en cualquier caso minoritaria. En la práctica, además de las leyes que establecen y sólo permiten que los aprovechamientos sean sostenibles, coincide con que el interés de los gestores cinegéticos sea ese: la sostenibilidad. Cuando se habla en este punto de alteraciones en las poblaciones cinegéticas debido a la introducción de especies exóticas, transmisión de enfermedades o la introgresión genética, estamos frente a un claro ejemplo de generalización inadecuada, ya que todos estos problemas ya están contemplados en el marco normativo y cada vez más se está avanzando en la mejora y conocimiento de los mismos. De hecho, la lista de especies cinegéticas susceptibles de ser comercializables se encuentra cerrada desde 1989.

- Gestionar el hábitat. En este punto se reconoce la labor de conservación de los hábitats que ha sido y es posible gracias a la actividad de la caza (gestión cinegética) y en el mismo se propone continuar esta labor a través de la certificación cinegética.

- Evitar daños en poblaciones no cinegéticas. En este punto se trata la caza como una actividad generadora de daños a las especies no cinegéticas proponiendo reservas cinegéticas, prohibición de munición de plomo en humedales protegidos, vallados permeables, un control de predadores bajo criterios científicos,… cuando todos estos aspectos ya se encuentran incluidos y desarrollados en la normativa actual. Este punto es un claro ejemplo de distorsión y generalización inadecuada.

- Rechazar métodos ilegales. Nuevamente un claro ejemplo de distorsión y generalización inadecuada, se recogen una ensalada de conceptos y modalidades de caza, para llegar a la conclusión de que el colectivo de cazadores debe perseguir actividades ilegales, ¿alguien lo duda? Este punto ni tan siquiera debería formar parte del debate ya que no se puede asociar la caza legal (tremendamente regulada) con furtivismo o acciones delictivas. Ya es hora de evitar la expresión ampliamente difundida de “cazador furtivo”, sería como hablar de “compradores ladrones”. Continuamente se ven publicadas expresiones negativas para hablar del mundo de la caza.

- Integrarla en sistemas de uso múltiple del territorio. Desde el año 2013 ya está contemplado en la Estrategia Forestal de la Unión Europea.

- Mejorar la normativa. En este punto se pone en duda el marco normativo que regula la actividad cinegética, pese a ser una de las actividades sujetas a mayor regulación. Se propone revisar una serie de aspectos que ya están regulados a nivel europeo por la Comisión Europea (Comité ORNIS). De hecho, recientemente hemos podido comprobar como para algunas modalidades de caza y en particular para la caza de la perdiz con reclamo, se han dado por buenos criterios distintos a los establecidos por la Comisión Europea.

Tras la lectura del Documento de posición del Comité Científico, qué duda cabe que el encuestado (por lo general desconocedor de la caza) ha desarrollado inevitablemente una percepción social contraria a "la caza", en parte porque SEO no da importancia a los distintos significados o conceptos que engloba la palabra "CAZA". SEO no matiza los distintos significados de la palabra cuando pregunta (caza como aprovechamiento, caza como explotación industrial, caza como actividad de los cazadores o el conjunto de acciones de caza que realizan, caza como gestión cinegética) e incluso engloba al furtivismo y al veneno como una parte de la caza.

Se echan en falta en el Documento de posición algunos por no decir todos los beneficios y objetivos que el ejercicio de la actividad cinegética proporciona y significan en el contexto de la Unión Europea, claro ejemplo de omisión.

La Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la Unión Europea (FACE), organización internacional representada por 38 países de los Estados miembros de la Unión Europea (entre ellos España), recoge en su manifiesto una importante cantidad de aspectos que revelan la importancia de la caza para el conjunto de los territorios y de la sociedad, a continuación se citan 12 de los 34 aspectos recogidos debido a lo extenso que sería citarlos todos:

- Buscar formas de implicar y organizar a los cazadores locales, sus conocimientos y experiencia en la promoción de una buena gestión y mejores prácticas para la aplicación de las políticas de la UE en materia de naturaleza y biodiversidad.

- Sensibilizar al público sobre el uso racional de las especies cinegéticas, con énfasis en la prevención del desperdicio y el beneficio para la salud de la carne de caza silvestre.

- Continuar contribuyendo a la conservación de las especies en peligro de extinción (por ejemplo el lince ibérico).

- Colaborar en la conservación y utilización sostenible de las aves migratorias y en la conservación de los hábitats a lo largo de sus vías migratorias.

- Promover el uso sostenible y el control ecológicamente equilibrado de especies oportunistas generalizadas y depredadores generalistas (por ejemplo, zorro o determinados córvidos).

- Fomentar la recopilación de estadísticas de caza y población y facilitar la investigación para evaluar la sostenibilidad de las prácticas de caza.

- Comunicar a los cazadores la necesidad de identificar, controlar y evitar la introducción de especies de animales y plantas exóticas.

- Contribuir a la formulación de políticas para temas como el control de Especies Exóticas Invasoras y la conservación de grandes carnívoros.

- Defender que el trabajo de conservación que realizan los cazadores locales contribuye al mantenimiento y mejora de los ecosistemas funcionales.

- Mejorar la comprensión de cómo los cazadores gastan sus recursos dentro del contexto de los ecosistemas, para que las inversiones en la naturaleza puedan estar mejor orientadas y valoradas.

- Examinar y promover herramientas económicas para apoyar medidas de conservación asociadas a usos sostenibles como la caza, para proporcionar soluciones sostenibles para la conservación de la biodiversidad.

- Fomentar acciones asociadas con la caza a través de programas de desarrollo rural que creen empleos, negocios y otras actividades económicas que sustenten la naturaleza.

Vistos algunos de los propósitos y programas recogidos por la FACE, llama poderosamente la atención el hecho de que en el Documento de posición elaborado por científicos para SEO/BirdLife, no se consideren ninguno de los muchos aspectos positivos de la caza. Así pues, ¿cómo es posible que a partir de las preguntas que se van a formular en el Barómetro de opinión el encuestado pueda mantener una percepción “informada” sobre la caza? ¿Cómo puede adoptar una posición positiva a la caza si únicamente se le transmiten aspectos negativos, y la mayoría ni tan siquiera tienen que ver con la caza propiamente dicha?

El Barómetro propuesto se compone de 22 preguntas o casillas a rellenar por el encuestado. De la 1 a la 6 son personales, de la 7 a la 9 son sobre tu relación, experiencia personal y opinión sobre la caza, la 10 y la 11 son sobre la conservación, la 12 y la 13 son sobre el trabajo de SEO/BirdLife y la caza, de la 14 a la 17 son sobre lo que dice la ciencia, la 18 y la 19 son sobre el futuro y de la 20 a la 22 son sobre el proceso participativo.

Destacaremos algunas de ellas por considerarlas merecedoras de un mínimo análisis:

- En la pregunta 10 del barómetro se consulta al encuestado sobre prioridades en asuntos como: uso del veneno, (aspecto rechazado por todo el sector cinegético), infraestructuras, destrucción de hábitat, contaminación de zonas húmedas y plumbismo (pregunta a nuestro entender mal intencionada ya que se generaliza mezclando contaminación y plumbismo, a pesar de que la munición de plomo ya está prohibida por Real Decreto desde el 2001 en zonas RAMSAR y zonas húmedas protegidas de España sin contar con un estudio serio por parte de la administración), abandono o intensificación agrícola y ganadera (el encuestado tendrá que determinar cuál es término medio), caza insostenible o ilegal (la caza por definición es sostenible y la caza ilegal como tal es definida como furtivismo), molestias humanas, tendidos eléctricos, alteración del régimen hídrico de los humedales, competencia y depredación por especies introducidas. Nuevamente hay que exclamar que la caza conforme a la ley no puede verse ni pretender que se vea mezclada con aspectos como el uso ilegal del veneno, el furtivismo,…

- En la pregunta 13 el encuestado ha de contestar valorando en importancia una serie de cuestiones dirigidas, tales como:

Si se debe exigir a la administración que valore la situación poblacional de las especies. Debemos nuevamente comentar que para eso la Administración ya cuenta con unos instrumentos de ordenación para las especies cinegéticas, especies que por su propia definición ya cuentan con niveles poblacionales aceptables como para poder ser susceptibles de aprovechamiento cinegético. Ahora bien, en relación con las especies cinegéticas migratorias cuya situación debería coordinarse con el conjunto de países implicados, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ya cuenta con una Oficina de Especies Migratorias (OEM) que en la actualidad gestiona SEO/BirdLife, una Organización No Gubernamental, en base a un supuesto convenio de gestión por “falta de disponibilidad presupuestaria”.

-El tema de la munición de plomo está ampliamente documentado en los humedales y como ya se ha comentado desde el 2001 su empleo está prohibido, en la actualidad existe una corriente intentado eliminar la munición de plomo en el medio terrestre, a pesar de que son muy pocos los estudios sobre sus efectos fuera de humedales.

-Sobre valorar por el encuestado el fomento a nivel internacional de protocolos contra el furtivismo, sobran comentarios pues como en cualquier acción delictiva se pueden crear protocolos para delincuentes, el problema asociado a esta cuestión es que se están nuevamente empleando aspectos ilegales en una consulta sobre la caza en general. El encuestado a través de estas cuestiones dirigidas donde sobreabunda el término ilegal, confiere una percepción degradada de la caza formando un prejuicio en su opinión, que poco tiene que ver con la realidad.

-En relación con no autorizar la caza en situaciones en las que pueda haber errores en la identificación de las especies, cabe matizar que los casos en los que puede existir confusión son contados. La prohibición total de la caza en estas situaciones como así se deduce de la lectura del barómetro, nuevamente marca la intencionalidad del encuestador, ya que bastaría con justificar técnicamente prohibiciones puntuales y no generales. En la mayoría de los casos, se ha de recordar que es precisamente gracias al esfuerzo económico de los propietarios o titulares de los cotos de caza, que dichos espacios sigan manteniendo un hábitat adecuado y albergando especies protegidas, algunas de ellas amenazadas.

-En cuanto al cumplimiento de los períodos de caza cabe recordar que ya existe un documento orientativo sobre la caza de conformidad con la Directiva Aves elaborado por la Comisión Europea.

-En relación con el tema del uso ilegal del veneno en el medio natural, consideramos que en un barómetro de opinión sobre la caza, no tiene cabida tal cuestión. Es inaceptable que, se pretenda vincular la actividad cinegética con el uso del veneno.

-En cuanto a la lucha para que no se cacen especies de aves con poblaciones pequeñas o en declive, en primer lugar por su propia definición la caza es un aprovechamiento sostenible y en segundo lugar las especies por su condición de especies cinegéticas son por lo tanto susceptibles de ser cazadas. SEO/BirdLife pone de ejemplo a la tórtola europea, especie cinegética migratoria elegida por esta organización como ave del año 2015 y sobre la que actualmente está solicitando un plan de acción. Se trata de una especie sujeta al Convenio de Bonn por lo que tal vez existan mayores problemas de conservación fuera de nuestras fronteras en sus cuarteles de invierno. Como anécdota, aunque tomado con toda la precaución y seriedad que merece, en el Reino Unido, país donde no se caza la tórtola europea, su población ha experimentado un declive mucho más acusado que en España, donde la especie es cinegética.

-En relación con llevar ante los tribunales casos de caza ilegal, manifestar la misma consideración que para el uso del veneno. No tienen cabida en una encuesta sobre la caza legal aspectos ilegales.

-En cuanto al control de predadores recordar que la legislación, no poca en la materia, ya contempla unas Directrices Técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras, con una homologación de los métodos de captura y acreditación de usuarios, aprobadas por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente en el año 2011. Métodos de captura y acreditación exigidas solo a los cazadores para la captura de especies cinegéticas fuera del periodo hábil de caza.

-En relación con evitar la autorización para cazar con métodos prohibidos, baste recordar que SEO, en sus múltiples pronunciamientos iguala caza ilegal a autorizaciones legales de determinadas capturas en las que se siguen para su emisión las prescripciones de la Ley y de la Directiva de Aves, caso del Silvestrismo. Lo que no es del agrado de SEO, lo califica de ilegal, acostumbrando a omitir sentencias que no son de su interés y a equiparar la afición de colectivos minoritarios con furtivismo.

-Las preguntas 14, 15, 16 y 17 tienen que ver sobre lo que dice la Ciencia, es decir lo que el Comité Científico de SEO/BirdLife presenta en su Informe Final que ya se analizó anteriormente.

Como conclusión a lo anterior, consideramos completamente desafortunado el proceso participativo, en primer lugar por cuanto la caza de forma general se encuentra totalmente regulada, es un aprovechamiento legal de un recurso natural, lleva implícitas mejoras en la conservación de las especies cinegéticas y no cinegéticas así como de sus hábitats, es una herramienta de control poblacional (sin eufemismos), es una herramienta de gestión de especies perjudiciales a otros usos y usuarios sin que ello suponga sobrecostes a las Administraciones, puede ser una herramienta de control y erradicación de determinadas especies (entre ellas las invasoras), es motor del desarrollo rural en amplias zonas del territorio, es una fuente generadora de riqueza directa e indirecta en el medio rural y bajo una correcta ordenación es compatible con el resto de usos y usuarios del territorio. En segundo lugar, los problemas asociados a la actividad cinegética o los aspectos técnicos de la caza deberían ser tratados de forma particular entre técnicos y personas cualificadas para ello, de una forma profesional entre los colectivos que últimamente se están postulando en contra de la caza y los colectivos que representan y defienden la actividad cinegética. Es incompatible que aspectos tan complicados como la gestión y la ordenación del territorio y los recursos naturales sean compartidos a modo de referéndum, como absolutismo de lo políticamente correcto, del pensamiento único, que persigue que la masa social no piense por si misma sino que se limite a aceptar lo que a través de las Asociaciones Contrarias a la Caza, convertidas en correa de transmisión de divulgación, repiten sin cesar.

Desde hace muchos años he escrito sobre Caza y Deporte, afirmando que son dos materias o/y actividades que persiguen fines diferentes y objetivos distintos: por una parte, la actividad cinegética (la Caza), y por otra, la actividad deportiva (el Deporte).

A lo largo de décadas he intentado hacer ver que la Caza, las Sociedades de Cazadores y los cazadores no tienen ni se les ha dado lo que en derecho deberían de poseer y tener, por el simple hecho de que algunos los han considerado deportistas, entidades deportivas, y han defendido que la Caza es un Deporte.

Pues bien, es hora de decirles a quienes afirman que la caza es un deporte, que dejen de marear la perdiz y de incumplir la Ley, y tengan un poco más de respeto a nuestro ordenamiento jurídico español.

La Constitución Española (nuestra Carta Magna) dice que la Caza no es un Deporte, y viceversa, pues contempla el Deporte en su artículo 148.1.11ª, y la Caza en su artículo 148.1.19ª.

El Estatuto de Autonomía de cualquier Comunidad Autónoma española, que es la competente en materia de caza, la contempla en el mismo sentido: la Caza no es Deporte, y viceversa.

A partir de los anteriores Fundamentos de Derecho, lo demás sobra, ya sean opiniones, citas, definiciones, etc. El Ordenamiento Jurídico anterior es claro, y quien diga lo contrario lo está incumpliendo, está incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía.

Y se agrava lo anteriormente, si a ese incumplimiento se le añade el componente o la intencionalidad de obtener un beneficio, sea económico, representativo o de estatus social, y mucho más grave es si es una Administración Pública o entidad colaboradora, cargo público o persona que lo utiliza para ello.

Por lo anterior, hago un llamamiento al sentido común y al correcto proceder, ya que hay Instituciones Públicas, tanto estatales como Autonómicas, que han legislado la «Caza» como una modalidad deportiva, lo que ha arrastrado a que las federaciones deportivas privadas autorizadas por ellas tengan en su denominación la palabra «Caza», provocando que estas entidades deportivas y sus miembros vean, perciban o consideren la Caza como un Deporte, y a los cazadores que la practican como deportistas, exigiéndoles por ello tener licencia deportiva cuando ellos para practicar su actividad ya poseen su licencia de caza, llegando a coartar en muchas ocasiones hasta la libertad de asociación.

Víctor Rafael Mascarell Mascarell
Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC).

Sujeta a interpretaciones, eufemismos e imprecisiones, el autor aboga en este escrito por la revisión, tanto de la Ley 42/2007 de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, como de las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras.
La Ley 42/2007 de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad (LPNB), en su Título III, Capítulo IV, señala una serie de prohibiciones y limitaciones relacionadas con los métodos de captura destinados a especies cinegéticas.
En conferencia sectorial de 2011 entre las comunidades autónomas (CC.AA) a propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), se aprueban las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras: homologación de métodos y acreditación de usuarios, teniendo como antecedentes la LPNB. Según las propias Directrices, estas suponen una ampliación de las exigencias establecidas europeas de Aves y Hábitats referidas a métodos de captura destinados a las especies incluidas en sus diferentes anexos.



Por otro lado, en caso de que las autoridades competentes en esta materia lo consideren adecuado, las Directrices podrían tenerse en cuenta para los métodos de captura que sean utilizados en el medio natural para perros y gatos asilvestrados. Estas especies son consideradas exóticas invasoras por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras.

Para justificar las citadas Directrices, el MAGRAMA se apoyó en los siguientes documentos y legislación: Convenio de Berna de 1979, Acuerdos entre la Unión Europea, Canadá, la Federación Rusa y los Estados Unidos de América, Directivas europeas Aves y Hábitats, Reglamento europeo EEC 3254/91, de 4 de noviembre de 1991, relativo al uso de cepos en la CE y la introducción de pieles y otros productos manufacturados de ciertas especies capturadas en otros países mediante cepos u otros métodos de captura que no cumplan los estándares internacionales de captura no cruel; y en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas de 18 de mayo de 2006. Además de la señalada LPNB, encabezamiento de éste artículo y que supuso el propio desarrollo de la Directrices.

CONVENIO DE BERNA DE 1979
Para el asunto que nos importa, el Convenio de Berna prohibía para las especies de mamíferos y aves autorizadas a cazar en España: redes para captura o muerte masivas o no selectivas y trampas para captura o muerte masivas o no selectivas para los primeros y, lazos excepto para el lagópodo al norte de paralelo 58º, redes y trampas para las segundas. España no tuvo problemas para firmar ese convenio pues ya estaban prohibidas estas artes con carácter general mediante el Decreto 506/1971, de 25 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento para la ejecución de la Ley de Caza de 4 de abril de 1970. Estas prohibiciones se traspondrían definitivamente mediante el Real Decreto 1095/1989, de 8 de septiembre, por el que se declaran las especies objeto de caza y pesca y se establecen normas para su protección, desarrollo de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, derogada posteriormente por la LPNB que también las incluye.

En definitiva, el Convenio de Berna como bibliografía está muy bien, sobre todo la recordamos por la reducción en las semiautomáticas de cinco a tres cartuchos, pero después de tantos años desde su firma, tiene poca trascendencia en la actualidad, ya que aquella normativa ha sido transpuesta varias veces a la española. La evidencia es que son limitaciones al ejercicio de la caza, pero ya se habla de captura como eufemismo de caza.

ACUERDOS INTERNACIONALES
Acuerdo entre la Unión Europea, Canadá, la Federación Rusa y los Estados Unidos de América.
Firmado en Julio de 1997 y adoptado mediante la Decisión 98/142/CE del Consejo de 26 de Enero de 1998, el Acuerdo entre la Unión Europea, Canadá y la Federación Rusa y al que unos meses más tarde se sumaría Estados Unidos, tiene como antecedentes el Reglamento (CEE) nº 3254/91 del Consejo, de 4 de noviembre de 1991, por el que se prohíbe el uso de cepos en la Comunidad y la introducción en la Comunidad de pieles y productos manufacturados de determinadas especies animales salvajes originarias de países que utilizan para su captura cepos o métodos no conformes a las normas internacionales de captura no cruel .

Las especies recogidas en estos acuerdos son: Castor (Castor canadensis), Nutria (Lutra canadensis), Coyote (Canis latrans), Lobo (Canis lupus) , Lince (Lynx canadensis) , Lince rojo (Felix rufus), Marta (Martes zibellina), Mapache( Procyon lotor), Rata azmizclera (Ondatra zibethicus), Pekán (Martes pennanti), Tejón (Taxidea taxus), Marta (Martes americana) y Armiño (Mustela erminea).

Por tanto, los acuerdos se firmaron para el comercio de pieles de especies que no habitan en España y capturadas mediante cepos (a excepción del armiño, sin condición de especie cinegética en nuestro país). Artilugios prohibidos veinte años antes en el territorio español (1971) en relación a Europa (1991). Recordemos que Brigitte Bardot, en los años setenta anunciaba pieles; mientras que contrariamente, en los noventa, luchaba encarnizadamente contra éstas y ahora lo hace contra la caza con galgos.

DIRECTIVAS EUROPEAS AVES Y HÁBITATS
La Directiva de Aves, en términos generales prohíbe cualquier forma de muerte o captura deliberadas de las especies de aves incluidas en ella. No obstante, se autoriza la caza de determinadas especies de aves (Anexo II donde se incluyen todas las especies de aves cinegéticas españolas), pero siempre que los métodos utilizados respeten determinados principios, entre otros la prohibición de métodos de muerte o captura masiva o no selectiva. En particular, se prohíben expresamente los siguientes métodos recogidos en el apartado a) de su Anexo IV: Redes y trampas-cepo.

La Directiva Hábitats, permite bajo un régimen de excepciones en relación a la captura o sacrificio destinados a las especies de los Anexos IVa) y Va), establecer que los Estados miembros prohibirán todos los medios no selectivos que puedan provocar la desaparición a nivel local o perjudicar gravemente la tranquilidad de las poblaciones de dichas especies y en especial el empleo de los siguientes métodos de captura y sacrificio incluidos en la letra a) del Anexo VI de la Directiva: Redes no selectivas en su principio o en sus condiciones de empleo, o trampas no selectivas en su principio o en sus condiciones de empleo.

ANEXO IV Especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta. a) Carnívoros Lobo (Canis lupus) excepto las poblaciones españolas del norte del Duero. Osos Pardo (Ursus arctos). Nutria (Lutra lutra). Visón europeo (Mustela lutreola). Gato montés (Felis silvestris). Lince ibérico (Lynx pardina Phocidae)

ANEXO V Especies animales de interés comunitario cuya recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión a) Carnívoros. Lobo (Canis lupus) Poblaciones españolas del norte del Duero. Marta (Martes martes). Turón (Mustela putorius Phocidae). Gineta (Genetta genetta). Meloncillo (Herpestes ichneumon)

La Directiva Aves autoriza la caza de algunas de estas especies, pero vuelve a acabar citando seudónimos como métodos de muerte o captura. Al igual que la de Hábitats reiteran captura e introducen sacrificio, recogida de la naturaleza o explotación, huyendo de hablar de caza.

JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS DE 18 DE MAYO DE 2006
Las Directrices reproducen: el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas desestimó un recurso interpuesto por la Comisión Europea relativo al supuesto incumplimiento por España de las obligaciones derivadas del artículo 12.1.a y del Anexo VI de la Directiva Hábitats, al permitir las autoridades de Castilla y León la autorización de lazos con tope para la captura de zorro en zonas de supuesta presencia de nutria (especie estrictamente protegida -Anexo IV- de la Directiva).

La sentencia del Tribunal establecía que para apreciar la fundamentación de la denuncia de la Comisión había de comprobarse la verificación de la presencia de la especie protegida (nutria) en la zona de autorización y la condición del carácter deliberado de su captura o sacrificio. Asunto C-221/04, Comisión v. España, Sentencia del TJCE (Sala Segunda) de 18 de mayo de 2006, (2006) REC I-4515



Al MAGRAMA se le olvidó incluir sobre el caso, que no se había discutido que la autorización controvertida se refería a la caza del zorro. Por consiguiente, la autorización en sí misma no pretendía permitir la captura de nutrias. Además, la presencia de nutrias no había sido acreditada formalmente, de modo que tampoco se había demostrado que, al expedir la autorización controvertida para la caza del zorro, las autoridades españolas eran conscientes del riesgo de poner en peligro a las nutrias. Para que se cumpliese el requisito relativo al carácter deliberado, debía acreditarse que el autor del acto quería capturar o sacrificar un ejemplar de una especie animal protegida o, cuando menos, aceptaba la posibilidad de tal captura o sacrificio.

Mientras en España se gestaba la LPNB y la Directrices posteriores, en Europa de desarrollaba la Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de julio de 2004, por la que se introducirían normas de captura no cruel para algunas especies animales.

Europa pretendía con una nueva legislación, cumplir con su parte de los Acuerdos firmados en 1997, con los países no europeos comerciantes de pieles.
En la práctica, la nueva Directiva sólo se aplicaría a las trampas distintas de los cepos que los productores quisieran que se consideren «no crueles». Además, por lo que respecta a otras especies animales que no sean las 19 enumeradas (de 13 se pretendía pasar a 19 y en España solo afectaría al Armiño, Marta y Tejón) en los anexos del Acuerdo, seguirá siendo posible el uso de trampas, distintas de los cepos, que no cumplan las normas de captura no cruel, si se ajustan a otras normas comunitarias.

La propuesta no pretendía armonizar todos los requisitos técnicos relativos a la comercialización o puesta en el mercado de trampas. Su objetivo es únicamente prohibir el uso de trampas «crueles» utilizadas para capturar animales de las especies enumeradas.

Dicha Propuesta establecía normas de captura no cruel, requisitos aplicables a los métodos de captura, disposiciones técnicas respecto a los ensayos de métodos de captura y la certificación de trampas para la captura de algunas especies de mamíferos. Así como a la cualificación de los usuarios de las mismas. Dejando la puerta abierta a los países comunitarios para poder aplicar esta innovadora legislación para capturar a efectos de la gestión de la vida silvestre, el control de plagas, y para capturar mamíferos con vistas a su conservación y obtención de pieles, cuero o carne.

Al final, la Propuesta fue a parar a un cajón por Resolución legislativa del Parlamento Europeo. Destacando algunas cuestiones literales del Dictamen del Comité Económico y Social (CESE) :
El Acuerdo se negoció para evitar una posible prohibición europea a la importación de productos fabricados con pieles de especies capturadas, en su hábitat natural, en países donde no estuviera prohibida la utilización de cepos. Para el Parlamento Europeo, el Acuerdo era totalmente inadecuado e ineficaz y debería haber sido rechazado, estableciendo en su lugar la prohibición de importar pieles y productos fabricados con pieles de animales salvajes enumeradas en dicho Acuerdo.

El CESE considera cuestionable la utilización de la expresión «no cruel» en la propuesta. En el artículo 2 se definen los «métodos de captura», pero no se incluye ninguna definición de las «normas de captura no cruel». De hecho, el texto del Acuerdo (en el que se inspira la propuesta) reconoce en su preámbulo la ausencia de normas internacionales de captura y, en líneas generales, relaciona la expresión «no cruel» con aquellas normas que «garantizan un nivel suficiente de bienestar de los animales capturados».
La propuesta prevé la creación de un sistema de autorización y formación de los usuarios de trampas. Sin embargo, no se aborda la concesión de licencias, y el control de los métodos de captura es prácticamente inaplicable por la imposibilidad de llevarlo a cabo en el hábitat natural de los animales. El CESE recomienda la instauración de un estricto sistema de licencias que lleve a una homogeneización en toda la Comunidad.

EN ESPAÑA
En nuestro país, a pesar de que la normativa europea se cayó por su propio peso, se siguió desarrollando la legislación a iniciativa particular, completando aquellas lagunas europeas y extrapolando la posibilidad a todo tipo de especies, incluidas las cinegéticas, al margen de las estrictamente planteadas por el Parlamento y Comisión europea. En esa línea, las Directrices citan textualmente “ En este contexto, durante los últimos años desde la Dirección General de Medio Natural y Política Forestal del MARM se ha venido desarrollando, en colaboración con las comunidades autónomas de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía, y con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos de América (USDA), varios proyectos de evaluación de métodos de captura para zorros siguiendo las directrices de los acuerdos internacionales de captura no cruel y de la Norma ISO 10990-5”. Lógicamente, dicha ISO fue desarrollada a instancias de los países que pretendían seguir introduciendo las pieles y productos manufacturados en la Unión. Por ese motivo, en ese contexto, a los cazadores se nos acabó exigiendo cualificación para capturar zorros y urracas.



Recientemente, el periódico la Vanguardia difundía: Los investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) aseguran que el índice de selectividad definido por la International Organization for Standardization (entidad que redacta las normas ISO, de referencia mundial) "no sirve para saber si una trampa es realmente selectiva e inocua para las especies protegidas y amenazadas de extinción".

CONCLUSIONES
Resumiendo, en materia de control de predación, no se habla de cazar, sino de capturar, al igual que en los Parques Nacionales o para las exóticas invasoras de control poblacional. La diferencia entre caza y control poblacional, captura, etc.., se basa en la utilización de eufemismos tecnócratas-administrativos con efectos redentores, en relación al fin último a regular, que les guste o no, es LA CAZA. Siendo estos términos manipulados a interés de quienes redacten la legislación y a quien vaya dirigida.

Aunque la Propuesta europea del 2004 no vio la luz, en 2007 se promulgo la LPNB en cuyo art. 65.3.g establece la obligatoriedad de homologar los métodos de captura de predadores, siguiendo para ello criterios de selectividad y bienestar animal, fijados por los acuerdos internacionales; así como que estos métodos únicamente sean utilizados por personal acreditado a título individual por las CC.AA. En suma, para salvaguardarse las Administraciones de la responsabilidad ante la posibilidad e intencionalidad de capturar de forma circunstancial alguna de las especies protegidas mediante las autorizaciones dirigidas al sector cinegético.

Las Directrices técnicas a efectos prácticos, contemplan una serie de métodos homologados selectivos para la captura exclusiva de zorros y urracas, siendo estas especies cinegéticas. Pidiéndonos a los cazadores con licencia de caza en vigor, una cualificación extraordinaria para controlar sus abundancias, un tanto curioso cuando se “garantiza” la mayor de la selectividades de los métodos homologados. También recogen la posibilidad de utilizar las Directrices por parte de las CC.AA para capturar perros y gatos asilvestrados, como especies exóticas invasoras. Ahora las sociedades de caza se encuentran con el problema de gestionar estos animales de compañía, conforme a la Ley de Protección de Animales. Pero siempre y cuando las entidades de caza consigan las autorizaciones correspondientes del político de turno, que normalmente se encuentra sometido a las duras presiones de los grupos animalistas. De facto, existe una modificación de las Directrices con un nuevo método homologado para gatos que no ha visto la luz por razones evidentes de coraje institucional. Por ser simplemente eso, Directrices, y porque las leyes de caza autonómicas tienen herramientas en el mismo sentido más sencillas; y ya sabemos la lucha de competencias entre CC.AA y Estado, la burocracia etc., paulatinamente se van implantando métodos homologados y cursos formativos, impulsados y ayudados por la presión del rédito económico comercial de unos pocos interesados. Métodos que por cierto cuestan un pico al ser importados.
Mientras en España se pueden cazar 36 tipos de aves, en Francia son 61 en base al listado de la Directiva Aves. La Directiva Hábitat permite la recogida en la naturaleza y cuya explotación pueden ser objeto de medidas de gestión a la Gineta, el Tejón o Marta, entre otras, sin que ni si quiera una CC.AA se haya planteado la posibilidad de su captura y menos aún su caza. Cuando pueden estar representando alguno de estos animales, un reservorio de enfermedades para la ganadería como consecuencia de sus abundancias poco estudiadas, y un peligro para otras especies, incluidas las protegidas. Si a todo ello le sumamos las limitaciones y prohibiciones de la legislación española en materia de caza, saquen ustedes sus propias conclusiones.

Por tanto, es necesario revisar tanto la Ley 42/2007 de Conservación del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, como las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras: homologación de métodos y acreditación de usuarios entre todos los intereses afectados, para que se conviertan en una herramienta viable y eficaz de gestión de la fauna silvestre.

Juan Miguel Sánchez Roig
Coordinador General de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)
Publicado en TROFEO nº 554 Julio 2016

Club de Caza

Señores, las protectoras se están encontrando con un serio problema y quieren usar a los cazadores para que las Administraciones se lo resuelvan: Tienes las instalaciones SATURADAS, porque el ritmo de adopciones es inferior al de entradas de animales abandonados. ¿De donde proceden esos animales?.
Solo es cuestión de leerse el último informe de la Fundación Affinity para ver que solo el 10,1% de los perros abandonados lo son al finalizar la temporada de caza. Eso sí, el 76% de los perros que llegan a estas instalaciones carecen de microchip (Fundación Affinity).Estas protectoras necesitan más espacio, necesitan más dinero.

Su propuesta de gestión de los animales abandonados hace aguas. Y quieren usar al sector cinegético como chivo expiatorio para que les resuelvan las consecuencias de su gestión.

Basta ya de criminalizar a un colectivo para arreglar un problema que están generando sus propios vecinos. Esa sociedad urbanita que no tiene el menor reparo en abandonar un perro cuando se marcha de vacaciones o cuando nace un hijo en la familia. Y lo más grave de todo, es ver como en todas las nuevas leyes de protección de los animales que esta gente están promoviendo apenas se impulsan medidas efectivas para evitar el verdadero problema: La mayor parte de los dueños de perros de zonas urbanas NO TIENEN A SUS PERROS IDENTIFICADOS CON EL MICROCHIP CORRESPONDIENTE.

Dejémonos de perseguir a los vendedores de mascotas y preocupémonos de que los policías municipales hagan los correspondientes controles en las calles y parques a los urbanitas que pasean sus perros. Veremos cuantos perros tienen microchip. Veremos cuantos dueños llevan consigo la documentación de sus perros.

Esa es la realidad.

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Con el ánimo de contribuir a la preservación de las especies silvestres y de apoyar a las sociedades de cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo rural (PDR). Sin embargo, hasta el momento de redactar estas notas, nuestras propuestas ni si quiera han sido contestadas debido a la dejadez y a la despreocupación con las que las autoridades de gestión de los PDR, creemos, trata a la caza. Juzguen ustedes mismos.
A partir de los años cincuenta comienza la emigración de los habitantes del rural a las grandes ciudades en busca de trabajo. Aunque las políticas europeas y españolas han intentado revertir la situación, lo cierto es que el despoblamiento ha seguido hasta nuestros días.
Este sangrado persistente de mano de obra, junto a las exigencias productivas que han impuesto las nuevas políticas agrarias, han generado numerosas superficies agrícolas abandonadas a lo ancho y largo de la geografía de montaña. Pequeñas parcelas, muchas veces abancaladas y distribuidas en mosaico, cultivadas de hortalizas, leguminosas, cereales y árboles frutales, han desaparecido prácticamente del rural montañoso.



Por otra parte, la sustitución de la leña por los combustibles fósiles como fuentes de calor en los hogares, ha provocado el descontrol de miles de hectáreas de bosque sin tratamientos de mantenimiento, válidas para pastos de las llamas de los grandes incendios que nos azotan todos los veranos.

En otro orden, la ganadería vacuna extensiva ha ido decayendo paulatinamente perdiéndose pastizales de gran valor natural. Igualmente se va extinguiendo el pastoreo de ganado ovino y caprino que ayudaba a mantener a raya las especies pioneras arbustivas y arboledas de zonas marginales.

Como consecuencia de todo ello, el paisaje de terrenos de labor se transforma en grandes masas forestales continuas donde las especies cinegéticas menores encuentran gran dificultad para sobrevivir. Además, estas masas, conforme van colonizando nuevas áreas, sirven de refugio al jabalí, hasta hace unas décadas desconocido en muchos lugares. Incidiendo negativamente junto a otros predadores que desde la espesura de la frondosidad se alimentan en las inmediaciones de los pocos terrenos de secano cultivados sobre mamíferos y aves.

MÁS GRAVE AÚN EN LAS ZONAS AGRÍCOLAS
En el polo opuesto, en las mesetas castellanas y en las zonas de transición de montaña, la famosa Política Agraria Común (PAC) ha favorecido la concentración parcelaria. Con ello, se han ido desarrollando los grandes monocultivos, fulminando setos y lindes, donde la fauna silvestre, objetivo de las aves rapaces, encuentra refugio.

La maquinaria agrícola, cada vez más eficaz para su trabajo, no deja rastrojos donde mimetizarse y alimento disponible, por ejemplo, a las especies esteparias. Además, esta maquinaria se utiliza de forma intensiva tanto de día como de noche buscando la mayor rentabilidad, con lo cual, en dos o tres días unas decenas de hectáreas de cosecha puede ser recogida, empacada y los terrenos labrados. Dando al traste con adultos y jóvenes animales incapaces de huir a tan agresiva actividad. En esa línea, cada vez existe un mayor desfase entre las fechas de reproducción de la fauna y las labores de recogida de cosechas, partiendo de semillas con ciclos más cortos de producción.

Los biocidas son utilizados masivamente durante todo el ciclo vegetativo, desde el blindaje de semillas para siembra hasta los tratamientos con plaguicidas en la fase final de germinación e incluso para los terrenos dejados en barbecho. Igualmente sucede en grandes extensiones de olivos, almendros o vid de secano y regadío donde se aplican desmesuradas dosis de herbicidas, y tratamientos para conservar los frutos y plantas.


SOLOS ANTE EL DESASTRE
Conscientes de todo ello, las sociedades de caza y cazadores, intentan paliar esos perjuicios hacia la fauna silvestre, esforzándose en recuperar terrenos abandonados en zonas querenciosas. Realizan limpiezas arbustivas para dar discontinuidad a las masas forestales. Siembran terrenos con cereales, leguminosas y árboles frutales forestales. Adquieren márgenes de cosechas a los agricultores. Fabrican balsas, recuperan fuentes y aljibes e instalan bebederos y comederos. En conjunto, con el fin de mantener las poblaciones y densidades del rico y variado patrimonio natural de especies cinegéticas de nuestro país, actuaciones de gestión de las que directamente también se benefician las especies protegidas, pues éstas se alimentan de las cinegéticas. Caso, por ejemplo, de las aves rapaces. Pero lamentablemente, estas acciones no son reconocidas por las administraciones y menos aún respaldadas económicamente desde las altas instancias, por lo que estos trabajos de conservación y recuperación de hábitats, que se ponen en marcha en muchos municipios, se tienen que realizar con financiación privada.

¿DEJADEZ Y FALTA DE PROFESIONALIDAD DE LA ADMINISTRACIÓN?
En la UNAC somos cazadores sin remuneración económica por desarrollar proyectos, iniciativas y representar a nuestros asociados ante la administración. Con una financiación anual global para todas las actividades de 4.000 euros.

Como ya hemos apuntado, con el ánimo de coadyuvar a la preservación de hábitats y especies y apoyar a las sociedades de cazadores locales, la UNAC presentó en solitario propuestas y alegaciones al largo procedimiento de redacción y aprobación de los programas de desarrollo rural (PDR), haciendo especial incidencia en el Marco Nacional de Desarrollo Rural 2014-2020, punto de referencia de los posteriores 18 PDR (uno nacional más diecisiete de CC.AA), a los que también se presentaron enmiendas. En este sentido, el lector, debe tener en cuenta que al menos para cada PDR hay 3 fases de exposición pública para realizar aportaciones al documento final, con lo que ello supone.

Y en todo este trámite a la UNAC le ha quedado meridianamente clara una idea. Aunque el Reglamento (UE) nº 1305/2013 del Parlamento y del Consejo relativo a la ayuda al desarrollo rural a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) puede abordar la gestión sostenible de los recursos cinegéticos, a los responsables de aplicar esta medida tanto a nivel nacional como autonómico no les interesa. Pero no por ser medidas de carácter cinegético, sino porque simplemente no aceptan nada fuera de sus competencias.
Es decir, las autoridades de gestión de los PDR pertenecen a los departamentos de agricultura dentro de las administraciones y se limitan a cumplir estrictamente con mínimos de conservación del medio natural impuestos por Europa, considerando injerencias todo lo que suponga desviaciones a su idea preconcebida de lo que debe ser el desarrollo rural. Tanto es así, que no han sido capaces de contestar en un sentido u otro a uno solo de las decenas de documentos presentados desde la UNAC y sus asociaciones de caza autonómicas.



MEDIDAS PRESENTADAS POR LA UNAC
Las medidas presentadas se basan en los siguientes ocho puntos o instrumentos para el aprovechamiento sostenible de los recursos cinegéticos.

1. CONTRATACIÓN DE ASESORAMIENTO TÉCNICO.
Finalidad: impulso de la custodia del territorio. Apoyo a propietarios de fincas, agricultores y ganaderos para la gestión sostenible de las explotaciones. Asesoramiento a sociedades de cazadores. Proyectos de acuerdos con administraciones para planificación y ordenación conjunta. Redacción y elaboración de manuales de buenas prácticas cinegéticas etc.

2. SIEMBRAS DE CEREALES Y LEGUMINOSAS AUTÓCTONAS.
Finalidad: elementos de mejora para la fijación de CO2. Reducir la desertificación. Mejora de la filtración de las aguas de lluvia y relleno de acuíferos. Lucha contra incendios. Aumento del recurso trófico para las especies de fauna silvestre. Pastos de calidad para el consumo a diente por ganado. Provisión forrajera de calidad. Mantenimiento de la biodiversidad de las semillas agrícolas etc.

3. LIMPIEZAS ARBUSTIVAS Y TRATAMIENTOS SILVÍCOLAS.
Finalidad: medida preventiva de lucha contraincendios. Recuperación de terrenos. Aumento de pastos de calidad. Abono natural de los suelos. Regeneración del estrato arbustivo. Fijación de CO2. Mejora del paisaje etc.

4. RECUPERACIÓN DE ALJIBES, FUENTES, NACIENTES Y APROVECHAMIENTOS DE ESCORRENTÍAS.
Finalidad: aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos. Puesta a disposición de recursos para la fauna silvestre. Recuperaciones de infraestructuras con valores culturales y etnográficos. Mejora del aspecto general del paisaje etc.

5. ERRADICACIÓN DE ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS.
a) Acciones contra especies vegetales exóticas invasivas.
b) Acciones contra especies de fauna exóticas invasivas.
c) Formación y cualificación de operarios.
d) Concienciación a la ciudadanía sobre el abandono de animales de compañía.
Finalidad: reducción de las amenazas graves para las especies autóctonas, los hábitats o los ecosistemas, la agronomía, o para los recursos económicos asociados al uso del patrimonio natural etc.

6. CONCIENCIACIÓN, FORMACIÓN, EDUCACIÓN E INFORMACIÓN.
Finalidad: difusión de los valores de conservación de la biodiversidad. Educación sobre las buenas prácticas en el medio natural. Concienciación sobre el interés de la preservación del patrimonio natural y de la diversidad biológica. Difusión de la normativa aplicable. Formación de los usuarios del territorio e información sobre los proyectos. Difusión. Potenciación de la figura del voluntariado etc.

7. ESTUDIOS POBLACIONALES DE FAUNA SILVESTRE.
Finalidad: estudio de abundancias poblacionales de las distintas especies y principales afecciones. Planificación para recuperación de estatus poblacionales adecuados de especies cinegéticas, asilvestradas y predadores. Determinaciones genéticas.

8. MEDIDAS COMPENSATORIAS POR PRESTACIÓN DE SERVICIOS AMBIENTALES A AGRICULTORES, GANADEROS Y PROPIETARIOS MEDIANTE LÍNEAS DE TRABAJO SOBRE EXTERNALIDADES POSITIVAS PARA EL MEDIO NATURAL.
a) En medios agrícolas: conservación de linderos, utilización de semillas de ciclo largo y sin blindaje tóxico, cosechas de cereales diurnas y no nocturnas, recogida de la paja tardía etc.…
b) En medios forestales: limpiezas arbustivas, recuperación de terrenos abandonados, arreglos de paredes de piedra seca, plantaciones y acciones de silvicultura sobre especies nobles de vegetales etc….
Finalidad: puesta en marcha de proyectos piloto. Aumento fijación CO2. Evitar desertización. Conservación del suelo. Prevención contra incendios forestales. Mejora de hábitats. Mejorar las rentas agrarias. Aumentar el estatus poblacional de ciertas aves, en especial de las esteparias y sus predadoras etc.

Juan Miguel Sánchez Roig Coordinador General de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). Publicado en TROFEO. Nº 553 Junio 2016

 

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