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La voz de los cazadores es la savia de la caza social en España, por eso es importante que entre todos expresemos nuestras inquietudes sobre todo lo que nos afecta, de una forma respetuosa y sencilla.

La caza social debe recuperar el protagonismo que le quitaron durante las últimas décadas y que mejor forma de hacerlo que a través de la voz de los cazadores.

Este espacio es un punto de encuentro de todos los cazadores sociales de España, por eso la UNAC te invita a participar en él con tus aportaciones.

Puedes enviarnos artículos de opinión, formativos, etc… al correo unacaza@gmail.com

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En los últimos tiempos, cada vez me seduce menos la idea de entrar en internet a ojear determinadas publicaciones del sector cinegético, antes repletas de útiles e interesantes reflexiones. Algo está cambiando en la otrora respetable prensa venatoria.

Laureano de Las Cuevas
Parece que entre algunos medios se está propagando como un mal virus, una nueva forma de escribir vacía de contenido y construida en torno al odio y el rencor, “la poesía que destruye”, que diría “El ausente”. Un buen amigo tras comentar con el este hecho, señalaba… “Un hombre en sus cabales debe ser milimétrico en sus opiniones, no dar pábulo a mentideros y separarse de la retórica del difama que algo queda”. Y tiene toda la razón: Los artículos de opinión, no han de ser el espejo de una acritud, han de ser el reflejo de un derecho a opinar con rigor y conocimiento, pero ante todo con respeto.

Entre los muchos y nobles oficios, que siempre se han prodigado en el mundo de la caza, perreros, cargadores, orgánicos, cimbeleros… últimamente están apareciendo una serie de espantajos que pretenden un lugar en estos lares cinegéticos, y amenazan con hacer “oficio innoble” de su maniquea forma de actuar. Me refiero a esa patulea de “charlatanes, mercachifles y falsos mesías”, bien pudieran denominarse “Golfos, gafes y gorrones” (pero aquí se me adelanto Alfonso Ussía); que en nombre de dios sabe quién, se han atribuido la defensa del pundonor perdido de los moradores y asiduos del rural, y digo “dios sabe quién”, pues mi virtud y la de aquellos que conozco, sigue intacta como puta pregonada.

El nuevo Nostradamus, adalid de los pobres cazadores menesterosos, de los torpes pobladores del rural, que no saben defenderse de las hordas animalistas que asolarán nuestros campos y reducirán a cenizas nuestros pueblos y aldeas: Ha entrado en escena. Pregonando en bélico lenguaje, el apocalipsis que alcanzará nuestra forma de vida si no alzamos nuestra voz en grito: ¡A las barricadas! ¡Tomemos la calle! ¡Seamos ruidosos, escandalosos, molestos! Hagamos frente a ese ejército rabioso de animalistas, especieístas y veganos, “urbanitas pisapraos” que no distinguen un zorzal de un estornino…. Mensajes portadores de un odio insano, más propios del tahúr vendedor de esa pócima de mágicos efectos, que igual hace que crezca el pelo, aplaca un dolor de muelas, y hasta espanta las meigas. Solo les falta el sombrero de copa y el carromato con grandes cortinajes de las películas de Bud Spencer. Con una gran diferencia; no tienen puñetera la gracia. Y no la tienen, pues echando mano al viejo saber popular “quién siembra vientos, recoge tempestades”.

Que el movimiento animalista está en contra de la caza, es un hecho; al igual que lo es que se manejan mucho mejor que nosotros en las redes sociales, y además con nuestras fotos, con nuestros comentarios, y con nuestros desatinos. Es lógico, cualquiera puede verter su ponzoña en las redes sin medida ni pudor, bajo el anonimato o los falsos perfiles que estas proporcionan. Las “rrss” albergan ese mal recogiendo a cualquiera, hombres, mujeres, niños y niñas. Con formación o sin ella, amargados o felices, solos o “en compañía de otros”…. Todos opinando sin medida ni pudor... Es cierto, que el movimiento animalista, va ganando adeptos e inclinando hacia sus filas la balanza de quien no es ni animalista ni cazador. De quien vota sin pasión, de quien decidirá en los próximos años el futuro de la caza, pues no nos engañemos, el futuro de la caza, no depende de los cazadores, sino de la sociedad en la que estos se encuadran. Es por ello, que el mensaje que estos perciban del colectivo cazador, o de los actores del medio rural, será el que les aliente a adoptar una postura a favor o en contra. Esos mensajes que reciban, serán definitivos a la hora de moldear la idea de la caza y los cazadores. Sí yo fuera un “no cazador” y tras ojear un periódico donde se dice que despeñamos a nuestros canes, y después pasara a leer otro especializado en el que se habla de batallas, estrategias y ruidos atronadores, se insulta y se desprecia una forma de vida distinta: Lo tendría clarísimo, mi voto sería pro animalista.

Miro a mi interior y me pregunto. ¿Qué prefiero escuchar, las trompetas de Jericó o el canto de la patirroja junto al suave devaneo del corzo en la cebada? Creo que el contenido del mensaje a de estar claro, meridiano, desafiante a toda lógica, certero: directo al corazón. Cobran hoy más que nunca significado propio, las palabras de ese gran orador y cazador silenciado por el odio y el rencor de los que no como el pensaban: “A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!”.

Pero como siempre, esta es tan solo mi opinión; y como tal, equivocada.



Laureano de Las Cuevas
CazaConsult - Consultores Cinegéticos

Esta mañana leía un artículo en una revista de caza, donde se afirmaba que “la caza es la acción que efectúa un cazador, y un cazador es aquel que disfruta de la gestión del coto y de la naturaleza…”. Tras leer está idílica y pastoril definición del arte venatorio, saltaron en mi “cerebro todas las alarmas”. Pues no es la primera vez que leo o escucho argumentar la pureza y magnificencia de la caza, como justificación ante el acoso animalista.

Laureano de Las Cuevas
Si Delibes u Ortega levantaran la cabeza, insistirían en otra visión mucho menos racional, y mucho más natural y apasionada de la caza. Entre mis recuerdos siempre estará presente la figura de aquel cazador de menuda, que con la escopeta de dos caños y el perrete de buenos vientos, navega los surcos del arado y se agazapa tras los espinos esperando a que levante el vuelo esa pareja de patírrojas que colgará del cinto y serán justo premio a una jornada de caza. Ese “cazador social” que describía D. Miguel, y que al igual que Ortega conforma la base del estamento cinegético. Pues ambos huían de una imagen encorsetada del cazador.



Ortega en su ensayo sobre la Caza, nos recuerda que fue esta uno más de los pilares de la Revolución Francesa: Negar al pueblo llano la posibilidad de su ejercicio, impedir esa necesidad de cazar que forma parte de nuestra impronta desde el albur de los tiempos, separó más de una cabeza de su tronco. Haciendo hincapié en esta humana necesidad, Ortega nos habla de algo mucho más importante que las “formas y la estética”, nos habla de la ”felicidad”, la felicidad que produce su práctica como herramienta para alcanzar tan ansiado bien.
Dicho lo anterior vuelvo al “alarmante desasosiego” que despertaron en mí aquellas palabras. Desconozco la trayectoria cinegética del autor, ni su procedencia, ni las disciplinas que practica; no quiero atisbar en sus palabras, un encuentro no muy temprano con la caza, o un ligero cinismo al exigir esa pureza que un viejo cazador nunca clamaría, pues todo aquel que desde su juventud temprana ha practicado la caza, tiene un su armario algún cadáver que ocultar. Que ocultar hoy, pues al igual que la imagen romántica del furtivo de hambre se ha tornado en la estampa vil del furtivo que abate por lucro y no por necesidad para vender los trofeos a “cazadores de chichinabo”. En mi juventud y en la de muchos cazadores, algunas “pillerías”, eran permisibles, incuso daban cierta patina al que las practicaba. Y aunque a muchos les cueste reconocerlo, y a otros no les guste escucharlo, la caza al igual que las personas, tiene sus luces y sus sombras. Y no seré yo quien arroje la primera piedra.

Exhibir la pureza de la caza, el virtuosismo del rececho, o la bravura del vuelo de la patirroja, como escudo ante el ataque animalista, es el mayor ejercicio de cinismo que se puede realizar, desde una sociedad que caza con armas semiautomáticas, se apoya en ópticas que delatan a un animal a 1000 metros en la noche más oscura, reclama el canto o la voz de un animal con un señuelo electrónico, o dispara a un animal cebado durante meses desde una atalaya de PVC. Y que conste que no digo que no se deba cazar con semiautomática, o utilizar una óptica de 6000 €, o arrearle a un indefenso y confiado animal desde un blind. Pues nos guste o no, ese tipo de caza es legal. Y la legalidad de la caza, es a la par de su pureza, el otro baluarte de defensa que algunos utilizan ante el ataque de las hordas animalistas.

Sin embargo, prefiero entonar el mea culpa, y reconocer que el colectivo español de cazadores, no por cazadores, sino por españoles; es uno de los más cainitas y retorcidos de Europa, y que desde luego no podemos compararnos ni de lejos, con los cazadores alemanes o noruegos, no porque seamos peores cazadores, simplemente porque no somos ni alemanes ni noruegos. Aunque hayamos crecido bajo el paraguas de la democracia y los derechos inalienables, no hemos comprendido parte del mensaje de lo aprendido, y esas carencias en el aprendizaje nos iguala en la sinrazón con los ecologistas. El cazador en España (y no me cansaré de repetirlo) aún no es consciente de que las leyes de caza “no las hacen los cazadores, las hacen las mayorías”. Y mientras la mayorías, no perciban la caza como un bien social, como una necesidad humana; toda batalla a largo plazo está perdida. Eximir la pureza de la caza con un inmaculado atuendo verde recechando un precioso animal en un cuidado y bien gestionado coto, no sirve de nada mientras quien esté al otro lado de la cerca, siga percibiendo a este inmaculado cazador, como a un “asesino”.

La caza en España está tan estigmatizada por intereses políticos y económicos, como denostada por la por la falta de educación, no solo ambiental, sino en valores. Mientras no seamos capaces de hacer ver la necesidad de cazar a sus detractores, y reeducar al cazador en el respeto al que no lo es. Mientras la caza no solo sea justificable como algo imprescindible en el control de poblaciones, sino como algo tan necesario como respirar, una condición innegociable de nuestra felicidad. Mientras no sepamos mostrar ese lado humano de la caza, y nos empeñemos en justificar con cifras y no con sentimientos, seguiremos dando bandazos como el borracho torpe del bar. Mientras en la retina del ciudadano de a pie impere “La Caza, de Saura”, y no “El Diario de un cazador, de Delibes”; negros nubarrones atisbarán el horizonte cinegético…. Necesitamos transmitir esa necesidad que Delibes afirmaba, ”podría vivir sin comer, pero no podría vivir sin cazar, y en efecto, prefiero privarme de cualquier otra cosa que de la posibilidad de salir al campo cuando se abre la veda”.

Y yo, como antaño hicieran un puñado de valientes, un 4 de julio. “Reclamo mi derecho inalienable a la búsqueda de la felicidad”…… a través de la caza.

Pero como siempre. Esta es tan solo mi opinión, y como tal, equivocada.



Laureano de Las Cuevas
CazaConsult - Consultores Cinegéticos

¡Que viene el furtivo! ¡Que viene el furtivo!, gritaba el cazador proclamando su inocencia en las redes sociales… Esto incluso sería gracioso, sino fuera una realidad. Una realidad basada en el victimismo “políticamente correcto” al que se ha visto obligado el cazador mal asesorado por algunos referentes de opinión, ante los constantes ataques de las hordas animalistas en los medios y redes sociales.

Laureano de Las Cuevas
Pero prescindiendo de lo anterior, creo que ya es hora de llamar a las cosas por su nombre: . La RAE define al furtivo, como aquel “que caza, pesca o hace leña en finca ajena, a hurto de su dueño”. Y el ordenamiento jurídico español no contempla en él, la figura del furtivo.



Por lo tanto y en lo que aquí nos ocupa, para que el furtivo exista es imperativo que se lleve a cabo la acción de cazar. Luego es impepinable que existe la “caza furtiva”, y quién la practica no es otro que “el cazador furtivo”. Por lo tanto, dejemos de rasgarnos las vestiduras y reconozcamos que existen delincuentes que vulneran la ley practicando algunas artes de caza, y a estos se les denomina “cazadores furtivos”. Y no hay más vuelta de hoja. Además, no hay ningún descredito en ello para el cazador; también existe el conductor borracho, el político corrupto, y el periodista inepto……………. (creo que hoy no voy a hacer referencia al “animalista que toca de oído”).

Otra de las grandilocuentes frases con que se llena la boca el amigo de Caperucita, es que ¡la caza es deporte¡ Yo cuando escucho esto, y perdón por la licencia, no puedo imaginar a D. Miguel Delibes calzándose unas apretadas y coloridas mallas, para salir al encuentro de un par de patírrojas. La caza no es un deporte, es cierto que existen dentro de las cuarenta modalidades y setenta y cinco métodos de caza (J.L. Garrido 2015), algunas de ellas susceptibles de competición. Pero nunca he oído hablar de campeonato de España de aguardos, ni del provincial de rececho, ni nombrado como olímpica la caza de la codorniz al salto. Para que la caza lo sea, su resultado ha de ser incierto, y en ese tipo de competiciones a las que aludimos, lo único incierto es la pericia de los partícipes. ¿Qué el cazador está a la altura del mejor deportista?, sin ningún tipo de duda, ha de estar preparado física y psicológicamente, y conocer a la perfección el reglamento de la modalidad en la que participa (ley de caza, orden de vedas…). Y si queréis que ricemos el rizo, solo añadir que para participar en competiciones deportivas es necesaria la afiliación a una federación. Para la práctica de la caza, no.

La caza es sin lugar a dudas una forma de vida, una actividad tan hermosa que encumbra al hombre hasta lugares inaccesibles, tan consustancial al ser humano que no es necesaria la justificación de su práctica, ni escudarse en pretender ser más ecologista que tal, o más conservacionista que cual. La caza está muy por encima de todas esas memeces, y el buen cazador lo sabe. Como sabe desenvolverse en el medio natural, apoyar y proteger su uso y su gestión, sin tener que leerse el panfleto de la SEO o Ecologistas en Acción. Dicen que el roce hace el conocimiento, y contra cuantas jaras, lentiscos, robles o peñascos, en las altas cumbres o los calmos llanos, nos hemos dejado la piel, haciendo un punto de agua o levantando un majano; disfrutando esa forma de entender la vida a la que llamamos caza.

No hay nada que más me llene de orgullo, que el escuchar cuando a mi paso alguien susurra: ¡Hay va un cazador!



Laureano de Las Cuevas
CazaConsult - Consultores Cinegéticos

La Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) ha considerado oportuno realizar un análisis pormenorizado, profundo y con detenimiento del reciente proceso participativo por el que SEO/BirdLife pretende fijar su posición en torno a la caza y, en especial, su afección a la conservación de la naturaleza.
Para ello, la UNAC ha contado con el ingeniero de montes Antonio de José Prada, Presidente de la Asociación Zamorana para la Defensa de la Caza y de la Pesca (AZADECAP) por su experiencia, formación y cualificación, con el fin de dar una opinión fundamentada adecuada.

A vueltas con los ecologistas, en primer lugar, habría que preguntarse el porqué de un proceso participativo, ya que por su propia definición un proceso participativo se abre a la vista de un problema sobre el que se quiere tomar una decisión. Así pues, es evidente que SEO/BirdLife ve en la caza un problema, ya que de lo contrario no tendría lugar tal actuación.

La caza tal y como establece el marco normativo actual (léase sujeto a una correcta gestión) es un instrumento más de conservación de la naturaleza por lo que a la vista de la multitud de actividades humanas que sí afectan a la conservación de la naturaleza es poco menos que sorprendente que haya sido la actividad cinegética el motivo del proceso de participación. Tal vez, habría sido más interesante y beneficioso para la conservación de la naturaleza, tratar otras actividades humanas que afectan directamente y de forma negativa al medio ambiente y donde apenas existen instrumentos de regulación o son insuficientes, como por ejemplo: atropellos asociados a infraestructuras, electrocuciones por tendidos eléctricos, colisión de aves con cableados aéreos, edificios de cristal o parques de aerogeneradores, aplicación de pesticidas y/o herbicidas con carácter general, prácticas agrícolas agresivas con la conservación de las especies, etc.

El proceso de participación según lo plantea SEO/BirdLife, arranca de un Documento de posición de un Comité Científico de esa entidad para que todo aquel que sea profano en materia cinegética, pueda entender que la caza en España a día de hoy debería cumplir determinadas condiciones para poder ser compatible con otros usos del territorio, y especialmente con la conservación de las poblaciones de aves silvestres y sus hábitats.

Tras una primera lectura del Documento de posición, el Comité Científico parece insinuar que la caza en España no es sostenible. Todo ello, a pesar de que la caza es una de las actividades sujeta a uno de los mayores marcos normativos a nivel europeo, nacional y autonómico. Bastaría con una lectura de los preámbulos de las Leyes vigentes en materia cinegética para comprobar que todos los principios recogidos en el Documento de posición del Comité Científico de SEO/BirdLife ya forman parte de las mismas.

Además SEO, a través del proceso participativo, pretende “sacar” (textualmente) dos cosas: la percepción social en torno a "la caza" y un documento que explique el posicionamiento de SEO/BirdLife sobre "la caza".

La percepción, propiamente dicha es un proceso cognitivo que cada individuo realiza de forma diferente sobre un tema en cuestión, así pues esta percepción a menudo se ve alterada por estereotipos, prejuicios, experiencia,... En general en el mundo de las percepciones sociales y en particular en el mundo de la caza tienen mayor peso los valores y preferencias simbólicas, las actitudes, los prejuicios, etc que los propios aspectos materiales. Un ejemplo de esto lo tenemos directamente en el Documento de posición del Comité Científico de SEO/BirdLife al inducir a errores de percepción debido a tres aspectos fundamentales que iremos viendo a lo largo de estas líneas: la omisión, la generalización inadecuada y la distorsión.

Para determinar el posicionamiento de SEO/BirdLife sobre la caza, bastaría con una consulta a sus socios con carácter privado y no elaborar un proceso participativo abierto a toda la sociedad. Un proceso participativo en el que se matizaran aquellos aspectos que se pretenden consultar, es decir sin generalizar, definiendo cuál o cuáles son los “problemas” que se pretenden resolver.

El Documento de posición elaborado por el Comité Científico de SEO/BirdLife, está disponible en su página web como documento consultivo y no vinculante para el encuestado. En total se concreta en 7 aseveraciones todas ellas de una manera u otra ya integradas (como ya hemos dicho) en los principios inspiradores de la norma general y de la específica en materia de caza.

- Evitar daños en población explotada. Tal y como se presenta esta aseveración, parece dar a entender que a través de la caza se producen desequilibrios en las poblaciones cinegéticas, estamos frente a un claro ejemplo de distorsión ya que en la actualidad estos aspectos se garantizan a través del marco normativo de la caza y de los instrumentos de ordenación. Si analizamos el enfoque que se pretende, a través de la aseveración “evitar daños en población explotada” del Comité Científico de SEO/BirdLife se observa un posicionamiento de distorsión frente a la realidad. En primer lugar, la utilización de las palabras "daño en población" es evidente que van a distorsionar la percepción, al menos en los animalistas, pues estos igualan las acciones de caza al daño y a su vez el daño a un animal lo consideran daño a la población "explotada". En segundo lugar, al hablar de "explotación" se está economizando el recurso, presentándolo como un negocio o industria cuando la caza por definición es un aprovechamiento.

- Basada en explotación sostenible. Como ya hemos anotado, la caza es un aprovechamiento y no una explotación, con la salvedad de la caza industrial o practicada en cotos intensivos, sujeta a regulación y en cualquier caso minoritaria. En la práctica, además de las leyes que establecen y sólo permiten que los aprovechamientos sean sostenibles, coincide con que el interés de los gestores cinegéticos sea ese: la sostenibilidad. Cuando se habla en este punto de alteraciones en las poblaciones cinegéticas debido a la introducción de especies exóticas, transmisión de enfermedades o la introgresión genética, estamos frente a un claro ejemplo de generalización inadecuada, ya que todos estos problemas ya están contemplados en el marco normativo y cada vez más se está avanzando en la mejora y conocimiento de los mismos. De hecho, la lista de especies cinegéticas susceptibles de ser comercializables se encuentra cerrada desde 1989.

- Gestionar el hábitat. En este punto se reconoce la labor de conservación de los hábitats que ha sido y es posible gracias a la actividad de la caza (gestión cinegética) y en el mismo se propone continuar esta labor a través de la certificación cinegética.

- Evitar daños en poblaciones no cinegéticas. En este punto se trata la caza como una actividad generadora de daños a las especies no cinegéticas proponiendo reservas cinegéticas, prohibición de munición de plomo en humedales protegidos, vallados permeables, un control de predadores bajo criterios científicos,… cuando todos estos aspectos ya se encuentran incluidos y desarrollados en la normativa actual. Este punto es un claro ejemplo de distorsión y generalización inadecuada.

- Rechazar métodos ilegales. Nuevamente un claro ejemplo de distorsión y generalización inadecuada, se recogen una ensalada de conceptos y modalidades de caza, para llegar a la conclusión de que el colectivo de cazadores debe perseguir actividades ilegales, ¿alguien lo duda? Este punto ni tan siquiera debería formar parte del debate ya que no se puede asociar la caza legal (tremendamente regulada) con furtivismo o acciones delictivas. Ya es hora de evitar la expresión ampliamente difundida de “cazador furtivo”, sería como hablar de “compradores ladrones”. Continuamente se ven publicadas expresiones negativas para hablar del mundo de la caza.

- Integrarla en sistemas de uso múltiple del territorio. Desde el año 2013 ya está contemplado en la Estrategia Forestal de la Unión Europea.

- Mejorar la normativa. En este punto se pone en duda el marco normativo que regula la actividad cinegética, pese a ser una de las actividades sujetas a mayor regulación. Se propone revisar una serie de aspectos que ya están regulados a nivel europeo por la Comisión Europea (Comité ORNIS). De hecho, recientemente hemos podido comprobar como para algunas modalidades de caza y en particular para la caza de la perdiz con reclamo, se han dado por buenos criterios distintos a los establecidos por la Comisión Europea.

Tras la lectura del Documento de posición del Comité Científico, qué duda cabe que el encuestado (por lo general desconocedor de la caza) ha desarrollado inevitablemente una percepción social contraria a "la caza", en parte porque SEO no da importancia a los distintos significados o conceptos que engloba la palabra "CAZA". SEO no matiza los distintos significados de la palabra cuando pregunta (caza como aprovechamiento, caza como explotación industrial, caza como actividad de los cazadores o el conjunto de acciones de caza que realizan, caza como gestión cinegética) e incluso engloba al furtivismo y al veneno como una parte de la caza.

Se echan en falta en el Documento de posición algunos por no decir todos los beneficios y objetivos que el ejercicio de la actividad cinegética proporciona y significan en el contexto de la Unión Europea, claro ejemplo de omisión.

La Federación de Asociaciones de Caza y Conservación de la Unión Europea (FACE), organización internacional representada por 38 países de los Estados miembros de la Unión Europea (entre ellos España), recoge en su manifiesto una importante cantidad de aspectos que revelan la importancia de la caza para el conjunto de los territorios y de la sociedad, a continuación se citan 12 de los 34 aspectos recogidos debido a lo extenso que sería citarlos todos:

- Buscar formas de implicar y organizar a los cazadores locales, sus conocimientos y experiencia en la promoción de una buena gestión y mejores prácticas para la aplicación de las políticas de la UE en materia de naturaleza y biodiversidad.

- Sensibilizar al público sobre el uso racional de las especies cinegéticas, con énfasis en la prevención del desperdicio y el beneficio para la salud de la carne de caza silvestre.

- Continuar contribuyendo a la conservación de las especies en peligro de extinción (por ejemplo el lince ibérico).

- Colaborar en la conservación y utilización sostenible de las aves migratorias y en la conservación de los hábitats a lo largo de sus vías migratorias.

- Promover el uso sostenible y el control ecológicamente equilibrado de especies oportunistas generalizadas y depredadores generalistas (por ejemplo, zorro o determinados córvidos).

- Fomentar la recopilación de estadísticas de caza y población y facilitar la investigación para evaluar la sostenibilidad de las prácticas de caza.

- Comunicar a los cazadores la necesidad de identificar, controlar y evitar la introducción de especies de animales y plantas exóticas.

- Contribuir a la formulación de políticas para temas como el control de Especies Exóticas Invasoras y la conservación de grandes carnívoros.

- Defender que el trabajo de conservación que realizan los cazadores locales contribuye al mantenimiento y mejora de los ecosistemas funcionales.

- Mejorar la comprensión de cómo los cazadores gastan sus recursos dentro del contexto de los ecosistemas, para que las inversiones en la naturaleza puedan estar mejor orientadas y valoradas.

- Examinar y promover herramientas económicas para apoyar medidas de conservación asociadas a usos sostenibles como la caza, para proporcionar soluciones sostenibles para la conservación de la biodiversidad.

- Fomentar acciones asociadas con la caza a través de programas de desarrollo rural que creen empleos, negocios y otras actividades económicas que sustenten la naturaleza.

Vistos algunos de los propósitos y programas recogidos por la FACE, llama poderosamente la atención el hecho de que en el Documento de posición elaborado por científicos para SEO/BirdLife, no se consideren ninguno de los muchos aspectos positivos de la caza. Así pues, ¿cómo es posible que a partir de las preguntas que se van a formular en el Barómetro de opinión el encuestado pueda mantener una percepción “informada” sobre la caza? ¿Cómo puede adoptar una posición positiva a la caza si únicamente se le transmiten aspectos negativos, y la mayoría ni tan siquiera tienen que ver con la caza propiamente dicha?

El Barómetro propuesto se compone de 22 preguntas o casillas a rellenar por el encuestado. De la 1 a la 6 son personales, de la 7 a la 9 son sobre tu relación, experiencia personal y opinión sobre la caza, la 10 y la 11 son sobre la conservación, la 12 y la 13 son sobre el trabajo de SEO/BirdLife y la caza, de la 14 a la 17 son sobre lo que dice la ciencia, la 18 y la 19 son sobre el futuro y de la 20 a la 22 son sobre el proceso participativo.

Destacaremos algunas de ellas por considerarlas merecedoras de un mínimo análisis:

- En la pregunta 10 del barómetro se consulta al encuestado sobre prioridades en asuntos como: uso del veneno, (aspecto rechazado por todo el sector cinegético), infraestructuras, destrucción de hábitat, contaminación de zonas húmedas y plumbismo (pregunta a nuestro entender mal intencionada ya que se generaliza mezclando contaminación y plumbismo, a pesar de que la munición de plomo ya está prohibida por Real Decreto desde el 2001 en zonas RAMSAR y zonas húmedas protegidas de España sin contar con un estudio serio por parte de la administración), abandono o intensificación agrícola y ganadera (el encuestado tendrá que determinar cuál es término medio), caza insostenible o ilegal (la caza por definición es sostenible y la caza ilegal como tal es definida como furtivismo), molestias humanas, tendidos eléctricos, alteración del régimen hídrico de los humedales, competencia y depredación por especies introducidas. Nuevamente hay que exclamar que la caza conforme a la ley no puede verse ni pretender que se vea mezclada con aspectos como el uso ilegal del veneno, el furtivismo,…

- En la pregunta 13 el encuestado ha de contestar valorando en importancia una serie de cuestiones dirigidas, tales como:

Si se debe exigir a la administración que valore la situación poblacional de las especies. Debemos nuevamente comentar que para eso la Administración ya cuenta con unos instrumentos de ordenación para las especies cinegéticas, especies que por su propia definición ya cuentan con niveles poblacionales aceptables como para poder ser susceptibles de aprovechamiento cinegético. Ahora bien, en relación con las especies cinegéticas migratorias cuya situación debería coordinarse con el conjunto de países implicados, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ya cuenta con una Oficina de Especies Migratorias (OEM) que en la actualidad gestiona SEO/BirdLife, una Organización No Gubernamental, en base a un supuesto convenio de gestión por “falta de disponibilidad presupuestaria”.

-El tema de la munición de plomo está ampliamente documentado en los humedales y como ya se ha comentado desde el 2001 su empleo está prohibido, en la actualidad existe una corriente intentado eliminar la munición de plomo en el medio terrestre, a pesar de que son muy pocos los estudios sobre sus efectos fuera de humedales.

-Sobre valorar por el encuestado el fomento a nivel internacional de protocolos contra el furtivismo, sobran comentarios pues como en cualquier acción delictiva se pueden crear protocolos para delincuentes, el problema asociado a esta cuestión es que se están nuevamente empleando aspectos ilegales en una consulta sobre la caza en general. El encuestado a través de estas cuestiones dirigidas donde sobreabunda el término ilegal, confiere una percepción degradada de la caza formando un prejuicio en su opinión, que poco tiene que ver con la realidad.

-En relación con no autorizar la caza en situaciones en las que pueda haber errores en la identificación de las especies, cabe matizar que los casos en los que puede existir confusión son contados. La prohibición total de la caza en estas situaciones como así se deduce de la lectura del barómetro, nuevamente marca la intencionalidad del encuestador, ya que bastaría con justificar técnicamente prohibiciones puntuales y no generales. En la mayoría de los casos, se ha de recordar que es precisamente gracias al esfuerzo económico de los propietarios o titulares de los cotos de caza, que dichos espacios sigan manteniendo un hábitat adecuado y albergando especies protegidas, algunas de ellas amenazadas.

-En cuanto al cumplimiento de los períodos de caza cabe recordar que ya existe un documento orientativo sobre la caza de conformidad con la Directiva Aves elaborado por la Comisión Europea.

-En relación con el tema del uso ilegal del veneno en el medio natural, consideramos que en un barómetro de opinión sobre la caza, no tiene cabida tal cuestión. Es inaceptable que, se pretenda vincular la actividad cinegética con el uso del veneno.

-En cuanto a la lucha para que no se cacen especies de aves con poblaciones pequeñas o en declive, en primer lugar por su propia definición la caza es un aprovechamiento sostenible y en segundo lugar las especies por su condición de especies cinegéticas son por lo tanto susceptibles de ser cazadas. SEO/BirdLife pone de ejemplo a la tórtola europea, especie cinegética migratoria elegida por esta organización como ave del año 2015 y sobre la que actualmente está solicitando un plan de acción. Se trata de una especie sujeta al Convenio de Bonn por lo que tal vez existan mayores problemas de conservación fuera de nuestras fronteras en sus cuarteles de invierno. Como anécdota, aunque tomado con toda la precaución y seriedad que merece, en el Reino Unido, país donde no se caza la tórtola europea, su población ha experimentado un declive mucho más acusado que en España, donde la especie es cinegética.

-En relación con llevar ante los tribunales casos de caza ilegal, manifestar la misma consideración que para el uso del veneno. No tienen cabida en una encuesta sobre la caza legal aspectos ilegales.

-En cuanto al control de predadores recordar que la legislación, no poca en la materia, ya contempla unas Directrices Técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras, con una homologación de los métodos de captura y acreditación de usuarios, aprobadas por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente en el año 2011. Métodos de captura y acreditación exigidas solo a los cazadores para la captura de especies cinegéticas fuera del periodo hábil de caza.

-En relación con evitar la autorización para cazar con métodos prohibidos, baste recordar que SEO, en sus múltiples pronunciamientos iguala caza ilegal a autorizaciones legales de determinadas capturas en las que se siguen para su emisión las prescripciones de la Ley y de la Directiva de Aves, caso del Silvestrismo. Lo que no es del agrado de SEO, lo califica de ilegal, acostumbrando a omitir sentencias que no son de su interés y a equiparar la afición de colectivos minoritarios con furtivismo.

-Las preguntas 14, 15, 16 y 17 tienen que ver sobre lo que dice la Ciencia, es decir lo que el Comité Científico de SEO/BirdLife presenta en su Informe Final que ya se analizó anteriormente.

Como conclusión a lo anterior, consideramos completamente desafortunado el proceso participativo, en primer lugar por cuanto la caza de forma general se encuentra totalmente regulada, es un aprovechamiento legal de un recurso natural, lleva implícitas mejoras en la conservación de las especies cinegéticas y no cinegéticas así como de sus hábitats, es una herramienta de control poblacional (sin eufemismos), es una herramienta de gestión de especies perjudiciales a otros usos y usuarios sin que ello suponga sobrecostes a las Administraciones, puede ser una herramienta de control y erradicación de determinadas especies (entre ellas las invasoras), es motor del desarrollo rural en amplias zonas del territorio, es una fuente generadora de riqueza directa e indirecta en el medio rural y bajo una correcta ordenación es compatible con el resto de usos y usuarios del territorio. En segundo lugar, los problemas asociados a la actividad cinegética o los aspectos técnicos de la caza deberían ser tratados de forma particular entre técnicos y personas cualificadas para ello, de una forma profesional entre los colectivos que últimamente se están postulando en contra de la caza y los colectivos que representan y defienden la actividad cinegética. Es incompatible que aspectos tan complicados como la gestión y la ordenación del territorio y los recursos naturales sean compartidos a modo de referéndum, como absolutismo de lo políticamente correcto, del pensamiento único, que persigue que la masa social no piense por si misma sino que se limite a aceptar lo que a través de las Asociaciones Contrarias a la Caza, convertidas en correa de transmisión de divulgación, repiten sin cesar.

Desde hace muchos años he escrito sobre Caza y Deporte, afirmando que son dos materias o/y actividades que persiguen fines diferentes y objetivos distintos: por una parte, la actividad cinegética (la Caza), y por otra, la actividad deportiva (el Deporte).

A lo largo de décadas he intentado hacer ver que la Caza, las Sociedades de Cazadores y los cazadores no tienen ni se les ha dado lo que en derecho deberían de poseer y tener, por el simple hecho de que algunos los han considerado deportistas, entidades deportivas, y han defendido que la Caza es un Deporte.

Pues bien, es hora de decirles a quienes afirman que la caza es un deporte, que dejen de marear la perdiz y de incumplir la Ley, y tengan un poco más de respeto a nuestro ordenamiento jurídico español.

La Constitución Española (nuestra Carta Magna) dice que la Caza no es un Deporte, y viceversa, pues contempla el Deporte en su artículo 148.1.11ª, y la Caza en su artículo 148.1.19ª.

El Estatuto de Autonomía de cualquier Comunidad Autónoma española, que es la competente en materia de caza, la contempla en el mismo sentido: la Caza no es Deporte, y viceversa.

A partir de los anteriores Fundamentos de Derecho, lo demás sobra, ya sean opiniones, citas, definiciones, etc. El Ordenamiento Jurídico anterior es claro, y quien diga lo contrario lo está incumpliendo, está incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía.

Y se agrava lo anteriormente, si a ese incumplimiento se le añade el componente o la intencionalidad de obtener un beneficio, sea económico, representativo o de estatus social, y mucho más grave es si es una Administración Pública o entidad colaboradora, cargo público o persona que lo utiliza para ello.

Por lo anterior, hago un llamamiento al sentido común y al correcto proceder, ya que hay Instituciones Públicas, tanto estatales como Autonómicas, que han legislado la «Caza» como una modalidad deportiva, lo que ha arrastrado a que las federaciones deportivas privadas autorizadas por ellas tengan en su denominación la palabra «Caza», provocando que estas entidades deportivas y sus miembros vean, perciban o consideren la Caza como un Deporte, y a los cazadores que la practican como deportistas, exigiéndoles por ello tener licencia deportiva cuando ellos para practicar su actividad ya poseen su licencia de caza, llegando a coartar en muchas ocasiones hasta la libertad de asociación.

Víctor Rafael Mascarell Mascarell
Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC).

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